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35 años y 2 imágenes. La represión policial contra el 15M

En febrero de 1976 los ciudadanos catalanes se manifestaban para recuperar las libertades y por la democracia. Hoy, en mayo de 2011, se concentran pacíficamente contra la corrupción de un sistema democrático que les niega derechos fundamentales reconocidos por la constitución como el derecho al trabajo o el derecho a una vivienda digna, entre otros.

Cierto, son dos épocas distintas, pero si la imagen de la represión de la policía armada (los grises) en 1976 fue un icono de la represión contra los ciudadanos que reclamaban derechos tan básicos como la libertad. Hoy, transcurrido 35 años, ¿la imagen de la agresión de la policía contra una persona discapacitada en una silla de ruedas será el nuevo icono de una represión brutal y desproporcionada? ¿Tan poco han cambiado las formas y los métodos?.

BCN 27M La represión de los acampados del movimiento 15M

El movimiento 15M. Un análisis sociopolítico con 7 hipótesis

El Movimiento 15M (M15M) está desconcertando a un importante número de periodistas y “expertos” políticos, así como a la inteligencia de las ciencias sociales (Véase El fenómeno del 15M divide a los sociólogos). Las preguntas que plantean recurrentemente van en la línea de aspectos relacionados con el origen del movimiento, sus líderes o posibles intereses ocultos que hay detrás,  las propuestas programáticas en términos de viabilidad o la continuidad del movimiento una vez finalizadas las elecciones locales y autonómicas. Preguntas de difícil planteamiento porque se siguen utilizando los patrones analíticos de los movimientos sociales y políticos del siglo XX y estos empiezan a ser de poca utilidad.

En mi opinión, hay que empezar a replantearse el marco teórico y las tesis dominantes, al mismo tiempo que se establecen nuevas hipótesis de trabajo. En esta línea de reflexión me permito avanzar una serie de apuntes de hipótesis sobre el M15M, las cuales se irán validando o descartando por la propia dinámica del movimiento sociopolítico.

1) El M15M es la expresión local, con sus características específicas, de un amplio movimiento que empieza a manifestarse a nivel global. En efecto, el M15M es otra pieza más de las revoluciones en el mundo árabe en pro de la democracia, la revuelta cívica de Islandia y las protestas en los países miembros de la Unión Europea contra los ajustes y recortes sociales. Un movimiento global que aglutina cientos de movimientos con un nexo común: consolidación de la democracia, oposición  a los mercados no regulados, la reivindicación del sector público al servicio de los ciudadanos, la crítica a la ilusión del crecimiento infinito y la reivindicación de los valores que la humanidad ha ido consolidando a lo largo de la historia.

Es la respuesta al modelo neoliberal que lideraron Margaret Thatcher y la administración de Reagan a principios de los años 80 del siglo pasado con el objetivo de finiquitar el modelo del estado del bienestar que tuvo su origen después de la II Guerra Mundial como un tipo de pacto social cuyo objetivo fue un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda la población. Un modelo neoliberal que ha generado la mayor crisis financiera de la historia socavando uno de los principios básicos del capitalismo, la confianza. La confianza de que los banqueros actúen con honestidad, la confianza de que los agentes hipotecarios digan la verdad sobre sus préstamos, y la confianza de que los reguladores públicos denuncien las malas prácticas.

2) El M15M es un movimiento social autoorganizado pacífico que empezó a ocupar tímidamente el espacio público, en concreto la plaza de la Puerta de Sol, y  que en unos pocos días se ha extendido como la pólvora por las ciudades españolas y sin un liderazgo definido según los patrones clásicos. Se le ha intentado comparar con el movimiento del Mayo 68 sin tener en cuenta una característica que marca una gran diferencia: el mayo francés desde su génesis estuvo liderado por una vanguardia de estudiantes encuadrado en una serie grupos y partidos de extrema izquierda, es decir, con una dirección organizada y con unos planteamientos programáticos previos, a los que posteriormente se unieron obreros vinculados a dichos grupos y partidos,  y, finalmente y de forma menos entusiasta, los sindicatos y el partido comunista. Hoy por hoy, el M15M ha desbordado los cauces de representatividad de las organizaciones institucionalizas como los sindicatos o los partidos. Aún más, éstos han quedado relegados a simples espectadores de un movimiento que escapa a su control y que, además, los cuestiona.

3) El M15M es como un río de reivindicaciones y protesta y con muchos afluentes, y, como mucho de los grandes ríos, es difícil de determinar donde comenzó porque se ha ido formando por arroyos estacionales y la confluencia de otros ríos y lagos cambiantes. En el M15M confluye el ciberactivismo contra la Ley Sinde que se empezó a concretar con el manifiesto de “no les votes”, bastante activo en las redes sociales pero con escasa repercusión social y política en el espacio público; la iniciativa “Juventud sin Futuro” nacida en el mundo universitario y replica de otros movimientos europeos que, articulado en un manifiesto contra la precariedad, el paro y la privatización de la educación, tuvo una pequeña repercusión en las calles al movilizar unos pocos miles de manifestantes a principios del mes de abril; o la iniciativa de Democracia Real Ya! que, articulado  en un manifiesto de rechazo al modelo económico y político dominante, consiguió movilizar a miles de manifestantes en las calles de las principales ciudades siendo el elemento desencadenante del M15M. En un primer análisis, ¡Democracia Real Ya! actuó de aglutinador del descontento, donde convergieron las iniciativas anteriores junto con un número indeterminado de ciudadanos,  que sin estar vinculados a plataformas y proclamas, manifestaban su indignación contra el sistema dominante.

4) La fuerza del M15M radica en la conquista del espacio público, las plazas y las calles. En efecto, si nos atenemos al hilo de los acontecimientos, después de las manifestaciones del domingo 15 de mayo, unas pocas decenas de personas tomaron la iniciativa de realizar una acampada en la plaza de la Puerta de Sol. El desalojo posterior de este reducido número de acampados y la reacción de miles y miles de ciudadanos, sobre todo jóvenes, ocupando las plazas a partir de ese momento, organizando y coordinando la logística, los comités y las asambleas han conquistado el espacio público generando corrientes de simpatías y apoyos intergeneracionales. No sólo han conquistado el espacio público, anularon la presencia de los políticos que se acercaron a las redes sociales emulando a Obama, y ensombrecieron las actividades de las campañas electorales en los medios de comunicación de masas al convertirse en muy pocos días protagonistas de las portadas de periódicos, nacionales e internacionales, y de los informativos radiofónicos y televisivos. Así mismo, han sido protagonistas del primer acto nacional de desobediencia civil al no acatar la decisión de prohibición de la Junta Electoral Central con una presencia masiva de personas en las plazas.

5) El M15M está permitiendo que muchos jóvenes descubran que pueden ser los protagonistas de su destino y líderes de sí mismo. Una de las cuestiones recurrentes que se planteaban en muchos foros era la atonía de nuestra juventud y el pasotismo por lo público, sociedad, política, etcétera, siendo una de las juventudes del mundo más castigada por el desempleo. La respuesta plausible es que no se identificaban con los agentes sociales y las fuerzas políticas del “establishment” como referentes para la acción, y que la unión y el contacto en las plazas les está permitiendo descubrir sus capacidades y su potencial como ciudadanos.

6) El M15M no tiene programa, está en un proceso dinámico de reflexión y (re)elaboración de propuestas y su concreción. Una de las principales críticas que se le hace al movimiento es la falta de propuestas o de un programa concreto. Algunos sectores de opinión lo reducen a una inmensa fiesta callejera que se acabará con las elecciones. La verdad sería preocupante que el movimiento ya tuviese un programa concreto cerrado, significaría que hay una mano negra detrás de ellos. El movimiento ha iniciado un proceso de dinámico de reflexión y (re)elaboración de propuestas donde las asambleas juegan un papel decisivo, tanto en la concreción de las acciones como la definición de las propuestas. Les une el malestar por unas vidas precarias debidas a la desigualdad y la necesidad del cambio de modelo de sociedad donde la prioridad son las personas y no la lógica de los mercados. Es un movimiento transversal  con un hilo conductor en sus reflexiones y propuestas, a partir de aquí, el proceso puede ser largo hasta la concreción de un programa consensuado. Lo importante a destacar, es el hecho de que miles de ciudadanos empiezan a pensar por sí mismos y compartir colectivamente sus intereses y motivaciones y no esperar a que las burocracias de la “intelectualidad” orgánica de los partidos y sindicatos decidan por ellos.

7) El espíritu del M15M tendrá un largo recorrido mientras los grandes problemas sigan vigentes. Tendrán altibajos en las movilizaciones y cambiarán las formas de organización y las acciones. Por ejemplo, la descentralización de las concentraciones y su extensión a barrios y centros educativos entre otros, donde la coordinación entre todos los focos de actividades y acciones será determinante.  En este escenario, las redes sociales tendrán un papel relevante para la información, la comunicación y la coordinación del movimiento. Asimismo, no es nada descartable que los partidos políticos tradicionales, sobre todo los de izquierda, intenten realizar un acercamiento incorporando algunas de las reivindicaciones con el objetivo de recuperar un cierto protagonismo. La posibilidad de que el movimiento se convierta en partido tradicional para competir en futuras elecciones, es una hipótesis descartable en el corto y medio plazo por la propia naturaleza del movimiento.

En resumen, nos encontramos con un movimiento emergente con una vida de 7 días y con un amplio recorrido, por tanto, no debemos esperar resultados inmediatos porque es un movimiento de regeneración. Con sus acciones tiene que crear espacios de debates y formación a la ciudadanía, porque la desafección política de millones de ciudadano que se traduce en impotencia, cinismo y falta de confianza en el proceso político, los políticos y las instituciones democráticas, sin cuestionar el sistema, está ahí como caldo de cultivo del analfabetismo político que permite que los privilegios, los corruptos y los trepas campen a sus anchas por la esfera política del país.

La innovación social y política hoy está en las plazas

Ayer, día 18 de mayo, estuve presente en la acampada de la plaza de Cataluña (#acampadabcn) con un doble objetivo, ser un actor activo más con el movimiento #15M y observador de un fenómeno social y político. Tengo que reconocer que las horas que pase en la acampada fueron intensas y, al margen de la emoción vivida, me sirvieron para esbozar una serie de reflexiones que comparto con vosotros.

Aunque la afluencia de personas era intergeneracional, había gente de todas las edades, el liderazgo de las acciones y las actividades que se desarrollaban lo ejercían lo más jóvenes. Alentador ver que la denominada “generación perdida” empieza a coger las riendas de su destino.

En los debates que asistí, el fluir de intercambio de ideas, propuestas  y reivindicaciones era constante. Destacar el respeto y la escucha activa de las diferentes puntos de vista de las personas que intervenían. Los parlamentarios y tertulianos deberían tomar ejemplo de las lecciones de civismo, escucha y respeto que demostraban los participantes.

En los debates dominaron los temas relacionados sobre la importancia de votar, el valor de la democracia y la importancia de la participación ciudadana. Aspecto que clarifica el lema #nolesvotes, se pide castigar a la partitocracía que degrada a la democracia, no se demonizaba ni la democracia, ni la política, ni los partidos políticos como representantes de los ciudadanos en las instituciones. Además, una parte importante de las intervenciones estaban centradas en una oposición  a los mercados no regulados, la reivindicación del sector público al servicio de los ciudadanos, la crítica a la ilusión del crecimiento infinito y la reivindicación de los valores que la humanidad ha ido consolidando a lo largo de la historia.

Es cierto que algunas propuestas pueden considerarse utópicas, pero no debemos olvidar que todos los movimientos de transformación social y política, a lo largo de la historia, han estado acompañados de propuestas que se consideraron utópicas, y algunas de ellas se plasmaron y acabaron siendo motor de la historia. A los tertulianos, comentaristas y analistas políticos que aún se preguntan qué quieren esa gente y dónde están sus propuestas, les recomendaría que abandonen las cómodas sillas de las redacciones o los platós televisivos y radiofónicos y aposente sus culos en el duro suelo de las plazas para escuchar y comprender.

Internet y las redes sociales están jugando un papel importante en las movilizaciones, es el espíritu 2.0, la gente se informa, comparte impresiones y se coordina, pero la acción está en el espacio público, en el mundo 1.0, en la comunión y la hermandad colectiva. Los vínculos fuertes de más de 2.000 personas en la cacerolada de anoche superó con creces a cualquier “Time Line” en Twitter.

Todo apunta que en las elecciones locales y autonómicas del 22M, el gran derrotado será el PSOE y el gran beneficiado será el PP. Se dirá que el movimiento del 15M ha sido como un sarpullido primaveral que desaparecerá el 23M, puede ser, pero gobierne quien gobierne, los problemas económicos, sociales y políticos reales seguirán ahí, se agravarán mucho más porque las arcas públicas están exhaustas y la lógica del “mercado” requerirá más ajustes y recortes en una economía enferma y cautiva de los mercados.

El 15M está marcando un antes y un después, y si la clase política no escucha y asume las reivindicaciones de los ciudadanos, después de un plácido y relajado verano se encontrará, en otoño, con la reedición de un movimiento mucho más vigoroso y más concienciado, porque la lección del 15M es que los ciudadanos empezamos a asumir que nos corresponde a nosotros volver a concebir el papel del gobierno.

La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva” John Stuart Mill, filósofo, político y economista inglés del siglo XIX representante de la escuela económica clásica.

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