Archivo por meses: Febrero 2010

Transformación. Acabar con la falta de responsabilidad

En nuestro país vivimos en una especie de recreo permanente, en una infantilización de la sociedad tal como lo explica Javier Marías en su controvertida entrevista en “La Vanguardia”.   En la variedad de temas que trata Marías, podremos estar más o menos de acuerdo con su visión, pero lo que es cierto es que sus agudas reflexiones no deja indiferente a nadie.

Marías considera que la infantilización nuestra sociedad ha ido a más: la ausencia de responsabilidad por parte de todo el mundo ante cualquier cosa, ya que, la gente reclama su libertad de moverse, hacer, decir, iniciar negocios, irse a sitios peligrosos y en el momento en que les sucede algo, dicen: que el estado me lo arregle. Es decir, todos nosotros.

Un visión que comparto al 100 x 100 con él. Los ejemplos con los que ilustra su argumentación y los que podemos observar nosotros mismos son evidentes: el caso del Alakrana, una especie de crónica de piratas y corsarios en el Océano Indico, por el que nos tuvimos que hacer responsables todos de que estuvieron allí en una aventura empresarial; o los cientos de miles de inversores en Fórum Filatélico y  Afinsa  que, de forma privada, invirtieron sus “dineros” con la promesa de obtener un tipo de interés  muy superior al del mercado (interesante el foro de Ciao de la época) y que tras la quiebra pidieron responsabilidad patrimonial al Estado, es decir, a todos nosotros; o los miles y miles de personas que asumieron hipotecas al 110-120 % sobre el valor de una vivienda durante la burbuja inmobiliaria -¿cuántos aprovecharon la hipoteca para comprarse un 4×4 de alta gama?- y que, ahora con la crisis, con la pérdida de valor de la vivienda, algunos pretenden que “alguien” se haga cargo de sus excesos al no poder asumir sus deudas.

La lista es extensa: bancos, empresarios, emprendedores, autónomos que, con unas reglas del juego bien definidas –mercado, regulación, fiscalidad, etc- no quiere decir que justas, asumieron sus riesgos y ahora pretenden que todos asumamos sus pérdidas.

La melodía es cansina: los beneficios para mí, las pérdidas de todos. Como dice Marías, piden que les saquen las castañas del fuego, de modo impertinente, nadie agradece nada.  Porque jugamos a ser mayores de edad hasta que hay algún problema.

Estamos viviendo una gran crisis, no se tiene claro como salir de ella, tenemos una economía sumergida importante 23% del PIB según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda o 16-20% según el Ministro de Trabajo, el gobierno, la oposición y los agentes sociales pasan de puntilla sobre el tema, será porque podría estar aliviando tensiones sociales en una época en la cual el desempleo es de más del doble de la Unión Europea, aunque, según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, hoy hay millón y medio de trabajadores “fantasmas” sin tributar impuestos o cotizar a la Seguridad Social. Mientras tanto, todas las medidas que se están barajando recaen sobre los trabajadores de la economía declarada.

Salir de la crisis conllevará importantes cambios en la estructura de nuestra economía, un retorno a la austeridad –no somos tan ricos como nos querían hacer creer y muchos se lo habían creído- y una gran transformación: madurar y ser más responsables de nuestros actos tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Queda mucho camino por recorrer.

Consultoría Artesana. Una propuesta de transformación

Recientemente un grupo de profesionales publicaron una declaración sobre las señas de identidad y las prácticas de un consultoría artesana (Fundamental su lectura).

Reivindican el término de artesanía en la misma línea de Richard Sennett, escritor de “El Artesano”:

Un impulso humano duradero y básico, el deseo de realizar bien una tarea, sin más.

En mi opinión, es necesario reivindicar el término de “Artesano” como elemento transformador en nuestra sociedad actual inmersa en una gran crisis -hace un año escribí sobre el tema– donde todavía colean y están socialmente interiorizados los modelos de la producción de masas tayloristas-fordistas de principios del siglo pasado. Unos modelos de producción que se dedicaron a romper, durante décadas, con el monopolio que los antiguos artesanos tenían sobre su trabajo y su tiempo de producción.

Lamentablemente esto no es América y, por tanto, dudo que un manifiesto de estas características tenga una gran repercusión en nuestro entorno más cercano, pero aunque un grano no hace granero ayuda, en este caso, a replantearse a muchos profesionales su función y su papel en la sociedad y, sobre todo, como escribió José Antonio Marina en su teoría de la inteligencia creadora:

La libertad, más que un destino, es una posibilidad. A partir de su propiedad real de autodeterminación, el hombre puede construir su libertad, o abandonarse a un automatismo sonámbulo.

A algunos de los  autores/autoras de la declaración los sigo en la blogosfera y en Twitter, no tengo el honor de conocerlos personalmente, pero me transmiten sensaciones de que no se han abandonado a un automatismo sonámbulo.

¡Bienvenida sea la declaración de la Consultoría Artesana!!!

La neutralidad de la Red. ¿Ideología o empanada mental?

Los más ardientes defensores de la neutralidad de la red argumentan que se tiene que garantizar que un ISP  noprivilegie unos bits sobre otros por el hecho de que vengan de un proveedor determinado, con un protocolo determinado o con un origen o destino específico”, al mismo tiempo que defiende “que cada uno tendrá el ancho de banda que pueda pagarse según sus circunstancias” (a modo de ejemplo: véase Enrique Dans, profesor IE Business School).  Es decir, al dogma neoliberal del valor superior de la libre circulación de capitales y mercancías, de la conveniencia de las privatizaciones y de la desregulación de los mercados, de la independencia de los bancos centrales y, en suma, de la primacía de lo privado sobre lo público, se le incorpora la libre circulación de bits.

Mientras que se obvian principios democráticos básicos como:

  • El derecho de acceso a la información y la cultura. Si puedes pagarte el acceso al ancho de banda podrás acceder a los contenidos y servicios.
  • La libertad de expresión y los derechos sobre la privacidad. Las empresas proveedoras de contenidos y servicios determinan los contenidos que alojan y distribuyen. Determinan los derechos de los usuarios, lo que puedan expresar y los usos y destinos de las informaciones aportadas al margen de los derechos civiles y constitucionales como ciudadanos.

Además, se da la paradoja de que por un lado se van imponiendo los medios sociales de comunicación, en principio, una democratización de la voz de las personas en contraposición con los medios de masas de comunicación con sus mensajes unidireccionales;  mientras que por otro lado observamos el proceso de concentración de la propiedad en conglomerados empresariales de los medios de comunicación tanto sociales como de masas avanza de modo inexorable, y a gran velocidad con los peligros que comportan en el control de la opinión y los contenidos (léase Google, Microsoft, Yahoo, Amazon y unos pocos más).

Un pensamiento que está alineado con las teorías neoliberales más “cool” sobre Internet y que tuvieron su origen, a mediados de los años 90 del siglo pasado, en California donde se produjo una extraña fusión entre la bohemia cultural de la ciudad de San Francisco y la industria de tecnológica punta de Silicon Valley. Una combinación promiscua del espíritu despreocupado de los hippies y el ardor empresarial de los yuppies, una amalgama de realidades opuestas que desarrolló un discurso que se podía resumir en una profunda fe en el potencial emancipador de las nuevas tecnologías de la información.

Una fe emancipadora acompañada de un deseo de libertad y con una visión relativa de la solidaridad que fue el origen de la “virtual class”  que desarrolló y difundió, como los apóstoles, el discurso utópico que explica cómo, poniendo el debido empeño, todos los países pueden llegar a ser competitivos en un “mercado libre y justo“. Un perfecto sistema “inercial“, que desde su perfecta racionalidad despreciaba las conocidas debilidades: el monopolio, la competencia desleal, la burocracia y la corrupción.  Una ideología que fue ampliamente difundida, en aquellos años, en revistas, libros, programas de televisión, sitios Web, los foros de Usenet y conferencias .

Un conjunto de ideas sobre el sistema emergente –económico, social, político, cultural, etc- en la Red que manifiesta un cierto nihilismo ya que es el resultado de un deseo de globalización de las culturas sumidas a una versión unilateral únicamente orientada hacia la técnica y que sigue dominando la mayoría de los discursos sobre la Red.

Aunque hoy estemos observando una guerra entre dos grandes sectores de las TICs utilizando la neutralidad de la red como argumento, por un lado, los grandes proveedores de contenidos –Google, Yahoo, Amazon, Skype, Sony, entre otros- que defienden la neutralidad como sacrosanto principio y los proveedores de conectividad –Telecos, Cisco, Alcatel, Nokia y otros más- que consideran que la neutralidad de la red frena la inversión de servicios avanzados y una buena gestión de la red (Véase La neutralidad de la Red agita a las grandes empresas de Internet). En mi opinión, el argumento es circunstancial, los proveedores de contenidos y servicios, hoy necesitan la libertad de circulación para consolidar su dominio de los mercados, una vez dominados y controlados, otro gallo cantará.

SI a la neutralidad de la red, pero también SI al derecho de que cualquier ciudadano pueda acceder a ella sin estar limitado por sus circunstancias económicas y NO al control de los contenidos por parte de los proveedores de contenidos y servicios y SI a la libre expresión.

¿Qué opinas tú?… no te reprimas… ¡exprésate!!!