Democracia, violencia y el movimiento 15M

Transcurrido un mes, desde el momento en que el movimiento 15M se puso en marcha, hoy éste se encuentra en una encrucijada a raíz de los acontecimientos ocurridos en el Parlamento de Cataluña. En efecto, si nos quedamos con la primera imagen, donde un par de miles de personas bloquean la institución, símbolo supremo de la democracia, y unas decenas de manifestantes se dedican a obstaculizar la entrada de los parlamentarios y los agreden físicamente y verbalmente, nos encontramos con unas escenas dignas de actitudes totalitarias, que descalifican un movimiento de ciento de miles de personas que durante un mes han ocupado plazas, se han manifestado o simplemente han mostrado su solidaridad y simpatía contra un sistema que les oprime social y económicamente.

Esta primera imagen es la que han recogido los medios de comunicación y está siendo utilizada, hasta la saciedad, por nuestra fauna particular formada algunos políticos y por una mayoría de tertulianos, columnistas y otros “opinadores”, que marcan nuestro día a día sobre lo que está bien y lo que está mal para desacreditar el movimiento de indignación que se había despertado en nuestro país contra la corrupción, la partitocracia y la sumisión a un sistema donde se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas.

Una imagen que cierra el círculo perfecto de la descalificación. En el inicio del movimiento, para nuestra fauna particular, eran unos perroflautas que empezaron a ocupar plazas incomodando a los ciudadanos de bien, luego callaron cuando el movimiento se impuso en la realidad del país, aún más, mucho de ellos asumieron una actitud paternalista de compresión, hoy con los incidentes del Parlamento, no ahorran en epítetos como el de intolerantes, antidemocráticos o de actitudes digna de los nazis, entre otros.

Sin embargo, no podemos quedarnos con esta primera imagen, porque ha sido un acto puntual de violencia producida por unos pocos y rechazada por la mayoría de los participantes. Un acto de violencia en el que no se deben descartar sospechas de manipulación por parte de terceros. ¿Qué hacia un nutrido grupo de presuntos policías disfrazados con todos los elementos típicos-tópicos de los antisistemas? (Véase el vídeo). No debemos de olvidar que a lo largo de la historia de los movimientos sociales y políticos está plagada de situaciones en la que infiltrados de la policía y otros agentes del sistema dominante provocaban situaciones violentas, algunas de ellas sangrientas, para descalificar la credibilidad de los movimientos. Tampoco hemos de olvidar que en Barcelona existe algún que otro grupo de elementos especializados en agitar y provocar, sistemáticamente, situaciones de violencia en cualquier concentración ciudadana, sean por reivindicaciones sociopolíticas o celebraciones deportivas. Ayer el consejero de Interior, el responsable de la violenta intervención de la policía del 27 de mayo, estuvo exultante en sus manifestaciones no verbales y verbales. No verbales, porque mientras los rostros de la mayoría de parlamentarios y miembros del gobierno manifestaban cierta preocupación y estupor por lo ocurrido, el mantuvo la típica sonrisa de satisfacción cuando se alcanza un objetivo determinado. Verbales: “Seguramente soy el único que entendió lo que pasó el 27 de mayo”.

Sinceramente, con un despliegue de más de 500 policías, un ratio de uno por cada cuatro o cinco concentrados, conociendo con mucha antelación que el objetivo de los concentrados era bloquear la entrada de los diputados en el Parlamento, lo razonable, lo lógico, lo que te dice el sentido común, hubiese sido convocarlos en un punto de la ciudad, subirlos en autocares y escoltarlos abriendo un pasillo hasta las puertas del Parlamento. Esto hubiese sido una medida efectiva. Sin embargo, algo falló o alguien consideró que era más rentable, mediáticamente, la puesta en escena y sus posibles consecuencia de 135 diputados teniendo que atravesar, caminando y solos, una masa de ciudadanos concentrados pacíficamente pero altamente cabreados con la clase política. No nos engañemos,  conscientemente o inconscientemente se buscaba la imagen que permitiesen descalificar el movimiento.  Felip Puig necesitaba las instantáneas. “Y tú, ¿cómo has conseguido entrar?“.

En su momento escribí que el movimiento 15M reunía una serie de características específicas que lo diferenciaba de los movimientos sociopolíticos tradicionales: es la expresión local, con sus características específicas, de un amplio movimiento que empieza a manifestarse a nivel global; es un movimiento social autoorganizado pacífico sin un liderazgo definido según los patrones clásicos; es como un río de reivindicaciones y protesta y con muchos afluentes; su fuerza radica en la conquista del espacio público, las plazas y las calles; está permitiendo que muchos jóvenes descubran que pueden ser los protagonistas de su destino y líderes de sí mismo; no tiene programa, está en un proceso dinámico de reflexión y (re)elaboración de propuestas y su concreción; y el espíritu del movimiento tendrá un largo recorrido mientras los grandes problemas sigan vigentes. Es decir, un movimiento complejo donde, hasta ahora, se reivindica la participación directa como máxima expresión de la democracia y se denuncia el incumplimiento contractual del sistema basado en la participación indirecta.

Las acampadas en las plazas ha permitido la reflexión  sobre las reivindicaciones, han sido verdaderas ágoras de democracia directa, así mismo han articulado una serie de elementos organizativos y de estrategias a seguir, algunas de ellas discutibles según la perspectiva personal de cada observador. Ahora el movimiento ha abandonado la centralidad de las plazas y se expande hacia los barrios y los centros educativos y de trabajo. Es un movimiento heterogéneo, unido por un principio básico, la lucha contra un sistema que no funciona. A partir de ahora, sus acciones van a estar centradas en temas concretos, desde la lucha contra los recortes de derechos sociales, hasta impedir los desahucios de familias enteras azotadas por el paro y no poder abordar el pago de hipotecas. No nos engañemos, se van a enfrentar, se están enfrentando contra la sutil e implacable violencia del sistema amparada por leyes aprobadas por la clase política en las tribunas de los Parlamentos.

Ayer, toda la clase política catalana escenificó una declaración conjunta contra la violencia sufrida en las puertas del Parlamento. Me parece correcta y la suscribo. Sin embargo, me gustaría que toda la clase política del país escenifique una declaración conjunta y asuman el compromiso ineludible de acabar con la violencia del sistema que ha permitido que el 5% de los españoles (2,35 millones) no tiene lo suficiente para comer a diario tal como denuncia Intermón Oxfam en España, o que la mitad de los jóvenes españoles no tienen, a corto o medio plazo, una perspectiva de futuro.

Violencia es que limiten tus derechos de expresión, te insulten, escupan o te tiren pintura en un momento puntual. Pero, si hablamos de violencia, en mayúsculas, ésta es la que se ejerce constantemente en nombre del sacrosanto mercado mediante iniciativas legislativas y decretos contra millones de ciudadanos con reformas y recortes. Violencia, con mayúsculas, es la manipulación de los medios de información y sus pregoneros a sueldo. Violencia, con mayúsculas, son las complicidades de algunas instituciones con la corrupción que degradan los valores de un sistema democrático. Violencia, con mayúsculas, son … Tengamos claro donde están los violentos, los de verdad.

Dicen que el movimiento 15M es un caos, los que utilizan este término para descalificarlo, ignoran que el caos es una forma de orden dentro del desorden. En otras palabras, el movimiento 15M, ha liberado una enorme cantidad de energía para poner orden democrático en el desorden de un sistema que alimenta el huevo de la serpiente de un régimen totalitario basado en la defensa de las “leyes” del mercado. Si no se regenera la política, vamos a vivir tiempos compulsos por los estertores de un sistema agónico.

Un pensamiento en “Democracia, violencia y el movimiento 15M

  1. KC

    Bueno, nos queda saber que hay sitios en donde aún se hace las cosas de forma más chapucera y torticera (véase el vídeo) Supongo que porque el “ideólogo” será aún más desgraciado mental que el que idea lo de Barcelona. Y es que no es fácil saber desprestigiar forma manipuladora y torticeramente. Hay que habérselo “currado” antes en toda su trayectoria política… y ser una mente “brillante”. Una pregunta que lanzo al aire: ¿por qué unos políticos van a pie, otros en blindados y otros en helicóptero? ¿Su cargo y representación no son, o deberían ser, iguales?

    Ibáñez se quedó corto con el surrealismo de sus tebeos:

    http://youtu.be/ce5GZQbb1pQ

    Saludos.

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