Archivo por meses: Marzo 2012

Los falsos ganadores de las elecciones andaluzas

Si nos atenemos a las declaraciones de los dirigentes de los principales partidos políticos, en las elecciones del 25 de marzo, han ganado todos (es la típica canción de las noches electorales). El Partido Popular ha conseguido una victoria histórica en número de escaños pero con nulas posibilidades para formar gobierno,  el Partido Socialista ha podido frenar su particular debacle y tiene muchas posibilidades para continuar gobernando si cuenta con el apoyo de Izquierda Unida, el único partido que ha conseguido obtener un saldo positivo de votos con relación a los comicios anteriores, tanto generales como autonómicos,  con el consiguiente incremento de escaños que le convierte en la llave decisoria para la formación del gobierno de la Comunidad.

Es cierto que en política, al final, gana quien puede formar gobierno y controla el poder aunque sea con geometría variable. Desde la izquierda se dice que Despeñaperros se ha convertido en el bastión que ha frenado la marea azul, que Andalucía es el inicio de la recuperación de la izquierda y el clamor popular contra las medidas del Gobierno Central. Cada cual interpreta los números de los resultados según su convinencia y según su discurso. Sin embargo, los números nos dicen otras cosas.

Si miramos que ha pasado con la izquierda, vemos que en su conjunto han perdido casi 535 mil votos con relación a los comicios autonómicos del 2008 y únicamente ha conseguido incrementar en unos 10 mil votos los resultados de las últimas generales. Por tanto, se puede interpretar que no ha habido una reacción ciudadana desde la izquierda significativa a los recortes y reformas del Gobierno Central.  En esta perdida de votos de la izquierda, el PSOE perdió casi 650 mil votos, mientras que IU incrementó su número en casi 120 mil votos (efecto del traspaso en el segmento del voto de la izquierda).  No nos engañemos, una parte importante de los votos que ha perdido la izquierda están en los 650 mil nuevos ciudadanos que han optado por la abstención. El Partido Popular tampoco debe dejarse llevar por la euforia, porque ha perdido casi 163 mil votos con relación a los comicios autonómicos del 2008, sin embargo la reacción ciudadana desde el centro (podemos deducir que es corresponde con sector de la clase media, muy castigada por la crisis económica) contra las políticas del Gobierno Central si ha sido significativa al retirarle casi 415 mil ciudadanos la confianza que le otorgó en las elecciones generales. En términos relativos, ha ganado las elecciones, pero en términos absolutos ha perdido en su promesa de cambio.

La realidad es que la abstención es la verdadera ganadora de estas elecciones con un 37,77 % de ciudadanos (2.352.973) que manifiestan su desafección, tanto activa como pasiva, con la política (un incremento del 10,4 % con relación a los comicios del 2008).

El reto que tiene Andalucía es muy importante, porque como señalaba Enric Juliana: “gracias a la fortísima inyección de recursos provenientes de Europa y de la solidaridad interna española (casi imposibles de cuantificar, puesto que las balanzas fiscales son tabú en España), la población andaluza ha mejorado de manera notable su calidad de vida, sin modificar su posición estructural en la economía española”. En efecto, en 1982, Andalucía se hallaba veinticinco puntos por debajo del promedio de la riqueza española, exactamente la misma posición que ocupaba al finalizar el año 2010. Hoy los recursos que puedan llegar desde Europa o del Estado, van a ser escasos para mantener el ritmo de gasto de una comunidad con una tasa de paro abrumadora del 30%. Difícil tarea para el próximo Gobierno, sean de izquierda, derecha o de geometría variable, obligado a marcar el paso de los recortes y reformas impuestas por el Gobierno Central y la Unión Europea. Sin olvidar otros déficits como los graves casos de corrupción (el entramado de los ERE) y el clientelismo político en una sociedad donde 17 de cada 100 personas empleadas trabajan para la administración pública (12 en el País Vasco o menos de 10 en Cataluña).

No seas cateto. ¡Apúntate a Twitter! Serás más innovador

No estar en Twitter te hace menos innovador y más cateto. Esta fue la sentencia que en la ronda de preguntas le soltó un miembro del público (le llamaremos Mr. Bird) al escritor  Agustín Fernández Mallo que intervenía junto a Risto Mejide en una de las sesiones (¿Para qué valen las redes sociales?) del II Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales (iRedes) celebrado en Burgos esta semana. Previamente, Agustín había manifestado que para él, personalmente, Twitter le quitaba tiempo (un saca tiempo) y que ya aportaba sus contenidos a los medios sociales a través de su blog. Agustín no entró en polémica y se limitó a decir que no estaba en Twitter porque no le da la gana, porque no le apetece y porque tiene otro modo de vida.

Podemos considerarla como una simple anécdota que se puede calificar de exabrupto o de campechanería según la percepción de cada individuo, y los usos y costumbres en los ámbitos culturales de los intervinientes y el grado de confianza entre ellos (son los códigos en la comunicación).  Sin embargo, conociendo, más o menos, la trayectoria de Mr. Bird y la de Agustín, la anécdota permite profundizar en varios aspectos relacionados con la presencia en las redes sociales, sobre todo en Twitter, y la elección del modo de vida, tanto personal como profesional.

El término “cateto” es un término despectivo para calificar a una persona de palurda, torpe o inculta.  Es un hecho que en el mundo que vivimos pululan las personas torpes o incultas, lo podemos constatar observando la actividad en una herramienta de comunicación social de masas como es Twitter (desde un punto de vista sociológico se puede considerar como un  reflejo de la realidad social). Estar presente en Twitter no te hace más ágil mentalmente o más culto per se,  se requiere desarrollar otras aptitudes y actitudes. Eso sí, es un medio que por su alcance y horizontalidad puede facilitar a las personas un acceso a nuevos conocimientos y nuevas realidades desde su ventana virtual.

El término “innovación” está muy en boga en estos momentos de crisis y se utiliza con mucha ligereza.  Estar presente en Twitter tampoco te hace más innovador per se.  Eso sí,  facilita (en términos de posibilidades) que una persona creativa y con espíritu inquieto pueda encontrar a otras personas, comunicarse con ellas y establecer un cruce de conocimiento y experiencias abiertas en un determinado campo (Open & Cross innovation). Sin embargo, la mayoría de las personas con un espíritu innovador, por el momento,  utilizan otros canales y foros más propicios y sosegados para encontrarse y compartir ideas que el caótico Time Line de Twitter.

Agustín no está en Twitter, forma parte de su modo de vida. Es novelista, poeta, ensayista y físico. Es una persona culta, yo diría que muy culta. También es un innovador con mucha imaginación en su escritura y en sus creaciones, la crítica especializada considera que su trabajo ha significado una regeneración de la narrativa en castellano. Agustín, como mucha otras personas, no necesita Twitter para ser más innovador y ser más culto, tiene otros canales.

Mr. Bird está en Twitter,  más bien parece que vive en Twitter, forma parte de su modo de vida profesional y personal.  Por lo que sabemos, es coordinador de redes sociales y asesor del responsable político de un importante organismo público enfangado por casos de corrupción (duro trabajo para un CM).  En lo personal,  es un incontinente tuitero que mantiene su Time Line activo 7×24 con una actitud campechana donde su producción de contenidos es una combinación de ocurrencias ingeniosas y el  “copiar-pegar” de citas de terceros o enlaces.  Sin embargo, todo apunta que su hiperactividad no se basa en la espontaneidad de la conversación, forma parte de una estrategia  de posicionamiento y creación de marca personal para hacerse un sitio en los medios sociales.  Para ello, programa tuits automáticos o repite periódicamente aquellos tuits que han tenido una buena acogida por su audiencia para incrementar su score en índices como Klout.  Por su constancia y capacidad de networking (es un “colega enrrollao”) mantiene una cierta reputación en el ecosistema hispano del 2.0. Sin embargo,  no hay trazas de que sea una persona que brille por su capacidad de innovación o nivel cultural más allá de la media de los mortales de este país.

Mr. Bird brilla de forma efímera en la virtualidad, es su modo de vida, no hay nada que criticar.  Agustín brilla en el mundo real con su trabajo y creaciones que satisface a su público, tampoco hay nada que criticar.  Cada uno ha elegido su modo de vida. Sin embargo, considerar que por utilizar simplemente una herramienta de comunicación te hace más innovador y más culto, eso se llama determinismo tecnológico.

Ley de Transparencia, ¿un brindis al sol?

Hoy el Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Es una ley que este país necesita y que cuesta entender por qué España, después de 35 años de democracia, fuese, junto con Malta, Chipre y Luxemburgo, el único país europeo que carecía de una ley de transparencia que garantice el derecho de los ciudadanos de obtener de la Administración datos e informaciones públicos de su interés.

Conocemos los grandes detalles, entre ellos, que obligarán a todas las administraciones a publicar vía web los datos de todos los contratos, ayudas y subvenciones, e incluye un código de buen gobierno con un régimen de sanciones, así como el establecer un baremo público para retribuir a los cargos municipales.

Tendremos que esperar al trámite parlamentario para conocer los pequeños detalles, lo verdaderamente sustantivo, de la propuesta de la Ley y el vigor que tendrá ésta en un país con una cultura de la opacidad de los poderes públicos, tan arraigada en España, que facilita la proliferación de la corrupción y la resignación de la ciudadanía que acogen como inevitable el oscurantismo de la Administración. Esperemos que la famosa cita del Conde Romanones, “haga usted la ley y déjeme a mí el reglamento”, no esté planeando en el espíritu de los legisladores. Una infinidad de leyes que se han aprobado en este país han quedado reducidas a simples brindis al sol.

Por el momento, me muestre escéptico, muy escéptico, porque puede ser un capote más (formal) para esquivar los envites de los mercados sobre la deuda soberana y la prima de riesgo; y porque aunque persiga la pequeña corruptela, el amiguismo o determinados abusos, sea simplemente una cortina de humo que no evitará la gran corrupción, la cual se maneja y se seguirá manejando en las trastiendas de las grandes instituciones públicas y privadas.

De cualquier forma, bienvenida sea, es un mojón en el largo camino de una ciudadanía que requiere más transparencia de las instituciones, todo dependerá del nivel de exigencia y movilización.

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