Archivo de la categoría: Economía

Madrid 2020… A nuestros necios, ¡Zas, en toda la boca!

keep-calm-and-relaxing-cup-of-cafe-con-leche-in-plaza-mayor-40No tengo ningún tipo de inquina por la candidatura de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos; y lo siento sinceramente por los deportistas y por todos aquellos ciudadanos que pusieron sus ilusiones en poder vivir un acontecimiento deportivo mundial. Pero, en mi opinión, la eliminación de la candidatura de Madrid en la primera ronda es como un  golpe en toda la boca a todos los necios que han utilizado el evento para sus espurios intereses particulares. Nada que ver con el supuesto espíritu deportivo o los intereses de la ciudadanía. Por lo tanto, manifiesto mi alegría por la decisión del COI, porque esta “derrota” es una acicate más para la cura de humildad que necesita este país.

Desconozco totalmente los criterios, procesos y entramados subterráneos que determinan la selección, por parte del COI, de las futuras sedes olímpicas. Sin embargo, es evidente que la prepotencia de los ilustres necios que nos gobiernan y la cohorte de palmeros que los acompañan, en cierta medida, han influido en la decisión final. Apunto algunas reflexiones personales.

Un país endeudado hasta la cejas, no se puede permitir despilfarrar los escasos recursos públicos en organizar un evento de tal envergadura, teniendo otras prioridades más urgente. Nuestros necios todavía no se han enterado de que, en estos tiempos convulsos, en la esfera mundial, ya no son proclives a la ostentación y el despilfarro. “Por supuesto que hay dinero para pagarlo“, dijo Luis de Guindos al ser preguntado por el esfuerzo para costear Madrid 2020.

Un país deteriorado por constantes casos de corrupción de sus políticos e instituciones, empezando por el partido que ampara el Gobierno, no aporta su mejor imagen a una “marca” de seriedad y solvencia moral.

Un país en el Gobierno reaviva el litigio de Gibraltar en clave interna para tapar sus propias vergüenzas, algo recurrente durante toda la dictadura de Franco, sin duda habrá contribuido a que el lobby de la Commonwealthen en el COI (25% de los votos) se haya decantado en contra de la candidatura de Madrid. El fervor patriotero ya no cotiza.

Un país que envía una delegación de más de tres centenares de personas a Buenos Aires, la delegación más numerosa, con todos los gastos pagados nos plantea y plantean algunos interrogantes: ¿Cuántos de ellos no tenían una función concreta? ¿Cuántos de ellos podrían ser catalogados de gorrones institucionales, de simples palmeros de nuestra particular corte de los milagros berlanguiana persiguiendo copas y canapés en las recepciones del Hilton?. Estoy convencido que en la delegación japonesa, todo el personal tenía definida  milimétricamente su función para cada uno de los días de su estancia en Buenos Aires.

Un país que compite internacionalmente con una campaña triunfalista y arrogante, en clave interna para beneficio exclusivo del poder político, no suscita muchas simpatías. Salvar la futura candidatura de la Sra. Botella para la alcaldía, apuntarse los futuros Juegos Olímpicos como éxito de la política económica del Gobierno actual y un nuevo lavado y centrifugado de la institución monárquica han sido, en general, los principales leitmotiv de nuestros representes políticos. El resto de la retórica: espíritu deportivo, pueblo acogedor, etcétera es puro aderezo. “A relaxing cup of café con leche in plaza Mayor“. A lo mejor, a la Sra. Botella se le olvidó mentar los churros.

Podríamos seguir sacando punta al lápiz… porque la lista de despropósitos es larguísima. ¡Realidad, realidad obtusa!… Ya se han invertido, según diversas estimaciones, entre 6.000-8.000 millones de euros en infraestructuras. Todo un record, Madrid es la ciudad que más dinero ha destinado a los Juegos Olímpicos sin tenerlos. Una buena porción de este dispendio ya no aportará ningún beneficio a los ciudadanos madrileños. ¿Cuántos recortes se podrían haber evitado en sanidad o educación? Eso sí, el lobby del hormigón armado y del ladrillo, tan enquistado en el poder político, ya hace tiempo que recogió su beneficio.

Mientras que lo importante y lo urgente después de un quinquenio de crisis, es decir, el empoderamiento de una economía sobre la base de la educación y formación profesional, sobre la base de la investigación, el desarrollo y la innovación… sigue relegada en la última posición de las prioridades del Gobierno. Algo va mal, cuando Senegal ha concedido, hace unas semanas, una ayuda de 325.000 euros al Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, evitando la paralización de sus principales líneas investigadoras en riesgo por la falta de financiación de la Administración española.

¿Para cuándo nuestra candidatura a las “olimpiadas” mundiales del I+D+i, del conocimiento…?

 

Nuestros ilustres cerdos y los 31 afortunados del paro

Rebelion_en_la_granjaTengo la sensación de que estamos gobernados por los cerdos de la fábula mordaz de George Orwell: Rebelión en la Granja. Un texto donde se parodia la gobernanza dictatorial y se retrata una élite corrupta que abusa de poder y que adaptan las leyes en su favor.

A nuestros ilustres marranos y marranas, hozando en las basuras y retozando en los purines de su propia corrupción y sus mentiras,  cuando conocieron los datos del registro del paro,  no les faltó tiempo para comportarse como una piara desbocada celebrando que éste había descendido en 31 personas.

La consigna sin ningún pudor: “Agosto ha sido el mejor mes para el empleo desde el año 2000”, ha sido el oink, oink, oink… de estos últimos días.

¿Dato esperanzador o una mentira más sobre la realidad del desempleo en nuestro país? Yo he tenido el honor de conocer directamente a ocho de esas treinta y una personas “afortunadas”.  Coincidí con seis de ellas en el vuelo Madrid-Nueva York, arquitectos madrileños en paro que se dirigían a Buenos Aires pasando por Nueva York para realizar un curso de especialización y con el objetivo de trabajar en algún país latinoamericano. Los dos restantes afortunados son trabajadores que fueron contratados de refuerzo, durante el mes de agosto, en un restaurante-chiringuito de playa y que ya han retornado a la larga lista de parados.  Creo que si pregunto a amigos y conocidos la lista de “afortunados” sería larguísima.

Nuestros ilustres marranos y marranas, o no son muy hábiles con los números y la gestión económica, o nos mienten descaradamente. Es cierto, el registro de desempleados se está reduciendo desde hace meses gracias a que decenas de miles los jóvenes se están marchando al extranjero en busca de oportunidades, o los ciento de miles los emigrantes que están retornando a sus países o, como nuestros jóvenes, han puesto rumbo a terceros países. Sin contar que muchos demandantes han desistido de reincorporarse en al mercado laboral o apuntarse en las inoperantes oficinas de desempleo.

La realidad es que nuestros ilustres marranos y marranas con sus gruñidos intentan ocultar la realidad de que la Seguridad Social ha perdido más de 568 mil cotizantes en los últimos doce meses, sin contar que el poco empleo que se está creando sigue siendo precario en su inmensa mayoría y va acompañado de una destrucción progresiva del empleo de calidad. Es decir, seguimos con la sangría de puestos de trabajos netos. Hoy hay un desempleado por cada 3,47 afiliados. Este es el crudo dato objetivo.

Algunos dirán que tenemos los cerdos que nos merecemos, otros seguimos teniendo la esperanza de que a cada cerdo le llega su San Martin. ¿Oink?.

Nuestro potencial como innovadores

innovarHoy en día, la innovación se ha convertido en una especie de invocación mántrica para enfocar y buscar la iluminación en una época de globalización, crisis financiera y recesión económica. La innovación se presenta como la panacea, la palabra fetiche, que en boca de políticos, “líderes” empresariales y gurús de diversas pelambreras que huelen a chamusquina, solucionará  la mayoría de nuestros problemas, sin embargo, para una gran mayoría, el concepto de innovación les suena a cosa enigmática destinada únicamente a los iniciados.

Olvidamos que uno de los de los aspectos que nos diferencia del resto de los seres vivos es nuestra capacidad de crear, producir y, sobre todo, adaptar el entorno a nuestras necesidades, es decir, nuestra capacidad de innovar. El ser humano no inventó el fuego, éste estaba presente en la naturaleza, pero desarrolló técnicas para encenderlo y conservarlo. El control del fuego, implico una serie de innovaciones que permitió a nuestros antepasados no depender del capricho de la naturaleza para calentarse en los fríos inviernos, mantener alejados a los animales peligrosos y cocinar los alimentos.  Podemos imaginar que nuestros antepasados se dieron cuenta de que la tierra de alrededor de las hogueras se endurecía y comenzó a trabajar el barro, a darle forma moldeándolo y endureciéndolo en las fogatas, abriendo una nueva senda de innovación al obtener piezas de alfarería, vasos, vasijas y recipientes, que a la vez les servían para cubrir necesidades como transportar y almacenar agua y alimentos. El “se dieron cuenta” fue el resultado de ese instinto natural llamado curiosidad combinado con la capacidad humana de pensar de una manera abstracta a través de la observación.

La curiosidad y la observación son las herramientas básicas de la innovación. La curiosidad es la actitud interesarnos por por todo y visualizar el mundo sin prejuicios fomentando la observación, la cual hace que nos planteemos cuestiones y busquemos respuestas. La observación implica pensar, abstraer y relacionar, y, a partir de este punto, poder crear o modificar si detectamos un desajuste, una carencia, una laguna, una posibilidad de mejora, un nuevo objeto o servicio… El campo de la innovación es inmenso.

Innovar es recuperar el espíritu del niño: tocar todo, conocer, investigar. Lamentablemente, cuando vamos creciendo el ecosistema sociocultural y económico con sus cánones de comportamiento subordinados a determinadas estructuras de poder tiende a cohibir a la mayoría de los seres humanos impidiendo desarrollar sus potencialidades libremente, por lo tanto, innovar requiere contar con un ecosistema favorable y, en cierta medida, es la explicación del porqué, en un momento determinado, hay sociedades que son más innovadoras que otras. Simplemente porque son capaces de generar un estado de cosas para que las personas den lo mejor de ellos y sean más creativas (¿Por qué cuesta ser emprendedor en España?.

Decíamos que el campo de la innovación es inmenso, podemos innovar en objetos, servicios o procesos. Podemos innovar individualmente creando, por ejemplo, una aplicación para móviles o elaborando una nueva receta para la cocina. Pero la innovación es cada vez más colaborativa en la consecución de retos compartidos y en el progreso del conocimiento.

Sin embargo, el concepto de innovación está sobreexplotado, se utiliza de forma abusiva, se aborda con estrechez de miras y se instrumentaliza de acuerdo con unos determinados intereses, posiblemente el concepto que debemos reivindicar es el de la transformación que permita abordar la creatividad de una nueva sociedad en la que somos, a la vez, productores y consumidores de valor, lo comentábamos en “la innovación ha muerto, viva la transformación”.

El gran reto para superar la crisis actual es transformar innovando en los modelos de gestión, en el marco jurídico-político, en el desarrollo de dinámicas colaborativas entre todos los actores de una sociedad cada vez más compleja. Transformar innovando es ética, visión, diseño, movilización, catalización, conducción, materialización, participación, gestión de la emoción, gestión de las relaciones de poder, gestión del conocimiento, formación y comunicación (La transformación como proceso de construcción creativa).

Las opciones para que podamos innovar con una visión transformadora son muy variadas y está en nuestras manos. Dos ejemplos: los espacios colaborativos autogestionados (hacker spaces) y nuestra implicación en la mejora de los procesos dentro de la organización donde trabajamos.

Seguiremos escribiendo sobre innovación y transformación, pero lo importante a subrayar es que nuestro potencial como innovadores requiere únicamente que abramos nuestras mentes y exploremos el mundo que nos rodea, porque no se desea ni se consigue lo que no se conoce.  Una actitud bastante simple pero, a la vez, compleja porque requiere madurez, implicación y participación.