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Transformación. Acabar con la falta de responsabilidad

28 Febrero, 2010

En nuestro país vivimos en una especie de recreo permanente, en una infantilización de la sociedad tal como lo explica Javier Marías en su controvertida entrevista en “La Vanguardia”.   En la variedad de temas que trata Marías, podremos estar más o menos de acuerdo con su visión, pero lo que es cierto es que sus agudas reflexiones no deja indiferente a nadie.

Marías considera que la infantilización nuestra sociedad ha ido a más: la ausencia de responsabilidad por parte de todo el mundo ante cualquier cosa, ya que, la gente reclama su libertad de moverse, hacer, decir, iniciar negocios, irse a sitios peligrosos y en el momento en que les sucede algo, dicen: que el estado me lo arregle. Es decir, todos nosotros.

Un visión que comparto al 100 x 100 con él. Los ejemplos con los que ilustra su argumentación y los que podemos observar nosotros mismos son evidentes: el caso del Alakrana, una especie de crónica de piratas y corsarios en el Océano Indico, por el que nos tuvimos que hacer responsables todos de que estuvieron allí en una aventura empresarial; o los cientos de miles de inversores en Fórum Filatélico y  Afinsa  que, de forma privada, invirtieron sus “dineros” con la promesa de obtener un tipo de interés  muy superior al del mercado (interesante el foro de Ciao de la época) y que tras la quiebra pidieron responsabilidad patrimonial al Estado, es decir, a todos nosotros; o los miles y miles de personas que asumieron hipotecas al 110-120 % sobre el valor de una vivienda durante la burbuja inmobiliaria -¿cuántos aprovecharon la hipoteca para comprarse un 4×4 de alta gama?- y que, ahora con la crisis, con la pérdida de valor de la vivienda, algunos pretenden que “alguien” se haga cargo de sus excesos al no poder asumir sus deudas.

La lista es extensa: bancos, empresarios, emprendedores, autónomos que, con unas reglas del juego bien definidas –mercado, regulación, fiscalidad, etc- no quiere decir que justas, asumieron sus riesgos y ahora pretenden que todos asumamos sus pérdidas.

La melodía es cansina: los beneficios para mí, las pérdidas de todos. Como dice Marías, piden que les saquen las castañas del fuego, de modo impertinente, nadie agradece nada.  Porque jugamos a ser mayores de edad hasta que hay algún problema.

Estamos viviendo una gran crisis, no se tiene claro como salir de ella, tenemos una economía sumergida importante 23% del PIB según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda o 16-20% según el Ministro de Trabajo, el gobierno, la oposición y los agentes sociales pasan de puntilla sobre el tema, será porque podría estar aliviando tensiones sociales en una época en la cual el desempleo es de más del doble de la Unión Europea, aunque, según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, hoy hay millón y medio de trabajadores “fantasmas” sin tributar impuestos o cotizar a la Seguridad Social. Mientras tanto, todas las medidas que se están barajando recaen sobre los trabajadores de la economía declarada.

Salir de la crisis conllevará importantes cambios en la estructura de nuestra economía, un retorno a la austeridad –no somos tan ricos como nos querían hacer creer y muchos se lo habían creído- y una gran transformación: madurar y ser más responsables de nuestros actos tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Queda mucho camino por recorrer.

Alakrana. Un país hambriento y una crónica de piratas y corsarios en el Océano Índico

20 Noviembre, 2009
somalia

Foto de Dan Elton

La liberación de los 36 tripulantes del atunero español Alakrana capturados por los piratas somalíes el pasado día 2 de octubre es una buena noticia.  Ahora, lo correcto, lo políticamente correcto, son las explicaciones y los análisis. El Gobierno debería explicar con detalles su gestión del secuestro  y la oposición fiscalizar dicha gestión. Aunque al Partido Popular no le ha faltado tiempo, menos de 24 horas y sin el menor análisis, para lanzarse a la yugular del Gobierno pidiendo la dimisión de una serie de ministros.

También, hemos tenido la oportunidad de disponer de un amplio seguimiento mediático del secuestro, desde las continuas retrasmisiones de las conversaciones con el patrón del Alakrana o con los propios secuestradores, hasta las movilizaciones y angustias de los familiares de los 16 tripulantes de nacionalidad española, pasando por el trasiego en España de los dos piratas capturados en el Indico.

Pero, en todo este tiempo, salvo alguna carta al director en los diarios y algún foro marginal en el universo mediático, no se ha opinado, reflexionado y analizado la cuestión clave: ¿Qué hacía un pesquero con bandera española a miles de kilómetros de las costas españolas?.

Pues bien, aunque sea políticamente incorrecto afirmarlo, estaban actuando como corsarios modernos saqueando los recursos naturales de otros países.  Porque tanto el Alakrana como el resto de los pesqueros que faenan en aguas somalíes pertenecen a flotas dedicadas a la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (INDNR o IUU en sus siglas en inglés).   Es decir, una actividad pesquera que no está sometida a ningún control, acuerdo de pesca o contraprestación, aprovechándose de la incapacidad del precario estado somalí de vigilar y controlar sus propias aguas y zonas de pesca.

Unos pesqueros que después de haber explotado hasta el agotamiento nuestros propios caladeros se han ido a las aguas de Somalia, ricas en recursos aprovechando el desgobierno que vive el pueblo somalí desde hace 18 años y el limbo jurídico de la INDNR que les da patente de corso para la pesca ilegal.

La diferencia, entre los piratas somalíes y los pesqueros actuando como neo corsarios es, simplificando, que los primeros están proscritos en todas las naciones mientras que los segundos cuentan con inmunidad legal.

Sin justificar para nada a los piratas somalíes, nos encontramos  con un saqueo en toda regla de los recursos de un país pobre. La Unión Europea ha cerrado parte de su zona de pesca que necesita de 5 a 15 años para la regeneración de las distintas especies, mientras tanto, nuestros pesqueros, junto con los de otros países, se dedican a saquear una inestimable fuente de proteínas de uno de los países más pobre del mundo.  Se estima en más de 200.000 toneladas al año en capturas tanto por la pesca industrial como la artesanal. Una pesca que obtiene más de 450 millones de dólares destinados a los bolsillos de unos pocos que no respetan las normas básicas de la pesca regulada: compensar a los pescadores locales, pagar  impuestos y respetar las normas de conservación y medio ambiente. Eso sí,  nuestro Estado donará 75 millones de euros al Programa Mundial de Alimentos (PMA), que se encargará de su utilización y distribución en distintos programas de ayuda contra la pobreza y el hambre en los países de la zona y seguirá contribuyendo a la seguridad de los neocorsarios y la lucha contra los piratas. Los desastres los pagamos entre todos, los beneficios se los quedan unos pocos.

La realidad se impone aunque no merezca unos minutos de los telediarios: África es un continente permanentemente saqueado. Hoy Somalia es noticia por las acciones de sus piratas pero, según la FAO,  el país está condenado a la hambruna por la extensa sequía que azota el sur y el centro del país. Entre 10-12.000 personas al mes morirán si no se pone remedio.  ¿Tendrá la misma cobertura mediática que el secuestro del Alakrana?.

PD: Para profundizar en el tema del saqueo de los recursos pesqueros véase el análisis publicado en Ecologismo.

Web 2.0. ¿El huevo o la gallina?

21 Septiembre, 2009

Huevo_GallinaEl fenómeno de la Web 2.0 es como el dilema de ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? En algunos círculos se va asumiendo que la Web 2.0 es algo más que la  evolución de las aplicaciones web en la Red.

La Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental. Por ejemplo: Empresa 2.0, Marketing 2.0, Administración 2.0, Turismo 2.0, Educación 2.0, y un largo etc.

Conversación, colaboración, cooperación, identidad, reputación, transparencia, entre otros, son conceptos que se manejan alrededor del término 2.0. Son conceptos que, en principio, socavan el modelo institucional “norma-control-represión” que se fue gestando a partir de la  primera Revolución Industrial. Un modelo vigente actualmente, aunque en crisis, donde el poder funciona y se ejercita en una organización reticular donde circulan los individuos que están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder a nivel macro (estado-ciudadano) o a nivel micro (jefe-empleado, profesor-alumno, hombre-mujer, adulto-adolescente, experto-amateur, médico-paciente….). Un poder que transita transversalmente, que no está quieto en los individuos.

En la Red, con las herramientas Web 2.0, millones y millones de personas empiezan a conversar, y algunas de ellas van más allá colaborando y cooperando en las plataformas sociales (los prosumidores)  estableciéndose, de forma espontánea, un ecosistema regulado por aspectos como la identidad, reputación o la transparencia. Un ecosistema que choca frontalmente con el modelo institucional “norma-control-represión” vigente y que está provocando un replanteamiento de dicho modelo hacia un nuevo sistema de norma-control-“represión”, donde los conceptos tradicionales de autoridad son incapaces de entender y criticar. Un poder que en vez de ser represivo directo, realza la vida abogando por los derechos individuales y por el libre mercado. No tenemos que olvidar que esta tendencia está imbricada en los discursos y políticas liberales y neoliberales.

Con un ecosistema donde surge la figura del ciudadano 2.0, algunos de los poderes institucionales intentan posicionarse y dar una respuesta. Por ejemplo, la empresa o la administración pública. Para ambas instituciones, el nuevo ecosistema social-cultural 2.0 requiere que estas instituciones cambien sus estrategias y tácticas para dirigirse a esta nueva figura de ciudadano que está incorporando los valores 2.0 y, al mismo tiempo, incorporen estos valores en sus estructuras internas.  La mayor dificultad que están encontrando es que los propios dirigentes, salvo raras excepciones, no han asimilado los valores 2.0 y, por tanto, con la simple incorporación de las nuevas tecnologías y  las herramientas 2.0, sus resultados son más bien pobres. La visión 2.0 en las instituciones son, en definitiva, soluciones a viejos problemas.

Al margen de las promesas de los chamanes digitales, lo que parece claro es que más temprano que tarde, se consolidará un Poder 2.0, cuyas normas y controles, posiblemente, se articulará en la información y el conocimiento,  y está por dilucidar cuales serán los mecanismos coercitivos y sus agentes en una Sociedad 2.0.

Por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son los ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación. Mientras que los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando algunos comportamientos para que nada cambie.

¿El huevo o la gallina?: La primera cosa viva que podemos calificar de cómo gallina sin temor a equívocos es el primer huevo. Profesor John Brookfield, especialista de genética de la evolución de la Universidad de Nottingham (Inglaterra).