Archivo por meses: Julio 2010

Se acabó el Mundial. Es la hora de la política

Ayer la selección española marcó un hito histórico al ganar por primera vez el Mundial del Futbol. Una victoria merecida y reconocida por los propios contrincantes por la calidad de su juego y los valores que han mostrado durante todo el evento deportivo: proyecto, autosuperación, espíritu de equipo, lealtad en la competencia, reconocimiento del mérito, solidaridad….

Se podría decir que una selección formada por jugadores de diferentes equipos, enfrentados, semana a semana, durante la liga hicieron piña para conseguir un objetivo común simbolizado por el brutal abrazo entre Casillas y Puyol, los dos capitanes del Madrid y el Barcelona, en el partido contra Alemania.

Estamos viviendo un delirio de masas en todos los rincones del Estado, simbolizado por el color rojo de las camisetas y los colores de la bandera española, un delirio que podría interpretarse como sentimiento e ilusión, como un deseo interiorizado de que los valores que representa la selección española se trasladen a toda la sociedad. Y aquí, es donde surge la confrontación entre deseos y realidades, porque la realidad, una vez aplacada la euforia, surge con toda su crudeza en el colectivo humano: No hay proyecto de país; la autosuperación y el espíritu de equipo brillan por su ausencia;  y la lealtad en la competencia, el reconocimiento del mérito y la solidaridad es un rara avis.

Acabado el Mundial, es la hora de la política para afrontar los problemas reales que pasan por: un proyecto de Estado donde pueda encajar la pluralidad y la diversidad de las naciones que lo configuran; y un proyecto socio-económico que permita afrontar y superar la crisis impulsando las transformaciones necesarias para asentar una estructura económica acorde con el siglo XXI, al mismo tiempo que se consolida el Estado del bienestar. Proyectos que, por su envergadura y alcance, pueden sonar a utopía pero son los que configuran un proyecto de país y deben afrontarse, aunque el camino sea muy largo.

Mandela utilizó el deporte como vía para arrancar un proyecto de país en Sudáfrica: si los blancos iban a aprender a cantar Nkosi Sikelel’ iAfrika, los negros tendrían que tomarle el gusto a ese deporte hasta entonces elitista, el rugby.  Para él, el deporte fue un medio de reconciliación, cuando alguien le dijo que el rugby era una maniobra política el le respondió: “es una maniobra humana”.

Lamentablemente, todo apunta que la lección de la selección española quedará reducida a una manipulación política, a “Panem et circenses” –literalmente pan y juego de circo-. La derecha utilizando la Roja como arma para el ataque para imponer por la fuerza la razón de un Estado centralista y monolítico, la izquierda en el gobierno como una bocanada de aíre para olvidar, temporalmente, su mala gestión de la crisis, y todos los partidos políticos, sin excepción, pensando las estrategias y tácticas para las confrontaciones electorales que se avecinan.

Siempre nos quedará el anécdota del descubrimiento del pulpo Paul.

Economía para Dummies. El milagro económico español

En septiembre de 2008, El presidente del Gobierno presentó una visión optimista afirmando  que “su objetivo es que la renta per cápita de España supere a la de Francia en tres o cuatro años”. En mayo de 2010, el líder de la oposición afirmo que lo que necesita el país es que vuelva el “milagro español” que fue posible cuando gobernó el PP de José María Aznar. Y lo que debemos preguntarnos es lo siguiente: ¿Cuáles son los fundamentos para que los líderes políticos realicen afirmaciones de tal calibre considerando que, se sobreentiende, cuentan con los mejores asesores económicos?

A primera vista, si observamos la tendencia de creación de empresas en el periodo 1999-2008, vemos que se crearon más de 900 mil empresas (un 136 %) con una repercusión en el crecimiento de la ocupación de cerca de 6 millones de nuevos empleos (139%), por lo tanto, en términos absolutos, nos encontramos con unos datos que podían dar pie a las afirmaciones de ambos líderes políticos.

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Ahora bien, si nos sumergimos en la ingente cantidad de datos que componen la foto macroeconómica (número total de empresas y nuevos empleos) y empezamos a analizar con más detalle y pasamos de la información cuantitativa a la cualitativa, la foto empieza a ser borrosa y aflora la cruda realidad: el supuesto milagro español era un gigante con los pies de barro.

En efecto, si comparamos la evolución del sector de la construcción, directamente afectado por la burbuja inmobiliaria, con un macro sector de industrias que giran alrededor de una economía avanzada del siglo XXI observamos lo siguiente:

En el periodo 1999-2008, del total de empresas creadas, el 49% – 440 mil empresas- estaban vinculadas directamente con el “fenómeno del ladrillo” es decir,  empresas cuya actividades se focalizaban en la construcción (CNAE 45), en actividades inmobiliarias (CNAE 70) y en servicios técnicos de arquitectura (CNAE 742), no incluimos las actividades relacionadas con la fabricación de los materiales de construcción.

Mientras que, en el mismo periodo, del total de empresas creadas, únicamente el 3,5% -32 mil empresas- estaban vinculadas con el sector de una economía avanzada, es decir, en actividades relacionadas con la electrónica, hardware, software, informática y telecomunicaciones (CNAE 30-32-642-72), con actividades de I+D (CNAE 73) y con actividades audiovisuales (CNAE 921-922).

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En resumen, una década dedicada a sembrar de ladrillos y alimentar la burbuja especulativa mientras que los sectores más innovadores se quedaba en los márgenes del sistema. O los asesores expertos de los líderes políticos son unos inútiles o estos últimos no paran de insultar a nuestra inteligencia.

En la serie Economía para Dummies, ya hemos publicado la entrada dedicada a la estructura empresarial española, en una próxima entrada, trataremos el tema de los emprendedores.

Economía para Dummies. La estructura empresarial española

Cada vez es más habitual leer titulares o afirmaciones del tipo: el X por ciento de las empresas españolas …. bla, bla, bla, bla… Porcentajes que, en general, suelen ser altos:

  • El 60 por ciento de las empresas españolas ve el cloud como una inversión estratégica (Titular en computing.es);
  • nueve de cada diez empresas españolas cuentan con un departamento de comunicación dependiente del primer nivel ejecutivo (Titular en 20minutos.es);
  • las empresas españolas invierten 425 euros por empleado en planes de formación y desarrollo, una media de 25 horas al año (Titular en Capital Humano);
  • el 73% de las empresas usan las redes sociales para buscar profesionales (Titular en portalparados.es); o
  • el 92% de las empresas españolas recicla el papel y el cartón que utilizan (Titular en Cotizalia) sin olvidar las generalizaciones tipo “muchas”, “la mayoría” etc.

Titulares que suelen difundirse por la Red –redes sociales, blogs, foros, etc..-  de forma viral, en muchos casos sin una lectura crítica (las lecturas deben ser siempre críticas) y que transmite una falsa realidad de los temas en los que se hace eco, ya que los porcentajes se refieren al número de empresas analizadas o estudiadas y las conclusiones no se pueden extrapolar a la totalidad porque la estructura empresarial española, por tamaño, es bastante particular.

En España, según los datos del I.N.E. de 2009, existen más de 3,3 millones de empresas en todas sus modalidades jurídicas, de las cuales únicamente el 5,52% -185.364- configuran el tejido empresarial de la PYMEs y las Grandes empresas del Estado. Mientras que el 94,48% se reparten en empresas sin empleados y microempresas con menos de 10 empleados.

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Obviamente, en la tipificación del tamaño, se debería considerar otros aspectos como el sector de actividad y, sobre todo, la cifra de negocio, ya que nos podemos encontrar con microempresas que pueden mover mucho más negocio que una empresa pequeña o mediana.

Por lo tanto, cuando se manejan porcentajes hay que contextualizarlos muy bien para que la realidad no quede distorsionada. Por ejemplo, el puesto de moda “Community Manager”, ¿Cuál es (será) la demanda real atendiendo a la estructura empresarial del país?

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