La neutralidad de la Red. ¿Ideología o empanada mental?

Los más ardientes defensores de la neutralidad de la red argumentan que se tiene que garantizar que un ISP  noprivilegie unos bits sobre otros por el hecho de que vengan de un proveedor determinado, con un protocolo determinado o con un origen o destino específico”, al mismo tiempo que defiende “que cada uno tendrá el ancho de banda que pueda pagarse según sus circunstancias” (a modo de ejemplo: véase Enrique Dans, profesor IE Business School).  Es decir, al dogma neoliberal del valor superior de la libre circulación de capitales y mercancías, de la conveniencia de las privatizaciones y de la desregulación de los mercados, de la independencia de los bancos centrales y, en suma, de la primacía de lo privado sobre lo público, se le incorpora la libre circulación de bits.

Mientras que se obvian principios democráticos básicos como:

  • El derecho de acceso a la información y la cultura. Si puedes pagarte el acceso al ancho de banda podrás acceder a los contenidos y servicios.
  • La libertad de expresión y los derechos sobre la privacidad. Las empresas proveedoras de contenidos y servicios determinan los contenidos que alojan y distribuyen. Determinan los derechos de los usuarios, lo que puedan expresar y los usos y destinos de las informaciones aportadas al margen de los derechos civiles y constitucionales como ciudadanos.

Además, se da la paradoja de que por un lado se van imponiendo los medios sociales de comunicación, en principio, una democratización de la voz de las personas en contraposición con los medios de masas de comunicación con sus mensajes unidireccionales;  mientras que por otro lado observamos el proceso de concentración de la propiedad en conglomerados empresariales de los medios de comunicación tanto sociales como de masas avanza de modo inexorable, y a gran velocidad con los peligros que comportan en el control de la opinión y los contenidos (léase Google, Microsoft, Yahoo, Amazon y unos pocos más).

Un pensamiento que está alineado con las teorías neoliberales más “cool” sobre Internet y que tuvieron su origen, a mediados de los años 90 del siglo pasado, en California donde se produjo una extraña fusión entre la bohemia cultural de la ciudad de San Francisco y la industria de tecnológica punta de Silicon Valley. Una combinación promiscua del espíritu despreocupado de los hippies y el ardor empresarial de los yuppies, una amalgama de realidades opuestas que desarrolló un discurso que se podía resumir en una profunda fe en el potencial emancipador de las nuevas tecnologías de la información.

Una fe emancipadora acompañada de un deseo de libertad y con una visión relativa de la solidaridad que fue el origen de la “virtual class”  que desarrolló y difundió, como los apóstoles, el discurso utópico que explica cómo, poniendo el debido empeño, todos los países pueden llegar a ser competitivos en un “mercado libre y justo“. Un perfecto sistema “inercial“, que desde su perfecta racionalidad despreciaba las conocidas debilidades: el monopolio, la competencia desleal, la burocracia y la corrupción.  Una ideología que fue ampliamente difundida, en aquellos años, en revistas, libros, programas de televisión, sitios Web, los foros de Usenet y conferencias .

Un conjunto de ideas sobre el sistema emergente –económico, social, político, cultural, etc- en la Red que manifiesta un cierto nihilismo ya que es el resultado de un deseo de globalización de las culturas sumidas a una versión unilateral únicamente orientada hacia la técnica y que sigue dominando la mayoría de los discursos sobre la Red.

Aunque hoy estemos observando una guerra entre dos grandes sectores de las TICs utilizando la neutralidad de la red como argumento, por un lado, los grandes proveedores de contenidos –Google, Yahoo, Amazon, Skype, Sony, entre otros- que defienden la neutralidad como sacrosanto principio y los proveedores de conectividad –Telecos, Cisco, Alcatel, Nokia y otros más- que consideran que la neutralidad de la red frena la inversión de servicios avanzados y una buena gestión de la red (Véase La neutralidad de la Red agita a las grandes empresas de Internet). En mi opinión, el argumento es circunstancial, los proveedores de contenidos y servicios, hoy necesitan la libertad de circulación para consolidar su dominio de los mercados, una vez dominados y controlados, otro gallo cantará.

SI a la neutralidad de la red, pero también SI al derecho de que cualquier ciudadano pueda acceder a ella sin estar limitado por sus circunstancias económicas y NO al control de los contenidos por parte de los proveedores de contenidos y servicios y SI a la libre expresión.

¿Qué opinas tú?… no te reprimas… ¡exprésate!!!

2 pensamientos en “La neutralidad de la Red. ¿Ideología o empanada mental?

  1. Luis Casas Luengo

    La libre circulación de los factores productivos no es dogma neoliberal, sí lo es el cómo. El conocimiento aún no tiene una regulación parecida a la existente para mercancías, capitales, servicios y trabajadores dentro de la U.E.. La evolución de los últimos años muestra el neoliberalismo al que te refieres para estos cuatro: más liberalización menos políticas comunes y menos poder para instituciones supranacionales. El problema es que el mercado ha superado al neoliberalismo que ni es tan neo ni es tan liberal: requiere una regulación para hacer mercado de una determinada forma que es la que están buscando ahora. Y además seguimos con la confusión derivada de que cada uno traduce “free” como mejor le interesa: gratis o libre. Van contra lo gratis, y se cargan lo libre.

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    1. JLP Autor

      Luis, muchas gracias por tu comentario y tiempo dedicado, creo que clarifica y extiende mi exposición. Es cierto que los factores de circulación de los factores productivos no es dogma neoliberal, pero sí el cómo. Un cómo que ajustan a sus intereses y, por tanto, buscan las regulaciones acordes con ellos.
      Saludos

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