En la Red la información y los contenidos no son gratis

En la mayoría de los discursos sobre el acceso a la información y los contenidos digitales de La Red se consideran que la mayoría de éstos les salen gratis a los usuarios, sea porque éstos se ofrecen gratuitamente o porque se distribuyen de forma no autorizada por sus propietarios, es decir, la denominada “piratería”.

A la pregunta: ¿Realmente a los usuarios les sale gratis el acceso a la información y los contenidos? La respuesta es: NO.

Para empezar, acceder a la Red no es gratis porque los usuarios están asumiendo una serie de costes elevados como:

  • Las cuotas de comunicación,: ADSL, Cable, banda ancha móvil, pagos por acceso a través de los Wi-Fi hotspots, etc.

  • Las inversiones y gastos en dispositivos: Ordenadores personales, software, impresoras, smartphones, lectores de eBooks, cartuchos de tinta,  unidades de almacenamientos auxiliares –CDs, DVDs, pen drives, discos auxiliares-.

  • Las suscripciones a servicios de pago: TV de pago, iTunes, etcétera.

Un geek bien equipado puede estar dedicando entre 200-700€ al mes en el acceso a la información y contenidos si extrapolamos los datos del estudio de Gizmodo. Es decir, nos encontramos con personas que pueden llegar a gastar más en bits que en calorías, en consumir información que en alimentación.

Sin olvidar el coste de “tiempo dedicado”, como unidad económica, para buscar y acceder a la información y los contenidos y, en el caso de los prosumidores, en elaborarlos y subirlos a la Red.

Para continuar,  los ciudadanos están dedicando cada vez más recursos económicos para consumir productos de la Industria Cultural -cultura y ocio-  y es una realidad que está recogida en los anuarios de estadísticas culturales del propio Ministerio de Cultura.

Si observamos la evolución del gasto medio en cultura por hogar, según el anuario del 2009, podemos observar que desde el año 2000 al 2007, ha seguido un crecimiento constante:

Año Gasto medio (€)
2000 232
2001 251
2002 251
2003 268
2004 298
2005 327
2006 352
2007 372

¿Qué incluye dicho gasto?: el consumo de libros; publicaciones periódicas; cine; teatro; museos; equipos de sonidos, TV, imagen fotografía, video; tratamiento de la información e Internet; los soportes para el registro de imagen, sonido y datos; y otros bienes y datos. En el desagregado del gasto podemos observar que hay dos tendencias. Por un lado un crecimiento del gasto en asistencia a espectáculos –cine, teatro, otros- y en equipos y accesorios audiovisuales de tratamiento de la información y, por otro lado, una disminución en publicaciones periódicas y libros.

Es cierto que el coste de la unidad básica de información, el bit, para el usuario puede parecer que tiende a cero, si aplicamos escenarios teóricos pero, en la practica, la realidad es otra. Por ejemplo, si tomamos el caso de un servicio de escucha de canciones vía streaming como Spotify, en su versión Premium con un catálogo de millones de grabaciones, con una cuota de 10€ mes con la posibilidad de almacenar 3.333 canciones en el modo sin conexión, y tomamos como referente que una persona escucha,  por media, unas 20 canciones al día -600 canciones al mes- observamos con una simulación que:

Hace 15 años 10€ = 2/3 CD = 8 canciones = 1,25€ por canción.

Hoy con una media de 1 hora/día dedicada a escuchar música 10€ = 600 canciones = 0,016€ por canción.

A partir de aquí los escenarios son teóricos y no responden a la realidad ni capacidad media de audición de una persona:

Escucha lista 5,5 horas/día 10€ = 3.333 canciones = 0,003€ por canción

Escucha potencial 24 horas/día 10€ = 14.400 canciones = 0,0007€ . Es una cantidad marginal pero que no es igual a cero y no tiende a cero.

Pero, si a la cuota de Spotify le añadimos una estimación del 30% de los costes mensuales de conexión + amortización equipamiento informático estamos hablando de una media de (10+20€) mes y, en el escenario de 600 grabaciones/mes , el coste por canción seria de unos 0,05€ por canción. Para el que se la descarga gratuitamente –pirata- o la escucha en un servicio gratuito subvencionado con publicidad,  su coste seria de unos 0,03€.

Obviamente, algunos buscan diferenciar entre el pago por acceso a la información y el pago por la propia información, pero, para la mayoría de los mortales, no existe esta distinción: si compro un periódico estoy pagando por  el acceso a una información en papel, si pago una cuota de acceso a Internet estoy pagando por acceder a la información en la Red.

La información y los contenidos no son gratis, han descendido los costes de acceso que se han desplazados de un gasto en un soporte físico tipo CD, en el caso de la música, a los gastos de infraestructuras que tiene que asumir el usuario. También la oferta y la demanda ha cambiado y, hoy, una persona puede escuchar 600 piezas de música o canciones por 30€ al mes, hace 15 años tendría que haber pagado 750€. Pero no es una tendencia exclusiva de la música, los precios de muchos productos y servicios han descendido al incrementarse la oferta y descender los costes de producción.

Otra cuestión es como los autores o creadores de información y contenidos cubren los altos costes de la producción primera unidad en un mundo digital donde las siguientes unidades tienen un coste marginal muy bajo y. También, los modelos de negocios que tendrán que desarrollar para que les permitan cubrir los costes de la primera copia de un producto  junto con la parte proporcional de costes generales y los beneficios empresariales.

¿Qué opinas al respecto?

7 pensamientos en “En la Red la información y los contenidos no son gratis

  1. cambiosocialya

    Pues opino que es una pena lo que está pasando con Internet en España.
    Pienso que es una pena, que aquí no haya ningún comentario, cuando los artículos son bien razonados, y con datos en la mano como este, y que la gente prefiera discutir sobre chorradas sin fundamento y fanatismos como los de Dans en la entrada de la cuadratura del círculo.
    Y que Dans, que se tiene por una persona que dialoga en el “entorno” de la web 2.0, en una entrada que lleva a estas horas 129 comentarios, haya intervenido un par de veces, una de ellas para no decir nada y la otra para humillar a un comentarista y calificarlo de “troll”.
    Es indignante como con este hombre se sucede una incoherencia tras otra, pero “no pasa nada”, “circulen”, como dijo cuando varios usuarios se indignaron con el caso “Menéame” y la “rebelión” del usuario “mmpet”.
    Es triste que me tenga que esconder tras un nick en la web de Dans para que no me censure comentarios totalmente respetuosos, pero que no son de su agrado, y que cada vez que intento colar un enlace hacia una web “no amiga” (sin ir más lejos, la mia”) el comenario acabe desapareciendo. Y luego habla de esa abstracta “neutralidad” de la red. Habrá que preguntarle a él lo que significa.
    Es triste que la gente se trague en bloque el discurso de estos gurús 2.0, y que a los que de verdad reflexionan sobre estos temas (sea cual sea el sentido de sus reflexiones) se les arrincone, y a veces acaben abandonando aburridos porque solo los leen 3 gatos (caso por ejemplo de Ruiz de Querol, que ha pasado por aquí alguna que otra vez).
    Es una pena que entre todos estemos convirtiendo a Internet (no todo, afortunadamente) en una especie de “Salsa Rosa”, en el que si no se grita y se dice alguna barbaridad, lo que se dice no tiene “relevancia” alguna.

    En fin, supongo que la parte positiva es que pese a quien pese, y a pesar de todo, siguen quedando espacios como este, para decir lo que a uno le apetezca.

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  2. asmpredator

    Los gurús 2.0, son la respuesta a la gran mayoria de internautas que de la noche a la mañana se han convertido en ladrones, maleantes y pendejos por obra y gracia de los gurús 0.0 de la cultura, como nadie nos apoya queremos encontrar gente con un discurso distinto que no nos llame ladrones por algo que de momento no es ilegal, ante la sinrazón de un gobierno que no sabe de que va Internet y solo ve en él una fuente de ingresos, cuando el innombrable habla de que el canon se paga y ya esta ya al que no le guste que se aguante, o cuando la ministra cuela unas lineas en una ley por la cara para cerrar lo que le venga en gana, hace que los gurus 2.0 tengan mas relevancia porque frente a discursos de esta índole cualquier cosa es mejor.
    Yo no soy un gran pensador, el señor Dans tiene mas preparación que yo simple mortal, y si, puede que cometa deslices o entre en contradicción algunas veces, pero prefiero su discurso al de los obsesos de la autoría, soy un ciudadano de a pie como muchos otros y desde luego mi Internet no es gratis total y mis descargas me cuestan mi dinero cada mes y todas las animaladas que se estan haciendo en nombre de los autores me convencen de que frente a las mafias legales las descargas son un mal menor y desde luego prefiero un guru 2.0 que abogue a su manera por la libertad de Internet que un guru 0.0 que mienta en nombre de los autores y artistas para embolsarse el dinero para él criminalizandome y censurando Internet.
    Con todo esto no desmerezco este blog ni otras opiniones tanto o mas válidas que las de los gurús 2.0.

    Creo realmente que el dialogo no les interesa a los obsesos de la autoría.

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    1. JLP Autor

      Cambiosocial: son las contradicciones humanas y la falta de coherencia. Por un lado santifica uno de los principios de la filosofía Web 2.0: la conversación, mientras que, por otro lado, practica una especie de monólogo enfrente del espejo. De cualquier forma yo no me haría mala sangre, es lo que hay 🙂

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  3. Branno

    Creo que no sólo hablamos de acceso libre a la cultura, si no de derecho a compartirla libremente por todos los canales posibles. Si se prohibe el P2P, que prohíban también prestar libros. Ahora, que si hablas de prohibir que una persona deje un libro a otra, te miran como un loco (hasta Teddy te mira mal, seguro!).

    Siento centrarme únicamente en una de las facetas que tratas en tu artículo (muy acertado) pero es que desde que lo leí hace un par de días no he podido evitar pensar que el razonamiento tenía algo que me chirriaba. Es obvio que existe una barrera que superar para poder acceder a los canales más habituales de P2P, pero el hecho de una persona tenga acceso a esto facilita el acceso a la cultura de todo su entorno. Está claro que no estamos solos en esto del P2P. Quizá baje una película y si me gusta se la copie a mi vecino en su disco USB… no sé si me explico. Me contaba un amigo, que ha vivido dos años en un pequeño pueblo perdido de Argentina, que desde el único ordenador de ese pueblo todos podían acceder a este tipo de redes (de un modo muy humilde, eso si). Cuantifiquemos eso también, aunque dudo que sea posible.

    Pues eso, my two cents…

    El P2P es sólo un canal más, pero no el único, y no excluye al resto.

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  4. Branno

    Olvidaba también añadir, quizá centrándome demasiado en mostrar otras “caras” del libre acceso a la información y la cultura (y pq no decirlo, meándome un poco fuera del tiesto), que gracias a los soportes electrónicos tenemos acceso a multitud de obras descatalogadas, es decir, sin interés económico a la hora de ser (re)publicadas para aquellos que poseen los derechos sobre éstas.

    Me explico, ya no es necesaria una inversión por parte de los distribuidores en fabricación del medio y distribución por el mundo. Con muchos menos medios casi cualquiera puede poner al alcance de mucha más gente su música, sin necesidad de distribuidora, ni tiendas especializadas, etc.

    Vamos, que no nos centremos sólo en el lado consumidor de la información, si no también en los creadores.

    Disculpas a todos por partir mi post en dos, pero las prisas nunca fueron buenas 🙂

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    1. JLP Autor

      Branno, gracias por tus argumentos. Simplemente decirte que me reafirmo en el tema de que no debemos hablar de acceso libre a la cultura, si no del derecho de que cualquier persona pueda acceder a ella sin discriminación por su capacidad económica y, obviamente poderla compartir libremente por todos los canales posibles. Si en el siglo XX se crearon bibliotecas y mediáticas para los ciudadanos pudiesen acceder a la cultura, hoy la Red es otro medio, en este caso mucho más potente.

      Es una posición que llevo defendiendo en mis entradas. Es asumir el derecho a una sanidad, educación y cultura pública para todos. Obviamente, esta posición no niega el derecho a que los autores/creadores puedan vivir dignamente de su trabajo y establecer los modelos de negocios y canales, que sin ser abusivos, que les garanticen los ingresos económicos.

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