Archivo por meses: Abril 2013

La salida de la crisis de los atrapados en la telaraña financiera

atrapados_telarañaLa presentación del nuevo cuadro macroeconómico del Gobierno en el que rectifica los datos económicos que estaba manejando hasta ahora es una muestra más de que el PowerPoint lo aguanta todo. Eso sí, nos querían transmitir que estamos en una situación crítica, pero en el buen camino de la recuperación y que, al final, en el año 2016 los españoles seremos felices y comeremos perdices con un PIB creciendo un 1,6%, un déficit del 2,7% y una tasa de desempleo del 24,8%. Sin embargo, al margen de nuevos recortes y subidas de impuestos de forma directa o encubierta (mantener el gravamen sobre el IRPF hasta el 2015 es una subida de impuestos), la cuestión clave de un plan de reformas y de medidas económicas para salir de la crisis, sigue pendiente. Creo que podemos afirmar que ni está, ni se le espera.

La realidad es obtusa y escasean los cuerdos. Cualquier economista bien informado, hoy sería incapaz de pronosticar la evolución del actual ciclo de la economía más allá de un horizonte de seis meses. Lo único que se puede hacer en estos momentos es analizar fríamente la realidad de partida y “predecir” tendencias. Por ejemplo,  el último dato de la EPA es estremecedor: un 27,16% de tasa de paro en una sociedad con una economía que en el 2007 estaba situada en el octavo puesto del ranking mundial en función de su PIB.  Teniendo en cuenta que las previsiones es que el PIB continúe descendiendo lo más previsible es que la tasa de paro se incremente en más de un punto de aquí a finales de año superando el 28% (según el Gobierno cerraremos el ejercicio con un 27,1%).

La estructura económica de un país y la capacidad de generar nuevas actividades que aporten valor añadido es crucial para salir de la crisis. En nuestro caso, los sectores de la construcción y del turismo fueron los dos grandes pilares de la España del boom económico. El sector de la construcción se desmoronó con el inicio de la crisis, y el del turismo, a pesar de los buenos resultados globales del 2012, no es capaz, por sí solo, de cubrir en actividad y empleo el vacío que dejó la construcción. Además, las PYMEs, el único sector empresarial generador de empleo neto en nuestro país, no está pasando por su mejor momento: alto endeudamiento, descenso de la actividad y sin acceso al crédito. Por lo tanto, hoy, la única forma de que la economía española pueda crecer será rebajando los salarios y las contribuciones a la seguridad social (desempleo, jubilaciones,…), es decir, la devaluación interna para incrementar las exportaciones. Ya está pasando, lo podemos ver en los datos positivos de las exportaciones de bienes y servicios.

Una estructura económica débil y agrietada con una alta tasa de desempleo configura un escenario futuro, a corto y medio plazo, para que nuestro país se convierta en una plataforma de mano de obra medianamente cualificada barata y flexible para que las multinacionales inviertan en nuestro país.  No debemos de olvidar que más de 6 millones de parados es un stock de mano de obra dispuesta a cobrar poco y renunciar a muchos de los derechos laborales que se conquistaron durante el pasado siglo. Por lo tanto, lo más probable es que nuestra competitividad, para los próximos años, estará basada principalmente en el uso de la mano de obra intensiva y no en la creación de valor por la innovación. No es un dato gratuito, está en las previsiones macroeconómicas del Gobierno que el sector exportador tenga un fuerte crecimiento, del 3,1% previsto para el 2013 al 7,1% para el 2016. Eso sí, unas previsiones que dependerá siempre de la coyuntura económica internacional y de la zona del euro.

En este escenario, los jóvenes mejor formados y con más talento la única salida que tienen es emigrar a otros países con unas estructuras económicas más dinámicas e innovadoras. Forma parte de la lógica de la  globalización.  El emprendimiento y el autoempleo como forma alternativa para escapar del paro, lamentablemente, seguirá siendo marginal. La cultura emprendedora en un país, no se improvisa con unas conferencias o unos cursillos de unas cuantas semanas, requiere un largo proceso de transformación y de creación de condiciones objetivas.

Asimismo, mientras se mantenga el actual modelo económico global basado en la financiarización de la economía, estamos como moscas atrapadas en la telaraña financiera. En nuestro caso, en relación con las finanzas públicas, no está nada claro la reducción del déficit, la deuda pública se sigue acumulando, 882.300 millones al cierre del 2012,  y la financiación es aún frágil y cara, a pesar de que la prima de riesgo, estos días, esté en su mejor momento. España depende del dinero extranjero y del funcionamiento de la economía global.  Los intereses de la deuda ya superan el 3% del PIB, unos 38.660  millones de euros. España nunca había dedicado tanto dinero a pagar exclusivamente los intereses de su deuda.

Tampoco las finanzas privadas están boyantes, aunque el rescate a la banca, el cual cuenta como déficit público, ha mejorado la solvencia de las entidades financieras, la calidad crediticia de los balances seguirá deteriorándose por el crecimiento de la morosidad inmobiliaria y por los impagos de los préstamos de dudosa refinanciación a empresas, estimados en unos 165.000 millones de euros. Además, el descenso de la tasa de ahorros y la caída de la renta disponible de las familias impedirán un crecimiento de los depósitos en los próximos años y, por lo tanto, el crédito continuará sin fluir a empresas y familias. Aún más, según estimaciones de la banca suiza UBS, para llegar a un promedio de créditos sobre depósitos del 110%, ahora está en el 140%, el crédito tendría que caer unos 200.000 millones.  Ahí queda la pregunta: ¿Cómo se va a financiar el crecimiento económico?

Sin un giro radical en las políticas económicas, tanto a nivel nacional como a nivel de zona euro, el austericidio nos devora como las arañas. Primero nos inmoviliza con su picadura (endeudamiento fácil, incentivos a la especulación, etcétera) y a continuación nos escupen sus enzimas para ablandarnos lo suficiente y chuparnos (déficit, intereses, recortes en servicios básicos, …) hasta dejarnos en simples carcasas, en sombras mortuorias de lo que fuimos una vez. No es fácil escapar cuando uno está atrapado en las telarañas.

La escoria política y los perros de la guerra

dobermanComo ciudadanos estamos inmersos en una tormenta perfecta, por un lado tenemos la crisis económica y, por el otro lado, tenemos que soportar un Gobierno sustentado por lo más selecto de la escoria política española que únicamente defiende los intereses del poder económico-financiero. Es cierto, alcanzaron el poder gracias a las urnas pero con un programa de gobierno que se ha mostrado como el gran fraude para la mayoría de sus propios electores y para el resto de la ciudadanía.

Además, desde hace tiempo, casi cada mañana nos tenemos que desayunar con las noticias de las declaraciones de algunos personajes de la estructura del poder que lo único que logran es manifestar su naturaleza vil y despreciable. Declaraciones donde las mentiras, los eufemismos y las comparaciones odiosas son un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. Desde aquel famoso ¡Que se jodan! vomitado por la diputada Andrea Fabra, cuando Rajoy anunció el recorte en las prestaciones de desempleo, tengo la impresión de que se ha levantado la veda para la beligerancia directa, sin pudor ni rubor, del poder económico-político contra los sectores más débiles de la sociedad. Si alguien pensaba que la lucha de clases había desaparecido, descubrimos que los dóbermans del poder andan sueltos y sin bozal mordiendo a diestro y siniestro. Es el resurgir del odio de la rancia casta de caciques y de hidalgos meapilas hacia el pueblo llano.

Es la rabia y la desesperación de una casta contra los desahuciados comparándolos con los nazis. Aquí la Sra. Cospedal, demostró, no su ignorancia, sino su perversión intelectual por su analogía de unas manifestaciones pacíficas con la mayor institucionalización del genocidio de la historia de la humanidad, una actitud que contó con los aplausos o los silencios cómplices de los miembros de su partido y del Gobierno.  Una rabia y desesperación que sigue incrementando esa perversión intelectual al alimentar las descalificaciones con declaraciones que buscan a culpabilizar a los desahuciados de sus desgracias: Los votantes del PP se ajustan el cinturón pero pagan la hipoteca. Otros, con excusas vagas, no hacen lo mismo“. Es el dóberman que vuelve a morder acompañado, esta vez, de un carroñero como Pujalte para rematar la faena: “que algunos deudores quieren la dación en pago para comprarse otro piso”. Para ellos, los desahuciados es una chusma de vagos y maleantes. Lo único que muestran es el desprecio hacia los desfavorecidos y la insensibilidad ante la desgracia ajena.

Podríamos comentar el eufemismo de otra joya del Gobierno, la Sra. Bañez, al calificar de “movilidad exterior” el exilio económico de miles de jóvenes en busca de una oportunidad de trabajo en el extranjero, pero cuando los sindicatos le afearon su conducta, rectificó matizando sus palabras. Esta señora que iba para dóberman se quedó en caniche con su ladrido histérico.

Es un Gobierno y un partido en el poder, constitucionalistas de boquilla, que han olvidado el mandato imperativo constitucional al que están sujeto: el deber, como poder público, de gobernar y garantizar los derechos básicos (trabajo, vivienda, sanidad, educación,…) para TODOS los ciudadanos.  Sin embargo, gritan «¡Devastación!» y sueltan a los perros de la guerra (William Shakespeare en Julio César).

El derecho a los ingresos o el derecho al trabajo

cola_paradosEl otro día, leí en un tuit la siguiente frase: “A la mayoría no nos educaron para obtener ingresos, sino para pensar que tenemos derecho a ellos“.  Mi primera impresión fue que el espíritu de la reciente fallecida Margaret Thatcher se manifestaba en Twitter, sin embargo, para mi tranquilidad, vi que su autor fue un  tuitero y conferenciante coach muy activo en los corrillos del empleo 2.0.

Ignoro si la frase es original del autor del tuit o simplemente un plagio. Lo que es cierto es que es una frase que casa totalmente con el ideario del neoliberalismo más ultra. Con esto no quiero afirmar que el autor sea un neoliberal acérrimo, me da la impresión de que simplemente quería transmitir que la gente en nuestro país no está mentalizada para el emprendimiento, pero no deja de ser una muestra de cómo el discurso neoliberal está penetrando en los discursos de los que propugnan el emprendimiento como una actitud individual para buscarse la vida.

¿Cuál es el ideario neoliberal de la frase de marras? Si la analizamos con profundidad vemos que en dicha frase desaparece el concepto del trabajo y simplemente se habla de ingresos y derechos a ellos. Es cierto, las personas obtienen ingresos, pero estos son el resultado, o del trabajo propio, la gran mayoría, o de la apropiación del plusvalor del trabajo de los demás, una minoría. No debemos olvidar que el trabajo, es la fuerza física y mental que dedican las personas a producir, prestar servicios, inventar-innovar…, en suma, cualquier actividad humana dedicada a transformar el mundo. Es decir, el trabajo es lo único que crea valor en cualquier sociedad y, por tanto, los “ingresos” son simplemente los elementos monetarios que facilitan los intercambios de bienes y servicios entre las personas que crean valor, sea por cuenta ajena o por cuenta propia.

Eliminar el concepto de trabajo no es un acto neutro porque facilita que se pueda eliminar el derecho a éste. Es la transformación semántica de una ideología que se opone a un derecho humano fruto de las conquistas sociales, con un altísimo coste en vidas humanas  a través de los siglos, y que hoy está plasmado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 23:

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

El derecho al trabajo no es un lujo o una aspiración, es un compromiso con la dignidad y la justicia universal que todavía no disfruta una gran mayoría de la población humana. Asimismo, no es un derecho que se alcanzan per se, es un derecho que está permanentemente cuestionado por los sectores neoliberales en aquellos países donde, gracias a las conquistas sociales, se habían alcanzado cotas próximas al enunciado de la Declaración Universal. Por cercanía, es nuestro caso, la Constitución Española en su artículo 35 deja bien claro dicho derecho, y, aunque los poderes públicos están sujetos a la norma suprema que rige nuestros destinos, hoy, a más del 26% de la población se les niega este derecho, al mismo tiempo que están cercenando aspectos sustantivos del derecho al trabajo, con continuos recortes y reformas laborales, a golpe de decretos, en nombre de los mercados financieros.

Es importante resaltar que nadie ha regalado los derechos sociales e individuales de todo tipo que disfrutan las personas en las sociedades democráticas más avanzadas, todos han sido fruto de luchas y conquistas a lo largo de la historia de la humanidad.  Nada que ver con la resignación y las opciones individualistas (¡Sálvese quien pueda!) que nos quieren imponer.

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