Archivo por meses: Marzo 2011

Crear la Marca Personal en los Medios Sociales

El concepto de la Marca Personal surgió a finales del siglo pasado y tuvo su origen en la literatura del Management norteamericano. Uno de los primeros autores que empezó a manejar el concepto fue Tom Peters en un artículo publicado en 1997 “The Brand Called You” y, a partir de este momento, empezaron a surgir numerosos autores que fueron dando forma al concepto y difundiéndolo. Un concepto que parte la premisa de que como estamos inmersos en la era del individualismo, una persona tiene que ser su propia marca y que al igual que las marcas comerciales, debe ser elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse para competir y conseguir un mayor éxito en la relaciones sociales y profesionales. Un concepto que, hoy en día, ha adquirido un protagonismo desmesurado en la Red con la Web 2.0.

Podemos encontrar miles y miles de artículos en revistas, entradas en blog y libros con consejos y recetas para desarrollar una especie de Marketing personal con el objetivo de venderse uno, de competir en el campo donde se encuentra la oferta y la demanda.  Este escenario es representativo de un negocio floreciente de personas autodenominadas gurús, sherpas, coach o expertos en Marca Personal que elaboran y transmiten una serie de pautas construidas a partir de las recetas, de las estrategias y de las tácticas del Marketing utilizadas en la promoción de un producto o un servicio,  aderezadas con una pizca de sentido común y rematadas con una serie de frases hechas patrimonio de la sabiduría popular o de citas ilustres.

En mi opinión, hablar de Marca Personal,  es un reduccionismo de un concepto mucho más amplio como el de Personalidad, entendiendo ésta como la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, que nos permite afrontar la vida y mostrarnos el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.

La Marca Personal además de ser un reduccionismo de la Personalidad tiende a ser, en la mayoría de los casos, una falsificación de ésta con el objetivo de ajustar nuestra identidad a las necesidades del mercado y el objetivo de diferenciarse de los demás. Este ajuste permanente a la dinámica del mercado para posicionarnos y diferenciarnos nos puede conducir a una cierta esquizofrenia de nuestra personalidad entre nuestro “ser” y nuestro “aparentar”. Porque no debemos olvidar que la personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, aun en distintas situaciones o momentos, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente.

No es difícil observar la esquizofrenia en la que están sumido algunos cuya presencia en la Red está centrada en desarrollar una estrategia de Marca Personal. Una esquizofrenia que se manifiesta con el conflicto entre el “ser” y el “aparentar” que va aflorando, en el día a día, entre el muro del Facebook, el Time Line de Twitter o el perfil de LinkedIn, entre otras redes o herramientas sociales.

Sinceramente, no tenemos que gastar energías en construir una Marca Personal porque en definitiva todo se reduce a manifestar y desarrollar nuestra personalidad de acuerdo con nuestros valores (siempre ha sido así)  y mostrar nuestras habilidades profesionales acreditándolas. Es la única forma de poner nuestro “yo” en valor, nada que ver con una marca. Obviamente, tenemos que saber “estar” en los medios sociales y respetar las reglas básicas de la convivencia siendo prudentes pero no acríticos, no caer en el exceso de autopromoción y no tener la mirada fija en el propio ombligo. Otra cuestión bien distinta es que una persona recurra a un asesoramiento de coaching o ayuda psicológica para descubrir o desplegar toda su potencialidad, pero este tema formaría parte de otro debate.

En definitiva: entre construir una Marca Personal o desarrollar la Personalidad, entre “aparentar-estar” y “ser-estar” ¿Dónde te sitúas tú?

Andalucía: Cara y Cruz de un Gobierno Abierto con ERE

El Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, Manuel Recio, publicó ayer los datos de la investigación realizada por funcionarios de su departamento sobre las irregularidades en los ERE  en su página personal de Facebook y en su blog personal unos minutos antes de atender a los medios de comunicación tradicionales. Obviamente, la oposición del Gobierno Andaluz arremetió contra esta iniciativa calificándola de actitud adolescente (procedimiento de un “quinceañero”) o de una actitud friki.

No voy a entrar en los aspectos de la crítica del principal partido de la oposición en los usos de la Red, están aprendiendo y “piano, piano se arriva lontano”. Su crítica obedece más a la actitud del perro de presa cegado por sus propios casos de corrupción que no quiere soltar una posible pieza que potencialmente les aportaría réditos electorales.

Creo que es importante que los político con responsabilidades de gobierno utilicen los medios sociales como vía directa de comunicación con los ciudadanos y en pro de la transparencia en la gestión pública.  En este caso Manuel Recio lleva un cierto tiempo apostando por los medios sociales como vía para impulsar un acercamiento de la Administración hacia los ciudadanos. Aún más, de los políticos que sigo en Twitter, es uno de los pocos que dedica una parte de su tiempo a dialogar en dicho medio. En otras palabras, una gota en el inmenso océano de los medios sociales.

Sin embargo, al margen del grado de simpatía y afinidad que pueda tener por las actuaciones de Recio en un turbio asunto heredado como los fraudes en los ERE, no debemos olvidar los aspectos realmente importantes en cualquier iniciativa de Gobierno Abierto y su implicación con los medios sociales.

El hecho de que los miembros de un gobierno (políticos, funcionarios,..) sean más o menos activos en la Red no implica que se asumen las premisas de Gobierno Abierto. Estas premisas pasan, principalmente, por la transparencia en los contenidos que se transmiten y como se transmiten. Y, en mi opinión los resultados de la investigación interna sobre las presuntas irregularidades publicados por el Consejero en su página personal de Facebook, más que un ejercicio de transparencia es un acto a la defensiva aportando unos datos con el objetivo de minimizar un problema tal como podemos observar en el texto aportado.

Sencillamente, no se minimiza el problema diciendo que el 96,94% de los expedientes de los ERE analizados no presentan ninguna  irregularidad y que únicamente el 1,20 % de los expedientes que fueron aprobados son de personas, 72 para no jugar con porcentajes, que nunca han trabajado en las empresas por las que están cobrando una póliza.   Además de otros 111 trabajadores que presentan discordancias administrativas.  El hecho real es que hay 72 personas de 24 empresas que han defraudado por el momento, 9 millones de euros. Es decir hay un problema importante a pesar de que, según el propio Recio, existe su compromiso de que se  va a intentar recuperar hasta el último céntimo. La cuestión clave no son las magnitudes de las cifras son los hechos. Hace poco dimitió el Ministro de Asuntos Exteriores del Japón por recibir una simple donación de 450 euros, que fue considerada irregular. No dimitió por una cantidad ridícula dimitió por el hecho. Un gran matiz.

Hay un problema porque existe una trama que ha estado defraudando a la Hacienda Pública, la de los andaluces y la del resto de españoles que contribuimos con nuestra corresponsabilidad fiscal y solidaridad interterritorial. Una trama donde ya es obvio que han participado las personas que se benefician de los ERE y han participado las empresas que los presentaron, todos ellos identificados por la investigación interna promovida por Recio. Pero falta la tercera pata, la de los funcionarios y altos cargos de la propia Junta que gestionaron y aprobaron los expedientes. Y de esta tercera pata no hay rastro en el contenido publicado por Recio.

En mi vida profesional he dedicado más de 20 años a analizar, como consultor externo, circuitos de trámites de expedientes de todo tipo para su informatización en los tres niveles de las AA.PP. y si hay algo que caracteriza un procedimiento para tramitar un expediente es el rigor y control, algunas veces discutible, en sus distintas fases hasta su aprobación o denegación, quedando registrada toda la documentación aportada, pruebas, informes y las personas que van interviniendo durante todo el proceso. Por tanto, es de suponer que se cometieron algunas irregularidades internas al permitir la aprobación de los expedientes de los ERE.

La transparencia no es decir que únicamente se ha detectado un 1,20 % de fraudes o que únicamente se ha defraudado el 1.39 % de 647 millones de euros. Es un dato,  pero la transparencia es decir que mecanismos administrativos han fallado y por qué han fallado asumiendo las responsabilidades políticas si procede. Esto es lo que hay que contar a la sociedad, sea en las redes sociales o en los medios de comunicación tradicionales si la apuesta real es por un Gobierno Abierto, caiga quien caiga.

Facebook + eCommerce = f-Commerce. ¿Un nuevo buzzword?

El f-Commerce, se refiere a realizar actividades de comercio electrónico en Facebook, y durante este año será un término de moda (buzzword). Si hay algo que caracteriza a la Red es la abundancia de buzzwords que se van generando desde sus inicios, y ahora toca el término que combina el potencial de Facebook, en términos de potencial audiencia, con las prácticas y experiencias en comercio electrónico.  Aún más, ya se habla de social commerce como un nuevo canal que aprovecha la interacción social y las contribuciones de los usuarios en los medios sociales para facilitar la promoción de productos y servicios y su comercialización a través de las redes sociales.

En una primera aproximación, aplicando “las cuentas de la vieja”,  más de un marketiniano 2.0 debe estar pegando saltos de alegrías porque, al fin, ha encontrado el Dorado. En efecto,  en Facebook las cuentas son golosas: un ecosistema con unos 600 millones de personas, el tercer “país” del mundo por número de “habitantes”, la gran mayoría concentrados en Estados Unidos y Europa, la posibilidad de realizar una microsegmentación de una manera jamás conocida y con unos usuarios que dedican una parte importante de su tiempo en Internet a interaccionar en dicha red.

Se habla que el año 2011 será el año del f-Commerce, por tanto, es de esperar que surgirán “expertos-consultores” y hasta se ofrecerá formación en “f-Commerce Management”.  Ha sido la tendencia en los últimos 15 años, a cada buzzword un amplio abanico de posibilidades. Lo vivimos en el primer periodo de la historia de la Red cuando surgieron por doquier miles y miles de iniciativas de comercio electrónico en todas sus variantes y que la mayoría desaparecieron cuando estalló en marzo del 2000 la burbuja punto com.  También, hace casi cinco años, Second Life fue portada en el Business Week dedicándole un número especial donde se señalaba que los mundos virtuales podrían transformar la manera de operar y proporcionar un nuevo marco para la formación, el diseño y el marketing. En Second Life, surgieron agencias y expertos en el nuevo entorno, las marcas acudieron de forma masiva creando su espacio virtual y promocionando eventos, y en menos de un año la mayoría abandonaron el ecosistema virtual al constatar que el ROI no era tan inmediato como se esperaba y que la mayoría de los usuarios no les prestaba atención.

Hoy estamos viviendo el fenómeno de Facebook y es cierto que algunas marcas, sobre todo las grandes marcas, ya han establecido su página, algunas de ellas con unos cuantos millones de fans. Asimismo,  algunas marcas empiezan a facilitar transacciones comerciales y hasta el propio Facebook está implantando su moneda virtual, como en Second Life. Sin embargo, en mi opinión, dudo que el f-Commerce acabe consolidándose como la panacea para la actividad comercial en la Red por dos motivos principales.

El primero es que, si nos paramos a analizar con cierta perspectiva histórica, vemos que el grado de maduración del comercio electrónico, a pesar de su crecimiento constante, es un proceso lento que se va consolidando en determinados sectores de actividad mientras que en otros su presencia sigue siendo testimonial. Todo apunta a que el despliegue de la actividad comercial en la Red va acompañada de un proceso de cambios de hábitos  sociopsicológicos en las formas de consumir cuyo ritmo es muy lento si lo comparado con el ritmo de la innovación tecnológica.

El segundo aspecto está relacionado con la propia naturaleza de la red social. No debemos de olvidar que el éxito de Facebook obedece a un concepto muy simple: lugar de encuentro y comunicación entre las personas en base a su grafo social. En su diseño original, no se contemplaba el convertirlo en un centro comercial. La incorporación de actividades relacionadas con el marketing o con la comercialización de productos y servicios no deja de ser una especie de “pegote” o añadido que casa mal con su naturaleza original. Un estudio reciente de Forrester muestra la poca confianza que los jóvenes, publico objetivo por antonomasia, con los perfiles de la marca y que siguen confiando más en la televisión y en los resultados que ofrecen los motores de búsqueda.

En resumen, una parte del sector marketiniano 2.0   está obnubilado por la funcionalidad y la posibilidad de ofrecer el máximo de servicios en una página de Facebook, con una visión de que Facebook es el “único universo”, como un microcosmos de la Web donde es posible reintegrar los servicios que ya están presentes en otros canales. Que algunas marcas o tiendas online vendan algunas cosas a través de Facebook o que algunos usuarios recomienden a sus amigos o conocidos algún  producto o servicio será un hecho, son 600 millones y de todo hay en la viña del señor. Sin embargo, ni las marcas han alcanzado la suficiente madurez en el uso de Facebook para poder ofrecer, en el caso de que sea posible, una experiencia o una relación con los usuarios que vaya más allá de una página con muchos fans pero con un muro desolado por la falta de interacción salvo el clásico clic “Me gusta”; ni los usuarios están por la labor de ser tratados como cliente o potencial cliente en un espacio más proclive a la experiencia de la conversación entre iguales y afines.

Fuente de la imagen: Vista del Toronto Eaton Centre modificada a partir de la foto de Christopher Woo con licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic

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