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MOOC, una revolución en la adquisición de conocimientos

Sin lugar a dudas este es el año de los MOOC (Massively Open Online Courses). Es decir, la posibilidad de que millones de alumnos puedan acceder a cursos gratuitos impartidos online por las universidades más prestigiosas del mundo.

A simple vista nos encontramos con un modelo educativo que introduce un nuevo paradigma en la enseñanza y formación en el ciclo superior al permitir que miles de alumnos puedan acceder, a la vez,  a un material de calidad sin coste y, así, poder adquirir o profundizar el conocimiento sobre determinadas materias. Asimismo, junto al material (clases magistrales vía vídeo, acceso directo a las presentaciones del curso, bibliografía, prácticas según la materia, tareas para consolidar conocimientos  y evaluaciones online de dichos conocimientos), los alumnos tienen la posibilidad de colaborar y aprender unos de otros gracias a las posibilidades que ofrecen los actuales medios sociales y otras herramientas de comunicación y colaboración. En otras palabras, es aprovechar todo el potencial de la Red para adquirir información y conocimiento sobre un determinado tema o especialización.

Un aspecto a señalar es que las asignaturas que se ofrecen en forma y contenido superan a muchas de las que se imparten presencialmente en nuestras universidades y otros centros educativos, donde todavía nos encontramos con profesores que se limitan a leer y comentar una presentación y alumnos obligados a tomar apuntes durante horas y horas. Desde el punto de vista personal, he tenido la oportunidad de participar en persona en el curso Social Network Analysis de la Universidad de Michigan en la plataforma Coursera. Un excelente curso impartido por Lada Adamic que me ha permitido asentar las bases teóricas y experimental del análisis de la redes sociales y, sobre todo, motivarme para seguir profundizando en dicho campo. La verdad es que han sido ocho semanas intensas y mi valoración es muy alta. Posiblemente podríamos señalar aspectos a mejorar, pero si tenemos en cuenta que son las primeras experiencias que se están realizando en cursos masivos donde la interacción o la tutoría individual profesor y alumno es materialmente imposible, el gran reto para las universidades y profesores es la adaptación de sus conocimientos y sus métodos a unas tecnologías  que cada vez están más presentes en nuestras vidas.

Por el momento, plantea los típicos problemas de la acreditación “oficial” que permita certificar la credibilidad del conocimiento y las habilidades adquiridas. Sin embargo,  considerando que nos encontramos con unos entornos que están propiciando una pedagogía abierta en sociedades cada vez más complejas, me permitiría afirmar que las plataformas MOOC, representan un salto cualitativo en la evolución de los modelos de e-learning actuales y posiblemente nos encontremos con el embrión de una revolución en la adquisición de los conocimientos en un contexto donde la formación permanente será condición sine qua non de nuestras actividades profesionales. Parafraseando a George Siemens, “Saber cómo y saber qué están siendo complementados con saber dónde (la comprensión de dónde encontrar el conocimiento requerido)”.

Siemens, George (2004). Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital. Consultado el 20 de noviembre de 2012.

La fuente de inspiración de Wert para su modelo educativo

José Ignacio, no puedo evitar mi agradecimiento por la batería de medidas en tu contrarreforma educativa, simplemente porque están despertando bastantes recuerdos de mi etapa escolar que estaban sumidos en mi inconsciente.

Ante todo, quiero decirte que tú y yo, por edad, pertenecemos a la misma generación aunque tú tengas más años que yo. Por tanto, en cierta medida, compartimos muchas vivencias de nuestra etapa escolar y llegamos a memorizar los mismos textos al dictado de profesores con sotanas negras o con batas de color gris. El negro y el gris, los colores que dominaron toda una época de nuestra historia personal. Sin embargo, por lo que manifiestas y por nuestras trayectorias divergentes, también decirte que aquella etapa de nuestra vida no nos dejó la misma impronta, aunque ambos optamos, en su momento, por la Sociología.

Ante todo, me tomo la libertad de llamarte por tu nombre hipocorístico. Pues sí, Nacho por tus iniciativas, constato que eres un nostálgico de aquella época y, tengo la impresión, que tu objetivo es que las generaciones actuales puedan volver a disfrutar de un entorno educativo, pedagógico y social tan “estimulante” como el que tuvimos la oportunidad de compartir en aquellos años. Me dirás que es demagógico cualquier comparación de tu política educativa con aquel modelo, pero no me negarás que cada una de tus iniciativas es como un calco del pasado.

Recuerdo la separación de sexos, algo que reivindicas como un derecho. Un modelo basado en la máxima de los niños con los niños y las niñas con las niñas para sacar lo mejor de cada uno. Eso sí, con una educación segregada de acuerdo con los patrones de moral nacional católica dominante de la época: los niños destinados a ser probos productores y hombres de provecho al servicio de la patria y las niñas predestinados a ser madres (reproductoras) y anegadas  esposas. Supongo que estarás de acuerdo que como niños crecimos con un referente femenino distorsionado. Nuestras madres como amas de casa y unas niñas en un universo lejano para nosotros que se reducía a hermanas, primas o hermanas de nuestros amigos. Sin embargo, la separación de sexos no evitó que las hormonas, al dictado de la “madre naturaleza”, despertara nuestro interés por esos seres “biológicamente” diferentes y nos acercáramos mutuamente de forma clandestina, algo que no propició, en general, el desarrollo de una madurez afectiva entre hombres y mujeres.

Ignoro qué pasaba en los colegios para niñas, pero en los colegios para niños, donde hombres con sotanas enseñaban a futuros hombres, se propiciaron en algunas escuelas verdaderos cortijos de “presuntos” pederastas que actuaron con total impunidad. Recordarás la pregunta recurrente en muchos de los confesionarios: ¿Cuántas veces te has tocado?…  Recuerdo el manifiesto interés por el desarrollo de nuestro “aparato” reproductor a través de algunas revisiones realizadas por pediatras y urólogos “vocacionales” con sus batas negras. Ignoro si en los Marianistas, donde tú estudiaste, pasaron las cosas que te menciono, pero en los Escolapios, nuestra clase fue sometida a más de una revisión. Así mismo, decirte que  tardé algunos años en entrever los motivos del interés del prefecto por su alumno preferido, Miguel Ángel, el cual regresaba con rostro taciturno después de las visitas a su despacho.

Me dirás que éstas son interpretaciones malévolas de las vivencias de un niño con 8 o 9 años de edad. Es posible, son recuerdos contaminados por el conocimiento posterior de que dichas prácticas eran habituales y hoy están catalogadas de prácticas pederastas. Me dirás que los tiempos han cambiado y que aquellas “anomalías” difícilmente se puedan dar en la sociedad actual.  Sin embargo, al margen de estas “anécdotas”, no me negarás que la separación de sexo, en aquella época, estableció una hoja de ruta que logró en parte su objetivo: consolidar la discriminación sociolaboral y cultural por razón de sexo que aún soportan las mujeres de nuestro país, aunque la Constitución diga lo contrario.

Si profundizamos un poco más, los que defienden hoy en día la separación por sexo son los mismos que la impusieron en el pasado. Eso sí, los argumentos para la discriminación están algo más elaborados. En el pasado se sustentaban en unos argumentos ideológicos-religiosos primarios, hoy se recurren a argumentos pseudo-psicopedagógicos basados en el principio de que “hombre y mujer son diferentes por naturaleza desde la concepción, y por lo tanto cada uno tiene características físicas, neurológicas y emocionales únicas, que al ser atendidas separadamente, serán potenciadas de manera más eficiente”.

Y qué decir de tu intención de restaurar las reválidas en los diferentes niveles educativos. Yo recuerdo la prueba de ingreso al finalizar la enseñanza primaria. La recuerdo porque fue especial, ya que el día anterior había fallecido el papa Juan XXIII. Recuerdo la parte oral, yo tenía 10 años, de pie delante de un estrado con un tribunal formado por unos examinadores muy mayores, entre ellos un cura. Un tribunal cuya máxima era “solo se sabe lo que se recuerda” y te bombardeaban con preguntas sobre Historia de España, Historia Sagrada, Evangelios, Lengua Española, Aritmética, Geometría, Geografía, Ciencias de la Naturaleza, Formación Familiar y Social, Higiene y Formación Político-Social. Es decir, el compendio de los temas de las famosas Enciclopedias Álvarez que nos acompañó durante toda la primaria y que uniformó el “conocimiento” de millones de niños y niñas. La prueba de ingreso la superé.  Ignoro si tuve suerte o no, lo único que recuerdo es que sonaron las campanas, el cura del tribunal nos hizo arrodillar a todos, incluido el resto del tribunal, y estuvimos un largo tiempo rezando por el alma del difunto Papa. También recuerdo que las reválidas del bachillerato elemental y superior fueron más de lo mismo, aunque los contenidos fuesen diferentes, la máxima “solo se sabe lo que se recuerda” seguía vigente. Me cuesta entender que aporta la reinstauración de dichas pruebas en nuestro modelo educativo actual: ¿Persigues la segregación en el alumnado arrojando a su suerte en los márgenes del sistema aquellos que tengan más dificultades para recordar como pasaba en nuestra época?

También he visto tu iniciativa de sustituir la asignatura Educación para la Ciudadanía por otra llamada Educación Cívica y Constitucional. No lo puedo evitar, la forma como la planteas me recuerda la asignatura de Formación del Espíritu Nacional (FEN), aunque los contenidos se adapten a los nuevos tiempos. ¿Recuerdas? estudiábamos los derechos y deberes de los españoles, o sea, el llamado Fuero de los Españoles. Hoy propones que estudiemos otros derechos y deberes en el marco de nuestra Constitución. Pero igual que en la FEN, tú propones rehuir cualquier cuestión controvertida como el rechazo a la homofobia; las cuestiones que aluden, de forma más o menos directa, a los conflictos o tensiones sociales en busca de una sociedad más justa; o el tema de la vertebración del Estado en una realidad plurinacional. En tu propuesta haces hincapié en la importancia del papel de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza o el respeto a la propiedad intelectual, descartando otras formas de generar bienestar o compartir conocimiento. Propones una educación cívica aséptica que no facilite que los alumnos puedan argumentar opiniones y juicios de forma razonada con una actitud de compromiso para mejorar la realidad en un mundo complejo lleno de desigualdades.

Nacho, por lo que leo, cuentas con el beneplácito de la Conferencia Episcopal Española. De nuevo, como en aquella época, los sectores más retrógrados de la Iglesia católica parecen que quieren marcar el devenir de nuestro sistema educativo. Es cierto que el sistema educativo actual está en crisis, pero disponemos de modelos y experiencias de referencia, tanto en nuestro país como fuera de él,  que se podrían incorporar y generalizar en  nuestro sistema, donde la escuela inclusiva y el empoderamiento del alumnado son los ejes centrales de una educación orientada a formar ciudadanos, hombres y mujeres, que tienen que vivir y convivir con la complejidad del siglo XXI. Lamentablemente, tú has optado por trasladar tu único referente: el de una educación uniforme, doctrinal, acrítica, discriminatoria y sesgada. Me produce tristeza ver que te quedaste estancado, como muchos otros, en aquella etapa negra y gris de nuestras vidas.