Archivo por meses: Agosto 2012

La fuente de inspiración de Wert para su modelo educativo

José Ignacio, no puedo evitar mi agradecimiento por la batería de medidas en tu contrarreforma educativa, simplemente porque están despertando bastantes recuerdos de mi etapa escolar que estaban sumidos en mi inconsciente.

Ante todo, quiero decirte que tú y yo, por edad, pertenecemos a la misma generación aunque tú tengas más años que yo. Por tanto, en cierta medida, compartimos muchas vivencias de nuestra etapa escolar y llegamos a memorizar los mismos textos al dictado de profesores con sotanas negras o con batas de color gris. El negro y el gris, los colores que dominaron toda una época de nuestra historia personal. Sin embargo, por lo que manifiestas y por nuestras trayectorias divergentes, también decirte que aquella etapa de nuestra vida no nos dejó la misma impronta, aunque ambos optamos, en su momento, por la Sociología.

Ante todo, me tomo la libertad de llamarte por tu nombre hipocorístico. Pues sí, Nacho por tus iniciativas, constato que eres un nostálgico de aquella época y, tengo la impresión, que tu objetivo es que las generaciones actuales puedan volver a disfrutar de un entorno educativo, pedagógico y social tan “estimulante” como el que tuvimos la oportunidad de compartir en aquellos años. Me dirás que es demagógico cualquier comparación de tu política educativa con aquel modelo, pero no me negarás que cada una de tus iniciativas es como un calco del pasado.

Recuerdo la separación de sexos, algo que reivindicas como un derecho. Un modelo basado en la máxima de los niños con los niños y las niñas con las niñas para sacar lo mejor de cada uno. Eso sí, con una educación segregada de acuerdo con los patrones de moral nacional católica dominante de la época: los niños destinados a ser probos productores y hombres de provecho al servicio de la patria y las niñas predestinados a ser madres (reproductoras) y anegadas  esposas. Supongo que estarás de acuerdo que como niños crecimos con un referente femenino distorsionado. Nuestras madres como amas de casa y unas niñas en un universo lejano para nosotros que se reducía a hermanas, primas o hermanas de nuestros amigos. Sin embargo, la separación de sexos no evitó que las hormonas, al dictado de la “madre naturaleza”, despertara nuestro interés por esos seres “biológicamente” diferentes y nos acercáramos mutuamente de forma clandestina, algo que no propició, en general, el desarrollo de una madurez afectiva entre hombres y mujeres.

Ignoro qué pasaba en los colegios para niñas, pero en los colegios para niños, donde hombres con sotanas enseñaban a futuros hombres, se propiciaron en algunas escuelas verdaderos cortijos de “presuntos” pederastas que actuaron con total impunidad. Recordarás la pregunta recurrente en muchos de los confesionarios: ¿Cuántas veces te has tocado?…  Recuerdo el manifiesto interés por el desarrollo de nuestro “aparato” reproductor a través de algunas revisiones realizadas por pediatras y urólogos “vocacionales” con sus batas negras. Ignoro si en los Marianistas, donde tú estudiaste, pasaron las cosas que te menciono, pero en los Escolapios, nuestra clase fue sometida a más de una revisión. Así mismo, decirte que  tardé algunos años en entrever los motivos del interés del prefecto por su alumno preferido, Miguel Ángel, el cual regresaba con rostro taciturno después de las visitas a su despacho.

Me dirás que éstas son interpretaciones malévolas de las vivencias de un niño con 8 o 9 años de edad. Es posible, son recuerdos contaminados por el conocimiento posterior de que dichas prácticas eran habituales y hoy están catalogadas de prácticas pederastas. Me dirás que los tiempos han cambiado y que aquellas “anomalías” difícilmente se puedan dar en la sociedad actual.  Sin embargo, al margen de estas “anécdotas”, no me negarás que la separación de sexo, en aquella época, estableció una hoja de ruta que logró en parte su objetivo: consolidar la discriminación sociolaboral y cultural por razón de sexo que aún soportan las mujeres de nuestro país, aunque la Constitución diga lo contrario.

Si profundizamos un poco más, los que defienden hoy en día la separación por sexo son los mismos que la impusieron en el pasado. Eso sí, los argumentos para la discriminación están algo más elaborados. En el pasado se sustentaban en unos argumentos ideológicos-religiosos primarios, hoy se recurren a argumentos pseudo-psicopedagógicos basados en el principio de que “hombre y mujer son diferentes por naturaleza desde la concepción, y por lo tanto cada uno tiene características físicas, neurológicas y emocionales únicas, que al ser atendidas separadamente, serán potenciadas de manera más eficiente”.

Y qué decir de tu intención de restaurar las reválidas en los diferentes niveles educativos. Yo recuerdo la prueba de ingreso al finalizar la enseñanza primaria. La recuerdo porque fue especial, ya que el día anterior había fallecido el papa Juan XXIII. Recuerdo la parte oral, yo tenía 10 años, de pie delante de un estrado con un tribunal formado por unos examinadores muy mayores, entre ellos un cura. Un tribunal cuya máxima era “solo se sabe lo que se recuerda” y te bombardeaban con preguntas sobre Historia de España, Historia Sagrada, Evangelios, Lengua Española, Aritmética, Geometría, Geografía, Ciencias de la Naturaleza, Formación Familiar y Social, Higiene y Formación Político-Social. Es decir, el compendio de los temas de las famosas Enciclopedias Álvarez que nos acompañó durante toda la primaria y que uniformó el “conocimiento” de millones de niños y niñas. La prueba de ingreso la superé.  Ignoro si tuve suerte o no, lo único que recuerdo es que sonaron las campanas, el cura del tribunal nos hizo arrodillar a todos, incluido el resto del tribunal, y estuvimos un largo tiempo rezando por el alma del difunto Papa. También recuerdo que las reválidas del bachillerato elemental y superior fueron más de lo mismo, aunque los contenidos fuesen diferentes, la máxima “solo se sabe lo que se recuerda” seguía vigente. Me cuesta entender que aporta la reinstauración de dichas pruebas en nuestro modelo educativo actual: ¿Persigues la segregación en el alumnado arrojando a su suerte en los márgenes del sistema aquellos que tengan más dificultades para recordar como pasaba en nuestra época?

También he visto tu iniciativa de sustituir la asignatura Educación para la Ciudadanía por otra llamada Educación Cívica y Constitucional. No lo puedo evitar, la forma como la planteas me recuerda la asignatura de Formación del Espíritu Nacional (FEN), aunque los contenidos se adapten a los nuevos tiempos. ¿Recuerdas? estudiábamos los derechos y deberes de los españoles, o sea, el llamado Fuero de los Españoles. Hoy propones que estudiemos otros derechos y deberes en el marco de nuestra Constitución. Pero igual que en la FEN, tú propones rehuir cualquier cuestión controvertida como el rechazo a la homofobia; las cuestiones que aluden, de forma más o menos directa, a los conflictos o tensiones sociales en busca de una sociedad más justa; o el tema de la vertebración del Estado en una realidad plurinacional. En tu propuesta haces hincapié en la importancia del papel de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza o el respeto a la propiedad intelectual, descartando otras formas de generar bienestar o compartir conocimiento. Propones una educación cívica aséptica que no facilite que los alumnos puedan argumentar opiniones y juicios de forma razonada con una actitud de compromiso para mejorar la realidad en un mundo complejo lleno de desigualdades.

Nacho, por lo que leo, cuentas con el beneplácito de la Conferencia Episcopal Española. De nuevo, como en aquella época, los sectores más retrógrados de la Iglesia católica parecen que quieren marcar el devenir de nuestro sistema educativo. Es cierto que el sistema educativo actual está en crisis, pero disponemos de modelos y experiencias de referencia, tanto en nuestro país como fuera de él,  que se podrían incorporar y generalizar en  nuestro sistema, donde la escuela inclusiva y el empoderamiento del alumnado son los ejes centrales de una educación orientada a formar ciudadanos, hombres y mujeres, que tienen que vivir y convivir con la complejidad del siglo XXI. Lamentablemente, tú has optado por trasladar tu único referente: el de una educación uniforme, doctrinal, acrítica, discriminatoria y sesgada. Me produce tristeza ver que te quedaste estancado, como muchos otros, en aquella etapa negra y gris de nuestras vidas.

El Marketing no ha muerto, aunque le ronden los enterradores

Acabo de leer un post de Enrique Dans titulado, “La muerte del marketing”, que se hace eco de un reciente artículo publicado por Bill Lee, Marketing is dead, en Harvard Business Review, una revista de referencia en el mundo académico y de los negocios.  Obviamente, con dicho titular, uno no puede evitar la tentación de echarle un vistazo y confirmar que el grado de rigor del contenido es inversamente proporcional al grado de sensacionalismo del título, algo muy habitual.

En mi opinión, por un lado, creo que la visión de Lee y la transcripción/apropiación “conceptual” de Dans reflejan un punto de vista sesgado y reduccionista con respecto al alcance del Marketing en las organizaciones. Por otro lado, lo que intenta criticar Lee, ya ha sido criticado hace varios años. En otras palabras, nada nuevo en el horizonte, simplemente unos consejos para mejorar la comunicación de las organizaciones en la era digital que, por cierto, ya son recurrentes en los medios sociales.

Para empezar, debemos aclarar que se entiende por Marketing y según Santesmases en su libro Marketing: conceptos y estrategias, publicado en 1996, el Marketing como filosofía es una postura mental, una actitud, una forma de concebir la relación de intercambio, por parte de una organización o entidad que ofrece sus productos o servicios al mercado. Esta concepción parte de las necesidades y deseos del consumidor y tiene como finalidad su satisfacción del modo más beneficioso, tanto para el consumidor como para la entidad. El Marketing como técnica es el modo específico de ejecutar o llevar a término la relación de intercambio, que consiste en identificar, crear, desarrollar y servir a la demanda.  Como actitud implica comprender el mercado potencial, definir el público objetivo y conocer los canales o medios disponibles para llegar a los clientes, es disponer de la información clave para desarrollar una estrategia de Marketing.  Para mí una excelente definición que permite ver su alcance real.

Por tanto, el Marketing va mucho más allá de los aspectos estrictamente relacionados con las actividades de comunicación total o promoción mix (utilizando los términos de Philip Kotler), es decir, los instrumentos de promoción comercial, que es lo que Lee y Dans denominan erróneamente “Marketing tradicional”.

Es un hecho que los modelos programas de marketing de comunicación total donde intervienen las variables de comunicación de la empresa (publicidad, promoción de ventas, equipos de venta y relaciones públicas) cambian sustancialmente cuando estamos en la Red (el ecosistema que se desarrolla a través de Internet).  Lo que manifiesta Lee en su artículo, hace años ya lo habían manifestado otras personas mucho más relevantes, empezando por el propio Philip Kotler.

La Red ha ampliado el “alcance” de las estrategias y tácticas del Marketing. Hoy en día, éste es algo más que la gestión de un mercado, es la gestión de las relaciones humanas y sociales. Yo afirmaría, aún más, una gestión simbólica que permita poner en coherencia relaciones organizadas, comportamientos normalizados y representaciones determinadas. Es decir, como señaló hace más de una década Bernard Floris en un excelente artículo, Communication et gestion symbolique dans le marketing, “la universalización de la relación ‘oferta-demanda’ es, finalmente, la importación a todas las instituciones de un modelo estratégico de gestión de las relaciones sociales formado en la esfera comercial… todos los agentes del marketing comunicacional se esfuerzan en definir y redefinir permanentemente la relación simbólica entre las instituciones y sus públicos”.

Es decir, la Red como espacio transaccional de “oferta-demanda”, de múltiples dimensiones (económica, social, cultural y política) se presenta como un espacio proclive a la creación e implementación de estrategias de desarrollo de  relaciones simbólicas. El gran reto para las organizaciones es cómo definir, en cada segmento de actividad, el modelo de relaciones simbólicas y gestionarlo en un mundo de interacciones cada vez más complejas y cambiantes donde las personas tienen la oportunidad de asumir un rol activo en la propia definición y redefinición de dichas relaciones simbólicas.

Lo obvio es que las estrategias y tácticas de comunicación y promoción comercial que se desarrollaron y consolidaron en la segunda mitad del siglo pasado y aún vigentes en muchas organizaciones, ya no son operativas en el nuevo contexto tecno-socio-cultural-económico, es lo que critica Lee y se hace eco Dans, pero afirmar que es la muerte del Marketing… pues eso, hay un buen trecho.