Archivo por meses: Junio 2011

El movimiento 15M. Un modelo rizomático de organización

Después de más de un mes, el movimiento 15M está en pleno auge y con una vitalidad que desconcierta a la mayoría de los analistas y políticos. Les cuesta entender, no comprenden, que un movimiento sin líderes identificados, sin una estructura organizativa estable, sin infraestructuras y recursos económicos, es capaz de movilizar a cientos de miles de ciudadanos de toda condición y edad en las principales ciudades del país, como en las manifestaciones del 15 mayo y del 19 de junio, o las ocupaciones multitudinaria de las plazas a las 00:01 horas del día 21 de mayo en contra de la decisión de la Junta Electoral Central. El primer acto masivo de desobediencia civil sin precedente en los últimos 75 años de la historia española.

A los pocos días de producirse la eclosión del movimiento, escribí una entrada en el blog intentando establecer una serie de hipótesis sociopolíticas que me permitiese entender su génesis.  Hoy, mi intención es ir avanzando más en el análisis de un fenómeno sociopolítico singular que no está canalizado por ninguna organización y que mantiene en jaque a los agentes tradicionales en el liderazgo de movimientos de masas, es decir partidos políticos y sindicatos. En mi opinión, analizar la naturaleza y la dinámica del 15M requiere cambiar de paradigma de pensamiento.  No debemos olvidar que todavía estamos sometidos a la dictadura de un pensamiento lineal, basado en la lógica cartesiana, para aproximarnos al conocimiento de los fenómenos aplicando intuitivamente el modelo del árbol de Porfirio. Es decir, buscamos encajar un fenómeno, en este caso un movimiento sociopolítico, en una estructura con una base o raíz que puede dar origen a múltiples ramas, donde la subordinación jerárquica y la organización implícita son sus elementos básicos y definitorios. Sin embargo, el fenómeno 15M, tal como se está manifestando, no encaja con el pensamiento jerárquico de Porfirio, y la cuestión que se plantea es saber si disponemos de un modelo epistemológico que nos permita acercarnos al fenómeno con otra visión. Y la respuesta es sí, porque el pensamiento complejo (véase Edgar Morín), el que está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista y que reconoce inacabado e incompleto todo paradigma de simplicidad, nos permite recurrir a otros modelos epistemológicos que nos permiten aproximarnos a una determinada realidad sin reduccionismos simplificadores.

Por tanto, para acercarnos al modelo del fenómeno del 15M, podemos recurrir al modelo rizomático . En un rizoma (un concepto filosófico desarrollado por Gilles Deleuze y Félix Guattari) la organización de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica sino que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro sin importar su posición recíproca y, por lo tanto, carece de centro. Internet y las redes sociales son rizomas, la horizontalidad en las interacciones y comunicaciones entre las personas es su característica más destacada, en contraposición con los medios de comunicación de masas donde se impone la jerarquía en la comunicación, el centro elabora el mensaje y lo difunde de forma unidireccional. En el campo de la biología, un rizoma es un tallo subterráneo con varias yemas que crece de forma horizontal emitiendo raíces y brotes herbáceos de sus nudos. Los rizomas crecen indefinidamente, en el curso de los años mueren las partes más viejas pero cada año producen nuevos brotes, pudiendo de ese modo cubrir grandes áreas de terreno. El jengibre es un ejemplo de planta rizomática.

Por analogía, el tallo del movimiento 15M es la indignación de una importante parte de la ciudadanía contra un sistema en crisis. Las raíces y los brotes son múltiples, desde el rechazo contra la Ley Sinde hasta las acciones para frenar los desahucios por impago de las hipotecas, pasando por la denuncia de la falta de transparencia, la corrupción y los privilegios de la política, o la oposición  a los mercados no regulados,  o la reivindicación del sector público al servicio de los ciudadanos, o la crítica a la ilusión del crecimiento infinito, o la reivindicación de los valores que la humanidad ha ido consolidando a lo largo de la historia, o un sinfín de reivindicaciones y denuncias que van brotando y afianzando sus raíces.

En otras palabras, el movimiento 15M es una resistencia, sin centro y con múltiples líneas de fuga con conexiones, contra las jerarquías impuestas, contra una sociedad cada vez más opresiva. La política en su modelo jerárquico-cartesiano institucionalizado, no puede negociar o pactar con el rizoma, porque son modelos contrapuestos, a lo máximo que puede aspirar es a integrar e interiorizar en su discurso-acción algunas de las raíces y brotes del rizoma 15M o esperar que éste pierda su característica rizomática. Asimismo, los intentos de algunos activistas del 15M (véase el manifiesto Yo #soy15m) en jerarquizar las reivindicaciones y organizarlas en unos mínimos como centro común de reivindicación transversal del movimiento, también es una muestra que no entienden, no comprenden, la característica rizomática de éste, porque aunque formen parte del rizoma, su brote y raíz reivindicativa, no es centro de nada.

Asumiendo el carácter rizomático del movimiento, se plantean una serie de cuestiones relacionadas sobre todo con el terreno ideológico en el que se mueve y su incidencia en las instituciones que sustentan un determinado modelo de Estado. Temas que trataremos en próximas entradas.

Descubriendo el genoma cultural gracias a Google Book

De la misma forma que un fósil nos explica cosas sobre la evolución de la vida en la tierra, las palabras de los libros nos cuentan una parte de la historia de la humanidad. Cada una de ellas contiene una historia, no únicamente a través de las frases que forman, sino también por la frecuencia de su uso. Descubrir estas pequeñas historias no es fácil, porque requiere digitalizar los libros para que las palabras puedan ser extraídas, analizadas y comparadas.

Esto es lo que nos explica Ed Young en The cultural genome: Google Books reveals traces of fame, censorship and changing languages, un artículo que se publicó hace seis meses en Discover Magazine.  En el artículo, Young nos explica el trabajo de un equipo de la universidad de Harvard, dirigido por Jean-Baptiste Michel y Erez Lieberman Aiden, que está analizando la masa de textos digitalizada por Google Books, hasta el momento unos 15 millones de libros (el 12% de todo lo publicado en el mundo). El objetivo es constituir un corpus lingüístico que permita a los investigadores estudiar la cultura humana de forma rigurosa. Un proyecto que dada su similitud con la decodificación del genoma humano lo han denominado Culturómica.

Por el momento, el equipo ha trabajado con 5 millones de libros publicados, desde el siglo XVII, en Inglés, Francés, Español, Alemán, Chino, Ruso y Hebreo que totalizan más de 500 mil millones de palabras. Entre los resultados provisionales  de la investigación, centrado en la lengua inglesa, podemos destacar aspectos interesantes, como el enriquecimiento espectacular de la lengua inglesa (en los últimos 50 años, el vocabulario se ha incrementado en un 70%), la evolución de la gramática o  los usos de las palabras en determinados momentos históricos. Asimismo, el tratamiento del corpus permite conocer temas como el periodo de adopción de un nuevo término,  la evolución de la dieta de las personas y las enfermedades, la evolución tecnológica, o la aplicación de la censura, entre otros muchos.

Sin embargo, los investigadores reconocen que aunque se procesasen el 100% de los libros publicados, estos no son representativos del conjunto de la cultura humana,  porque las personas que escriben y publican pertenecen a una determinada categoría que ha ido evolucionando con el tiempo y con el progreso de la alfabetización. Se debería completar con la digitalización de otros textos como los periódicos, la correspondencia escrita, y otras miríadas de la expresión de la cultura humana.

La lectura del artículo de Young, me recuerda mi experiencia profesional colateral, en la segunda mitad de los años 80, con el proyecto de elaboración del corpus de la tradición literaria vasca, dirigido por Ibon Sarasola. Fue un proyecto en la que unos cuantos estudiantes de filología, en la sede del servicio de informática del Gobierno Vasco (EJIE), se dedicaron a copiar cientos de libros enteros en euskera, tecleando palabra tras palabra para su posterior tratamiento informático utilizando el procesador de texto más potente de la época operativo en los mainframes del Wang/VS. Un proyecto avanzado en su tiempo si lo comparamos con el que inició Google 20 años después con una tecnología de digitalización de 1.000 páginas por hora.

Para ampliar información sobre la Culturómica, es recomendable el artículo de Erez Lieberman “Culturomics: Word play” publicado el 17 de Junio de 2011 en la Revista Nature.

La “kale borroka” del 15M. Apuntes para una banda sonora

Si tuviésemos que buscar las composiciones musicales para la banda sonora de una hipotética película sobre el Movimiento 15M y los intentos de criminalizarla con el imaginario de una kale borroka, la siguiente selección podría ser la adecuada.

Ciento de miles de ciudadanos ocupando las calles reclamando una sociedad más justa y participativa:

Concierto 19 de Junio Manifestación ( Plaza de Neptuno en Madrid)

Novena sinfonía de Beethoven

El Rap del 15M (Av. Catedral en Barcelona)

http://www.youtube.com/watch?v=K2vKEPLODeo

Mientras tanto, el President Mas, después de su experiencia “vital” de vuelo en un helicóptero, pidiendo un castigo ejemplar para los culpables de la “Kale borroka” en el Parlament:

Apocalypse Now. La cabalgata de las Valkirias

http://www.youtube.com/watch?v=FgOdZHiAOoY