Archivo por meses: Marzo 2013

Emprendedores y los “Yo S.L.”. Danzad, Danzad Malditos

Yo_SLAño 2007, la tasa de desempleo registrada por la EPA no superó de media los 8,3%, la tasa de paro más baja en treinta años. En aquella época de bonanza nadie hablaba de emprendimiento en nuestro país, se hablaba de especulación, de obtener dinero de forma rápida en un modelo económico intensivo en mano de obra impulsado por sectores de bajo valor añadido como la construcción y el turismo. Hoy, con una tasa de desempleo del 26% y con casi 6 millones de personas sin posibilidad de trabajar, el término emprendimiento, se ha convertido en una especie de mantra que se invoca desde todos los foros como la única opción individual para salir del paro. Son innumerables los eventos sobre emprendimiento que se realizan a lo largo y ancho de nuestra geografía, en el que un reducido número de emprendedores de “éxito” se pasean explicando sus experiencias, casi siempre son los mismos. Son como los enanos, los gigantes o las mujeres barbudas que mostraban los circos a finales del siglo XIX y principio del XX. El espectáculo de los seres exóticos.

También, han aflorado los consultores “expertos” en emprendimiento y otros afines que conforman una fauna presente en conferencias, tertulias, artículos en medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales. Salvo algunos casos donde brilla la honestidad, la gran mayoría son simples charlatanes, que nunca han afrontado la realidad emprendedora, y que a lo máximo consiguen hilvanar un discurso a base de frases hechas para encandilar a una audiencia desesperada.

En España, emprender no es fácil, no existe el ecosistema social y económico que lo propicie. Lo explicábamos en ¿Por qué cuesta ser emprendedor en España?. Es cierto que nos encontramos con algunos casos de personas emprendedoras que consiguen tirar adelante sus proyectos, pero la excepción no confirma la regla. Estamos en una especie de cul-de-sac, en un callejón sin salida: un empleo asalariado, tal como lo conocemos hoy en día, cada vez es más escaso y la opción del emprendimiento, como forma de autoempleo, en un contexto nada favorable. Obviamente queda la opción de la emigración, una opción que van asumiendo, cada vez más, los jóvenes cualificados en busca de nuevas oportunidades.

Es posible que el nuevo escenario socio-económico que se empieza a dibujar en nuestro país acelere la transformación de asalariado a emprendedor. Porque este nuevo escenario no es nada alentador para el trabajo asalariado ya que estamos inmersos en una importante devaluación de los costes laborales (bajadas de salarios y reducción beneficios sociales) y en una flexibilización de las plantillas (precariedad en los puestos de trabajo) como una vía para incrementar la competitividad de las empresas actuales. La Reforma Laboral del 2012 está siendo el instrumento de dicha devaluación. Asimismo, nos encontramos con una falta de iniciativas en la generación de nuevas actividades empresariales acordes con los retos del siglo XXI. Esta falta de iniciativa está propiciada por un capitalismo financiero que actualmente busca una rentabilidad cortoplacista sin ningún interés en la naturaleza de las actividades en las que invierte.  A modo de ejemplo, en todo este tiempo de crisis, los dos grandes proyectos empresariales que se están planteando es el de Eurovegas en Madrid o el BCN World en Barcelona. Son proyectos que aportan poco valor añadido a la economía, salvo lo relacionado con el ocio, el juego y el hedonismo.

Mientras tanto, la resignación, más que la indignación, se impone en el mundo laboral con las continuas pérdidas de derechos laborales. En el año 2007, en una situación de pleno empleo, la preocupación por la calidad del empleo, según el barómetro del CIS, se situaba en los diez puntos (10%), hoy, con el 26% de desempleo está en el 1,1% (febrero del 2013). La cuestión es conseguir trabajo, sea lo que sea. Se está imponiendo un pragmatismo conformista y oportunista. Hay que reinventarse, hay que adaptarse a la situación. Son las muletillas en los discursos dominantes donde se dibuja la figura del joven pragmático y practico que no deja pasar sus oportunidades. Se impone la creación de la marca personal “Yo S.L.” para destacar en un mercado laboral apretado y escaso, es la salida indivudualista. Las redes sociales son el escaparate de los “Yo S.L.”, los atrapados por la precariedad laboral, sin conciencia política y social. Una gran mayoría acríticos buenrollistas engatusados por charlatanes del dospuntocerismo que se comportan como los desolados personajes de la excelente película de Sydney Pollack, Danzad, Danzad, Malditos.

Unos considerarán pesimista esta entrada en blog, otros la considerarán una invitación al sentido de la responsabilidad y conciencia social y política, a la revuelta, a la solidaridad y la lucha contra un sistema cada vez más individualista e inhumano. Que cada uno lo interprete según su conciencia y experiencia vital.

La corrupción. De la ética de la indignación a la ética de los valores

barcenas_peinetaLamentablemente, la corrupción está asentada en nuestra cultura y actividades, tanto sociales como económicas. Un concepto que vas más allá del abuso del poder de los gestores públicos para provecho propio, sea de tipo económico o de otra índole. La corrupción debe entenderse como degradación ética de una parte importante de nuestra sociedad y esta degradación genera un déficit de valores que afecta la calidad de una sociedad democrática.

En estos momentos, inmersos en la crisis económico-financiera, todo apunta a que se empieza a tomar conciencia del problema y generar una corriente de opinión ciudadana mayoritaria en contra de la corrupción si tomamos como un referente los datos del avance de resultados del último barómetro del CIS (febrero de 2013). En dicho barómetro se señalaba que después del paro (79,9%), el siguiente problema más importante que existe para la ciudadanía en la actualidad es la corrupción y el fraude (40%).  Visto así, a simple vista,  es un dato importante, pero si empezamos a analizar y profundizar sobre esta variable con cierta perspectiva histórica empezamos a observar que probablemente estamos delante de un dato coyuntural producto del tsunami  mediático sobre la corrupción: desde la  información periodística, hasta la más recóndita tertulia pasando por su eco en las redes sociales.

En efecto, el estudio se realizó durante la primera quincena del mes de febrero, es decir, con la salida a la luz de los presuntos papeles de Bárcenas y no es de descartar que el personal entrevistado (muestra representativa de la ciudadanía) estuvo mediatizado por la noticia estrella de aquellos días.  ¿Hay más corrupción y fraude en estos momentos?, la respuesta es no. El fraude y la corrupción han sido una constante durante las últimas décadas y afectando a la mayoría de los partidos políticos y la preocupación por este tema, según el barómetro del CIS, siempre ha estado en valores mínimos. Por ejemplo, en febrero del 2009 estalló el caso Gürtel y el barómetro de aquel momento señalaba la corrupción y el fraude como una preocupación muy menor (1,2%).

Además, si volvemos a mirar el barómetro de febrero de 2013, observamos que la valoración de la variable preocupación por el “fraude fiscal” es del 0,4%, es decir, podemos estar muy indignados con la corrupción y el fraude en los centros del poder económico y político, pero somos altamente tolerantes con el fraude fiscal. Un dato nada extraño si consideramos nuestra posición en el ranking de la economía sumergida: 22,5% del PIB según el último informe (2012) Closing The European Tax Gap del Tax Research Institute del Reino Unido, es decir, 212.125 millones de euros. Lo que provoca que Hacienda deje de ingresar 74.032 millones (el 70% de todo el gasto sanitario anual).  Es decir, estamos delante de una lacra que afecta a amplios sectores económicos y sociales, desde las grandes empresas que recurren a la ingeniería financiera y argucias legales para tributar en otros países con menor fiscalidad, hasta el sector de la hostelería y el turismo, donde se concentra una gran parte del pastel “sobres en B”, pasando por el amplio catálogo de servicios profesionales donde la pregunta “con IVA o sin IVA” está a la orden del día.

Esta convivencia acrítica con la economía sumergida y el fraude fiscal también tiene su reflejo en la preocupación sobre los “recortes”. Si analizamos la serie histórica de los barómetros del CIS desde el mes de marzo de 2012, primera vez que se recoge esta variable, hasta el mes de febrero de 2013, observamos que de media, no supera el 5%. Considerando que durante este periodo tiempo se han producido las mayores movilizaciones contra las políticas de recortes, es preocupante detectar el bajo nivel de preocupación global de la ciudadanía sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar, víctima directa de los recortes en sanidad, educación y dependencia, y único garante de la solidaridad intergeneracional e intersocial.

Formalmente llevemos cerca de tres décadas y media de democracia, el periodo más largo jamás vivido por los ciudadanos de este país, pero la herencia acumulada durante siglos de corrupciones, chalaneos, vasallajes y carencia de cualquier valor ético sigue impregnando nuestro acervo cultural, como si fuese una impronta genética. Hoy, la crisis actual está movilizando un número importante de ciudadanos, algunos porque son consecuentes con su valores éticos y otros, la mayoría, porque están indignados con sus coyunturas vitales, donde se mezclan ideas confusas llenas de pasiones y rabia contra un sistema que les ha fallado. Es la ética de la indignación,  es el inicio del viaje iniciático hacia la ética de los valores. Aunque, lamentablemente, es un largo camino que muchos abandonarán cuando sus circunstancias personales mejoren.

La Junta de Andalucía, el hashtag #DiadeAndalucia y las ardillas

El hecho de que la Junta de Andalucía haya gastado unos cuantos miles de euros en comprar la promoción de un hashtag (#DiadeAndalucia) para elevarlo a la categoría de tema del día (Trending Topic) en Twitter al margen de la audiencia real, ha causado indignación en una buena parte de la comunidad tuitera. Sobre todo si consideramos que en Twitter, son los propios usuarios quienes, por su interés en algo, pueden elevar un tema a tendencia del momento. En otras palabras, la Junta ha pagado por algo que le podría haber salido gratis si consideramos que otros hashtag propuestos por los propios usuarios (#FelizDíadeAndalucía, #28F y #Eresandaluzsi) se convirtieron en tendencias.

Una indignación que es obvia considerando el panorama actual de la crisis económico-financiera que merma los ingresos públicos y que plantea ajustes radicales en los presupuestos con una repercusión directa en recortes de servicios esenciales (salud, educación, atención a la dependencia,…) que afecta a la gran mayoría de la ciudadanía. En este contexto, que una Administración pública, sea la que sea, dilapide recursos públicos demuestra la poca sensibilidad que tienen una buena parte de los políticos en la gestión de lo público. Es cierto que, en este caso, estamos hablando de una cantidad ínfima en los presupuestos generales, no se trata de la construcción de aeropuertos sin aviones, pero, aunque sea el chocolate del loro, no deja de ser una iniciativa socialmente deplorable y poco ética.

Asimismo, podemos asumir que la Junta desconoce el funcionamiento de las redes sociales, aunque tenga más de un Community Manager en las Consejerías,  y, por lo tanto, para publicitar la fiesta autonómica, decide contratar un servicio externo a través de un procedimiento de licitación negociado y sin publicidad la “mediación y cursado de publicidad institucional en la redes sociales con motivo de la celebración del día de Andalucía (28F)”, por un importe de 37.000 €. Pues bien, la empresa adjudicataria, unas alegres ardillas que se promocionan como especialistas del socialmedia, ha demostrado muy poca “expertise” en redes sociales, por lo menos en Twitter,  al gestionar la compra de la promoción de un hashtag en vez de asesorar a la Junta para realizar una campaña activa desde la propia institución con coste cero.

Siempre me quedará la duda sobre si la “expertise” de la empresa adjudicataria, en realidad, radica en el networking en los pasillos del Palacio de San Telmo o entre los ilustrados 2.0 próximos a los corrillos del poder andaluz. Ya se sabe, las ardillas son alegres, saltarinas y, si son andaluzas, salerosas.