Archivo por meses: Noviembre 2012

La política en Cataluña vista desde un caleidoscopio

Aunque no te ocupes de la política, ella se ocupará de ti”. Si la manifestación del 11 de septiembre (11S) puso en el centro del debate político el derecho de decidir de los ciudadanos catalanes, las elecciones del 25 de noviembre ha reafirmado que hay una mayoría de ciudadanos que exigen dicho derecho poniendo, a la vez, en evidencia la transversalidad de dicha tendencia y la diversidad política de una sociedad plural del siglo XXI.

A partir de los resultados electorales podemos mirar la política catalana con un catalejo y obtener la imagen monocromática de la derrota de CiU y la ingobernabilidad del país, o podemos mirarla a través de un caleidoscopio y obtener diversas imágenes policromáticas de la realidad compleja de un territorio con identidad propia. Yo escojo el caleidoscopio y veo:

Una gran mayoría de los ciudadanos catalanes siguen confiando en la política a pesar de la “casta” de los políticos. Esto se evidencia con la mayor participación histórica en unas elecciones autonómicas (69,55%).  Esta vez no eran unas elecciones de segundo orden, en estas elecciones se decidía el modelo de estado.

Se manifiesta la complejidad y pluralidad política de un país que apuesta por las gamas de grises y rehúye de la dicotomía del blanco y el negro de los bipartidismos. En un parlamento con siete fuerzas políticas sin mayorías absolutas, gobernar requerirá, por parte de los partidos, un ejercicio de flexibilidad que deberá articular el pragmatismo requerido en una situación de crisis como la actual, con sus propios idearios ideológicos-programáticos bajo la atenta mirada de los ciudadanos. Es decir, un escenario complejo y, a la vez, interesante, donde la política, en mayúsculas, debería resaltar.

El soberanismo y el derecho a decidir desde la ciudadanía sale reforzado. Si analizamos los resultados en relación a los comicios del 2010 considerando el incremento de participación y los trasvases del electorado entre las diferentes fuerzas políticas y de forma simplificada establecemos tres grandes categorías para posicionar el electorado respecto a la relación de Cataluña con España: soberanismo independentista, unionismo y federalismo; de acuerdo con los datos electorales la primera imagen que podemos obtener es que más de 2 millones de ciudadanos están a favor del soberanismo (CiU, ERC, ICV, CUP), 740.000 por el unionismo (PPC, Ciutadans) y 517.000 por el federalismo (PSC).

El perfil programático de los partidos políticos queda más definido despejando muchas de las ambigüedades que puedan favorecer las políticas de geometría variable. Además, aunque el debate de las políticas económicas en la campaña electoral ha estado, en general, en un segundo plano, éstas también se ha reflejado en los resultados.

Este proceso de clarificación de las opciones políticas se ha traducido en movimientos del electorado muy significativos. En una primera reflexión, pendiente de un análisis sociológico más profundo que requiere  su tiempo, la opción de CiU, el gran perdedor de estas elecciones, no ha contado con el gran apoyo de la ciudadanía que esperaban sus dirigentes. CiU quiso capitalizar el movimiento ciudadano del 11S a través de Artur Mas como líder in pectore del soberanismo dándole un carácter casi mesiánico. CiU  no ha convencido, perdiendo por su derecha y por su izquierda una parte de su electorado del 2010, al mismo tiempo que no incrementaba su base electoral por el incremento de participación.

El PSC es el otro gran perdedor de estas elecciones. Cogido a contrapié en una convocatoria de elecciones inmerso en la crisis global de la socialdemocracia española y sin haber entendido la movilización ciudadana del 11S,  en estos dos meses ha ido improvisando un discurso federalista con muy poca credibilidad para el electorado, sobre todo, si consideramos que su hermano mayor, el PSOE, no estaba por la labor y que la opción federalista, como tercera vía al independentismo y al unionismo, requiere que exista, por la otra parte, alguien que también apueste por el federalismo, algo inexistente por el momento. Todo apunta que una parte importante del electorado tradicional del PSC no nacionalista se ha decantado hacia Ciutadans y otra parte del electorado más nacionalista ha ido a engrosar los resultados de ERC e ICV.

ERC es el gran ganador de estas elecciones. Un partido que reaccionó rápidamente a su fracaso como integrante del Tripartito con una importante renovación en su estructura y en sus dirigentes y que ha afrontado estas elecciones con un discurso sin ambigüedad en pro de la independencia, al mismo tiempo que se desmarcaba de las políticas económicas de CiU y del PPC.  Su crecimiento en apoyos electorales se debe al electorado nacionalista de centro-izquierda que se había refugiado en CiU y a una parte del electorado de izquierda nacionalista del PSC.

Ciutadans también gana en estas elecciones. Como partido desde su nacimiento ha mantenido un discurso en pro de un tipo de unionismo integrador de las diferencias acompañado con una orientación económica más social. Tal como hemos comentado, el gran crecimiento de Ciutadans proviene de una parte del electorado tradicional del PSC.

ICV  es otro de los ganadores. El eje central de su discurso ha estado centrado en la crítica las políticas económicas de CiU y el PP, manteniendo el derecho a decidir en un segundo plano y, por tanto, ha obtenido un importante apoyo de un electorado de izquierda cuya preocupación se centra en las políticas de ajustes y recortes con una posición más neutra en el debate soberanista.

El PPC ni gana ni pierde a pesar de su incremento  electoral. Con un discurso basado en la defensa a ultranza de un unionismo radical basado en la “España, una y grande” y las amenazas de castigos “bíblicos” a una hipotética independencia de Cataluña, ha conseguido mantener el apoyo electoral de aquellos ciudadanos cuya identidad es exclusivamente española y, posiblemente, ha conseguido obtener un cierto apoyo electoral por el miedo o la incertidumbre que plantea una hipotética independencia.

Las CUP es un nuevo actor que irrumpe en el Parlament de Catalunya. Recogen la sensibilidad política de aquellos ciudadanos que desde el independentismo y el socio-ecologismo radical de izquierda se oponen a las políticas económicas neoliberales. Calificados de antisistema, en cierta medida, son un claro exponente del espíritu del 15M. No son nuevos en la política, ya que cuentan con presencia y experiencia en la política municipal.

A partir de este escenario en la configuración del espectro político, la configuración de un gobierno en Cataluña cambia radicalmente. Cualquier pacto o alianza de gobierno está condicionada por un cierto equilibrio entre el eje soberanista y el eje socioeconómico. De cualquier forma, seguiremos mirando por el caleidoscopio para ver como los partidos políticos catalanes afrontan la nueva realidad desde la complejidad. Lo único cierto es que el Estado español no se debería confundir en sus apreciaciones: la derrota de Artur Mas no es la derrota del soberanismo, las bases de este movimiento son mucho más solidas. Véase: La masa humana que convulsionó Cataluña y el Estado español.

 

MOOC, una revolución en la adquisición de conocimientos

Sin lugar a dudas este es el año de los MOOC (Massively Open Online Courses). Es decir, la posibilidad de que millones de alumnos puedan acceder a cursos gratuitos impartidos online por las universidades más prestigiosas del mundo.

A simple vista nos encontramos con un modelo educativo que introduce un nuevo paradigma en la enseñanza y formación en el ciclo superior al permitir que miles de alumnos puedan acceder, a la vez,  a un material de calidad sin coste y, así, poder adquirir o profundizar el conocimiento sobre determinadas materias. Asimismo, junto al material (clases magistrales vía vídeo, acceso directo a las presentaciones del curso, bibliografía, prácticas según la materia, tareas para consolidar conocimientos  y evaluaciones online de dichos conocimientos), los alumnos tienen la posibilidad de colaborar y aprender unos de otros gracias a las posibilidades que ofrecen los actuales medios sociales y otras herramientas de comunicación y colaboración. En otras palabras, es aprovechar todo el potencial de la Red para adquirir información y conocimiento sobre un determinado tema o especialización.

Un aspecto a señalar es que las asignaturas que se ofrecen en forma y contenido superan a muchas de las que se imparten presencialmente en nuestras universidades y otros centros educativos, donde todavía nos encontramos con profesores que se limitan a leer y comentar una presentación y alumnos obligados a tomar apuntes durante horas y horas. Desde el punto de vista personal, he tenido la oportunidad de participar en persona en el curso Social Network Analysis de la Universidad de Michigan en la plataforma Coursera. Un excelente curso impartido por Lada Adamic que me ha permitido asentar las bases teóricas y experimental del análisis de la redes sociales y, sobre todo, motivarme para seguir profundizando en dicho campo. La verdad es que han sido ocho semanas intensas y mi valoración es muy alta. Posiblemente podríamos señalar aspectos a mejorar, pero si tenemos en cuenta que son las primeras experiencias que se están realizando en cursos masivos donde la interacción o la tutoría individual profesor y alumno es materialmente imposible, el gran reto para las universidades y profesores es la adaptación de sus conocimientos y sus métodos a unas tecnologías  que cada vez están más presentes en nuestras vidas.

Por el momento, plantea los típicos problemas de la acreditación “oficial” que permita certificar la credibilidad del conocimiento y las habilidades adquiridas. Sin embargo,  considerando que nos encontramos con unos entornos que están propiciando una pedagogía abierta en sociedades cada vez más complejas, me permitiría afirmar que las plataformas MOOC, representan un salto cualitativo en la evolución de los modelos de e-learning actuales y posiblemente nos encontremos con el embrión de una revolución en la adquisición de los conocimientos en un contexto donde la formación permanente será condición sine qua non de nuestras actividades profesionales. Parafraseando a George Siemens, “Saber cómo y saber qué están siendo complementados con saber dónde (la comprensión de dónde encontrar el conocimiento requerido)”.

Siemens, George (2004). Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital. Consultado el 20 de noviembre de 2012.

Pedir perdón en política. El caso del PSOE

En dos sendos tuits el PSOE pide perdón por haber reaccionado tarde a la hora de atajar el problema de los desahucios y, al mismo tiempo, reconocen la importancia de la presión social y resaltan el trabajo de asociaciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y el 15M.

De acuerdo, es un primer paso, pero no es suficiente, el siguiente paso es que los dirigentes asuman sus responsabilidades y dimitan. Porque de la misma forma que  esperamos un determinado comportamiento de los diferentes profesionales cuando cometen un error, por ejemplo, médicos y abogados, los políticos no deben ser una excepción. Es cierto que nuestra cultura está impregnada por los conceptos católicos del pecado y el perdón. Podemos pecar, pero con 5 avemarías y dos padrenuestros obtenemos el perdón y hasta la próxima vez, sin embargo en otras culturas con una sólida tradicción democrática, en general, el político que pide perdón, además, dimite.

El PSOE ha estado negando, por activa y por pasiva, las movilizaciones cívicas de estos últimos años.  Anclado en la partidocracia y en las estructuras de poder, corrupción incluida, ha estado dando la espalda a los sectores de ciudadanos que conforman, por la propia definición socialdemócrata del partido, su base social. Ahora, el PSOE se encuentra en un cul-de-sac, cuando el clamor popular contra los desahucios es total, cuando los propios jueces están en contra, cuando la UE considera que la ley española de desahucios es ilegal, ahora aparece el PSOE pidiendo perdón y corriendo deprisa para reformar una ley injusta.

Lamentablemente, los diputados y miembros del gobierno  del PSOE tuvieron una gran oportunidad, en febrero de 2011, durante el segundo mandato de Zapatero, de modificar la Ley cuando el drama de los desahucios ya era palpable, pero votaron, con el PP, en contra de la iniciativa de ERC y IU-ICV.

Muchos cambios se tendrán que producir en el PSOE para que vuelva a ganar credibilidad y obtener la confianza de los ciudadanos.

Lo siento, no acepto vuestro perdón. No es sincero,  es oportunista.

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