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Big Data. La fuente para el conocimiento en el siglo XXI

Desde hace un cierto tiempo, el término Big Data está adquiriendo una cierta notoriedad en la Red y en sector profesional de las TIC. Es un término para designar los masivos volúmenes de datos, tanto estructurados como no estructurados, que se están generando en la Sociedad de la Información y el Conocimiento y que, por su tamaño y heterogeneidad, plantean grandes dificultades para ser procesados por el software y los sistemas de gestión de bases de datos tradicionales.

Según McKinsey, Big Data representa una nueva frontera para la innovación, la competitividad y la productividad.  Podríamos afirmar que la predicción de Mckinsey no es nada original ya que evidencia la riqueza, sin explotar todavía, de información y conocimiento que puede aportar el inmenso volumen de datos y contenidos de todo tipo que se está acumulando gracias a las TIC: en general los textos, documentos,  fotografías y vídeos que circulan por Internet; los grafos sociales (social networks); los contenidos sociales aportados por los usuarios (social data); los datos de las redes de sensores y los RFID; los registros de las actividades de los sitios Web y  la indexación de las búsquedas en Internet; la información científica en temas como la astronomía, meteorología, genómica, bioquímica, biológica y otros datos complejos de la investigación científica interdisciplinaria; los registros médicos; la vigilancia militar y policial; los datos generados por las administraciones públicas (open data); los datos de las transacciones en los mercados financieros; o los datos de la actividad relacionada con el comercio electrónico, entre otros.

Asimismo, el tratamiento de los grandes volúmenes de datos y contenidos plantea nuevos retos tecnológicos para procesarlos de forma eficiente en un tiempo razonable. Esto va a requerir avanzar en las tecnologías para el procesamiento paralelo masivo de bases de datos (MPP); en la computación en la nube (Cloud computing); en los sistemas escalables de almacenamiento; y  en otros campos relacionados con los sistemas de archivos y bases de datos distribuidas o en los sistemas de minería de datos (Data mining). Sin olvidar otras cuestiones de gran calado que pueden afectar la privacidad de las personas como son los criterios éticos y la protección de los datos personales en la explotación y cruce de los datos de diferentes fuentes.

Lo que es cierto es que el Big Data, abre nuevos horizontes para el conocimiento, nunca jamás imaginado y una fuente de innovación hasta ahora desconocida. Erik Brynjolfsson, economista de la Sloan School of Management y responsable del grupo de Productividad digital en el Massachusetts Institute of Technology y Andrew McAfee), en un artículo publicado hace unos días en la revista The Atlantic, The Big Data Boom Is the Innovation Story of Our Time, para señalar la importancia del Big Data recurren a la siguiente historia (traducción libre del ingles):

“En 1670, en Delfos, Holanda, un científico llamado Anton van Leeuwenhoek hizo algo que muchos científicos llevaban haciendo desde hacía 100 años. Construyó un microscopio. Este microscopio era diferente de los otros, pero no tenía nada de extraordinario. Al igual que muchos inventores, que se había basado en el ingenio de sus predecesores. Pero cuando miró a través de su microscopio, encontró cosas que le parecieron extraordinarias. Las denominó “animálculos” … Eran de los microbios que estaban en las gotas de agua o en la sangre humana y que fueron el origen de la teoría de la microbiología que inspiró a muchos tratamientos médicos.

Es cierto, “el descubrimiento de Leewenhoek fue crucial para nuestra comprensión de la innovación, no sólo porque cambió la faz de la bioquímica, sino también porque representa un paradigma fundamental en el descubrimiento: los avances en la innovación a menudo se basan en los avances en la medición (yo añadiría en el cambio de dimensión en la observación y el análisis).”

Brynjolfsson y McAfee ponen el énfasis en la oportunidad que tienen las empresas de medir su actividad y su relación con los clientes con una precisión sin precedentes, sobre todo en la economía digital, donde los clics ofrecen unas perspectivas muy precisas y en tiempo real sobre el comportamiento del consumidor. A cambio, los consumidores están actuando  como consultores involuntarios de las empresas. Porque nuestras compras, nuestras búsquedas y nuestra actividad online son trazas para mejorar los procesos.  Asimismo, señalan el potencial de la reality mining (la minería de la realidad) para analizar los miles de millones de datos que están generando la actividad de las personas y los dispositivos en las redes facilitando la toma de decisiones de una forma nunca imaginada y que permitirá el desarrollo de nuevas tecnologías de análisis de datos para reemplazar a los expertos humanos que se basan más en la intuición. Aunque discrepo en la generalización de este último punto, porque el dejar en manos de los algoritmos complejos la toma de decisiones puede conducir a efectos no deseados (Véase: Las TIC y la volatilidad de los mercados financieros).

Sin embargo, el Big Data es una potente herramienta para la experimentación, el análisis y la toma de decisiones. Es una oportunidad para experimentar en tiempo real rompiendo con las barreras de los costes  y el tiempo requerido en obtener los datos, porque éstos están ahí, de forma masiva, para su explotación. Desde los comportamientos de los consumidores, tal como se ha señalado, hasta los temas reales que preocupan a los ciudadanos en diversos ámbitos, o los comportamientos de todos los agentes que intervienen en los procesos de negocios. Todo depende de los criterios que vayamos a utilizar para explotar  unos datos que se duplican cada dos años. Para tomar conciencia de lo que representa este volumen de datos, simplemente señalar que durante el año 2011 habremos creado y replicado 1,8 Zettabytes y para visualizar lo que representa este volumen de datos, para su almacenamiento necesitaríamos 57.500 millones de iPADs de 32GB.

Lo que es cierto es que, cuando empecemos a observar y analizar con detalle este universo digital de información en constante crecimiento y sus flujos, se abrirán nuevas dimensiones en el conocimiento desconocidas hasta el momento, como le ocurrió a Leewenhoek hace 340 años.

Cumbre Europea. Del déficit público al déficit democrático

El resultado de la Cumbre Europea para rescatar el euro no me provoca un exacerbado optimismo por las medidas que se han acordado buscando transmitir la idea de que se refuerza la unidad de Europa (Véase la Declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno de la zona euro PDF) y que cuentan con el beneplácito del BCE y del FMI.

Me preocupa la semántica latente de los términos que se utilizan en la Declaración. Para empezar el término ciudadano está ausente en el texto.  Se habla de gobernanza económica; disciplina presupuestaria; modificación de las constituciones; reformas estructurales; corrección duradera y efectiva de los déficits; supervisión de la ejecución del programa y los planes presupuestarios anuales;  etcétera. Los ciudadanos son los grandes ausentes. Que lejos quedan las grandilocuentes referencias a los ciudadanos de Europa que encabezaban los preámbulos de los tratados y pactos en el pasado.

Es un pacto que impone una disciplina, que exige una coordinación de las políticas económicas de los Estados miembros. Cierto, es algo necesario para profundizar en la unión.  Sin embargo,  en el pacto se pide la alineación de los Estados de forma explícita. Es decir, que se transformen en Estados sin esencia democrática y sin esencia económica. En nuestro caso, aunque no está escrito en la declaración, la Sra. Merkel le ha recordado a Zapatero, el portavoz de Rajoy en la cumbre, que España, además del problema de la deuda pública, tiene otros problemas adicionales como la falta de competitividad, un alto paro juvenil y poca innovación. En este punto, Merkel tiene toda la razón, es un plus adicional para ser diligentes al alinearnos.

Es el pacto de los gobernantes con el beneplácito de las instituciones financieras. No es el pacto de los ciudadanos europeos. Se exige una disciplina que nos conduce a la proletarización de los Estados por la perdida de toda esencia democrática. No debemos de olvidar que la composición de las partidas de los presupuestos de cualquier gobierno soberano, conlleva la defensa de opciones políticas, de posiciones ideológicas. Las enmiendas a los presupuestos, su discusión y su aprobación, hasta ahora, ha sido potestad de los representantes elegidos por los ciudadanos. A partir de ahora, se despolitizan las elecciones económicas y cualquier quintaesencia económica por la subordinación a las políticas de rigor presupuestarias que se derivan del pacto de estabilidad en pro de la gobernanza económica de la zona euro. Todos alineados, marcando el mismo paso.

La democracia formal, su ritual procedimental de las convocatorias cuatrienales,  pierde la poca esencia que le quedaba. Se relega a una democracia sin pueblo, sin el démo de su génesis. Es la democracia de los mercados, es el triunfo de la utopía neoliberal, donde triunfa la élite de propietarios y tecnócratas altamente cualificados, y es la distopía para el resto de los ciudadanos relegados a una casta de trabajadores maleables y flexibles, unos individuos alineados que trabajaran sin cesar para mantener a la élite, con el mínimo imprescindible para vivir, aunque formalmente se sientan libres e iguales. Es el gran proyecto para el control absoluto de unos ciudadanos por los mercados (¿teoría conspirativa?, No… simplemente ideología neoliberal). Tendremos menos déficit público a cambio de más déficit democrático.

En parte, es la trama de la distopía urbana futurista  que recreó Fritz Lang en Metrópolis, un filme que rodó en 1927 y que recreaba un escenario que transcurría en el año 2026, situado en una ciudad imaginaría llamada Metrópolis, donde una élite vive en la superficie disfrutando de la vida viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores que viven bajo la ciudad, trabajando sin cesar, para mantener el modo de vida de los de la superficie.

Una película que se considera uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán y forma parte del catálogo del patrimonio histórico documental de Memorias del Mundo de la Unesco.

La película Metrópolis duracción 1:58:38

Cumbre Europea. Muchas respuestas y pocas preguntas

Estamos inmersos en un mundo donde dominan las respuestas y son raras las preguntas. Me refiero a las preguntas de gran calado, las preguntas sobre nuestro acontecer y nuestro devenir. En fin, preguntas sobre nuestra existencia como individuos y como sociedad. Estamos rodeados de respuestas, con muy poco margen para cuestionarlas. La respuesta a la crisis actual nos la dan empaquetada, sin matices: dado que hemos vivido sobre nuestras posibilidades, ahora tenemos que ser más pobres y lo tenemos que asumir con resignación. Es una respuesta fría, científica porque lo dicen los números del balance de las cuentas públicas y los indicadores macroeconómicos que miden los niveles de la crisis: hay que combatir el déficit. No nos dejan margen para cuestionar y profundizar sobre el porqué de ésta.

Ayer, las esquinas y las calles de nuestras ciudades estaban llenas de agencias inmobiliarias, era la época de la especulación y el derroche del ladrillo y cemento. Era la época donde el sector financiero engrasó de forma desmesurada un consumo desbocado basado en el crecimiento por el crecimiento, donde los tecnócratas no admitían ninguna crítica sobre sus cálculos sobre los riesgos futuros.  El mensaje era diáfano: compra un piso como vivienda personal o como inversión, nunca bajarán de precio. Si dudabas, te decían que eras “tonto”, que no te enterabas. El crédito era el maná que caía del cielo. Contaban con la benevolencia de la clase política, una complicidad consciente y/o inconsciente: el país va bien, no paramos de crecer, de crear puestos de trabajo… Ellos también alimentaron la burbuja del hormigón y el hierro. Kilómetros y kilómetros de línea de ferrocarril de alta velocidad de discutible valor económico y social;  aeropuertos que se convirtieron en verdaderos páramos de un urbanismo posmoderno ante de su inauguración; plazas duras de diseño; o polideportivos en municipios desiertos de juventud.

Hoy, en la Cumbre europea la respuesta es salvar el euro, con una mayor integración fiscal y económica y con una supervisión más estricta de las cuentas públicas.  Esto se traduce, para nosotros,  en una devaluación de los servicios educativos y sociosanitarios; una devaluación de los salarios y la socialización de las perdidas del sistema financiero.  Tanto monta, monta tanto, Zapatero como Rajoy, el saliente como el entrante. No tienen preguntas, esperan las respuestas del núcleo duro de la Unión Europea (Merkozy) para aplicarlas en España, prometiendo ser los alumnos más diligentes. La mayoría de las agencias inmobiliarias que ocupaban las calles y esquinas de las ciudades ya han desaparecido o han sido sustituida por los locales de “compro oro”. Nuevos usos para nuevos tiempos,  ahora toca vender las joyas y la plata de la familia para llegar a final de mes, aunque algunos ya se han apuntado a la compra contribuyendo a una potencial burbuja del precio del oro. Antes de la crisis, en una ciudad como Barcelona el número de éstas tiendas no superaba la docena, hoy son centenares.

Sin embargo, siempre queda alguien que pregunta, que se pregunta, ya que el aluvión de respuestas cosificadas y edulcoradas no les convencen. Y cuando preguntas, cuando te preguntas, surgen respuestas diferentes. Es lo que hicieron los ciudadanos de un pequeño país periférico llamado Islandia en el 2008, y su respuesta fue que tenían que acabar con un sistema corrupto y comenzar a escribir su propia historia. Se negaron a rescatar los bancos, los dejaron caer y fueron a por los responsables directos y sus cómplices políticos.  Algunos ya están en manos de la Justicia, mientras tanto, empezaron a elaborar su nueva Constitución dictada por los propios ciudadanos sin imposiciones externas. No se libraron de la crisis, les sacudió el desempleo y los ajustes sociales, pero hoy están empezando a levantar la cabeza, cerraran el año con un crecimiento de más de dos puntos.  Se preguntaron y su respuesta fue una revuelta cívica sin sangre. Las únicas víctimas los especuladores y la corrupción política. Se preguntaron soñando en libertad, y la respuesta fue la correcta.

Espero que algún día, nosotros también empecemos a preguntarnos soñando en libertad, más allá de las libertades formales que nos mantienen encajonados, y encontremos las respuestas correctas. Mientras tanto, nos tendremos que resignar con las de la Cumbre Europea pensadas en salvar el euro, en salvar el sistema financiero y relegando a los ciudadanos en un segundo plano.

En 1985, Marguerite Duras, escritora francesa, cuando le preguntaron cuales serían las respuestas en año 2000, declaró:

No habrá más que eso, la demanda será tal que … únicamente habrá respuestas, todos los textos  serán respuestas cortas. Creo que el hombre estará literalmente ahogado en información, en una información constante. En su cuerpo, en su devenir corporal, en su salud, su vida familiar, su salario, su ocio, en sus aficiones. No está lejos de la pesadilla. No habrá nadie que pueda leer. Verán la televisión, los televisores estarán en todas partes, en la cocina, en los lavabos, en las oficinas, en las calles … ¿Dónde estarán? ¿Mientras vemos la televisión dónde estaremos? No estaremos solos. No viajaremos, no valdrá la pena viajar. ¿Cuándo se puede dar la vuelta al mundo en 8 o 15 días, para qué hacerlo?  En el viaje existe el tiempo del viaje. No se trata de ver rápido, es ver y vivir al mismo tiempo. Vivir el viaje no será posible. Todo va estar colapsado. Toda estará hecho. Siempre nos quedará el mar. Los océanos. Y la lectura. Las personas la van a redescubrir. Un hombre leerá un día. Todo recomenzará.  Por la libre voluntad de revertir. Es decir, las respuestas a partir de ese momento, se escucharán menos.  Esto comenzará así, por una indisciplina, un riesgo asumido por el hombre para sí mismo. Un día el estará de nuevo a solas con su desgracia y con su felicidad, pero que le vendrán de sí mismo.  Tal vez los que opten por esta vía no serán los héroes del futuro, es muy posible. Esperemos que hayan más.

Recuerdo haber leído en un libro … de un autor alemán del período de entreguerras, recuerdo el título, El último civil de Ernst Glaeser, donde leí esto: cuando la libertad haya abandonado el mundo, siempre quedará un hombre para soñarla. “

Creo … creo que esto incluso ha comenzado.

Marguerite Duras, à propos de l’an 2000. 25 septembre 1985. Documento visual del INA.