¿Es viable la colaboración 2.0 en las organizaciones actuales?

Cada vez se habla más en la Red de colaboración 2.0 en las organizaciones (empresas y organismos públicos) y la pregunta que nos tenemos que hacer es si ésta es realmente viable.  En mi opinión, la respuesta es NO. Puedo matizar este NO categórico con el añadido de que, hoy por hoy, no es posible con los modelos organizativos del sistema económico dominante que propicia una cultura del individualismo.

El primer problema lo tenemos con el propio concepto de colaboración, el cual tiene diferentes significados según contextos y ámbitos de conocimiento, y, por tanto, es difícil acotar una definición sin contextualizarla en sus mínimos detalles. En el contexto de la Red para un número importante de personas, cuando se refieren a la colaboración, están hablando de tecnología, están hablando de la Web 2.0 y sus herramientas. Y eso es parte del problema porque algunos piensan que con que introducir la Web 2.0 en las organizaciones ya se está desarrollando un espíritu colaborativo. Una premisa que, en mi opinión, es falsa porque las herramientas y tecnologías no crean colaboración si las personas que las usan no poseen una cultura colaborativa previa o están “predispuestas” a asumirla. El hecho de que en la Red han surgido iniciativas colaborativas entre los usuarios, Wikipedia es el paradigma, no quiere decir que en las organizaciones se estén produciendo con la misma intensidad porque no debemos perder la perspectiva de que la cultura organizacional es una derivada de la cultura social dominante, lo contrario es predicar de determinismo tecnológico.

Nuestra cultura social dominante, la que vivimos día a día, la que esta omnipresente en todos los medios de comunicación, sean éstos los tradicionales o los medios sociales propiciados por la Red, está orientada a magnificar al personaje de éxito como individuo, sea en el campo de la empresa, la política o el entretenimiento.  Una cultura social donde predomina, como discurso, el darwinismo social,  es decir , el que está arriba en la escala socioeconómica es el más adaptado el más “brillante” como las estrellas. Sin embargo, salvo excepciones, es un mito porque la mayoría de los individuos que alcanzan el éxito es gracias a la ayuda y el trabajo, directo o indirecto, de otros individuos.

La cultura de las “estrellas” es la antítesis de la cultura de la colaboración y está asentada en la cultura de la competitividad  del sistema socioeconómico dominante. Compiten las empresas para dominar segmentos del mercado, pero también compiten las ciudades, los países, las universidades y las personas en su carrera profesional y social.  Una competitividad que impregna la cultura social donde conceptos como el “ascenso en la pirámide social” o el “techo de cristal”, esa superficie superior invisible y difícil de traspasar en la carrera profesional de las mujeres, están a la orden del día, y obviamente no forman parte de una cultura colaborativa, en el sentido de la contribución de un conjunto de individuos para la realización conjunta de un trabajo o tarea para el logro de un fin común creando valor. El hecho de que, en determinados momentos, colaboren organizaciones y personas para lograr un fin común, son excepciones estratégicas y tácticas.

La cultura organizativa actual dominante está basada en la coordinación con un modelo de mando y control, entendiendo ésta como la acción y efecto de disponer elementos metódicamente y esfuerzos para buscar un objetivo común con arreglo a un modelo organizativo determinado que implica: liderazgo basado en el mando y control, grupos de personas con tareas definidas y procesos, entre otros aspectos. En este modelo organizativo el elemento clave son los procesos que en definitiva son un conjunto de actividades, la gran mayoría estandarizadas, encadenadas unas con otras y con secuencia lógica, donde intervienen grupos de personas especializadas con el objetivo de obtener un resultado final de valor añadido en base a distintos elementos y que requiere una cooperación predeterminada entre los distintos grupos de las personas asignados a las actividades para garantizar el correcto funcionamiento de los procesos.

Esta cultura organizativa está asentada en una sociedad cuya cultura social ha ido reforzando, con el tiempo, el “mando y control” en casi todos los ámbitos y donde se potencia el “pagar” a unas pocas personas para pensar, mandar y controlar, y al resto para ejecutar las ordenes. Es cierto que hoy en día empezamos a encontrar algunas organizaciones, no muchas, donde se están asentando estructuras menos jerárquicas con un liderazgo más proclive a abrir vías de participación en las decisiones con el objetivo de crear un valor mucho mayor aprovechando y, por tanto, potenciando, las capacidades de las personas en entornos cooperativos donde se prima la colaboración para lograr fines comunes. Entornos donde las personas saben que sólo siendo solidarias permitiéndose ser ayudadas y ayudando, obtendrán la finalidad deseada. Queda mucho camino por recorrer para que el modelo en las organizaciones sea más participativo, abierto y transparente y verdaderamente centrado en las personas.

¿Tu entorno organizativo domina el mando-control o tiende a ser colaborativo?

12 pensamientos en “¿Es viable la colaboración 2.0 en las organizaciones actuales?

  1. José Miguel Bolívar

    Coincido en que la colaboración no es posible si no es compatible con la cultura de la organización. Veo sin embargo mayor problema en la obsesión por el control que en el individualismo. El control es lo que realmente mata cualquier intento de colaboración porque limita la iniciativa. La solidaridad probablemente sea más favorable para la colaboración que el individualismo pero entiendo que la persecución de objetivos individuales no es “per se” incompatible con ella, en la medida que personas con un mismo objetivo individual serán proclives a colaborar en un juego win-win.

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    1. José López Ponce

      José Miguel, en tu comentario planteas dos temas interesantes. El primero es la obsesión por el control y el segundo es el individualismo en entornos colaborativos. Sobre el control, como tú bien dices, mata cualquier iniciativa porque está planteado en términos de poder y objetivos individuales con todas las connotaciones que conlleva. Sin embargo, creo que en los entornos colaborativos, más que desaparecer la función de control, esta se potencia como mecanismo de gestión orientado objetivos colectivos.

      Sobre el individualismo, es como el colesterol porque hay del malo y del bueno. El individualismo que domina nuestra sociedad actual, es depredador con el ecosistema y con las personas. Sin embargo, que una persona pueda potenciar y desarrollar sus capacidades como individuo es una aportación a un determinado colectivo y a la sociedad en su extensión y, por tanto, la persecución de objetivos individuales no es para nada incompatibles en entornos solidarios y colaborativos. Negar el potencial de las personas como individuos y las vías para su desarrollo sería caer en los modelos del socialismo “científico” del siglo pasado.
      Un abrazo

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  2. Francisco Sáez

    Durante los últimos 15 años calculo que he conocido, por mi trabajo, la forma de trabajar de más de 200 empresas, desde grandes empresas del Ibex 35 hasta pequeñas y medianas empresas de carácter más familiar. He de decir que no he encontrado en ninguna de ellas esa cultura necesaria para hacer viable esa colaboración 2.0, como tú la llamas, al menos a nivel global.

    Sí he detectado que hay ciertos departamentos dentro de ciertas empresas de ciertas industrias, en los que la persona al cargo intenta implantar este tipo de cultura a nivel local, departamental. Por supuesto, son entornos en los que fomentar el talento y la creatividad es determinante. Como bien dices, queda mucho camino por recorrer.

    Magnífico artículo, José Luis. Espero que lo lean muchos empresarios y ejecutivos.

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    1. JoseLopezPonce Autor

      Cierto Francisco, hoy por hoy, el tema queda reducido a algunas pequeñas empresas o en algunas áreas o departamentos de grandes empresas donde el talento&creatividad es el factor de producción determinante. También nos encontramos con algún “jefe” que en su área de responsabilidad ha intentado introducir un modelo más colaborativo pero que rápidamente se ha estrellado con el modelo organizativo dominante…

      Muchas gracias por tu comentario. Un cordial saludo

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  3. Santiago Bonet

    Magnifico artículo José. Sólo una apreciación, está basado en lo que conocemos hasta ahora. Según mi opinión y experiencia se avecina toda una revolución a corto y medio plazo en todos los ámbitos con fines o motivaciones similares ya sean laborales marcados por las motivaciones extrínsecas (cobran por ello), o hobbies marcados por las motivaciones intrínsecas (lo hacen porque le apetece), derivados de mezclar a la gente joven (2.0) con la de mayor edad (1.0) produciendo una mezcla nueva (3.0 por lo de la suma aritmetica) como explico en este post: http://www.santiagobonet.org/2010/05/29-cambio-hacia-la-empresa-10-20-30-22.html y en especial en la ponencia http://www.slideshare.net/sbonet/crowdsourcing-o-el-arte-de-innovar-cooperando
    Saludos,
    Santi

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    1. JoseLopezPonce Autor

      Santi, cierto, mi “análisis” está basado en lo que conocemos hasta ahora, porque es el modelo socioeconómico dominante. También es cierto que se avecina una revolución en todos los ámbitos porque cada vez más está aflorando una conciencia global en un mundo en crisis, tanto económica como ambiental, porque el modelo de crecimiento actual no es sostenible. Sin embargo, una revolución global que implique un cambio del paradigma socioeconómico dominante se produce por el efecto multiplicador del encadenamiento de las pequeñas revoluciones que se van produciendo por doquier hasta que alcanza la suficiente masa crítica para que el cambio sea general. Otra cuestión son los tiempos, no debemos olvidar que el cambio de un modelo feudal al capitalismo industrial requirió 500 años.

      Estamos viviendo muchas pequeñas revoluciones en muchos ámbitos que van socavando el modelo dominante, como los casos que expones en tu entrada en el blog o en la presentación. En fin, apasionante el momento en que vivimos a pesar de los dramas y tragedias que puede conllevar para algunos colectivos. Me parece que de este comentario va a salir un nuevo post.
      Un saludo y muchas gracias por tu tiempo.

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  4. Lisandro Sosa

    Excelente post, planteando una problematica que cada vez van a ser mas comunes en las organizaciones actuales. La transicion de 1.0 a 2.0 no es una cuestion tecnologica ni mucho menos, es un cambio de actitud y de valores que corresponden a un cambio en la filosofia y la cultura de la organizacion.
    Un saludo desde Argentina.

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  5. Alvaro Magaña Tabilo

    La síntesis “individualismo + control v/s colaboración” es una condición más o menos natural en las organizaciones, dado que se tiende a interpretar la necesidad de liderazgo con la necesidad de que alguien determine los objetivos y tareas a seguir y cumplir.
    Esto siempre termina ubicando en un responsable único, una cara visible con un cargo en su tarjeta, el destino de las iniciativas de la organización, responsable que normalmente también recibe mayores beneficios por la consecución de las metas fijadas.
    Trabajar colaborativamente implica, en mi opinión, que las personas sientan a la organización no como una carga en la mochila de sus responsabilidades, ni como una instancia de “esclavitud-prostitución del sistema”, sino como un espacio de oportunidades y de auto expresión… ¿cuántos gerentes, dueños y socios de empresas creen relevante hacer participes del destino de sus organizaciones a sus empleados y colaboradores? y por otro lado ¿cuántos empleados desean aumentar su carga de responsabilidades más allá de cumplir con lo que implica su “definición de cargo”?

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  6. Santiago Sanz

    A corto plazo no, pero con dos o más cambios generacionales todo es posible.
    Ya estamos en camino aunque es un camino muy largo.

    Gracias por el artículo y la reflexión. Nos leemos.

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  7. Andres Schuschny

    Buen post. Estoy totalmente de acuerdo con tu posición. Es por eso que es tan importante que el ecosistema socio-cultural se plague de “evagelizadores 2.0” y de ejemplos de casos de organizaciones que encontraron la forma más efectiva de operar en el rango de posibilidades de la colaboración. Los ejemplos y sus éxitos relativos son muestras catalizadoras que irradian hacia las demás organizaciones posibilitando la deseada necesaria transformación cultural que quienes bregamos por estos cambios demandamos.
    un abrazo
    Andres

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    1. JoseLopezPonce Autor

      Andrés, que los “evangelizadores 2.0” crezcan, se multipliquen e impregnen el ecosistema socio-cultural propiciando un cambio cultural es vital. La cuestión clave es si este cambio socio-cultural acabará consolidándose transformando la naturaleza humana o al final estamos reeditando una utopía como la Arcadia de Virgilio. La acción y el tiempo lo dirá.
      Un cordial saludo

      PD: Sobre evangelizadores 2.0 habría que realizar una criba… porque entre los que siguen el meme 2.0 porque toca y es cool, y los que rentabilizan económicamente el “discurso” como un modus vivendi pocos son los consecuentes entre el “dicho y hecho”.

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  8. sebastian

    Mmmm bueno dos cosas:

    1. lo del individualismo es inválido*.

    2. nunca vas a crear el “caldo de cultivo” de una cultura colaborativa mientras se le paga a alguien para mandar. Jefe es cualquier idiota que encaja en el statu-quo, líder solo quien consigue inspirar personas a mejorar el mundo (aunque sea su barrio en una cosita sola.)

    * declaro que es inválido porque el individualismo es lo único que te protege del individualismo del vecino.

    Ok, no del vecino vecino pero pensá en un Mubarak un Gaddafi un Videla un Pinochet y buen creo que se entiende… la variabilidad de la naturaleza garantiza que va a haber siempre un idiota que va a asumir que su individualidad es más importante que la tuya (destruyendo toda posibilidad de que emerja colaboración orgánicamente.)

    Por otro lado, si en lugar de trabajar en forma orgánica se está validando una estructura de comando (al tomar por normal que personas que en lugar de hacer, solo digan que hacer y reciban plata y palmaditas en la espalda) entonces WTF no? estás trabajando para diseñar un sistema rígido que ni siquiera premia el obtener cosas hechas (ni hablar de innovadoras.)

    Futuro? bien gracias… (claro que no)

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