Archivo por meses: Junio 2010

Google Me. Éramos pocos y parió la abuela

Del rumor al toque de queda. Google está trabajando en una nueva iniciativa para poner en marcha una red social que pueda plantarle cara a Facebook. Google Me, es el nuevo proyecto de Google y que según Adam d’Angelo, exdirector de tecnología de Facebook, es prioritario dado el crecimiento de audiencia imparable de Facebook.

Al margen de la confirmación oficial de Google, la verdad es que la compañía de Menlo Park estaba tardando mucho en reaccionar si tenemos en cuenta que su modelo de negocio está centrado en unos ingresos proveniente en su casi totalidad en la publicidad, en un momento donde el marketing empieza a orientarse hacia los ecosistemas que se están asentando en las redes sociales y por el momento Facebook se lleva el gato al agua.

Google dispones de muchas piezas –servicios- que bien articuladas en una red social de primera clase, podría competir directamente con Facebook. Además, dispone de una audiencia fiel a sus servicios y una ingente cantidad de dinero efectivo -24.500 millones de dólares- para llevar a buen puerto su proyecto.

Facebook desbancó a MySpace y Windows Live, ¿será el turno de Google con Google Me?. Lo que está claro es que en la Red todo es cada vez más efímero. La gran duda: el factor humano y los tiempos sociales para migrar de un ecosistema a otro.

Un mándala vivo. El planeta y su sistema nervioso central

Es un hecho que la Red es cada vez es más tupida, más interconectada. No paran de conectarse personas, objetos –Internet de las cosas- y sistemas de información, estableciéndose conjuntos complejos de relaciones entre todos estos sistemas a su vez complejos que, en cierta medida, nos permitiría afirmar que en el planeta está creciendo de forma exponencial un sistema nervioso central de datos que pueden constituir informaciones, la cual, correctamente asimilada, puede ser usada como conocimiento y que nos abre las puertas de la sabiduría si los utilizamos de la manera mas provechosa y justa posible.

Es lo que nos propone el video de IBM “Internet of Things” publicado hace tres meses con una excelente calidad en su composición y acompañamiento musical de Lee Feldman: un planeta más inteligente con dos dimensiones, una de ellas es ser más eficiente, menos destructiva, para conectar los diferentes aspectos de la vida que nos afectan a cada uno de una forma más consciente y deliberada, e inteligente. La otra, la posibilidad de generar nuevas ideas, nuevas actividades y nuevas formas de relaciones sociales. Por tanto, según IBM, podemos visualizar nuestro planeta como un sistema de información, creación y transmisión.

Es decir, el planeta como un mándala vivo y, por lo tanto, un talismán e instrumento mágico que toca a la totalidad de sus habitantes. Un enfoque que nos recuerda el tratado utópico renacentista “La Ciudad del Sol” del filósofo y dominico Tommaso Campanella, escrito en el año 1602, donde se describe una sociedad teocrática universal donde se registran, ya sabidas, todas las ciencias; “ahí están los nombres de todos los astros y de todos los animales, el remedio para todos los males, un lugar de perfección y racionalidad pura”.

Sin embargo, a pesar de los discursos utópicos y deterministas tecnológicos se impone la realidad obtusa que nos rodea. Vamos hacia un planeta cada vez más interconectado con más datos, informaciones y hasta conocimiento, Pero somos incapaces de detectar, gestionar y resolver la mayoría de las crisis de cualquier tipo. El botón de muestra: la crisis actual en la que estamos inmersos.  Será porque las puertas de la sabiduría todavía se mantienen cerrada para la mayoría de la humanidad y, por tanto, no nos servimos  del conocimiento adquirido de manera más provechosa y justa.

Inteligencia colectiva para reducir el déficit público

La crisis actual, junto con el impacto de la globalización en la redefinición de los escenarios económicos, está planteando abordar grandes cambios en las estructuras económicas y sociales de los países desarrollados. Uno de los efectos es la reducción del gasto público en una serie de países, principalmente en UE, con sistemas de gestión política-administrativa, servicios públicos y coberturas sociales que tuvieron un gran crecimiento en los últimos 50 años.

Obviamente, la cuestión que se plantea es por donde recortar el gasto para reducir el déficit y, en este punto, las soluciones son diversas, aunque, en general, se tiende a medidas macro efectistas y simplificadoras, tomadas en un despacho manejando unos cuantos indicadores: rebajar la masa salarial de los funcionarios en X puntos, decidir transversalmente reducir en X puntos las plantillas –vía reducción oferta pública de empleo-, eliminar servicios públicos o rebajar las coberturas sociales.

Pero, por el momento, las iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia de los sistemas –incremento de la productividad- y detectar los costes superfluos o innecesarios derivados, a nivel micro, de una mala gestión de los recursos y de los procesos en cada unidad y organismo brillan por su ausencia.

En este contexto, de falta de medidas que vayan al fondo de los problemas, nos parece muy interesante la iniciativa del nuevo gobierno británico de dirigirse por carta a los casi seis millones de empleados públicos para conocer su opinión y recabar ideas acerca de cómo recortar el gasto y reducir el déficit público. Una petición directa en la que les piden ayuda para identificar los recortes, de manera justa y responsable, partiendo de la premisa de que son ellos los que están en la primera línea de los servicios y la gestión y, por tanto, saben dónde las cosas funcionan bien y en dónde se desperdicia, y como se podrían replantear las cosas para lograr mejores servicios con menos gasto.

Para ello, han puesto en marcha la plataforma Spending Challenge, para recoger las propuestas en todos los ámbitos del Estado, desde las fuerzas armadas hasta de empleados de empresas privadas que trabajan para el sector público, con un plan de acción con fases bien definidas.

Aunque es la primera iniciativa a nivel global, en el Reino Unido ya llevan un cierto tiempo desarrollando iniciativas donde los empleados públicos se involucran en procesos de mejora como el caso que recogí en la entrada: Los propios funcionarios pueden asumir la transformación de los servicios públicos. Veremos cual es el resultado, pero es una medida inteligente que corresponsabiliza a todos en la búsqueda de soluciones.

Otro referente a tener en cuenta. ¿Para cuándo en nuestro pesebre?