Para triunfar, primero debemos creer que podemos

ZorbaNikos Kazantzakis, poeta y escritor griego, autor de la novela Alexis Zorba, escribió: “las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse”. Hoy, una mayoría de griegos se han contagiado de la vitalidad, de la alegría y del orgullo de Zorba y han desafiado a las oscuras fuerzas que les amenazaban con los más terribles castigos y la pena de errar, almas en pena, por el submundo de las miserias de todo tipo. Como Zorba, le han dicho a los grises tecnócratas de la Unión Europea que para alcanzar la felicidad simplemente se necesita: un vaso de vino, unas castañas asadas, una simple brasero, el sonido de la mar, la mano amiga de alguien, una mirada apasionada… Y nada más.

            Hoy, me quedo con la imagen de Anthony Quinn, en su extraordinaria interpretación de Alexis Zorba. En los próximos días viviremos momentos compulsos, el neoliberalismo tecnocrático europea ha recibido una bofetada, en términos de dignidad y sentido verdadero del concepto de democracia, de un pequeño pueblo en las orillas del Mediterráneo. Europa tiene, ante sí, la oportunidad de recuperar los valores milenarios que le son consustancial a pesar de su turbia historia. Los griegos que han depositado su papeleta con el “OXI” lo han hecho por ellos y por nosotros, mostrando al mundo que pueden haber gobiernos que proponen cambios y alternativas al modelo de la sociedad del rendimiento, de la autoexplotación voluntaria que caracteriza el neoliberalismo actual.

            Hoy, me pido mi ración de “un poco de locura” y me uno a la gran fiesta de la plaza Syntagma y declaro que: me trae al pairo lo que le pase en los próximos días a la bolsas europeas y al euro.

PD: El titular de esta entrada es una cita de Kazantzakis.

Crisis griega o crisis europea: la lucha por la dignidad

TermopilasHace algún tiempo, vivía, como muchos, con la ilusión de que la Unión Europea abriría la senda para construir una Europa de los ciudadanos, solidaria, democrática y más justa en la lucha contra la desigualdad. Hoy, la realidad que se impone es la de una Europa sometida a la dictadura de los “mercados”, cuya cara visible es el triunvirato formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, es decir, la denominada Troika, fuerza de choque del neoliberalismo que impone decisiones tecnocráticas por encima de las decisiones democrática de los ciudadanos europeos.

            Es cierto que Grecia está inmersa en una crisis, en una gran crisis, pero no perdamos la perspectiva de que es la crisis de Europa, de un modelo de Europa que quería superar los horribles años de la primera mitad del siglo XX. En estos momentos estamos viviendo la batalla de Alexis Tsipras y Syriza contra la Troika. Desde los principales medios de comunicación nos quieren convencer, por activa y por pasiva, de que la crisis la está provocando la intransigencia de un gobierno radical de izquierda contra Europa. Pero no nos llevemos a engaño, el trasfondo es una batalla sobre el modelo de Europa: la Europa democrática de los ciudadanos o la Europa de la dictadura de los mercados y la hegemonía política y económica de Alemania que impone su detestable receta: la austeridad. Unas recetas económicas que van acompañadas del peligroso discurso, de políticos y medios de comunicación, en la propia Alemania, estigmatizando a los ciudadanos de la orilla mediterránea de corruptos e indolentes, al mismo tiempo que exalta un Norte de ciudadanos trabajadores, hacendosos y austeros. Peligrosa y resbaladiza utilización de clichés que alimentan viejos prejuicios xenófobos o racistas que evocan un pasado, no muy lejano, lleno de trágicos recuerdos.

            También es cierto que Grecia tiene una gran deuda financiera, sin embargo, en el contexto de la Unión Europea, no es el gran problema. El problema es el modelo de intervención de la Troika que impone unas condiciones económicas draconianas cuya consecuencia es que hunde, más y más, en la miseria a la mayoría de los ciudadanos griegos sin respetar las reglas más elementales de la democracia. No debemos olvidar que la propia Troika es la principal responsable de la situación económica de Grecia: ¿Por qué la Troika fue condescendiente con los gobiernos griegos derechistas de la Nueva Democracia en la generación de una deuda de escándalo? También, en algún momento, se deberá analizar con objetividad y rigor las políticas, presuntamente fraudulentas, que condujeron a la conversión, en Grecia y otros países de la Unión Europea, de ingentes cantidades de deuda privada en pública para “salvar” el sistema financiero, principalmente alemán y francés. Tampoco debemos olvidar las redes de complicidades del sistema político europeo con los grandes intereses financiero. Para muestra un botón: Mario Draghi, presidente actual del Banco Central Europeo, en los años 2002-2006 fue vicepresidente por Europa de Goldman Sachs International, compañía que asesoró al gobierno griego de Kostas Karamanlís (Nueva Democracia) sobre cómo falsear los datos macroeconómicos para ocultar la verdadera magnitud del déficit griego, un fraude que ha sido determinante en la crisis actual de la deuda soberana en Grecia.

            Syriza no engaño a nadie, ganó unas elecciones democráticas con un programa contra el austericidio y, por tanto, está siendo consecuente con su programa. La Troika sigue proponiendo condiciones draconianas e indignantes a Grecia –no es una afirmación mía, es lo que nos dice el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz– y la respuesta de Syriza es no aceptar las nuevas recetas de austeridad, aún más, propone un referéndum para que el pueblo griego decida sobre el plan de ajustes de Bruselas. Frente a un acto de democracia participativa, la primera respuesta de la Troika ha estado plagada de veladas amenazas y represalias. Un referéndum que cada día adquiere un carácter más político y menos económico: el modelo de Europa.

            El avenir de Europa, como el futuro del mundo siempre es abierto e impredecible: ¿Quién hubiera pensado en la primavera de 1914 que un atentado cometido en Sarajevo desencadenaría una guerra mundial, la cual provocaría que en 1916 el ejercito ruso se disgregaría y que un partido marxista minoritario bolchevique llegaría a conducir la revolución comunista de 1917? ¿Quién hubiese pensado en 1919 que el tratado de paz firmado en Versalles llevaba en sí mismo los gérmenes de una segunda guerra mundial que estallaría en 1939? Estamos condenados a la incertidumbre histórica.

            Grecia no es simplemente un pequeño país de 11 millones de personas que representa menos del 2% del PIB de la Unión Europea. Grecia es la primera ficha del dominó que puede provocar una crisis del euro. ¿Puede una ficha de dominó de unos pocos gramos tumbar a otra de varios kilos? La respuesta está en la física según el efecto acumulativo de la energía, un principio que es aplicable en otras ciencias menos exactas como el caso de la economía: una ficha de dominó puede derribar a otra ficha 1,5 veces más grande que sí misma. Una secuencia de fichas de dominó de tamaño cada vez mayor provoca una reacción en cadena, la cual se inicia con un empuje pequeño que acaba derribando una ficha de dominó de gran talla. Si cae Grecia, más pronto que tarde, otros países podrían caer, como España, una ficha muchísimo más grande en términos de PIB de la Unión Europea. El hecho coyuntural de unos datos macroeconómicos en la economía española favorables en estos momentos, no nos tiene que hacer perder la perspectiva de que la deuda pública española actual, como la Griega, es impagable. ¿Quién será el siguiente?

            Europa no se puede permitir perder Grecia. Para algunos, es el ADN de la cultura europea, más aún, de la cultura occidental; para otros representa un punto geoestratégico de vital importancia en los Balcanes, en la confluencia Occidente-Oriente, en la reconfiguración de las fronteras entre la Unión Europea y Rusia. La crisis de Ucrania sigue abierta con guerra incluida, aunque en estos momentos exista un alto el fuego que no se respeta en muchas zonas. Grecia es muy importante para Europa.

            Ignoro como acabará esta “batalla”, hay momentos que pienso que Yanis Varofaukis, el ministro de Finanzas griego y economista especialista en la Teoría de Juegos y Equilibrio de Nash, está aplicando una calculada estrategia para obtener el mejor acuerdo posible para su país utilizando alguna variante inspirada en el “choque de trenes” donde, en algún momento, uno de los dos contendientes cederá ya que en el choque frontal todos pierden. En otros momentos pienso que lo único que está pidiendo Varofaukis al resto de la Unión es racionalidad para afrontar los retos y ajustes necesarios sin castigar más a pensionistas, parados, pobres, etc. Hay miedo a fenómenos políticos como Syriza que defienden la soberanía de los ciudadanos contra la dictadura de los mercados. Los acusan de populistas, será porque defiende, como diría Platón, que: “La libertad está en ser dueños de la propia vida”.

            En estos momentos, en la que estoy escribiendo estas reflexiones personales, Alexis Tsipras se reafirma en la convocatoria del referéndum y en pedir el no. La imagen que me viene a la cabeza, por la dimensión de los contendientes, es la evocación épica de la lucha desigualdad y heroica de Leónidas y sus espartanos defendiendo el desfiladero de las Termópilas y bloqueando el empuje del ejército persa de Jerjes I. Dicen que “un explorador griego les dijo a los espartanos, que los persas tenían tantos arqueros que las flechas de estos ocultarían el sol, un espartano respondió, entonces lucharemos a la sombra“.

La instantánea de Rodrigo Rato

RatoDestronadoMe fascina la instantánea del agente que agarra con su mano derecha por el cogote a Rodrigo Rato; esa mano que le obliga a bajar la cabeza para empujarle dentro del coche. Es la imagen típica de cualquier detenido que es introducido en un vehículo policial. Sin embargo, aquí, esa mano se transforma en la mano metafísica de los humillados, estafados y desahuciados por el poder económico. Es la mano que doblega la corrupción y que nos devuelve la confianza en la justicia humana, aunque únicamente se manifieste de tarde en tarde poniendo en su justo lugar a la escoria humana.

Me fascina la expresión de Rato, son unos segundos, es todo lo contrario a su expresión pública de hombre sobrado, con su media sonrisa permanente y su mirada de ojos achinados displicente. La expresión de prepotencia, de la soberbia de una casta rancia de señoritos de cortijo, se transforma en la expresión del buey recién acabado de uncir; una mezcla de rabia, resignación y sumisión.

Lo siento Rodrigo, no puedo evitar alegrarme ya que nunca más volverás a recuperar la imagen pública del plutócrata desenfadado y sonriente. Fuiste un pata negra del Partido Popular, ahora eres un apestado para la corte de lamedores de culos, metafóricamente hablando, que te rodeaban. Aupaste en el poder a tus colaboradores-discípulos: Luis de Guindos, Cristóbal Montoro, etc. Esa guardia pretoriana ratista que te arropó en los años de la gloria y que ahora te traiciona. Lo tuyo podría sonar a tragedia shakesperiana, pero, no nos engañemos, simplemente queda reducido al pequeño drama de un pícaro chungo con la mano demasiado larga.