La fábrica en casa. Una economía emergente

Dentro de poco veremos como las tecnologías para la fabricación personal o autofabricación de objetos, es decir, impresoras 3D, escáneres 3D para reingeniería inversa, y otras tecnologías que permitan elaborar objetos a partir de diseños tipo CAD, pasarán de ser unas tecnologías reservadas a los geeks y a algunas empresas muy especializadas, para convertirse en una herramienta cotidiana para los consumidores y las empresas en general.

Todo apunta a que en muy pocos años,  las tecnologías de autofabricación de objetos  estarán presentes en las pequeñas empresas y en las escuelas. En diez o veinte años, todas las casas y oficinas tendrán su máquina automática de fabricación. Dentro de una generación, será difícil explicarle a nuestros hijos pequeños cómo podíamos vivir sin el autofabricador y que teníamos que comprar online los productos ya prefabricados y esperar  unos días para recibirlos en nuestro domicilio.

Estas afirmaciones están recogidas en un estudio prospectivo, Factory @ Home: The Emerging Economy of Personal Fabrication (Véase el PDF) elaborado para la Office of Science and Technology Policy del gobierno federal de los Estados Unidos, donde, en su centenar de páginas, se analiza el estado del arte de la tecnología, las tendencias que se están perfilando y el potencial del mercado acompañado de  una serie de recomendaciones.

En el informe es de destacar el énfasis que ponen en la educación (véasen las 20 recomendaciones) como semillero para potenciar el emprendimiento y la creación de pequeñas empresas que saldrían de las Fab labs creadas por estudiantes inquietos e innovadores. Unas empresas con una orientación hacia los servicios locales en el contexto de una economía más humana.

En mi opinión, los autores del informen están proponiendo crear las condiciones objetivas para  una reedición de la revolución de la informática y del ordenador personal de los años 70 del siglo pasado en la que surgieron, en garajes y habitaciones de las residencias de estudiantes, las empresas que hoy lideran el sector como Microsoft, Apple o HP, entre otras. Si las tecnologías para la autofabricación de objetos va a ser una de las revoluciones tecnológicas con un gran impacto en los próximos años,  me pregunto: ¿vamos a perder este nuevo tren de la innovación y transformación socioeconómica?

Es altamente recomendable la lectura del estudio por su rigor, por su enfoque y por la riqueza de nuevas ideas sobre una revolución tecnológica emergente que todavía está en sus inicios.

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