Inteligencia colectiva para reducir el déficit público

La crisis actual, junto con el impacto de la globalización en la redefinición de los escenarios económicos, está planteando abordar grandes cambios en las estructuras económicas y sociales de los países desarrollados. Uno de los efectos es la reducción del gasto público en una serie de países, principalmente en UE, con sistemas de gestión política-administrativa, servicios públicos y coberturas sociales que tuvieron un gran crecimiento en los últimos 50 años.

Obviamente, la cuestión que se plantea es por donde recortar el gasto para reducir el déficit y, en este punto, las soluciones son diversas, aunque, en general, se tiende a medidas macro efectistas y simplificadoras, tomadas en un despacho manejando unos cuantos indicadores: rebajar la masa salarial de los funcionarios en X puntos, decidir transversalmente reducir en X puntos las plantillas –vía reducción oferta pública de empleo-, eliminar servicios públicos o rebajar las coberturas sociales.

Pero, por el momento, las iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia de los sistemas –incremento de la productividad- y detectar los costes superfluos o innecesarios derivados, a nivel micro, de una mala gestión de los recursos y de los procesos en cada unidad y organismo brillan por su ausencia.

En este contexto, de falta de medidas que vayan al fondo de los problemas, nos parece muy interesante la iniciativa del nuevo gobierno británico de dirigirse por carta a los casi seis millones de empleados públicos para conocer su opinión y recabar ideas acerca de cómo recortar el gasto y reducir el déficit público. Una petición directa en la que les piden ayuda para identificar los recortes, de manera justa y responsable, partiendo de la premisa de que son ellos los que están en la primera línea de los servicios y la gestión y, por tanto, saben dónde las cosas funcionan bien y en dónde se desperdicia, y como se podrían replantear las cosas para lograr mejores servicios con menos gasto.

Para ello, han puesto en marcha la plataforma Spending Challenge, para recoger las propuestas en todos los ámbitos del Estado, desde las fuerzas armadas hasta de empleados de empresas privadas que trabajan para el sector público, con un plan de acción con fases bien definidas.

Aunque es la primera iniciativa a nivel global, en el Reino Unido ya llevan un cierto tiempo desarrollando iniciativas donde los empleados públicos se involucran en procesos de mejora como el caso que recogí en la entrada: Los propios funcionarios pueden asumir la transformación de los servicios públicos. Veremos cual es el resultado, pero es una medida inteligente que corresponsabiliza a todos en la búsqueda de soluciones.

Otro referente a tener en cuenta. ¿Para cuándo en nuestro pesebre?

7 pensamientos en “Inteligencia colectiva para reducir el déficit público

  1. Amalio A. Rey

    Jose:
    Mas que una medida inteligente, a mi en estos tiempos me parece una obviedad. Pero que se haga desde la politica, y desde el gobierno, la hace parecer inteligente. Pero ademas de una obviedad, es un derecho como la copa de un pino. Tiene coj… que eso no sea algo normal, habitual, ordinario, en un sistema que llaman “democracia”.
    Por otra parte, la “inteligencia colectiva” no debe limitarse a las tareas de “generación de ideas”, que parece ser el caso. Que se practique en eso, pues mira… ya es un avance, vamos mejorando, pero insisto, es casi obvio que eso se haga (aunque los politicos sigan pensando que las soluciones a la crisis son “solo-cuestión-de-expertos”). El verdadero desafío estará en que ese proceso de “inteligencia colectiva” vaya más allá de la simple “generación de ideas”. Y para eso, necesitamos:
    1) TRANSPARENCIA: Un espacio donde las ideas se expongan abiertamente (a mi no me vale que todos los españolitos le mandemos una cartita a los políticos, bis a bis, con ideas… si no hay un lugar donde esas ideas se presenten y debatan con total transparencia)
    2) FILTRO COLABORATIVO: Un espacio donde la gente pueda ir mas alla de proponer ideas, sino que pueda votarlas y filtrarlas, para que quede patente, meridinamente patente, qué ideas la gente “reclama” mas que otras. El “voto” deberia ser argumentado, para generar debate y conocimiento fundado. Si no hay eso, despues te pueden contar una milonga sobre “qué es lo que pide la gente”. Es mas o menos lo que ocurre con los famosos “buzones de sugerencia” que son tan opacos…
    3) CAPACIDAD DE DECISIÓN: Del filtro a la agregación, para llegar a decisiones colectivas. Eso se supone que lo hace despues el Parlamento, pero vendria bien que podamos hace parte de ese trabajo la Sociedad Civial, en plan bottom-up, para que a los parlamentarios no les entre el clásico “ataque de experto”, que ya sabemos como calzan.
    Un buen comienzo, pero no me haría tantas ilusiones. Aun así, soy optimista.
    Amalio

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  2. JoseLopezPonce Autor

    @Amalio A. Rey
    Amalio,

    Aplicando el sentido común esta iniciativa puede parecer una obviedad en cualquier sociedad democrática, pero como la realidad es otra, el hecho de que un gobierno de los primeros pasos en pedirles al resto de los mortales su opinión para mejorar la gestión nos sorprende y hasta lo calificamos de inteligente.

    Es cierto que es un simple generador de ideas y que posiblemente el gobierno británico únicamente tenga en cuenta algunas de ellas, pero es un primer paso que puede crear precedentes. Obviamente, los tres puntos de un ideal de inteligencia colectiva colaborativa que expones sería la vía correcta, pero dudo que los “poderes” estén por la labor y menos en nuestro país. Si la “pérfida Albión”, la democracia más antigua del mundo moderno, da estos primeros pasos, ¿qué podemos esperar de la nuestra?

    Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad. Un pesimista, ve una calamidad en toda oportunidad. W. Churchill

    Gracias por tu tiempo y comentario bien armado.

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  3. Amalio A. Rey

    Jose:
    No te tomes esto en sentido binario de optimista/pesimista. Mi comentario no iba por decir que es una obviedad destacar esta iniciativa, porque creo que es loable e interesante darla a conocer. Lo que queria hacer constatar es lo mal que vamos para considerar “inteligente” una cosa que deberia ser un derecho, una autentica obviedad, si fueramos una “democracia” de verdad.
    Esa experiencia me recuerda, salvando las distancias, a lo que hizo Raul Castro, el sucesor de Fidel en Cuba, hace dos años. Convoco a todo el pueblo, en asambleas y otros ámbitos de reflexión, para que enviaran ideas, aportaran ideas “de todo tipo” para “mejorar el país”. La gente se entusiasmo, fue un ejercicio de generación de ideas siguiendo patrones de inteligencia colectiva. Asi que esto no es nada nuevo. Sin embargo, ¿que paso? pues ya sabes, “hablen chicos, desahoguense, teneis el microfono para proponer ideas”, que despues soy yo, y mis “expertos parlamentarios” (en el caso de Raul, ni siquiera, él solito con Fidel), los que vamos a elegir las que nos dé la gana. ¿Y por que ocurre eso? Pues porque el proceso no es transparente, porque no hay filtrado colaborativo publico, y entonces al final, nadie sabe lo que realmente “pide el pueblo”. Esa información privilegiada solo se consume por los elegidos que tienen la información completa. Tu y yo solo sabemos lo que tu y yo hemos sugerido. Ellos lo saben TODO, y deciden qué hacer con ellos en reuniones de gabinete donde hay mas intereses espurios que otra cosa. Lamento decir esto, porque soy un OPTIMISTA…
    un saludo, colega… y agradezco que “menees” estas historias, que a mi me mola todo lo que tenga que ver con modelos de “inteligencia colectiva”.
    Amalio

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  4. JoseLopezPonce Autor

    @Amalio A. Rey
    Amalio, para nada lo he tomado en el sentido binario optimista/pesimista, y sobre todo me ha parecido muy acertada tu argumentación. De cualquier forma, como tu bien dices de salvando las distancias, no hay punto de comparación entre el tandem David Camaron- Nick Clegg y los Fidel’s Brother.
    Creo importante “menear” recoger las experiencias de otros sitios-países con el objetivo de que nuestra “clase política” vaya tomando nota, aunque, por el momento, les traiga al pairo cualquier iniciativa de empoderamiento de los ciudadanos.
    Saludos

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  5. Javier Llinares

    @Amalio A. Rey, llamame incauto y todavía confiado, pero yo ya me conformo con la propuesta.

    ¿Para que tenemos que ser tan ámbiciosos? ¿Para qué vamos a liarla?

    Si escuchan las propuestas, si la propuesta esta hecha porque se la creen y no por pura propaganda política, entonces la propuesta debe ser bien venida.

    Aprovechemos la ‘inteligencia colectiva’ y seamos ‘inteligentes’ como para llevar esa ideas a la práctica, la transparencia, el filtro y la decisión no va a hacer nada más que alargar ese proceso, o en cualquier caso estamos abriendo un nuevo proceso, también loable, pero con el primer paso ya se consigue algo. Celebremos el primer éxito y luego ya iremos a por el segundo.

    @jose aunque ‘solo’ sea un generador de ideas, pues para los tiempos que corren no esta nada mal, el problema es llevarlas a la práctica. El mundo esta lleno de buenas ideas, pero además hay que llevarlas a la práctica, así que confiemos en que lo hagan, supongo que por eso han puesto en marcha la iniciativa. Creo que es una buena iniciativa y que estas iniciativas van a ir generando tendencias.

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  6. Amalio A. Rey

    Javier:
    Me parece bien que te conformes con la propuesta.
    Ni te llamo “incauto”, ni creo que sea yo “tan ambicioso”. Nada de etiquetas por dar una opinión.
    Tu razonamiento se basa en unos IF en los que yo no creo (si escuchan las propuestas, si se las creen) porque desgraciadamente, la experiencia que yo tengo de los politicos no va por ahí. Por eso pido “transparencia”, ¿y por que no pedirla? ¿Y por que la “transparencia” tiene que “alargar el proceso”? ¿y por qué la “transparencia” impediría que esto se lleve a la practica? No creo que seamos menos “inteligentes” por pedir eso.
    Estamos de acuerdo, con el primer paso “ya se consigue algo”, eso es indudable. Pero es que eso no es nuevo, ya se ha hecho antes, no es tan novedoso. Lo que sería motivo de celebración es que implemente algun mecanismo transparente y abierto que permita verificar que esas ideas tienen un impacto real, y sirven para algo. Que la pseudo-democracia de “proponer” se traduzca en una democracia real de “decidir”.
    Me podria conformar con un buen “generador de ideas” pero ya hemos visto mucho a los politicos-profesionales destruyendo confianza. Hay precedentes de sobra para desconfiar, ¿no lo crees?
    un saludo…

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  7. cumClavis

    Me parece una excelente idea aunque cuesta no verla en nuestro pesebre como una crema más para el maquillaje organizativo. Como le comentaba a Iñaki, dependemos demasiado de “personalismos” y estas propuestas requieren de un proceso que ya haya generado confianza en la organización. Esperemos que llegue pronto para ir ganando tiempo…

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