Archivo por meses: Noviembre 2011

El coaching es como el colesterol. Existe el bueno y el malo

El sociólogo Gilles Lipovetsky en sus análisis sobre la globalización nos señalaba la gran mutación que se está produciendo entre “una cultura que ordenaba la vida con claridad, lo que daba sentido a la existencia encuadrándola en un conjunto de divinidades, de reglas y valores, de sistemas simbólicos”, y “la cultura-mundo que funciona al revés de esta lógica inmemorial, pues no cesa de desorganizar nuestro estar-en-el-mundo, las conciencias y las existencias”.

Es decir, estamos inmersos en un proceso de cambio dejando atrás  la cultura que ha dominado nuestra existencia en el mundo desarrollado, durante una parte del siglo XX, con una hoja de ruta preestablecida para nuestras vidas, donde la seguridad, en muchos aspectos de nuestras vidas, estaba garantizada siempre y cuando se aceptase el universo disciplinario de las normas y reglas de la mayoría. Ahora, vemos como los ingredientes que daban sentido a la dicha cultura están en crisis, desestabilizados, faltos de coordenadas estructuradas. Como nos dice Lipovetsky: Iglesia, familia, ideologías, política, relaciones entre los sexos, consumo, arte, educación; ya no hay ni un solo dominio que escape al proceso de desterritorialización y desorientación.

En otras palabras, estamos en el tránsito de un modelo paternalista a un modelo individualista que nos deja, en cierta medida, a cada uno como un naufrago en su isla personal a imagen y semejanza de Robinson Crusoe.  No es nada nuevo, el proceso de mutación ya empezó hace más de 40 años, y el dilema al que nos enfrentamos actualmente como individuos es ¿quién ser? y no el ¿qué hacer?.

Estos nuevos interrogantes, como en cualquier época de la historia de la humanidad, engendra la necesidad de “expertos-guía” capaces de guiarnos en nuestra búsqueda para ser uno mismo, para tener éxito en la vida, tanto en nuestras actividades profesionales como en las relaciones personales.  Esta necesidad de expertos-guía es el caldo de cultivo para alimentar a toda una fauna de oportunistas, charlatanes y  presuntos evangelizadores que con lenguaje sencillo lleno de frases hechas y sentencias vacías, que valen tanto para un roto como para un descosido, se presentan como “artesanos” de un saber hacer  y de un saber ser cuya manipulación puede hacer pensar a más de uno que se van a producir milagros en su vida, sobre todo en los desorientados en una época de crisis y grandes cambios. Dentro de expertos-guía de todo tipo, tenemos a los coachs, los cuales están proliferando de forma significativa en nuestra sociedad. Por ejemplo, en la red social profesional LinkedIn de los 135 millones de usuarios registrados,  un millón de ellos se declaran profesionales coach o con formación en coaching.  Demasiados comensales para tan poco pastel.

No soy experto en coaching, únicamente me considero una persona informada que intenta discernir entre el discurso del verdadero profesional y el charlatán. Al margen de que tengo mis reticencias sobre algunos aspectos de sus métodos por las creencias y preconceptos que alimenta un punto de vista propio y particular sobre la realidad,  implícitos en sus planteamientos (tema para otra entrada en el blog), en este proceso de intentar discernir entre lo bueno y lo malo, observo que últimamente se esta incrementando la presencia de presuntos coachs en las redes sociales (autodenominados coach 2.0) que únicamente se limitan, de forma machacona y reiterada, a publicar citas y frases famosas de terceros, producto de la habilidad de copiar y pegar desde sitios como Wikiquote,  algo que podemos observar en los flujos de tuits en una red social como Twitter, o publican entradas en sus blogs con relatos llenos de verdades de Perogrullo, algunos de ellos con una retórica tan seductora como manipuladora en una supuesta evangelización  en la necesidad de “realizarnos” o “reinventarnos” y que, a pesar de la falta de solidez profesional que los avale, consiguen engatusar a más de uno.  Todos estos personajes son como el colesterol malo, el más abundante, el que obstruye los flujos de la información y el conocimiento, a diferencia de los verdaderos profesionales, los menos,  que, como el colesterol bueno, contrarrestan el malo facilitando un mejor flujo de información y conocimiento.

El filosofo Kant estableció el imperativo “TO BE IS TO DO”,  Nietzsche le dio la vuelta al pensamiento kantiano con “ TO DO IS TO BE”  y Sinatra tarareó con su voz seductora: “DO BE DO BE DO”…  siempre podemos jugar con las citas y frases hechas para tranquilizar a los varados en sus islas personales en una sociedad hiperindividualizada.

La cita de Lipovetsky la podrás encontrar en: El Occidente globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria.

 

Las TIC y la volatilidad de los mercados financieros

Con la crisis financiera actual, el término “mercado” está omnipresente en nuestra vida diaria a todas horas.  Lo vivimos como una especie de ente que rige nuestros destinos. Para unos, los menos, es un símbolo de sabiduría que pone orden en nuestras actividades económicas, mientras que para otros es un ser descerebrado, sin inteligencia, al servicio de hombres sin escrúpulos que ha tomado el control de nuestras vidas con una “gestión” concienzuda y ejecutando sin piedad las instrucciones que recibe.

Durante el día vemos y nos preguntamos cómo los índices bursátiles van subiendo o bajando en fracciones de segundos y cómo van variando el valor o las rentabilidades de las acciones que lo componen; o cómo la archifamosa prima de riesgo que nos tiene atenazados también sufre variaciones en un mismo día. Algunos se preguntan cómo pueden variar tan rápidamente dichos índices y cómo es posible que el ser humano sea capaz de visualizar la información, analizarla y  tomar decisiones de compra o venta de  valores en un tiempo tan reducido, donde unos pocos minutos son una eternidad y  pueden ser decisivos para ganar o perder en las ventas o en las compras. Por ejemplo, en el crack de Wall Street del 6 de mayo de 2010, cuando el mercado cayó casi un 10% en unos pocos minutos y se volatilizaron más de un billón de dólares causando, obviamente, un pánico generalizado a los brokers de medio mundo. Este crack tuvo su origen en una serie de órdenes automáticas de venta (contratos de futuro S&P E-mini) que al no encontrar liquidez en el mercado, provocaron bajadas en las cotizaciones y éstas,  a su vez, provocaban nuevas oleadas  de ordenes de ventas, generando unos flujos de transacciones que se retroalimentaban automáticamente a la baja  con el consiguiente descontrol del mercado.

La realidad es que, cada vez más, las transacciones financieras especulativa se realizan a través de sistemas informáticos con algoritmos complejos para la toma de decisiones.  En los Estados Unidos representa el 75% del total de las transacciones,  en el caso del Reino Unido un tercio de ellas.  La cuestión es que la velocidad en la que se realizan dichas transacciones han alcanzado un ritmo que impide cualquier intervención humana en su seguimiento y en la toma de decisiones. En otras palabras, los sistemas informáticos están reforzando la volatilidad de los mercados. Esta es la conclusión de un interesante estudio sobre el papel de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los mercados financieros: The Future of Computer Trading in Financial Markets  (PDF) elaborado por el área de análisis prospectivos del Department for Business Innovations & Skills  (BIS), del Ministerio de la Ciencia del Reino Unido.

En el estudio se pone el énfasis en el peso que están adquiriendo los algoritmos en las operaciones especulativas sustituyendo a los seres humanos en las tomas de decisiones, y en su contenido disponemos de un análisis del estado actual de estos sistemas, las tendencias en su evolución para los próximos diez años y cómo afectará a la estabilidad financiera.  El estudio reúne tres documentos de trabajo (working papers)  donde se analizan la estabilidad financiera y las transacciones informatizadas; el impacto de las transacciones informatizadas en la liquidez, la eficacia y la formación de los precios y los costes de las transacciones; y el impacto del desarrollo tecnológico.

Son tres documentos con el suficiente rigor científico en su planteamiento y desarrollo que nos ayuda a entender cómo están funcionando los mercados financieros y el rol actual y de futuro de las TIC en este sector.  Porque, si hoy la “mano que mece la cuna” de los mercados financieros está formado por agentes humanos que interaccionan con un conjunto de sistemas de transacciones automatizadas, en un futuro próximo éstos serán sustituidos por robots transaccionales capaces de adaptarse y “aprender”  con  una mínima implicación humana.

En mi opinión, la toma del poder de los mercados financieros por parte de los algoritmos puede conducir a pensar en un sistema cuasi perfecto donde, gracias a complejos modelos econométricos y financieros, la toma de decisiones será cada vez más racional por la capacidad de relacionar un número elevado de variables y responder a la evolución de los indicadores en fracciones de segundo.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que la  selección de variables e indicadores siempre se realizará con la frialdad calculada de la maximización de los beneficios monetarios, es el leitmotiv de cualquier acción especulativa,  dejando al margen otras variables e indicadores relativos a potenciar una economía más sostenible y más social.  Al final, todo se reduce a la variable beneficio sin considerar los efectos colaterales que puede conllevar para una economía productiva y para el conjunto de la sociedad.

Como colofón, siempre nos quedará la solución de desconectar el sistema para recuperar nuestra autonomía como seres humanos, por irracional que ésta sea, como hizo el astronauta David Bowman con HAL 9000, el supercomputador que gobernaba y controlaba la Discovery 1 en 2001: Una odisea en el espacio. Una película dirigida por Stanley Kubrick  con guión del propio director en colaboración con el novelista Arthur C. Clarke .

2001, desconexión de HAL 9000

http://www.youtube.com/watch?v=jxdf5rHr3mU

 

21N. El paisaje después de la batalla y la tormenta perfecta

Hoy lunes nos despertamos con un mapa político azul que cubre casi la totalidad del territorio del Estado.  El Partido Popular es el ganador con una mayoría aplastante de escaños (186), su mejor resultado. Para ello únicamente ha necesitado incrementar el número de votos que tuvo en las elecciones del 2008, en algo más de medio millón para obtener 32 escaños adicionales.  Este sorprendente resultado obedece al efecto del sistema D’Hondt en la asignación de escaños aplicado a circunscripciones provinciales al romperse la concentración del voto en el bipartidismo, con la debacle electoral del Partido Socialista, y la fragmentación de  los  4,3 millones de votos que ha perdido y que han ido, principalmente, o a la  cesta de la desafección de la política, o a las cestas de una serie de partidos minoritarios.

Podríamos interpretar este resultado como: que el PP sin haberse movido casi nada, con un techo electoral estancado, ha recogido los frutos de la derrota del PSOE.  Una derrota que estaba cantada desde hace mucho tiempo, básicamente por los graves errores de la gestión de la crisis financiera y económica, negándola al principio, minusvalorándola a continuación (los continuos brotes verdes) para acabar con el giro neoliberal en lo económico a partir de mayo del 2010.

Conociendo previamente la derrota, el PSOE intentó salvar los trastos realizando una campaña centrada en una especie de salsa mayonesa cortada sin posible arreglo, cuyos ingredientes fueron: la reivindicación en los avances en materias sociales y calidad democrática que caracterizó la primera legislatura de Zapatero; un giro programático en política económica, con un tufo demagógico, el cual contradecía todas las medidas neoliberales apoyadas por el propio candidato Rubalcaba cuando formaba parte del gobierno; y, por último, la socorrida llamada al miedo para  frenar el tsunami de la “derechona”.  A partir de hoy, el PSOE inicia su particular travesía del desierto donde muchas cosas tendrán que cambiar (desde las personas, hasta los principios programáticos) para poder recuperar la confianza de los ciudadanos, sin olvidar que aún le queda la última estación de su particular Viacrucis, las elecciones andaluzas, dentro de 4 meses, después de que 752 mil andaluces le haya retirado la confianza.

El PSC, en Cataluña, también va a tener que realizar su doble travesía del desierto, como PSOE y como PSC, porque casi 770 mil catalanes le ha retirado la confianza rompiendo su tradicional hegemonía en las elecciones legislativas. CiU, que estaba sufriendo un desgaste político por sus medidas de recortes en sectores tan sensibles como la educación y sanidad, sale muy reforzada posicionándose como la primera fuerza en votos y en escaños. Da la impresión de que una parte del electorado catalanista (desde el independentista, hasta el soberanista) ha querido reforzar a CiU como contrapoder por el miedo a una posible ola de españolismo uniformador de un amplio sector del PP.

En Euskadi, el PSE también ha sufrido el revolcón electoral, con la pérdida de más de 176 mil votantes. Con la particularidad de que irrumpe Amaiur de forma arrolladora amenazando el liderazgo nacionalista del PNV.  El éxito de Amaiur y el fin del terrorismo de ETA, no deja de ser una buena noticia en términos de salud democrática de una sociedad, aunque todavía queda un largo camino para recuperar la calidad democrática después de tantas décadas llenas de violencia y asesinatos.

El PP liderado por Mariano Rajoy asume una gran responsabilidad en un contexto de crisis económica de difícil salida que va a requerir “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” por parte de todo el país. La cuestión es como va repartir socialmente los costes para sortear la crisis.  Además, el nuevo mapa político dibuja claramente la realidad de un Estado que debe articular nuevas relaciones entre Euskadi y Cataluña con el resto de las regiones de España que vayan más allá de la solución de “café para todos” que caracterizó la transición española con el intento de diluir las reivindicaciones nacionales de los dos territorios históricos.

Rajoy, será el presidente del Gobierno con más poder en toda la historia de la reciente democracia española. Con sus éxitos en las elecciones municipales, autonómicas y ahora las legislativas, tiene la oportunidad de librarse de la tutela del ala dura de su partido y optar por una política más centrista. Hasta ahora estaba en una barca en las aguas tranquilas de un estanque meciéndose al son de la brisa viendo como los otros se hundían por si mismo, a partir de ahora, tiene que coger el timón de un barco en medio del océano enfrentado a  la tormenta perfecta de una doble crisis económica (interna y externa), los movimientos sociales y reivindicativos que van a conllevar los ajustes y recortes en el adelgazamiento del Estado del bienestar,  y la siempre pendiente articulación del Estado con Euskadi y Cataluña. Todo un reto que va requerir un liderazgo con amplitud de visión.

Por último, señalar la evidencia de que el movimiento ciudadano de 15M empieza a sentirse más allá de las acampadas y las manifestaciones. No tanto en la abstención, con una tendencia similar a otras convocatorias, pero sí en los incrementos significativos del voto nulo y el voto en blanco, como muestra de desafección a un sistema democrático no participativo, y el trasvase de unos cuantos millones de votos, en contra del bipartidismo, a los partidos menores como IU, UPyD o Compromis-Q entre otros.

Simplemente quería compartir mis primeras reflexiones y notas sobre la nueva etapa que se inicia, donde el cambio de Gobierno, por ahora, no altera la situación problemática en la estamos sumidos.

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