Ciberactivismo. El Manifiesto contra González-Sinde

cyberactivismLas movilizaciones, articuladas en un Manifiesto, de un importante grupo de usuarios de Internet utilizando los medios sociales de comunicación para oponerse a la inclusión, a última hora, en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que pueden afectar al libre ejercicio de libertades básicas en defensa de los intereses del sector de las industrias culturales, pone en evidencia, una vez más, la capacidad de la Web 2.0 para desarrollar el ciberactivismo político, pero, al mismo tiempo, nos muestra debilidades o contradicciones en el encaje mundo real-virtual.

Como parte activa y al mismo tiempo observador, me parece interesante poder compartir mis primeras notas y reflexiones agrupadas en una serie de puntos sobre los acontecimientos relacionados con la movilización. Los puntos:

  • Motivaciones para la movilización. En este punto nos encontramos con una amplia diversidad de puntos de vista y sensibilidades que cubren una amplia gama de grises que van desde el blanco de la defensa de derechos básicos como ciudadanos de un Estado, hasta el negro de la defensa de La Red como espacio al margen de los derechos y obligaciones que rigen a los mortales. Queda para el análisis sociológico la distribución de la gama de grises. A destacar también que es una movilización sin “color” político. Sobre todo si consideramos que en la cultura de este país la mayoría de las movilizaciones siempre se han articulado en la identificación con un determinado “color” político u organizaciones afines.
  • Representatividad social. Desde un punto de vista cuantitativo los movilizados, es decir los que han publicado en sus blogs el manifiesto, los que se han adherido vía comentarios en foros o twitter, y las adhesiones a grupos en redes sociales a favor del manifiesto, por el momento, estaría, a ojo de buen cubero,  entre 1-2 % de los usuarios activos en Internet. En términos de población adulta –con derecho a voto- no llegaría al 0,5-0,7 % -en las últimas elecciones generales el voto en blanco y las abstenciones representaron, respectivamente, el 1,12% y el 24,68%-. De acuerdo con estos datos, la primera conclusión sería que la representatividad social es mínima y, por tanto, se podría presuponer que con un impacto en las decisiones políticas más bien débil. Pero, al mismo tiempo, en términos cualitativos, la representatividad va mucho más allá al concentrar el sector de población más activo y dinámico en la Red con capacidad de influencia en los movimientos sociales y políticos.

  • Cobertura mediática. La movilización ha tenido, además de la cobertura de los medios sociales como agente de movilización, una importante cobertura mediática en los medios tradicionales de masas –prensa, radio y televisión. Una cobertura que si la comparamos con otras movilizaciones en la calle podría considerarse desmesurada atendiendo a los elementos cuantitativos. Un aspecto de gran importancia porque, es la primera vez, que estos medios tradicionales recogen de forma unánime un fenómeno que ocurre en la Red y que va mucho más allá por sus repercusiones. Una cobertura que evidencia que el efecto cualitativo de la movilización online ha sido muy superior al efecto cuantitativo. En Espacio Fílmica podemos encontrar un interesante análisis de cifras y cobertura mediática.
  • Impacto en las decisiones del Gobierno y en la oposición.  Obviamente, dada la cobertura mediática –sociales y de masas- el Gobierno movió ficha de forma precipitada y contradictoria al cambiar de opinión en pocas horas. Por un lado, la Ministra convocando rápidamente a unas pocas personas representativas del mundo Internet por sus actividades o visibilidad para montar el paripé de que se estaba dialogando con el sector,  hacerse la foto y no cambiar nada. Por otro lado, al ritmo como se desarrollaban los acontecimientos, el Gobierno anunciando más tarde que se cambiaría algún detalle de la propuesta de ley –que sean los jueces quienes tengan la potestad de decidir si se cierra o no un sitio web-, un cambio que estaba cantado en el desarrollo de la Ley. Es posible que la decisión precipitada de Zapatero, contradiciendo la posición de Sinde, estuvo provocada por la cobertura mediática y la posición oportunista y contradictoria del Partido Popular que rápidamente salió a la defensa del manifiesto cuando hace poco dio su visto bueno en el parlamento europeo a una directiva que, más o menos, está alineada con la propuesta inicial del Gobierno. Muy pocas veces se ha podido ver que una movilización social pueda provocar, en un espacio de tiempo tan corto, cambios en las posiciones de un Gobierno.
  • Organización del movimiento a favor del Manifiesto. Es un hecho que La Red está cambiando las formas de la actividad política y la movilización –el Ciberactivismo- y, también es un hecho que estamos en las primeras etapas y queda mucho camino por recorrer. Tenemos varios casos donde se ilustra el potencial de la Web 2.0 para la actividad política y las movilizaciones. Entre ellos, señalar que una buena parte del éxito de la campaña de Obama estuvo motivado por un uso inteligente, organizado y planificado de los recursos de La Red para movilizar seguidores o para captar donaciones; o el caso de la cobertura informativa de la revuelta en Irán de este verano realizada por los propios ciudadanos utilizando los medios sociales a pesar de la censura. En el primer caso, hubo organización, estrategia y táctica apoyándose en una cultura asentada en una tradición de redes sociales en el mundo real. En el segundo caso, en un contexto dramático y desesperado, unas personas buscando vías alternativas de comunicación en un contexto de férrea censura. En el caso del Manifiesto, observamos una iniciativa de un pequeño grupo de comunicadores y una adhesión numerosa y rápida –el efecto viral- por parte de los usuarios más activos en la Red que plantea un dilema entre Adhesión y Participación, entre visión 1.0 y una visión 2.0. Asimismo, la cuestión que nos planteamos es ¿Cuánto durará la movilización? pasado el primer pico de la movilización del pasado miércoles y jueves y su cobertura mediática, ¿tendremos nuevos picos?. ¿No se improvisaron, al margen de las loables intenciones, la convocatoria de manifestaciones “físicas” en las principales ciudades la tarde un viernes víspera de uno de los puentes más largo?,  una asistencia a dichas concentraciones que fue testimonial y puso, una vez más, en evidencia el divorcio mundo virtual-real en lo referente a movilizaciones de masas. En este punto, nos preguntamos, en el momento en que los ciudadanos, gracias a la Red, puede manifestar su descontento y aportar su opinión como individuos, ¿Es necesario la movilización en la calle si consideramos que esta forma de acción era la única vía que tenían los ciudadanos para expresar su descontento cuando no existían los medios sociales de comunicación?.

En estas notas, podríamos concluir , en una primera aproximación, que el ciberactivismo en nuestro país está aprendiendo a dar los primeros pasos. Sus bases participativas y colaborativas son inmaduras porque todavía estamos aprendiendo a conversar y en la vanguardia de los usuarios más avanzados todavía se imponen algunos personalismos egocéntricos –forma parte de la condición humana y la cultura dominante. Pero a pesar de la inmadurez, los ciudadanos-internautas han conseguido hacerse oír y demostrar el potencial de la Red y de los medios sociales de comunicación en la movilización social y política. Aspecto que nos lleva a pensar que ya nada será igual.

3 pensamientos en “Ciberactivismo. El Manifiesto contra González-Sinde

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  2. mariajosé

    Y que ocurre con los artistas plásticos?
    cada mirada a una obra debe tener un precio?
    deberíamos cobrar por entrar a las galerias de arte tambien?
    todo esto es un despropósito, ! que se lo curren !
    ellos al menos,tienen los escenarios para dejarse ver y cobrar por ello.

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