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No hay generación X o Y, únicamente una generación cautiva

Esclavos del smartphoneSegún Strategy Analytics, ya hay más de mil millones de smartphones en el mundo. Si consideramos que el primer teléfono inteligente se puso en el mercado en el año 1996, el Nokia 9000 Communicator, únicamente se han requerido 16 años para que 1 de cada 7 habitantes del planeta disponga de dicho dispositivo.  La cuestión que se plantea es ¿cómo incide el uso de dicho dispositivo en los hábitos cotidianos de sus usuarios? y ¿hasta qué punto condiciona su visión del mundo y sus relaciones humanas?.

Personalmente, observando el entorno que me rodea, mi primera impresión es que, al margen del potencial que puede aportar dichos dispositivos en muchas de nuestras actividades, tanto profesionales como sociales, nos encontramos con un número significativo de usuarios que  se comportan como cautivos de un dispositivo que atrapa toda su atención, ignorando lo que ocurre a su alrededor. Una impresión que se confirma de acuerdo con un reciente trabajo de campo realizado con estudiantes universitarios.

Me refiero al estudio A Tethered World (un mundo cautivo) donde se analizan el uso que realizan los estudiantes universitarios de las tecnologías móviles. Los investigadores realizaron un seguimiento de 800 estudiantes de 52 nacionalidades en 8 universidades en 3 continentes durante las 24 horas de un día corriente en sus vidas con el objetivo de responder a la siguiente pregunta: ¿Cómo han cambiado las tecnologías móviles los hábitos relativos a la información en un mundo cautivo?

Entre las principales conclusiones, señalar que la mayoría de los estudiantes que han participado en el estudio comparten unos hábitos y pautas uniformes en su relación con el smartphone a pesar de la heterogeneidad cultural que se le presupone a dichos participantes. En general, de acuerdo con el estudio, se manifiesta como tendencia que los estudiantes son cautivos de sus dispositivos y, al mismo tiempo, de los amigos que contactan a través de ellos. Es decir una especie de burbuja virtual que les aísla de su contacto con la realidad más inmediata.

Asimismo, del análisis de los usos de los smartphones, se destacan algunas tendencias generales, entre ellas:

  • Están provocando un efecto homogeneizador en los hábitos de las personas con independencia de su contexto sociocultural.
  • Incitan más a compartir información que a consumirla. El titular se impone al contenido.
  • Se integra plenamente en la vida de las personas hasta el punto que literalmente uno no puede desconectarse.
  • Crea redes sólidas en la virtualidad del medio entre pares. Formar parte de esa red es más real que el propio mundo real.

Señalar que, de acuerdo con el estudio, los estudiantes no organizan su vida alrededor de los medias, organizan los medias alrededor de sus vidas integrando todo tipo de información en un simple flujo de contenidos que utilizan en su vida cotidiana. Estos comparten contenidos y expresan sus opiniones varias veces al día, todos los días. Respecto al uso de las aplicaciones, únicamente suelen utilizar 3 o 4 aplicaciones de las 16 que tienen instaladas de media. Twitter y Facebook son las aplicaciones más utilizadas.

Sentí que tenía una mejor relación con mi teléfono, que con la gente que me rodea. Me sentí como si estuviera cuidando mejor esa relación que con la de la persona situada en frente de mí” Testimonio de un estudiante.

El déficit de rigor estadístico en la blogosfera española

Uno de los aspectos más preocupante de la blogosfera española y las redes sociales es el déficit de rigor estadístico que manifiesta un número determinado de “profesionales” que utilizan datos basados en pseudo-informes elaborados por consultoras, empresas de marketing o por otros tipos de empresas, que en base a encuestas elaboradas con escaso o nulo rigor técnico en los procedimientos para  la elaboración de las muestras, para establecer unas conclusiones sobre unos determinados hechos o tendencias que se suelen extrapolar como hechos o tendencias generales.

Hace unos meses escribí una entrada criticando el caso del informe de Infoempleo por las conclusiones de un informe basado en una encuesta sin ningún fundamento estadístico y que tuvo una cierta difusión en las redes sociales y en algún que otro medio de comunicación convencional.

Hoy estaba leyendo un artículo de Dolors Reig, una psicóloga social muy activa en el mundo 2.0, en el cual ponía el énfasis en el poco interés que tenían los “conectados”, en 1983, sobre la utilidad social de estar conectados. Pues bien, en dicho artículo publicado en su blog, nos encontramos con el siguiente párrafo: “Así, en septiembre de 1983, pocos años antes de la invención de la WWW, la encuesta de una compañía de teléfonos sobre “El impacto de la tecnología en la sociedad” (Southern New England Telephone presents the road after 1984 : the impact of technology on society, de Louis Harris and Associates, Inc.), preguntaba a una muestra representativa de norteamericanos cuántos tenían computadoras en casa. Eran el 10%. De estos, el 14% decía transmitir datos a través de la línea telefónica con ellas, lo que sitúa la penetración de lo que era la  internet popular  en aquel momento en el 1,4%.”

Si analizamos la interpretación de los datos, en el momento que se afirma que la muestra es representativa de los norteamericanos, los datos se deben extrapolar al universo de todos los norteamericanos. A partir de esta consideración, se afirma que el 10% de los norteamericanos tenían computadoras en casa. Es decir, según el censo de población de los EE.UU. en los años 80 del siglo pasado, esta afirmación conlleva que estaríamos hablando de unos 23 millones de computadoras. Es decir una inmensa barbaridad como dato. Aunque no dispongo del censo de ordenadores personales en aquella época, no es difícil determinar que la base instalada de ordenadores personales en los hogares norteamericanos no superaría los 250.000 si consideramos que a finales de 1983, la base instalada del IBM-PC en todo el mundo era de unas 136.000 unidades. Estamos hablando del líder absoluto del ordenador personal en aquella época. A éstos les añadimos unas cuantas decenas de miles de Apples, Comodores, Altarís y otros. Sin olvidar que un ordenador personal, como el IBM-PC costaba más de 2.500 dólares, una fortuna en aquella época.

Sobre  la afirmación de un 1,4% de penetración de la Internet popular de aquella época, aquí nos encontramos con otros dos errores, tanto en la interpretación de los datos, como en la propia naturaleza de la red internet y su evolución histórica. Decir que en 1983 la penetración de Internet era del 1,4% en los Estados Unidos, estaríamos hablando de unos 3,2 millones de usuarios. Según la ITU, en el año 1990, es decir siete años más tarde, el número de usuarios de Internet en todo el mundo era de unos 2,6 millones.

En 1983, se empezó a gestar la red Internet cuando adquiere su condición de civil al desagregarse de ARPANET la red para usos militares MILNET y su integración con la Red de información del Departamento de Defensa de los Estados Unidos creada el año anterior.  En aquel año ARPANET, para usos civiles únicamente contaba con 45 nodos.  Tres años después, en 1986, la National Science Foundation crea la red NSFNET para la conexión de los diferentes centros informáticos equipados con  los superordenadores de aquella época  con el fin de facilitar el acceso de la comunidad científica interesada en el cálculo intensivo numérico. En febrero de 1986, únicamente estaban conectados 2.000 ordenadores a la NSFNET. La red NFSNET se constituyó en la heredera de la red ARPANET, la cual dejó de existir en 1990, y se convirtió en la infraestructura de transmisión de alta velocidad sobre la que se empezó a fundamentar el desarrollo de la red Internet tal como la conocemos ahora. Otra cuestión es que en 1983 hubiesen unas decenas de miles de conexiones vía modem punto a punto, nada que ver con el protocolo TCP/IP, para acceder a los BBS (Bulletin Board System).

P.D.: Esta observación sobre el artículo de Reig, previamente la publiqué como comentario en su blog, aunque debido a algún problema “técnico” no aparece y, por tanto, me ha parecido pertinente publicarlo en mi blog.

La filosofía del código abierto aplicada a la democracia

Según Clay Shirky, algún día Internet transformará las estructuras del poder político gracias a las nuevas formas de cooperación sin coordinación que se están gestando en las experiencias actuales en ámbitos como las comunidades de desarrollo de software de código abierto. Esta es la tesis central de su intervención en el último TEDGlobal 2012.

 

De su intervención me quedo con dos de las principales ideas que expongo a continuación.  La primera es que el ecosistema de desarrollo de software en código abierto ha superado con éxito la barrera del control centralizado del desarrollo y la gestión de versiones (el sistema utilizado por el software propietario) permitiendo gestionar de una forma descentralizada y sin coordinación previa la avalancha de ideas y soluciones, a menudo divergentes, proveyendo a los usuarios, al mismo tiempo, un sistema estable y en correcto funcionamiento gracias a servicios como GitHub para la gestión de proyectos y la gestión de versiones.

GitHub es un servicio que permite, por ejemplo, que un programador en Edimburgo y uno en Entebbe puedan ambos obtener una copia del mismo software, realizar cada uno cambios y combinarlos sin que previamente sean consciente de la existencia el uno del otro. Para Clay, esto es cooperación sin coordinación. Este es el gran cambio social que introduce una “herramienta” como GitHub al permitir vislumbrar, en la cooperación sin coordinación, nuevas formas de participación en grandes comunidades complejas.

La segunda idea es que si Internet como medio, está poniendo en circulación continuamente más y más ideas que pueden ser discrepantes a nivel individual por su abundancia. Algo que ocurre cuando el espacio de los medios se expande y abre nuevas posibilidades para que las personas puedan cooperar, colaborar o participar en temas de todo tipo. Así mismo, si los programadores de código abierto han elaborado un método colaborativo a gran escala, distribuido, económico, en sintonía con los ideales democráticos de una sociedad avanzada, la pregunta de rigor que se plantea es: ¿Por qué los gobiernos democráticos no lo ponen en práctica o utilizan este tipo de herramientas para recoger la opinión y las aportaciones de los ciudadanos?.

La respuesta según Clay, la cual comparto, es que el problema radica en la noción de poder. Y es que, hoy por hoy, las personas que están a favor de la participación carecen de poder legislativo, y las personas que tienen poder legislativo no son proclives a la participación,  en todo caso, por el momento, están introduciendo el componente de la transparencia de las actividades de gobierno, entendida ésta como una especie de apertura unidireccional controlada desde el propio poder.

A modo de conclusión, podemos afirmar que disponemos de herramientas colaborativas, las hemos visto y funcionan. Estas podrían utilizarse para facilitar la participación real de los ciudadanos en el desarrollo de los proyectos legislativos o en la elaboración de los presupuestos de los gobiernos, sin embargo, su aplicación va a requerir una transformación en las relaciones de poder entre los ciudadanos y los gestores de lo público. Es decir, un gran cambio social de gran calado acompañado de una revolución donde la democracia real participativa se imponga a la democracia formal representativa actual.