La Red. La dimensión de los contenidos y los buscadores

search-engines-world-mapLa noticia de una posible alianza entre Microsoft y Murdoch contra Google, en el que se plantea que el buscador Bing de Microsoft pague por indexar los contenidos de la prensa online, ha despertado una cierta polémica y posicionamiento “emocional” sobre Microsoft y Google.  Hablar de Microsoft y Google despierta pasiones. Para muchas personas  la posición hegemónica de Microsoft, durante tantos años en campo software, y su modelo de negocio les provoca rechazo mientras que Google, con su imagen “cool” y su modelo de negocio de ofrecer y ofrecer servicios gratuitos de valor añadido a los usuarios, provoca simpatías. Obviamente, Google tiene una posición hegemónica en la Red y su oferta de servicios gratuitos no es desinteresada –busca audiencia identificable- y, por tanto, también provoca rechazo en otras personas, el miedo al Big Brother.

Microsoft y Google están en una permanente guerra “no sangrienta” soterrada. Microsoft busca mejorar su posicionamiento en la Red y por tanto intenta socavar la hegemonía Google, mientras que Google busca entrar en el rentable negocio del software y tumbar la hegemonía de Microsoft. Una guerra soterrada en La Red que sigue las reglas clásicas del capitalismo clásico, cambian los actores y los modelos de negocio, pero mantienen las tendencias.

Es posible que el pulso Microsoft & Murdoch contra Google, quede en nada pero evidencia una de las asignaturas pendientes de la Red: el acceso a todos los contenidos en una red abierta y una justa retribución directa o indirecta a los creadores de estos. Afirmar que es un pulso entre dos viejas glorias del pasado contra la “modernidad” que representa Google como afirma uno de los “expertos” de la blogosfera es no entender La Red en el sistema socioeconómico dominante mundialmente en el contexto de la modernidad líquida.

Una forma, algo simplificada, de acercarnos al concepto de La Red es pensar en un ecosistema con varias dimensiones. La primera sería la dimensión tecnológica en la que encontramos las redes de comunicaciones, los servidores y  los dispositivos comunicación –hardware- y las aplicaciones –software-. La segunda dimensión estaría definida por la apropiación y usos de dichas tecnologías por los usuarios y sus interacciones –sería la dimensión social. Por último, tenemos una tercera dimensión que se caracteriza por los contenidos –datos, información y conocimiento- y sus relaciones.

Podríamos añadir otras dimensiones como la económica, la cultural, etc. Aunque estas últimas serían como una especie de superestructura que se asienta en las dinámicas de las tres primeras dimensiones: tecnología-contenidos-personas.

En la dimensión de los contenidos hemos de tener en cuenta que únicamente accedemos a una parte de ellos. Existe la denominada Web invisible o profunda, mucho más grande que la visible – 500 veces según algunas estimaciones, que no está indexada por los buscadores generalistas. Estamos hablando de información almacenada en bases de datos, que requieren formularios específicos para su acceso, páginas dinámicas construidas ad hoc vía  Flash, ASP , Cold Fusion o PHP, o las páginas que se excluyen para que no puedan ser indexadas por los robots de los buscadores. Obviamente, una gran parte de los contenidos de la Web invisible se puede acceder a través de los sitios web que los alojan o utilizando algún buscador especializado para un determinado nicho informativo.

La existencia de esta Web invisible, pone en evidencia que la tecnología de los buscadores generalistas actuales, en términos de catalogación y recuperación de la información, es bastante primitiva, básicamente son inmensos sistemas para indexar información estática incorporando algunas funciones como la ordenación de los resultados de acuerdo con la importancia que le asigna, por ejemplo, el número de enlaces que la apuntan.

El ámbito de los buscadores es un campo lleno de oportunidades donde la Web semántica y aplicaciones de la inteligencia artificial van a permitir mejorar los sistemas de navegación y recuperación de datos, información y conocimiento, en sus diferentes soportes: textual, audio y visual, en el inmenso océano de los contenidos en la Red.

En estos momentos, Google tiene una posición dominante en las búsquedas –depende de los países: en EE.UU. 70%, en España supera el 95%-. Hace 11 años, Google no existía y la hegemonía la tenían otros buscadores. Google se fue posicionando al incorporar valor añadido a los sistemas de búsqueda existentes, por ejemplo su sistema de PageRank. Posiblemente, dentro de un cierto tiempo, quien ponga a disposición de los usuarios un buscador más inteligente, con capacidad de aportar contenidos de calidad en las búsquedas tumbará la hegemonía de Google. Es ley de vida para los Darwinistas y es ley de mercado para los Sayianos.  Microsoft, con su buscador Bing está iniciando este camino, por un lado mejorando el sistema de búsqueda incorporando lenguaje natural, mostrar los resultados de acuerdo con los campos semánticos y ampliar los resultados incorporando los enlaces junto con videos, imágenes, noticias  y otros contenidos. Por otro lado, planteándose modificar el modelo de negocio y pagar por indexar contenidos.

Pagar por indexar contenidos de calidad es recuperar el modelo de negocio de muchos de los medios de masas de comunicaciones. El buscador se convierte en un intermediario entre los usuarios y creadores de contenidos y se financia con la publicidad. Un modelo de negocio que permitiría retribuir a los creadores de contenidos resolviendo un problema real.

Obviamente, no podemos predecir si Bing podrá desbancar a Google, si la prensa online podrá ofrecer todos sus contenidos de forma gratuita a los usuarios y financiarse con la “venta”  a los buscadores. Tampoco podemos predecir que aceptación tendrá entre los usuarios en la Red, sin olvidar que también podrán surgir otras iniciativas o Google puede reaccionar y mejorar la propuesta de Microsoft.   Pero algo nuevo asoma en el horizonte de la Red.

De aquellos dinosaurios que poblaron la tierra estas aves que nos alegran con sus trinos y cantos.

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