Archivo por meses: Abril 2011

De EPA a EPA y desempleo porque toca en una economía enferma

Hoy se ha vuelto a publicar la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre de 2011. Los datos son demoledores para la economía y la sociedad española a pesar de que el Gobierno, en su tradicional optimismo “brotes verdes”  declare que no son “datos sorprendentes” y no comprometen la previsión del Gobierno de que haya “clara y sostenida” creación de empleo neta a partir del segundo semestre.

Hemos de señalar que la EPA es la principal fuente estadística para el estudio de la relación de la población española con la actividad laboral y es el referente oficial para la Oficina Estadística de la Comisión Europea (Eurostat). Según la EPA de este trimestre la tasa de paro crece casi un punto y se sitúa en el 21,29%, es decir 4.910.200 desempleados. Todos los sectores reducen su número de ocupados este trimestre y el número de asalariados con contrato indefinido descienden en 139.100 mientras que los asalariados con contrato temporal lo hacen en 54.300, respecto del trimestre anterior. Solo crece el empleo a tiempo parcial (91.900) mientras que desciende en 348.400 personas el empleo a tiempo completo, es decir que además de los 4,91 millones de parados, hay un nuevo récord de 2,18 millones de trabajadores subempleados.

Con un importante impacto social, porque el número de hogares con todos sus miembros activos en paro se sitúa en 1.386.000 y el paro en los jóvenes alcanza el 45,39% en el conjunto de España (Andalucía, Canarias, Valencia y Extremadura supera el 50%).

Esta es la triste foto de un país cuya tasa de paro triplica a Alemania tras haber arrancado la crisis en el mismo nivel. La primera valoración es que el crecimiento económico de nuestro país estuvo basado fundamentalmente en la especulación y el derroche propiciado por las políticas de los Gobiernos del Partido Popular y el PSOE sin consolidar una estructura económica sostenible y competitiva.

La segunda valoración es que las grandes empresas, sobre todo las del IBEX 34, no van a crear empleo de forma significativa. Más bien continuarán con la sangría de empleo estable a través de EREs (Véase Telefónica, Bimbo, BBVA. Adiós al empleo fijo). Las PYMEs, verdaderos artífices en la creación de empleo continúan con su particular vía crucis con estructuras que no ayudan a la competitividad sin flujos del crédito (necesarios para acometer cambios en sus estructuras productivas) y con poca perspectiva de que vuelvan a fluir en el medio plazo.

La tercera valoración es que el crecimiento del paro, junto con el crecimiento de la inflación y las subidas constantes del euríbor es una combinación explosiva para el consumo interno y, por tanto, nuevo elemento en la realimentación de las tasas de desempleo. Es probable que la EPA de los dos próximos trimestres mejore gracias al empleo temporal y estacionario del sector turismo favorecido por los acontecimientos en el Norte de África y Oriente Medio, pero la EPA del cuarto trimestre volverá a mostrarnos la cruel realidad.

Por último, la cuarta valoración intenta explicar por qué con 4,9 millones  de parados (el 45,39% jóvenes) y 2,18 millones de trabajadores subempleados no hay un estallido social o las movilizaciones son más bien escasas. La respuesta es doble, por un lado la economía sumergida absorbe una parte del desempleo declarado y, por otra parte, las estructuras familiares y otras fuentes de rentas están actuando de colchón para que el 45,39% de los jóvenes y el  casi 1,4 millones de hogares con todos sus miembros activos en paro no salgan a la calle manifestando su rabia e indignación. Un parche que no se sostendrá con el tiempo y un mal remedio para una economía y una sociedad enferma después de adorar al becerro de oro durante varios años.

Estamos delante de un panorama complicado y de difícil solución a corto y medio plazo, las actuaciones cortoplacistas de la clase política y los agentes sociales y económicos únicamente sirven para ir capeando el temporal, mientras tanto, las actuaciones pensando en el largo plazo, es decir, en abordar transformaciones que permitan consolidar una economía verdaderamente sostenible y competitiva brillan por su ausencia. Esperemos que no estemos ante una reedición de la metáfora del huevo de la serpiente que asoló la Europa de los años 20 del siglo pasado.

Las tres brechas digitales: generacional, social y cultural

En general para designar las desigualdades en el acceso a las nuevas tecnologías e Internet en particular se utiliza el término “brecha digital”. Sin embargo, cada vez más, se va profundizando en los aspectos sociales más allá de las cuestiones técnicas relativas a la cobertura de la Red y la brecha digital adquiere varias dimensiones. Podemos hablar de la brecha generacional que deja al margen de las nuevas tecnologías a muchas personas mayores; de la brecha social porque en la Red se mantienen las desigualdades sociales excluyendo a los más pobre; y de la brecha cultural, porque como en el caso de la brecha social las personas con menos formación se ven privado de las oportunidades que les podrí aportar las herramientas informáticas.

Un diagnóstico que está recogido en el informe gubernamental “La fossé numérique en France” elaborado por Centro de Análisis Estratégico (CAS) y publicado el pasado 18 de abril a petición del Parlamento francés, donde el diagnóstico y las recomendaciones para el país vecino se podrían extrapolar, en su inmensa mayoría, a nuestro país (Véase el informe PDF en francés).

En la brecha generacional, la falta de necesidad y el miedo a la novedad, el coste de adquisición de equipos, la falta de formación o el miedo de no poder dominar la herramienta. (…) son frenos para muchas personas mayores en una situación de aislamiento, a pesar de que las herramientas digitales podrían facilitarles el mantenimiento de un vínculo social. Las nuevas tecnologías, bien adaptadas, pueden ayudar a superar algunas de las discapacidades sociales, físicas, psicológicas o cognitivas asociadas con el envejecimiento o retrasar su aparición.

En el informe se clarifican algunas cuestiones sobre los nativos digitales, niños y adolescentes que están inmersos desde su más temprana edad en la cultura digital. Si, en términos de acceso a Internet, su participación es alta, y por tanto, la brecha generacional se desvanecerá poco a poco con el tiempo. En cambio,  las brechas sociales y culturales que divide cada vez más a los jóvenes, puede persistir a lo largo de sus vidas.  Reabsorber estas brechas, según el informe, es una tarea compleja porque involucra tanto los procesos de aprendizaje, la lucha contra el fracaso escolar y las desigualdades sociales.

Por último, para abordar estas brechas digitales, incluidos los relacionados con las desigualdades económicas, se recomienda una mayor diversificación de la oferta con el objetivo de reducir los costes en el acceso a Internet mediante el desarrollo de una fuerte competencia entre los operadores, así como la creación de una tarifa social para los pobres, y un mayor despliegue de espacios públicos con acceso gratuito a la Red.

Un informe interesante para aquellos que quieran profundizar en una visión más social de la Red.

El troll o la excusa de un mundo 2.0 acrítico

En el vocabulario de Internet, el troll es el término comodín para calificar a cualquier persona que provoca a los usuarios o lectores, creando controversia de todo tipo.

No es nada nuevo en las relaciones y conversaciones humanas, siempre ha estado presente la persona cizañera, alguien que se dedica a crear discordia entre las personas, a desbaratar lo que toca creando zozobra y calumniando a todo lo que le rodea, sus herramientas: la mentira, las falsas historias o la tergiversación. Pero también siempre ha estado presente la persona crítica, alguien que cuestionaba las verdades absolutas a través de sus opiniones positivas o negativas basándose en la argumentación y el análisis, una acción que siempre implica juzgar, valorar o censurar. No debemos olvidar que el término crítica, del griego kritikós, significa “capaz de discernir”.

El problema, en mi opinión, es que en los medios sociales (la Web 2.0), cada vez más, se equipara la crítica con la cizaña con el fin de diluir la polémica sobre cualquier tema en las tranquilas aguas de la balsa del “buenrollismo”, equiparando cualquier opinión contraria, al margen de su argumentación, con una descalificación cizañera y zanjando cualquier posible polémica que podría ser enriquecedora con el calificativo de trollismo.

Para algunas personas en las redes sociales, la crítica incomoda y se tiende a evitar, porque es más cómodo recurrir al comodín del troll que intentar discernir entre la crítica o la descalificación gratuita. Al final, estas personas se convierten en meros transmisores de datos o anécdotas jocosas o ingeniosas y cuando alguien cuestiona algún dato o afirmación, lo cómodo por lo práctico es ignorarlo o arremeter contra él recurriendo al susodicho comodín.

No es difícil discernir entre la crítica y la descalificación gratuita. La crítica va acompañada de un argumento (implícito o explícito sobre una acción o tema, no sobre la persona) y siempre está contextualizado según el ámbito, mientras que la descalificación tiende, en general, a maltratar o menospreciar humillando a la persona, por eso abundan los insultos y, en bastantes casos, las expresiones homófobas y racistas.

Asimismo, podemos observar que en algunas medios sociales, sobre todo Twitter, se ha acrecentado el fenómeno del linchamiento colectivo, sobre todo dirigidos a usuarios que son personajes públicos.  Da la impresión de que hay un ejercito de “buenos” ciudadanos 2.0 agazapados esperando pillar a alguien en un renuncio o una apreciación banal para humillarlo públicamente con descalificaciones directas o con sarcasmos más o menos elaborados. Lo curioso es que algunos de los linchadores 2.0 son esos personajes acríticos “buenrrollistas” en el que aflora su lado “Sr. Hyde” en un disfrute colectivo para causar la desolación. Será la parte oscura de la condición humana potenciada por el medio. Nadie nace troll, pero todo el mundo puede convertirse en uno. No existe un perfil estándar, pero si una lógica simple: la opinión de un internauta no gusta, otro responde y por el efecto viral los Sres. Hydes despiertan en masa.

Difícil ejercicio el de la crítica y difícil ejercicio aceptarla y defender las posiciones propias.