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Cumbre Europea. Muchas respuestas y pocas preguntas

Estamos inmersos en un mundo donde dominan las respuestas y son raras las preguntas. Me refiero a las preguntas de gran calado, las preguntas sobre nuestro acontecer y nuestro devenir. En fin, preguntas sobre nuestra existencia como individuos y como sociedad. Estamos rodeados de respuestas, con muy poco margen para cuestionarlas. La respuesta a la crisis actual nos la dan empaquetada, sin matices: dado que hemos vivido sobre nuestras posibilidades, ahora tenemos que ser más pobres y lo tenemos que asumir con resignación. Es una respuesta fría, científica porque lo dicen los números del balance de las cuentas públicas y los indicadores macroeconómicos que miden los niveles de la crisis: hay que combatir el déficit. No nos dejan margen para cuestionar y profundizar sobre el porqué de ésta.

Ayer, las esquinas y las calles de nuestras ciudades estaban llenas de agencias inmobiliarias, era la época de la especulación y el derroche del ladrillo y cemento. Era la época donde el sector financiero engrasó de forma desmesurada un consumo desbocado basado en el crecimiento por el crecimiento, donde los tecnócratas no admitían ninguna crítica sobre sus cálculos sobre los riesgos futuros.  El mensaje era diáfano: compra un piso como vivienda personal o como inversión, nunca bajarán de precio. Si dudabas, te decían que eras “tonto”, que no te enterabas. El crédito era el maná que caía del cielo. Contaban con la benevolencia de la clase política, una complicidad consciente y/o inconsciente: el país va bien, no paramos de crecer, de crear puestos de trabajo… Ellos también alimentaron la burbuja del hormigón y el hierro. Kilómetros y kilómetros de línea de ferrocarril de alta velocidad de discutible valor económico y social;  aeropuertos que se convirtieron en verdaderos páramos de un urbanismo posmoderno ante de su inauguración; plazas duras de diseño; o polideportivos en municipios desiertos de juventud.

Hoy, en la Cumbre europea la respuesta es salvar el euro, con una mayor integración fiscal y económica y con una supervisión más estricta de las cuentas públicas.  Esto se traduce, para nosotros,  en una devaluación de los servicios educativos y sociosanitarios; una devaluación de los salarios y la socialización de las perdidas del sistema financiero.  Tanto monta, monta tanto, Zapatero como Rajoy, el saliente como el entrante. No tienen preguntas, esperan las respuestas del núcleo duro de la Unión Europea (Merkozy) para aplicarlas en España, prometiendo ser los alumnos más diligentes. La mayoría de las agencias inmobiliarias que ocupaban las calles y esquinas de las ciudades ya han desaparecido o han sido sustituida por los locales de “compro oro”. Nuevos usos para nuevos tiempos,  ahora toca vender las joyas y la plata de la familia para llegar a final de mes, aunque algunos ya se han apuntado a la compra contribuyendo a una potencial burbuja del precio del oro. Antes de la crisis, en una ciudad como Barcelona el número de éstas tiendas no superaba la docena, hoy son centenares.

Sin embargo, siempre queda alguien que pregunta, que se pregunta, ya que el aluvión de respuestas cosificadas y edulcoradas no les convencen. Y cuando preguntas, cuando te preguntas, surgen respuestas diferentes. Es lo que hicieron los ciudadanos de un pequeño país periférico llamado Islandia en el 2008, y su respuesta fue que tenían que acabar con un sistema corrupto y comenzar a escribir su propia historia. Se negaron a rescatar los bancos, los dejaron caer y fueron a por los responsables directos y sus cómplices políticos.  Algunos ya están en manos de la Justicia, mientras tanto, empezaron a elaborar su nueva Constitución dictada por los propios ciudadanos sin imposiciones externas. No se libraron de la crisis, les sacudió el desempleo y los ajustes sociales, pero hoy están empezando a levantar la cabeza, cerraran el año con un crecimiento de más de dos puntos.  Se preguntaron y su respuesta fue una revuelta cívica sin sangre. Las únicas víctimas los especuladores y la corrupción política. Se preguntaron soñando en libertad, y la respuesta fue la correcta.

Espero que algún día, nosotros también empecemos a preguntarnos soñando en libertad, más allá de las libertades formales que nos mantienen encajonados, y encontremos las respuestas correctas. Mientras tanto, nos tendremos que resignar con las de la Cumbre Europea pensadas en salvar el euro, en salvar el sistema financiero y relegando a los ciudadanos en un segundo plano.

En 1985, Marguerite Duras, escritora francesa, cuando le preguntaron cuales serían las respuestas en año 2000, declaró:

No habrá más que eso, la demanda será tal que … únicamente habrá respuestas, todos los textos  serán respuestas cortas. Creo que el hombre estará literalmente ahogado en información, en una información constante. En su cuerpo, en su devenir corporal, en su salud, su vida familiar, su salario, su ocio, en sus aficiones. No está lejos de la pesadilla. No habrá nadie que pueda leer. Verán la televisión, los televisores estarán en todas partes, en la cocina, en los lavabos, en las oficinas, en las calles … ¿Dónde estarán? ¿Mientras vemos la televisión dónde estaremos? No estaremos solos. No viajaremos, no valdrá la pena viajar. ¿Cuándo se puede dar la vuelta al mundo en 8 o 15 días, para qué hacerlo?  En el viaje existe el tiempo del viaje. No se trata de ver rápido, es ver y vivir al mismo tiempo. Vivir el viaje no será posible. Todo va estar colapsado. Toda estará hecho. Siempre nos quedará el mar. Los océanos. Y la lectura. Las personas la van a redescubrir. Un hombre leerá un día. Todo recomenzará.  Por la libre voluntad de revertir. Es decir, las respuestas a partir de ese momento, se escucharán menos.  Esto comenzará así, por una indisciplina, un riesgo asumido por el hombre para sí mismo. Un día el estará de nuevo a solas con su desgracia y con su felicidad, pero que le vendrán de sí mismo.  Tal vez los que opten por esta vía no serán los héroes del futuro, es muy posible. Esperemos que hayan más.

Recuerdo haber leído en un libro … de un autor alemán del período de entreguerras, recuerdo el título, El último civil de Ernst Glaeser, donde leí esto: cuando la libertad haya abandonado el mundo, siempre quedará un hombre para soñarla. “

Creo … creo que esto incluso ha comenzado.

Marguerite Duras, à propos de l’an 2000. 25 septembre 1985. Documento visual del INA.

Maruja y José. Cara y cruz del sentir de la izquierda

Ahora que la izquierda institucional, la socialdemocracia,  está en crisis después del varapalo electoral que los ha expulsado del Gobierno del Estado, de las Autonomías y de los Ayuntamientos. Ahora que se plantean renovarse, buscando nuevos líderes y reconstruyendo un discurso que vuelva a conectar con los ciudadanos, deberían mirar a su alrededor, escuchar, reflexionar y pensar el camino que quieren elegir. En este sentido, dos noticias de esta semana relacionadas con dos personas, que comparten un mismo origen, pero no una misma trayectoria, pueden ser dos historias que ayuden a reflexionar sobre el camino a elegir para dicha renovación.

Maruja Ruiz Martos es la mujer que rechazó la medalla de Honor del Ayuntamiento de Barcelona porque venía de las manos de “un Gobierno que sigue recortando derechos sociales“. Maruja es una mujer que llegó a Barcelona a los 13 años desde Guadix (Granada) y desde hace 50 años lleva luchando por las reivindicaciones y la dignidad de los barrios de la Prosperitat y Nou Barris de la ciudad de Barcelona. Maruja es una líder vecinal, una persona que conoce los problemas reales de sus vecinos y que conoce la lucha en la calle reivindicando cosas esenciales como la pavimentación de calles, el transporte público o un centro social para personas mayores. Se siente orgullosa y agradecida de que sus vecinos le hayan propuesto para la medalla, pero no la ha aceptado, por coherencia y dignidad contra unos gobiernos cuyo eje central de las políticas para salir de la crisis pasa por los recortes y privatización de servicios públicos como la salud y la educación.

José Montilla Aguilera es el expresidente de la Generalitat que acaba de ser designado por su partido para la cámara del Senado. José es un hombre que llego a Cataluña a los 16 años desde Iznájar (Córdoba),  fue un joven idealista de trinchera que, desde la extrema izquierda, acabó acomodándose en el PSC después de un corto periodo de militancia en el PSUC. En el  la edad de los 25 años se subió en el tren de los cargos políticos ocupando diversos vagones: teniente alcalde en el Ayuntamiento de Sant Joan Despí; alcalde de la ciudad de Cornellá; presidente de la Diputación de Barcelona; Ministro de Industria, Comercio e Industria; y Presidente de la Generalitat de Cataluña hasta que los ciudadanos le retiraron la confianza. Su carrera política, llena de claroscuros, podría haberla finalizado con la dorada “jubilación “que conlleva el cargo de expresidente: asignación económica personal y una oficina vitalicia con trabajadores y asignación económica a cargo del erario público. Ahora, Montilla será senador sin haber pasado por las urnas (forma parte la cuota de senadores de libre designación por los partidos) renunciará al sueldo de expresidente, porque así lo determina la Ley, sin embargo mantendrá el privilegio de la oficina donde trabajan tres personas, además de disponer de chofer y seguridad con un coste que rondan los 500.000 euros anuales. Montilla justifica que su nuevo cargo es una “gran oportunidad de servicio a la sociedad”.

Maruja tiene 75 años, no vive de nadie y no le debe nada a nadie, seguirá luchando en su barrio, arropada por sus vecinos, como en 1973, en plena represión de la dictadura, cuando encabezó a un grupo de 300 mujeres y niños que se encerraron  en la iglesia de San Andrés del Palomar durante 28 días para reclamar que no despidieran a cientos de trabajadores  de Motor Ibérica (actual Nissan España). Mientras tanto, Montilla, sesteará en una cámara inoperante en su función colegisladora y de articulación de la España autonómica. En cualquier caso, Montilla, al alcanzar la edad de jubilación,  si no recibe ningún otro sueldo público, ya tiene asegurada una pensión equivalente al 60% del sueldo de “president”: 86.418 euros.

Maruja y José son la cara y la cruz del sentir de la izquierda. Como alguien dijo:  “el mejor premio y reconocimiento que una persona puede obtener es el de su propia conciencia”, por este motivo Majura es la cara y José la cruz.

 

 

21N. El paisaje después de la batalla y la tormenta perfecta

Hoy lunes nos despertamos con un mapa político azul que cubre casi la totalidad del territorio del Estado.  El Partido Popular es el ganador con una mayoría aplastante de escaños (186), su mejor resultado. Para ello únicamente ha necesitado incrementar el número de votos que tuvo en las elecciones del 2008, en algo más de medio millón para obtener 32 escaños adicionales.  Este sorprendente resultado obedece al efecto del sistema D’Hondt en la asignación de escaños aplicado a circunscripciones provinciales al romperse la concentración del voto en el bipartidismo, con la debacle electoral del Partido Socialista, y la fragmentación de  los  4,3 millones de votos que ha perdido y que han ido, principalmente, o a la  cesta de la desafección de la política, o a las cestas de una serie de partidos minoritarios.

Podríamos interpretar este resultado como: que el PP sin haberse movido casi nada, con un techo electoral estancado, ha recogido los frutos de la derrota del PSOE.  Una derrota que estaba cantada desde hace mucho tiempo, básicamente por los graves errores de la gestión de la crisis financiera y económica, negándola al principio, minusvalorándola a continuación (los continuos brotes verdes) para acabar con el giro neoliberal en lo económico a partir de mayo del 2010.

Conociendo previamente la derrota, el PSOE intentó salvar los trastos realizando una campaña centrada en una especie de salsa mayonesa cortada sin posible arreglo, cuyos ingredientes fueron: la reivindicación en los avances en materias sociales y calidad democrática que caracterizó la primera legislatura de Zapatero; un giro programático en política económica, con un tufo demagógico, el cual contradecía todas las medidas neoliberales apoyadas por el propio candidato Rubalcaba cuando formaba parte del gobierno; y, por último, la socorrida llamada al miedo para  frenar el tsunami de la “derechona”.  A partir de hoy, el PSOE inicia su particular travesía del desierto donde muchas cosas tendrán que cambiar (desde las personas, hasta los principios programáticos) para poder recuperar la confianza de los ciudadanos, sin olvidar que aún le queda la última estación de su particular Viacrucis, las elecciones andaluzas, dentro de 4 meses, después de que 752 mil andaluces le haya retirado la confianza.

El PSC, en Cataluña, también va a tener que realizar su doble travesía del desierto, como PSOE y como PSC, porque casi 770 mil catalanes le ha retirado la confianza rompiendo su tradicional hegemonía en las elecciones legislativas. CiU, que estaba sufriendo un desgaste político por sus medidas de recortes en sectores tan sensibles como la educación y sanidad, sale muy reforzada posicionándose como la primera fuerza en votos y en escaños. Da la impresión de que una parte del electorado catalanista (desde el independentista, hasta el soberanista) ha querido reforzar a CiU como contrapoder por el miedo a una posible ola de españolismo uniformador de un amplio sector del PP.

En Euskadi, el PSE también ha sufrido el revolcón electoral, con la pérdida de más de 176 mil votantes. Con la particularidad de que irrumpe Amaiur de forma arrolladora amenazando el liderazgo nacionalista del PNV.  El éxito de Amaiur y el fin del terrorismo de ETA, no deja de ser una buena noticia en términos de salud democrática de una sociedad, aunque todavía queda un largo camino para recuperar la calidad democrática después de tantas décadas llenas de violencia y asesinatos.

El PP liderado por Mariano Rajoy asume una gran responsabilidad en un contexto de crisis económica de difícil salida que va a requerir “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” por parte de todo el país. La cuestión es como va repartir socialmente los costes para sortear la crisis.  Además, el nuevo mapa político dibuja claramente la realidad de un Estado que debe articular nuevas relaciones entre Euskadi y Cataluña con el resto de las regiones de España que vayan más allá de la solución de “café para todos” que caracterizó la transición española con el intento de diluir las reivindicaciones nacionales de los dos territorios históricos.

Rajoy, será el presidente del Gobierno con más poder en toda la historia de la reciente democracia española. Con sus éxitos en las elecciones municipales, autonómicas y ahora las legislativas, tiene la oportunidad de librarse de la tutela del ala dura de su partido y optar por una política más centrista. Hasta ahora estaba en una barca en las aguas tranquilas de un estanque meciéndose al son de la brisa viendo como los otros se hundían por si mismo, a partir de ahora, tiene que coger el timón de un barco en medio del océano enfrentado a  la tormenta perfecta de una doble crisis económica (interna y externa), los movimientos sociales y reivindicativos que van a conllevar los ajustes y recortes en el adelgazamiento del Estado del bienestar,  y la siempre pendiente articulación del Estado con Euskadi y Cataluña. Todo un reto que va requerir un liderazgo con amplitud de visión.

Por último, señalar la evidencia de que el movimiento ciudadano de 15M empieza a sentirse más allá de las acampadas y las manifestaciones. No tanto en la abstención, con una tendencia similar a otras convocatorias, pero sí en los incrementos significativos del voto nulo y el voto en blanco, como muestra de desafección a un sistema democrático no participativo, y el trasvase de unos cuantos millones de votos, en contra del bipartidismo, a los partidos menores como IU, UPyD o Compromis-Q entre otros.

Simplemente quería compartir mis primeras reflexiones y notas sobre la nueva etapa que se inicia, donde el cambio de Gobierno, por ahora, no altera la situación problemática en la estamos sumidos.