Con las últimas declaraciones de César Alierta, presidente de la compañía Telefónica, el pasado viernes en Bilbao, donde planteó que los buscadores de Internet tendrán que pagar por canalizar el tráfico por las redes de comunicaciones de la operadora (véase el video), lo único que está haciendo es contribuir a abrir la caja de Pandora de Internet: romper la armonía de la “supuesta” neutralidad de la Red.
Obviamente, no ha faltado tiempo para en la redes sociales se manifieste indignación y descalificaciones personales (Véase Twitter o Menéame) por las pretensiones de Alierta, entre ellas, el calificativo de estar bebido. Significativo el twitter de Enrique Dans, “experto” de prestigio sobre Internet según los “mass media” hispanos “Las declaraciones de Alierta, ¿a qué hora fueron? Siendo benevolente, asumo que había bebido…” . En este punto decir que quien conozca a Alierta, conoce que la forma como se expresa en el video se corresponde con su dicción y oratoria normal.
Lo que ha planteado Alierta, como parte implicada y mensajero es el posicionamiento de las mayoría de las operadoras mundiales con relación a la Red: somos el eslabón crítico en la Red y queremos obtener la máxima rentabilidad. Porque la Red no es un ente abstracto que funciona al margen de las leyes económicas como nos quiere hacer entender algunos seudosexpertos y gurús cantamañanas.
La Red está sustentada sobre un conglomerado económico agrupado en el hipersector o megasector de las industrias de la información y las comunicaciones y que va desde los dispositivos de cualquier tipo hasta las redes de comunicaciones pasando por el software y los productores de contenidos y distribuidores de éstos. Un conglomerado económico donde muchas de las grandes empresas intentan expandirse, en una dura y soterrada batalla, hacia capas que no formaban parte de su negocio original. Una batalla en que muchos quieren pasar de la concurrencia al monopolio pasando por el oligopolio
En este contexto, como la conexión de los usuarios y proveedores de servicios y contenidos con la Red, depende de los operadores de telecomunicaciones de cada país -un sector monopolizado por dichos operadores con una tendencia generalizada al oligopolio con algunos controles reglamentados según los países donde operan- es obvio que, nos guste o no, mientras las reglas del mercado sean las que son, intenten arañar una parte del pastel.
En fin, una cosa son los discursos fundacionales sobre Internet y otra cosa la realidad de la economía de mercado, conocer esta realidad nos evita muchas decepciones o frustraciones. Ignoro si Telefónica, Orange o AT&T, entre otras, conseguirán que Google y otros acaben pagando una cuota por el tráfico que se genera a petición de sus usuarios, pero lo que está claro es que hay un pastel y cada uno quiere su trozo.
Disclaimer: Esta entrada expresa exclusivamente la opinión personal del autor al margen de la vinculación profesional que tuvo, hace un tiempo, con el Grupo Telefónica.










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