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La marca país. ¿Quién se está cargando la marca España?

EspañaEn un mundo globalizado y en el contexto del modelo económico-financiero dominante, la “marca” de un país es fundamental para su desarrollo y competitividad. Hoy, las marcas-país influyen en las decisiones de los inversores, los flujos de visitantes (turismo), la atracción de talento o, entre otros, la venta de productos y servicios al exterior. Una marca sólida crea una identidad, genera confianza, la distingue de otros países y facilita la comunicación entre todos los agentes económicos. Entendiendo por marca-país la reputación que se desarrolla tanto por las actividades públicas como por las privadas.

Existe una relación directa entre la reputación de un país y la creación de valor tangible, lo afirma el Reputation Institute, y esto se traduce, cuando se tiene una mejor reputación, en crecimiento y creación de empleo. Asimismo, el grado de reputación de un país determina la calidad de los flujos inversores. Un país con mala reputación, sobre todo por su alto grado de corrupción, atraerá fundamentalmente a inversores cortoplacista corrompedores y especulativos, mientras que un país con una buena reputación siempre atraerá a inversores largoplacistas orientados hacia los sectores que aporten valor añadido.

En nuestro caso, la crisis está aflorando nuestras debilidades desde el punto de vista económico donde el despilfarro en el sector público, la especulación y la corrupción han estado omnipresente en un modelo económico basado en el ladrillo. Por lo tanto, no nos debe extrañar que nuestro nivel de reputación como país haya descendido en estos últimos años: según el ranking de países del Reputation Institute, en el año 2009, estábamos situado en la posición 10 en el ranking de los 54 primeros países, en el 2011 habíamos decendido a la posición 18.

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García Margallo, declaró ayer que la imputación de la Infanta Cristina no benéfica a la marca España. Es verdad, no beneficia para nada la marca al incorporar un nuevo elemento en el desprestigio acumulado de la primera institución del Estado. Sin embargo, aplicando el sentido común, lo que hay que dilucidar (el objetivo del juez Castro) es si doña Cristina Federica de Borbón y Grecia copropietaria con su marido, Iñaki Urdangarin, de la sociedad Aizoon S.L (receptora de fondos captados por Nóos), la cual firmaba sus cuentas, cargaba gastos y compartía gestiones de orden financiero, actuó simplemente como fiel esposa engañada y sumida en la ignorancia o, por lo contrario, actuó como cómplice o cooperador necesario de los presuntos delitos de su conyugue.  Es decir, estamos ante una situación que puede contribuir en la valoración de la reputación del país, tanto en positivo como en negativo,  dependiendo de cómo nuestras instituciones sean capaces de dilucidar esta cuestión, así como otras  más que intoxican el país. No es nada gratuito que El New York Times califique la noticia de la imputación de la Infanta como otro caso más de la corrupción en España, es la percepción del exterior que tanto preocupa al Sr. Margallo.

¿Quién se está cargando la marca España?…  la lista es extensa: una Jefatura del Estado salpicada por asuntos turbios; un partido en el Gobierno cautivo de los “silencios” de su ex tesorero; un Presidente del Gobierno que exclusivamente se dirige a los medios de comunicación de nuestro país a través de una pantalla de plasma con la intención de convencer a la ciudadanía que 2+2=5; un partido de la oposición ni está ni se le espera; una cohorte de empresarios que se aprovechan de las debilidades de algunos políticos para realizar jugosos negocios; la carencia de un proyecto de país y de un modelo económico para superar la crisis, los casos de corrupción que afectan directamente o indirectamente a los principales partidos político; y un gran etcétera.

Eso sí, siempre nos quedará la Roja para mejorar la “marca” en su camino hacia el Mundial de Brasil 2014.

Emprendedores y los “Yo S.L.”. Danzad, Danzad Malditos

Yo_SLAño 2007, la tasa de desempleo registrada por la EPA no superó de media los 8,3%, la tasa de paro más baja en treinta años. En aquella época de bonanza nadie hablaba de emprendimiento en nuestro país, se hablaba de especulación, de obtener dinero de forma rápida en un modelo económico intensivo en mano de obra impulsado por sectores de bajo valor añadido como la construcción y el turismo. Hoy, con una tasa de desempleo del 26% y con casi 6 millones de personas sin posibilidad de trabajar, el término emprendimiento, se ha convertido en una especie de mantra que se invoca desde todos los foros como la única opción individual para salir del paro. Son innumerables los eventos sobre emprendimiento que se realizan a lo largo y ancho de nuestra geografía, en el que un reducido número de emprendedores de “éxito” se pasean explicando sus experiencias, casi siempre son los mismos. Son como los enanos, los gigantes o las mujeres barbudas que mostraban los circos a finales del siglo XIX y principio del XX. El espectáculo de los seres exóticos.

También, han aflorado los consultores “expertos” en emprendimiento y otros afines que conforman una fauna presente en conferencias, tertulias, artículos en medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales. Salvo algunos casos donde brilla la honestidad, la gran mayoría son simples charlatanes, que nunca han afrontado la realidad emprendedora, y que a lo máximo consiguen hilvanar un discurso a base de frases hechas para encandilar a una audiencia desesperada.

En España, emprender no es fácil, no existe el ecosistema social y económico que lo propicie. Lo explicábamos en ¿Por qué cuesta ser emprendedor en España?. Es cierto que nos encontramos con algunos casos de personas emprendedoras que consiguen tirar adelante sus proyectos, pero la excepción no confirma la regla. Estamos en una especie de cul-de-sac, en un callejón sin salida: un empleo asalariado, tal como lo conocemos hoy en día, cada vez es más escaso y la opción del emprendimiento, como forma de autoempleo, en un contexto nada favorable. Obviamente queda la opción de la emigración, una opción que van asumiendo, cada vez más, los jóvenes cualificados en busca de nuevas oportunidades.

Es posible que el nuevo escenario socio-económico que se empieza a dibujar en nuestro país acelere la transformación de asalariado a emprendedor. Porque este nuevo escenario no es nada alentador para el trabajo asalariado ya que estamos inmersos en una importante devaluación de los costes laborales (bajadas de salarios y reducción beneficios sociales) y en una flexibilización de las plantillas (precariedad en los puestos de trabajo) como una vía para incrementar la competitividad de las empresas actuales. La Reforma Laboral del 2012 está siendo el instrumento de dicha devaluación. Asimismo, nos encontramos con una falta de iniciativas en la generación de nuevas actividades empresariales acordes con los retos del siglo XXI. Esta falta de iniciativa está propiciada por un capitalismo financiero que actualmente busca una rentabilidad cortoplacista sin ningún interés en la naturaleza de las actividades en las que invierte.  A modo de ejemplo, en todo este tiempo de crisis, los dos grandes proyectos empresariales que se están planteando es el de Eurovegas en Madrid o el BCN World en Barcelona. Son proyectos que aportan poco valor añadido a la economía, salvo lo relacionado con el ocio, el juego y el hedonismo.

Mientras tanto, la resignación, más que la indignación, se impone en el mundo laboral con las continuas pérdidas de derechos laborales. En el año 2007, en una situación de pleno empleo, la preocupación por la calidad del empleo, según el barómetro del CIS, se situaba en los diez puntos (10%), hoy, con el 26% de desempleo está en el 1,1% (febrero del 2013). La cuestión es conseguir trabajo, sea lo que sea. Se está imponiendo un pragmatismo conformista y oportunista. Hay que reinventarse, hay que adaptarse a la situación. Son las muletillas en los discursos dominantes donde se dibuja la figura del joven pragmático y practico que no deja pasar sus oportunidades. Se impone la creación de la marca personal “Yo S.L.” para destacar en un mercado laboral apretado y escaso, es la salida indivudualista. Las redes sociales son el escaparate de los “Yo S.L.”, los atrapados por la precariedad laboral, sin conciencia política y social. Una gran mayoría acríticos buenrollistas engatusados por charlatanes del dospuntocerismo que se comportan como los desolados personajes de la excelente película de Sydney Pollack, Danzad, Danzad, Malditos.

Unos considerarán pesimista esta entrada en blog, otros la considerarán una invitación al sentido de la responsabilidad y conciencia social y política, a la revuelta, a la solidaridad y la lucha contra un sistema cada vez más individualista e inhumano. Que cada uno lo interprete según su conciencia y experiencia vital.

#Annoyomics: Una teoría del pensamiento mierda o una mierda de pensamiento

Merda d'Artista-Piero Manzoni

Merda d’Artista-Piero Manzoni

Ante todo, pido al lector una amplitud de miras sobre la palabra “mierda”, expresión malsonante y polisémica. En este contexto, no es un insulto, ni una muestra de descontento o decepción, tampoco tiene intenciones escatológicas, es el concepto para definir el resultado de un proceso mental como si se tratase del proceso digestivo, es decir, la expulsión de los deshechos de un organismo vivo.

Después de leer #Annoyomics: El arte de molestar para ganar dinero, el último libro de Risto Mejide (@ristomejide), mi valoración es que nos encontramos delante de una excelente obra sobre el “pensamiento mierda” escrita por una persona inteligente y hábil manipulador, es publicista, el cual lleva tiempo asumiendo la pose de enfant terrible,  es un provocador televisivo. Asimismo, es pertinente señalar que va por la vida intentando convencernos de las diferencias entre su yo como persona y su alter ego como personaje público. Como si se tratase de una especie de doctor Jekyll y el señor Hyde. Aunque la cuestión es que su oscuro alter ego, como el caso de Hyde, acaba imponiéndose.

De cualquier forma mi objetivo no es hablar del autor,  aunque no es fácil de separar autor y obra, tampoco la de aplicar su Método Annoyomics© para molestar aunque según el autor:  Molestar vende. Mi objetivo es comentar si Risto desarrolla una teoría del “pensamiento mierda” o me he tragado más de 260 páginas llenas de mierda para justificar una forma de pensar. La verdad, no es fácil realizar dicha distinción con personajes con trastornos de identidad disociativo. Sin embargo, ante la duda, opino que Risto, ha desarrollado una teoría del “pensamiento mierda” que al final resulta ser una mierda de pensamiento.

El storytelling que soporta su teoría parte de una premisa fundamental: “La gente es idiota. Y yo el primero, sí”. A partir de este punto, empieza a establecer las bases para su teoría: “Ser idiota en sí no es peligroso. El peligro viene con la adjudicación de cualquier tipo de poder al idiota”… “nos educan para convivir con idiotas”… “tenemos una especie entera basada en la tolerancia a la idiotez del prójimo, que sobrevive aun a pesar de ella, y que encima se cree determinante en el devenir del planeta y del universo entero”.  Simplifica la complejidad humana y sus matices, utiliza con destreza la ironía y el sarcasmo para reducirla a una gran masa idiotizada fácilmente manipulable en la sociedad del consumo actual.

Su teoría se basa en la “molestia que se puede provocar, desarrollar y gestionar”, eso sí, deja bien claro que se basa en su experiencia adquirida en tres ediciones del programa televisivo: Operación Triunfo. Para él, molestar es bueno, simplemente porque vende. En su teoría lo bueno o lo malo queda reducido a: se vende o no se vende. En su teoría no hay cabida para las consideraciones éticas y morales, lo afirma el propio autor pidiendo un lapsus moral para dar forma a su pensamiento mierda. Únicamente le interesa los valores de las personas que cotizan al alza. En este punto, señalar que las premisas de su teoría no son nada nuevas, son las que han utilizado y utiliza el capitalismo especulativo más salvaje: ni ética, ni moral, todo vale para conseguir el máximo beneficio.

Molestar es la clave del pensamiento mierda, para Risto es obtener los beneficios del insulto y de la ofensa sin tener que recurrir a ellos. Es una estrategia para triunfar molestando. Eso sí, una molestia light que ayude a que las cosas pasen, una molestia deseable, es la molestia buscada, es la molestia tolerada y aceptada por el sistema para que nada cambie. La molestia mala, la que plantea los grandes dilemas, la que cuestiona las desigualdades y las injusticias, las que nos hace crecer como personas y abandonar el limbo de los “idiotas” al que nos quieren condenar queda al margen en su teoría de la molestia, de ahí su “pensamiento mierda” o mierda de pensamiento.

Risto es hábil, su teoría de la molestia la argumenta sólidamente con múltiples ejemplos, una especie de ensaladilla rusa de la molestia, de cómo se triunfa molestando: sea mediante la molestia como estrategia basada en la controversia para vender o consolidar una marca, o la molestia que puede provocar, por el efecto viral de las redes sociales, la denuncia de una persona anónima a una empresa o marca por su deficiente servicio. Su texto es una oda, más bien una auto oda, a los que hoy triunfan molestando.  Pero eso si, sin alterar el sistema, y, para ello, propone un método, bien argumentado, para diseñar estrategias de molestia: el Método Annoyomics©.  Sobre el método deciros que si estáis interesado en profundizar lo podéis comprar o descargarlo gratuitamente desde Internet y os tragáis las 260 páginas.

En algunos aspectos es un libro interesante, porque recoge y refleja fielmente tendencias dominantes en nuestra sociedad: La sociedad del espectáculo como relación social entre las personas mediada por estereotipos predeterminados y transgresiones domesticadas. Pero no nos dejemos engañar, no es una crítica a dicha sociedad del espectáculo, simplemente Risto se erige en el maestro del pensamiento mierda que la gobierna. Y como buen maestro, surgen los discípulos oportunistas que se comportan como los escarabajos peloteros, esos coleópteros que se alimentan de excrementos, al adherirse a una mierda de pensamiento para hacerse un espacio en el long tail del “famoseo”. Estos son los imitadores, los personajes más peligrosos para la humanidad en su intento de superar al maestro.

Salvando las distancias, el  libro de Risto me recuerda la obra “Mierda de artista” de Piero Manzoni, el cual enlató, supuestamente, sus heces en 90 latas cilíndricas de 30 gramos y las puso en venta por un precio equivalente a su peso en oro. Vender la mierda a precio del oro, es lo que algunos consiguen con la fama y la cotización: Garabetear, firmar, vender y cagar. Hoy Ristro estrena columna de opinión, Hasta la Polla, en El Periódico. Pues eso, garabatear, firmar, vender y …

Tendremos Risto para rato, molestar vende.