La innovación social y política hoy está en las plazas

Ayer, día 18 de mayo, estuve presente en la acampada de la plaza de Cataluña (#acampadabcn) con un doble objetivo, ser un actor activo más con el movimiento #15M y observador de un fenómeno social y político. Tengo que reconocer que las horas que pase en la acampada fueron intensas y, al margen de la emoción vivida, me sirvieron para esbozar una serie de reflexiones que comparto con vosotros.

Aunque la afluencia de personas era intergeneracional, había gente de todas las edades, el liderazgo de las acciones y las actividades que se desarrollaban lo ejercían lo más jóvenes. Alentador ver que la denominada “generación perdida” empieza a coger las riendas de su destino.

En los debates que asistí, el fluir de intercambio de ideas, propuestas  y reivindicaciones era constante. Destacar el respeto y la escucha activa de las diferentes puntos de vista de las personas que intervenían. Los parlamentarios y tertulianos deberían tomar ejemplo de las lecciones de civismo, escucha y respeto que demostraban los participantes.

En los debates dominaron los temas relacionados sobre la importancia de votar, el valor de la democracia y la importancia de la participación ciudadana. Aspecto que clarifica el lema #nolesvotes, se pide castigar a la partitocracía que degrada a la democracia, no se demonizaba ni la democracia, ni la política, ni los partidos políticos como representantes de los ciudadanos en las instituciones. Además, una parte importante de las intervenciones estaban centradas en una oposición  a los mercados no regulados, la reivindicación del sector público al servicio de los ciudadanos, la crítica a la ilusión del crecimiento infinito y la reivindicación de los valores que la humanidad ha ido consolidando a lo largo de la historia.

Es cierto que algunas propuestas pueden considerarse utópicas, pero no debemos olvidar que todos los movimientos de transformación social y política, a lo largo de la historia, han estado acompañados de propuestas que se consideraron utópicas, y algunas de ellas se plasmaron y acabaron siendo motor de la historia. A los tertulianos, comentaristas y analistas políticos que aún se preguntan qué quieren esa gente y dónde están sus propuestas, les recomendaría que abandonen las cómodas sillas de las redacciones o los platós televisivos y radiofónicos y aposente sus culos en el duro suelo de las plazas para escuchar y comprender.

Internet y las redes sociales están jugando un papel importante en las movilizaciones, es el espíritu 2.0, la gente se informa, comparte impresiones y se coordina, pero la acción está en el espacio público, en el mundo 1.0, en la comunión y la hermandad colectiva. Los vínculos fuertes de más de 2.000 personas en la cacerolada de anoche superó con creces a cualquier “Time Line” en Twitter.

Todo apunta que en las elecciones locales y autonómicas del 22M, el gran derrotado será el PSOE y el gran beneficiado será el PP. Se dirá que el movimiento del 15M ha sido como un sarpullido primaveral que desaparecerá el 23M, puede ser, pero gobierne quien gobierne, los problemas económicos, sociales y políticos reales seguirán ahí, se agravarán mucho más porque las arcas públicas están exhaustas y la lógica del “mercado” requerirá más ajustes y recortes en una economía enferma y cautiva de los mercados.

El 15M está marcando un antes y un después, y si la clase política no escucha y asume las reivindicaciones de los ciudadanos, después de un plácido y relajado verano se encontrará, en otoño, con la reedición de un movimiento mucho más vigoroso y más concienciado, porque la lección del 15M es que los ciudadanos empezamos a asumir que nos corresponde a nosotros volver a concebir el papel del gobierno.

La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva” John Stuart Mill, filósofo, político y economista inglés del siglo XIX representante de la escuela económica clásica.

Un pensamiento en “La innovación social y política hoy está en las plazas

  1. KC

    Coincido plenamente en tu análisis, José. Por cierto, me has acertados los dos autores que has citado en las dos últimas entradas. Dos auténticas máquinas.

    Saludos.

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