Es un hecho que nunca hemos estado tan conectados a los demás como en este momento de la historia de la humanidad gracias a las redes sociales. Unas redes que están multiplicando los vínculos entre las personas de una forma impensable hace años. Antes construíamos nuestras redes sociales en un ecosistema limitado al sitio donde vivíamos, estudiábamos y trabajábamos, ahora tenemos la oportunidad de acceder a todo el planeta y establecer vínculos con cualquier persona para compartir unos intereses o unas aficiones comunes.
Se podrá decir que son vínculos considerados socialmente frágiles por la virtualidad del medio, pero son extensos y siempre queda abierta la puerta de la desvirtualización de las relaciones con personas que nunca habríamos conocido sin estos nuevos medios sociales de comunicación.
Es un hecho de que plataformas propietarias y centralizadas como Facebook, Twitter, o LinkedIn, entre otras, están facilitando que cientos de millones de personas puedan establecer sus redes, su grafo social, y compartir experiencias, fotos, vídeos y otros contenidos. Pero no debemos perder la conciencia de que son plataformas con ánimo de lucro –detrás de ellas hay empresas, inversores, modelos de negocios- y que van estableciendo sus propias reglas, de acuerdo con sus intereses, con el objetivo de obtener beneficios económicos con la explotación de los perfiles de las personas, de sus relaciones, de sus conversaciones y de sus aportaciones en contenidos. En todas se potencia la popularidad –fans, seguidores, contactos-, como medio para que podamos cultivar nuestro ego y exponerlo públicamente. Una especie de trueque -yo te aporto servicios, proyección y la posibilidad de ser popular, y tu me aportas tu “alma”, tu privacidad para que yo la pueda convertir en mercancía-.
Por este motivo, son interesantes los proyectos emergentes que persiguen la creación de plataformas abiertas y descentralizadas donde el usuario –la persona- tenga el control de todo lo que aporta a su red social sin que ninguna plataforma centralice sus cosas y la mercantilice.
Es el caso del proyecto My Open Virtual Identity Manager –Movim- que pretende desarrollar una plataforma libre y descentralizada para redes sociales basada en software abierto y con un modelo descentralizado con el objetivo de que las informaciones de los usuarios no estén depositadas y agrupadas en los servidores de la plataforma. Movim, impulsado por Timothée Jaussoin es todavía un proyecto embrionario, y, por lo tanto, pueden plantearse ciertas dudas sobre su viabilidad, pero como idea es interesante y transformadora en el espectro de las redes sociales online.
Movim persigue ser una especie de Facebook, pero que únicamente actúa de agregador modular de contenidos de diferentes fuentes en una red descentralizada tipo P2P. Un proyecto que se suma a la iniciativa de Diaspora que también persigue crear una red social con características similares impulsada por cuatro estudiantes de la Universidad de Nueva York.
Movim, Diaspora y otras iniciativas, que sin duda irán apareciendo, son las alternativas que nos permitirían crear redes sociales y compartir todo lo nuestro con los otros, al mismo tiempo que controlaríamos, nosotros mismos, nuestra privacidad. Una opción que probablemente será seguida por una minoría de los usuarios, porque, como en el retrato donde Dorian Grey depositó su alma a cambio de la eterna juventud y belleza:
¿Venderemos nuestra privacidad a Facebook por la inmortalidad de un yo-ideal que se exhibe o anhela ser visto y reconocido, por lo que atribuimos a nuestras virtudes, en una masa de cientos de millones de personas o nos limitaremos a utilizar la tecnología como un medio de potenciar nuestras relaciones manteniendo el control de nuestra privacidad? Interesante dilema.
Por el momento, Daniel Grippi, Maxwell Salzberg, Raphael Sofaer e Ilyia Zhitomirskiy, unos jóvenes estudiantes con ilusión y capacidad creativa, explicando su proyecto Diáspora…
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Recién cocinado en Rizomatica: Facebook, el control en las redes sociales y Dorian Grey http://bit.ly/9L3voN
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Después de escribir un post http://bit.ly/bYkkvE preparando una ensalada Salsiki (pepino y yogur griego)… una cena refrescante
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Interesante comparación entre las redes sociales y Dorian Grey http://bit.ly/a6bDlL ¿vendemos nuestra alma al diablo a cambio de +ego?
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