La innovación ha muerto, viva la transformación

transformationLa innovación murió en 2008, muerta por la sobreexplotación, por una utilización abusiva, por la estrechez de miras, por su instrumentalización y por la incapacidad de evolucionar”. Es lo que afirma el diseñador y editorialista  Bruce Nussbaum en su entrada “Innovation” is Dead. Herald The Birth of “Transformation” as The Key Concept for 2009 publicada en el Business Week el 31 de diciembre de 2008.

Para Nussbaum, empresarios, consultores, marketers, publicitarios y periodistas han degradado y devaluado la idea de la innovación confundiéndola con los cambios, la evolución tecnológica, el diseño, la globalización y la perspectiva de todo aquello que puede parecer “nuevo”.

Según Nussbaum, ésta muerte está relacionada con nuestra obsesión por las mediciones, las métricas y una demanda de previsiones en un mundo imprevisible. Para él, lo más importante es que la innovación no nos guía en un futuro incierto y tumultuoso. La innovación se ha revelado débil como táctica y como estrategia para afrontar la tormenta económica y social que estamos viviendo en los últimos meses.

Como alternativa, Nussbaum defiende un concepto más profundo y más sólido según él: la transformación. Porque la transformación capta los principales cambios en curso y nos puede ayudar para guiarnos en el futuro. Esto implica que nuestra vida se organizará, cada vez más, alrededor de plataformas digitales y de redes que reemplazaran las grandes organizaciones que conocemos.

Siguiendo su tesis, nuestra cotidianidad estará formada, cada vez más, por los intercambios realizados en ecosistemas/plataformas como: iTunes/iPod/iPhone, Nike Plus, Facebook, Threadless, Zipcar, etc. Para él, la idea de  transformación tiene más en cuenta los cambios socio-económicos y políticos que la idea de innovación porque implica una transformación de nuestros sistemas educativos, de salud, de transporte y de representación política, ya que la transformación pone el acento en las personas, en la concepción de las redes y  en los sistemas que permitan alcanzar sus deseos y sus necesidades. Se apoya más sobre la humanización de la tecnología que en la imposición de ésta sobre las personas.

El concepto transformación se adapta a la idea de que nosotros estamos en una sociedad posconsumista  definida por dos grupos de actores económicos: los productores y los consumidores. La transformación permite abordar la creatividad de una nueva sociedad en la que somos, a la vez, productores y consumidores de valor, tal como podemos observar en la Red. Si en el pasado el valor económico se generaba en la transacción, hoy en día, se genera por las interacciones. La clave es poder monetarizar éstas interacciones como núcleo de de una economía fundada en los medias sociales.

Hasta aquí, la tesis Nussbaum. Si consideramos que la “innovación de los sistemas financieros” nos ha conducido a una crisis sin precedentes y la mayoría de los agentes económicos se han qudado sin ideas “inovadoras” para reconducir la crisis actual, la verdad es que el concepto de transformación, en el contexto de un ecosistema de interacciones, es atractivo. Tendremos que darle algunas vueltas a este cambio de paradigma.

13 pensamientos en “La innovación ha muerto, viva la transformación

  1. Andres

    El tema es que para lograr la transformación, digamos la verdadera transformación es necesario que cambie la “visión de mundo” del meme cultural predominante (hoy, aun el meme de la modernidad/materialista/tecnoindustrial). Para ello es necesario superar el mismo régimen disciplinario/normalizador (en el sentido de Foucault) que lo generó. Todos los cambios, toda transformación viene del margen y se plasma cuando eso marginal se torna en paradigma. En tal sentido habrá que seguirle el rastro a los nativos digitales, quienes serán lo futuros dirigentes que procuraran la transformación cuando gestionen todos los resortes de la sociedad.
    un abrazo
    Andres

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  2. Julen

    Suscribo lo que comenta Andrés. El escenario actual está muy condicionado por una forma de hacer las cosas. En el terreno donde me muevo, en las empresas, esto es espectacular. Innovar como “nueva obligación”, como un “santo grial” que hay que encontrar y que nos dará la felicidad eterna. Pudiera no ser la forma.
    Lo que sí creo muy importante es el diseño de las tácticas para transformar. Parecería que hay muchas diferentes formas de encarar ese proceso. Y aquí radica lo interesante, desde mi punto de vista. Porque en gran parte, debemos hacerlo desde dentro del sistema, aunque nos situemos en su periferia, pero dentro del sistema.
    Saludos.

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  3. josempelaez

    Considero que el valor económico se genera en el intercambio comercial libremente acordado.
    Independientemente del vocablo que empleemos, creo que la Red permite hoy personalizar las relaciones y salir del “régimen disciplinario/normalizador” que dice Andrés.
    Estoy con Julen en trabajar ya “desde dentro del sistema”. No ceo que haya que esperar a que crezcan los nativos digitales (sobre cuyas eventuales aportaciones tengo grandes reservas). Los beneficios de un Google, Amazon, Zappos… vendiendo de forma personalizada deberían de suponer un buen estímulo para la “transformación”, me parece a mí.

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  5. Mario Dehter

    José, yo no se si tu sabes cuanto valoro y aprovecho para mi aprendizaje tu pensamiento y la forma de expresarlo. Pero manifiesto mi oposición al tratamiento tan exageradamente desproporcionado se le ha dado a esta moda de crear «juegos de palabras» a aspectos de la creatividad que siguen siendo tan poco “originales” en su esencia. De hecho, se sigue utilizando una bombilla (lámpara) para ilustrar el concepto “innovación”, “creatividad” o “ingenio”.

    Las circunstancias son inestables, ¡¡¡siempre lo han sido!!! Esta revulsión de la “cultura-financiera” que impacta a la “cultura-política” y en consecuencia a toda la organización social global, afecta tanto a los más pequeños e inexpertos, como a los más poderosos y “tradicionalmente innovadores”… no se trata de cambiarle el nombre a las cosas pretendiendo que sean “correctas”; sino que —recordando al “viejo” Drucker— hay que comenzar a hacer correctamente las cosas correctas. No es cuestión de nombres. Es cuestión de hechos.

    Un abrazo.

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  6. JLP Autor

    Mario, Sartre daba una gran importancia a la confrontación de opiniones como condición del conocimiento y de las transformaciones conscientes de la vida y la sociedad. Por tanto, bienvenida tu oposición a la creación de “juegos de palabras”. En mi opinión, los conceptos no son términos neutros, siempre debemos contextualizarlo en el lugar y el momento que se utilizan, por este motivo, los “juegos de palabras” son pertinentes. En este sentido, el concepto de innovación, tal como se está utilizado en nuestro contexto socio-económicos tienen el foco puesto en una creatividad para optimizar los beneficios de tipo económicos, siendo marginal el foco en la mejora de la calidad de la vida de las personas, salvo que aporte, también, un beneficio económico.

    Comparto, en su esencia, las tesis de Nussbaum, porque lo que defiende está alineado con el “viejo” Drucker-hay que comenzar a hacer correctamente las cosas correctas y, por tanto debemos “transformar” todo lo que hemos creado para mejorarlo y superar la crisis. No podemos sacrificar la concreción del análisis de un fenómeno en un sistema fijo de conceptos.

    Es el momento de recuperar la dialéctica, sacarla de los baúles, como método de razonamiento, de cuestionamiento y de interpretación.

    Un abrazo

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  7. Mario Dehter

    Compro! pero, por favor: hazme un descuento.

    Casi, casi, casi: me convences para cambiar de parecer. Que nos encontramos en medio de otra catarata de “jerga tecnocrática” que, como otras veces en los últimos 40 años, volverá a languidecer en la medida que los empresario y sus ejecutivos puedan volverse a aplotronar plácidamente sobre “tiempos menos inestables” (o al menos, más previsibles).

    Has hecho un buen intento. Y estoy mejorando mi escepticismo (un “mal” modelado en más los 55 años que viví en Argentina).

    Permíteme sugerir la lectura del artículo de Dolors Reig en su blog: “Design thinking: Llegó el momento de la transformación(sobre todo, disculpa el «autobombo», mi comentario donde resumo la evolución de “jerga” en torno de la “innovación” desde la década de 1970 a la fecha).

    Tienes que aceptar, por favor, que yo soy un tipo poco o nada racional. Soy muy emocional y no respondo, la mayoría de las veces, con un pensamiento lógico y sistémico. Quizás, esto no sea una “dificultad” (ni el mundo, ni el dinero, ni la vida de otras personas dependen de lo que yo decido o como yo pienso). Quizás por eso me he “atrevido” a tener un hijo con 54 años de edad cumplidos (voy para los 59 y estoy jugando cada día mejor al fútbol con mi pequeño hijo), me desprendo de la base científica y me cuestiono lo de “otra ver la lamparita” y que las corporaciones más poderosas, con “mayor traidición” innovadora y los que más han “transformado” todo son los que se enfrentan a los lados más oscuros de este ciclo crítico.

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  8. JLP Autor

    Estimado Mario, la cuestión no es comprar o vender ideas o conceptos. Las “jergas” son componentes de los discursos ideológicos dominantes en cada momento y, obviamente, como tú intentas decirme, tenemos que estar alerta, con los cinco sentidos.

    Si algo me gusta de tu manera de pensar: emocional y caótico (pensamiento complejo). No te estoy enjabonando.

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