Archivo por meses: Septiembre 2008

La UE quiere liderar la Web 3.0

Según un informe de la Comisión Europea hecho público este lunes pasado, la Web 3.0 son una realidad todavía incipiente y, por tanto, es una oportunidad para los nuevos usos de Internet y sus implicaciones para un cambio radical de la Sociedad.

 

«La Internet del futuro cambiará radicalmente nuestra sociedad», ha declarado Viviane Reding, Comisaria responsable de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación. «La Web 3.0 significa la posibilidad de hacer negocios, divertirse o crear redes sociales en cualquier momento o en cualquier lugar, sin discontinuidad, mediante redes rápidas, fiables y seguras. Pone fin a la división entre líneas móviles y fijas. Supone un salto cualitativo impresionante en la escala del universo digital de aquí a 2015. Europa posee conocimientos técnicos y capacidad de red suficientes para liderar esta transformación. Debemos asegurarnos de que la Web 3.0 se haga y se utilice en Europa».

El informe de la Comisión se apoya en dos aspectos que consideran claves para la “(re)evolución”  de Interrnet: el desarrollo de la banda ancha (la mitad de los europeos ya tienen acceso) y que las nuevas aplicaciones tecnológicas convertirán a la Red en un “Internet de los objetos“, con constante interacción de máquinas, vehículos, dispositivos, sensores, etc. Sobre este segundo aspecto, la comisión tiene la intención de lanzar una consulta pública a todos los estamentos socioeconómicos (Universidades, Centros de investigación, empresas, Organismos de normalización y estándares, asociaciones de consumidores, sindicatos y otras asociaciones civiles.

Hasta aquí, la noticia. Ahora la opinión:

Siempre es loable que la Comisión esté al tanto de las tendencias de las nuevas tecnologías e intente actuar como un facilitador para su impulso en todos los ámbitos de la sociedad. Pero, como es habitual sus planteamientos pecan de grandilocuencia (La Internet del futuro cambiará radicalmente nuestra sociedad)  y se olvida que la propia dinámica de la Red va marcando la consolidación de tendencias y aplicaciones (por ejemplo: la Web 2.0)

Una grandilocuencia que no ha cambiado desde aquel lejano Informe Bangemann, del año 1994, donde se diseño el Plan de Acción para afrontar los retos de Europa en la Sociedad de la Información global.

TICs y desarrollo sostenible

Connected Urban Development (CUD) es una ambiciosa  iniciativa de CISCO en la que están implicadas 7 grandes ciudades del mundo (Ámsterdam, Seúl, san Francisco, Lisboa, Birmingham, Hamburgo y Madrid), la Clinton global Initiative y el MIT Mobile Experience Lab. Cada una de las ciudades está implicada en uno más proyectos en ámbitos como la movilidad, trabajo, energía, construcción e infraestructuras TICs.

Por lo que hemos podido leer, esta iniciativa persigue demostrar el potencial innovador  de las nuevas tecnologías en los nuevos retos medioambientales y que el desarrollo sostenible no es incompatible con la economía de mercado.

Ahora bien,  en el material publicado, podemos observar que las estrategias de los diferentes ámbitos se encuadran en un mundo idealizado (sin conflictos, sin tensiones, sin desigualdades destacables, sin conflictos entre asalariados y empresarios, sin barrios conflictivos, sin., sin…, sin…).

Si se considera que el desarrollo sostenible se aplica a un desarrollo económico-social, donde el aspecto social tiene un peso fundamental por la relación entre el bienestar social con el medio ambiente y la economía, podemos observar que en las iniciativas del CUD el pilar “social”  brilla por su ausencia.

Obviamente, en ningún momento afloran las dificultades de una posible convergencia entre el desarrollo sostenible, los intereses corporativos de las grandes empresas, la tecnología y la brecha digital y vital.

En mi opinión, es un proyecto, loable en las intenciones de como las TICs pueden mejorar la vida en nuestro mundo, pero que, por su determinismo tecnológico, hoy muy en boga en el hipersector de las TICs, no deja de ser una falsa utopia  porque el objetivo ambiental (pilar fundamental del desarrollo sostenible) descontextualizado puede ocultar o, hasta reforzar, la brutalidad de las tensiones urbanas y sociales. Por ejemplo, abrir vías de investigación y desarrollo para una vivienda ecológica, flexible e “inteligente” es un salto importante para un desarrollo sostenible, pero en todo el discurso aparece un “ciudadano” cuyo perfil, hoy en día, se encuadra en el segmento de clase media-alta y, por tanto, no es una solución para una realidad social donde el acceso a la vivienda básica está vetado a amplios sectores de ciudadanos.

Es una falsa utopía porque la ciudad no es un simple sistema, más o menos complejo, que se debe optimizar. Los ciudadanos son seres complejos, espontáneos y muchas veces imprevisibles y cualquier iniciativa TIC debe considerar el aspecto social con toda su complejidad.

La e-administración sigue siendo una asignatura pendiente

Hace 8 años, para mi tesis de doctorado analicé la e-administración como “modelo de negocio” y , después del tiempo transcurrido, me continuo reafirmando en el diagnóstico que realizaba sobre las barreras que impedían desarrollar la e-administración porque, sin minusvalorar algunas iniciativas que las Administraciones públicas han desarrollado o están desarrollando para facilitar sus relaciones con los ciudadanos en la Red, hemos de ser conscientes que una cosa son las posibilidades que puede aportar ésta y las tecnologías de la información, y otra cosa son la puesta en práctica de estas posibilidades.

La primera barrera para el desarrollo de los proyectos de e-administración es el miedo de los propios dirigentes políticos y gestores de lo público, salvo excepciones, de asumir sus propias responsabilidades y la tentación de abandonar las riendas del proyecto a los expertos informáticos con las limitaciones que conlleva para la globalidad del proyecto: “Delegating to experts is the kiss of death como afirmó, en 1996, Jerry Mechling, experto en el sector público, de la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard.

Sigue leyendo

123