¿La Red puede propiciar el pánico moral?

http://teachersunionexposed.com/Paseando por la vibrante y sorprendente ciudad de Nueva York, en Times Square, observé el anuncio de la foto. Un anuncio impactante por su contenido y que despertó mi interés por la referencia a la web.

Entrando en la web, me encontré con el Center for Union Facts, un sitio web orientado hacia la denuncia del peso político de los principales sindicatos de profesores de los Estados Unidos y su tendencia en la defensa de los intereses corporativos de sus miembros en detrimento de la calidad de una enseñanza pública. Enseñanza que, según el Center, requiere una reforma considerando los bajos índices en las comparativas internacionales de calidad.

Hasta aquí, podremos estar de acuerdo o en desacuerdo, todo depende de nuestros prismas ideológicos y conceptuales, con una iniciativa que, en sí misma, es legítima para que un colectivo de ciudadanos o unas organizaciones puedan criticar actitudes y políticas de otros organismos.

Sin embargo, el aspecto más discutible del anuncio y el sitio web, es la campaña para nominar los 10 peores profesores de la comunidad educativa. Cualquier persona, sea alumno, padre, profesor o miembro de la comunidad, mayor de 13 años, pueda nominar (“denunciar”) hasta un máximo de tres profesores que consideren incompetentes por sus comportamientos y/o actividades docentes. Los 10 finalistas, es decir, los peores profesores, a criterio del Center, podrán recibir 10.000 dólares de premio si deciden “abandonar” su actividad profesional.

En efecto, el sitio dispones de un formulario donde el denunciante se identifica e identifica al profesor con nombres y apellidos y su centro escolar indicando el motivo por el cual lo ha seleccionado. Aunque en la web informan de algunas garantías, tales como, mantener el anonimato de los profesores “nominados”, la posibilidad de verificar que la denuncia se corresponde con hechos verídicos y rechazar cualquier comentario de tipo vejatorio o que atente con su vida privada.

El tema de nominar y los premios, puede parecer una iniciativa lúdica, pero, en mi opinión, establecer mecanismos paralelos que facilitan la denuncia, en un medio tan potente como la Red, van en contra del principio jurídico de la presunción de la inocencia y propicia episodios de “pánico moral” o de “caza de brujas” en los términos expresados por el sociólogo Stanley Cohen en su libro Folk Devils and Moral Panics.

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