¡Bienvenido Mr. Li Keqiang! y las miserias de los nuestros

La noticia: el viceprimer ministro chino, Li Keqiang, ha pasado fugazmente por España y ha firmado 16 acuerdos comerciales (12 privados y 4 públicos) por valor de 5.654 millones de euros que benefician al selecto grupo de las grandes empresas con importantes intereses económicos en China. Además, Li Keqiang ha dejado caer la “promesa” de comprar deuda pública para ayudar a la recuperación económica de España.

La mayoría de la clase política del país, gobierno y oposición, así como la mayoría de los medios de comunicación y sectores empresariales han resaltado la importancia de la visita y han aplaudido hasta con las orejas tan magno acontecimiento. A modo de ejemplo, el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro, ha señalado a los medios de comunicación la importancia de China como primer país del mundo en reservas y la ayuda que puede prestar a España “en estos momentos de dificultad económica”.

Pero la realidad de la visita se asemeja, en las expectativas como en el alcance económico real, a la insuperable pantomima de la llegada de los americanos, en los años 50, que tan bien reflejó Berlanga en su película ¡Bienvenido Mr. Marshall!

En lo económico, de los 5.654 millones de euros, unos 5.390 ya se habían acordado varias semanas antes cuando Repsol YPF cerró la venta del 40% de sus activos en Brasil a la petrolera china Sinopec con unas plusvalías de 2.890 millones de euros. El resto, el chocolate del loro, algún acuerdo comercial menor y el compromiso de promocionar en China el jamón, el vino y el aceite de oliva.

Mientras tanto, ya lo dejó bien claro la secretaria de Política Internacional del PSOE y portavoz de su comité electoral, Elena Valenciano, que  el asunto de los derechos humanos en su país no son el objeto de la visita de Li Keqiang, porque el objetivo de esta vista no es sino la “cooperación económica”. Además, la gran mayoría del poder político, económico y mediático, haciendo mutis por el foro ante un país donde no se respeta los derechos humanos y las libertades políticas. Ya lo decía Quevedo: Poderoso Caballero es Don Dinero.

La sátira y la crítica soterrada del discurso de las “autoridades” en la película ¡Bienvenido Mr. Marshall!, sigue siendo tan actual en la forma y en el fondo, después de casi 60 años, que da miedo pensar lo poco que ha evolucionado nuestra clase política.

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