Archivo por meses: Septiembre 2009

Open Government. La larga marcha

oGovLa primera cuestión es delimitar el concepto de Open Government –oGov-. En una primera aproximación, es un modelo de relación de las AA.PP. y sus gestores con los ciudadanos basado en la racionalización de los procesos administrativos, la transparencia, la accesibilidad y la receptividad.

Si hacemos un poco de historia, desde el famoso manifiesto de David Osborne y Ted Gaebler: Reinventing Government, en el que se planteaba la necesidad del Estado y que una sociedad civilizada no puede funcionar sin un gobierno eficiente; que la gente que está en el gobierno no es el problema, lo son los sistemas en que trabajan… los intentos de racionalizar la operativa de las AA.PP. y sus relaciones con los ciudadanos con las tecnologías de la información y las comunicaciones se remonta a la época de la apertura de Internet a la sociedad y el desarrollo de los discursos sobre Autopistas de la Información, Sociedad de la Información y otros.

Un botón de muestra: cuando en el informe “From Red Tape to Results Creating a Government that Works Better & Costs Less Report”  y la iniciativa “Reinventing Government Online en el marco del programa  National Performance Review del año 1993, liderado por Al Gore durante la Administración Clinton, se establecieron las bases para transformar un modelo de  administración burocrática construido bajo los postulados dominantes en el siglo XIX,  a un modelo de administración electrónica -eAdministración- flexible, interactiva y accesible por la Red.

Desde que se lanzó la iniciativa de Al Gore, hasta hoy, ha llovido mucho, las iniciativas han proliferado –eEuropa o INFO XXI: La sociedad de la información para todos, entre otras-  y hemos vivido algunos cambios. Es cierto que en los últimos 15 años se han producido avances, no los suficientes en mi opinión, en la implantación de servicios online de tramitación para los ciudadanos y se van consolidando iniciativas legislativas para facilitar el desarrollo y la implantación de éstos, por ejemplo, en nuestro país la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos (LAECSP).

Hoy, en los discursos sobre una Administración más abierta se impone la meme 2.0. En una entrada anterior, decíamos que la “Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental”.

Y el concepto de oGov se alinea con la meme 2.0. Javier Llinares, en su blog, publicó una excelente entrada: Open Governement Transformation, donde analizó el concepto desde distintas perspectivas. De su entrada retomo dos de los principios básicos que se manejan en dicho concepto:

  • Administración Transparente: En el sentido de que las AA.PP. aún siendo valedora de la veracidad y la integridad de la información que maneja, no es propietaria de ésta y, por lo tanto, debería poner sus datos a disposición de la sociedad para que cualquiera pueda interactuar mediante el uso de aplicaciones sobre dichos datos, de tal forma que el concepto de servicio público quede liberalizado. Es obvio que este principio de transparencia no implica liberar el acceso a datos personales y privativos de los ciudadanos o aquellos datos que puedan ser considerados sensibles para la seguridad o los intereses del país.
  • Administración Conversacional: Las AA.PP. deben abrirse a los ciudadanos, entablar una conversación con el fin de escucharlos y tomar decisiones basadas en sus necesidades y preferencias,  que facilite la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta  y que comunica todo lo que decide y lo hace de forma abierta y transparente.

 Asimismo, señalar que en el desarrollo del oGov podemos considerar que, hoy en día, aunque las tecnologías de la información y las comunicaciones son un elemento clave, son herramientas e infraestructuras meramente instrumentales, más bien triviales en el momento en que una parte importante de la sociedad se han apropiado de ellas y todo el mundo las considera como algo natural.

Pues bien, de acuerdo con estos principios básicos del oGov, es decir una Administración transparente y conversacional. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál es el avance del oGov en nuestro país? Y la respuesta, en mi opinión, es bastante desalentadora, porque, por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son algunos ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación.

Una avanzadilla de profesionales del sector privado y del sector público que actúan como evangelizadores o guerrilleros 2.0. Unos calificativos que no los aplico en plan despectivo, ya que yo mismo me considero un evangelizador que lleva más de 20 años dedicado profesionalmente a llevar el mensaje de las bondades de la transformación por esas tierra de “paganos”.  

Por el momento, las iniciativas son escasas, a pesar de lo mucho que se escribe sobre el tema, más bien testimoniales, y es debido a dos motivos:

  • El primero, el más fundamental, es que los poderes económicos y políticos, aquí y allá –efecto globalización ideológica- lo único que persiguen, en estos momentos, es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación y control, eso si, cambiando o más bien maquillando algunos comportamientos para que nada cambie.
  • El segundo, en nuestra realidad más próxima, es el bajo nivel de confianza que la clase política hegemónica deposita en los ciudadanos. Una clase política donde, salvo raras excepciones, domina la mediocridad, con unas estructuras de partido monolíticas y con una férrea disciplina –el que se mueva no sale en la foto-, sin una visión de país –con proyección de futuro- y que únicamente se dirige a los ciudadanos una vez cada cuatro años en busca de su voto con una “conversación” unidireccional -“mitinera”-, y que, cuando gobierna, si hay algo que no practica es la transparencia.

El camino hacia el oGov, será largo, muy largo. Se requieren grandes cambios políticos y sociales para asentar una cultura donde dominen los valores de una democracia verdaderamente participativa, tanto en los gestores de lo público como en los ciudadanos, para garantizar los dos principios fundamentales de oGov: Transparencia y Conversación. Algo que suena, hoy por hoy, a utopía.

Considerando que las grandes transformaciones sociales, económicas y políticas siempre se han producido por amplios movimientos sociales que van tomando conciencia de la necesidad de dichas transformaciones, pues eso, los “evangelizadores” tenemos que seguir llevando, en una larga marcha, nuestro mensaje a todos los rincones y consolidar espacios, aunque sean pequeños, donde se puedan desarrollar los principios fundamentales de un oGov.

Economía Altruista en la Red

EconomiaAltruistaLa Economía Altruista se caracteriza porque el comportamiento racional de quienes la practican apela a valores de solidaridad interpersonal, deber-compromiso o simpatía, en contraposición con el individualismo metodológico de la Ciencia Económica que establece que el homo economicus es, por naturaleza, egoísta al defender sus propios intereses personales.

La mayoría de los economistas interpretan el altruismo como un comportamiento irracional desde el punto de vista de la economía y, por este motivo, la teoría económica ha encontrado pocos apoyos para incorporar y valorar las actividades altruistas por los límites establecidos por el supuesto neoclásico de la maximización del interés particular. Pero, aunque todavía no forme parte del PIB, el nivel de bienestar ético-moral de los individuos es una variable que cada vez tiene más peso en la sociedad.  Un dato significativo para una sociedad liberal y conceptuada de individualista  como la de los Estados Unidos, cerca de 62 millones de los ciudadanos  -26,4 % de la población adulta- realizan trabajos de forma altruista, con una dedicación de más de 8.000 millones de horas anuales valoradas en 162.000 millones de dólares.

Al margen del altruismo organizado que se canaliza a través de las organizaciones sin ánimo de lucro, desde las ONGs a Entidades Financieras que operan a precio de coste, gracias a las TICs, en la Red, están apareciendo muchas iniciativas que persiguen los principios básicos de la Economía Altruista, donde el ejemplo de mayor transcendencia altruista es la donación de tiempo de ocio propio para ayudar o colaborar con el prójimo.  

A continuación presento algunos ejemplos que ilustran la Economía Altruista en la Red:

  • Wikipedia. Posiblemente el caso más paradigmático de la elaboración colaborativa de la enciclopedia más extensa en la historia de la humanidad.
  • NetMums. Una red social que agrupa a una comunidad de madres y padres para compartir sus  experiencias y conocimiento sobre los niños, impulsando, a la vez, los encuentros en la  vida real. Cubre el territorio del Reino Unido y cuenta con más de 500.000 usuarios que se ayudan mutuamente.
  • Couchsurfing. Una comunidad global online de viajeros y personas dispuestas a acogerlos en sus  casas ofreciendo alojamiento gratis –compartir el sofá-. Estamos hablando de cerca de un millón y medio de miembros de más de 65 mil ciudades del mundo y con más de 3 millones de experiencias, tanto por el que ofrece su alojamiento como por el beneficiario,  valoradas como positivas (99,8 %).
  • OpenEverything.  Un espacio global de conversación acerca del arte, ciencia y el espíritu del “Open”. Reúne  a personas interesadas en la cultura del “abierto” para crear y mejorar software, educación,  medios de comunicación, arquitectura, comunidades locales, etc.
  • SlicethePie. Una productora musical gestionada desde el Reino Unido, pero abierta a todo el mundo, que recoge la opinión  y valoración de miles de personas sobre artistas o grupos  musicales emergentes y facilita a los aficionados la posibilidad de invertir en la producción  de discos.
  • Cultura 3.0. Una plataforma donde un grupo de intelectuales e investigadores españoles propician lo que denominan la tercera cultura, es decir,  una cultura realmente “popular”, que no requiere intermediarios, místicos o intelectuales, sino que posibilita a cualquier ser humano a responder por si mismo a las grandes preguntas de siempre.

El crecimiento y funcionamiento de la Red, en buena medida, se está basando en la generación colaborativa y cooperativa de contenidos por parte de los usuarios, sin un afán, al menos inmediato, por recibir una recompensa económica o material directa, junto con determinadas iniciativas de prestación de servicios o intercambio de bienes sin mediar una compensación económica.

Esta tendencia, rompe, en cierta medida, con el “hecho natural” de convertir en mercancía todos los factores de producción –tierra, naturaleza, trabajo, seres humanos- en beneficio del capital, tesis que los teóricos liberales de la economía han defendido en la institución de un mercado libre, por ejemplo, Adam Smith en la Teoría de los sentimientos morales veía esta dimensión del concepto de mercancía como un hecho natural.

Hoy por hoy, es un hecho de que existe una Economía Altruista en la Red en pleno crecimiento, y que implica a millones y millones de seres humanos. Unos prestando servicios directos a terceros, y otros generando contenidos y conocimientos de los que nos podemos aprovechar todos. Obviamente es difícil determinar el valor económico actual, ni el peso que podrá a adquirir esta economía en un futuro. Así como, las transformaciones sociales, económicas y políticas que pueda conllevar. Transformaciones que pasan por un debate de gran calado, sobre todo en las sociedades occidentales, entre la  predisposición “natural” del género humano hacia el altruismo o hacia el egoísmo y la codicia.