¿Las empresas españolas están preparadas para la Web 2.0? (Parte I)

somos_la_eneEn general, las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) pueden ser una oportunidad para el incremento de la productividad de las empresas, porque facilitan que se pueda ganar cuota de mercado en detrimento de las empresas menos productivas, adaptar los servicios al cliente, responder mejor a la demanda y reducir ineficiencias en el uso del capital y el trabajo. También, las TICs generan efectos de red, disminuyendo los costes de transacción y permitiendo la externalización de ciertas actividades, trabajar de forma más cercana a los clientes y proveedores e integrar mejor las actividades a lo largo de la cadena de valor. Por tanto, todo apunta que los  servicios, las herramientas y, sobre todo, la aplicación de algunos de los conceptos que giran alrededor de la Web 2.0 son una oportunidad para dinamizar, en la Red, los proyectos empresariales y para desarrollar el capital humano en la propia organización.

La pregunta que nos planteamos es si las empresas españolas están preparadas para la Web 2.0. Pregunta pertinente para los que “militamos” en la “cultura” Web 2.0 y manejamos datos y experiencias que, en su mayoría, transcurren al otro lado del Atlántico y tenemos que trasladarla a nuestra realidad social, económica y cultural cuya foto es poco halagüeña. ¿Cuál es la foto macroeconómica?:

Para empezar, la estructura de la económica española sigue sesgada hacia ramas de actividades que temps-modernshistóricamente han presentado avances más reducidos en la eficiencia productiva y se caracterizan por ser sectores maduros poco intensivos tecnológicamente y, por tanto, menos proclives a realizar innovaciones y mejoras en la productividad. Una estructura con unos sectores importantes por ser muy intensivos en mano de obra (construcción, hostelería), sensibles a la oferta y a la demanda,  pero, también, con unos clusters y sectores económicos claves: el químico-energético, el metal-mecánico y, sobre todo, los servicios intermedios (financiero, de transporte o de investigación) que por su actividad tira más de la economía y, por tanto, cualquier problema o estrangulamiento afectaría más al resto de la actividad económica.

Con un escaso tamaño empresarial  resultado de una estructura productiva más inclinada hacia la microempresa que la media de la OCDE y que repercute negativamente en la capacidad de asimilar y desarrollar nuevos conocimientos e innovaciones. Además, las empresas pequeñas son normalmente menos intensivas en las TIC que las grandes, ya que este tipo de inversiones entrañan elevados riesgos e incertidumbres. Según el censo del INE de enero de 2008, existen más de 3,4 millones de empresas en España y únicamente el 0,42% superan los 100 asalariados (14.526 empresas) de las cuales 837 tienen más de 1.000 asalariados. Mientras que en los Estados Unidos, según el último censo del 2002,  existen más de 181.000 empresas que superan los 100 asalariados, de las cuales más de 7.000 tienen más de 1.000.

Con una reducida inversión en las TICs y en conocimiento, no olvidemos que España es considerado un país más usuario que productor de nuevas tecnologías de la información y la telecomunicación, a pesar de que la utilización que hace de las TIC no puede considerarse muy intensiva. El uso está más generalizado en los servicios que en las manufacturas, especialmente en las ramas de comercio al por menor y al por mayor, las finanzas, los seguros y los servicios empresariales. Sin olvidar que optimizar la utilización de las TIC, requiere inversiones complementarias que permitan realizar cambios organizativos (nuevas estrategias, nuevos procesos empresariales y nuevas estructuras organizativas) o mejorar las capacidades de los trabajadores para que puedan adaptarse mejor a cambios en las condiciones de mercado.

Con una insuficiente calidad del capital humano y desajustes entre la oferta y la demanda de empleo. Aunque en las últimas décadas se ha producido un importante incremento en la educación media de la población española que ha facilitado el desarrollo, la difusión y la imitación de innovaciones, sin embargo, la masiva entrada de inmigrantes (con un nivel educativo medio menor a la media española) de los últimos años al mercado laboral, sobre todo a empleos pertenecientes a las ramas de servicios de mercado, ha ralentizado el crecimiento de la productividad. Asimismo, se observa una infrautilización de los trabajadores cualificados y poco foco en la formación para una especialización productiva que requiere la nueva economía.

Con unas barreras de entrada y salida en el mercado de las empresas ya que los costes y el tiempo de creación de una nueva empresa son relativamente elevados en España y con unas barreras de entrada existentes muy fuertes. Mientras que la salida de empresas obsoletas y poco productivas (proceso de destrucción creativo) se enfrentan a trabas burocráticas y legales, la tenencia de activos de difícil reconversión, las barreras emocionales o las restricciones sociales y gubernamentales. Barreras de entrada y salida que no facilita que se desarrollen empresas en un entorno altamente competitivo que requiere que éstas minimicen sus costes y márgenes y que destinen recursos a innovar y a introducir nuevos procesos productivos para que éstas sean más eficientes.

Y, por último, sufriendo el efecto de la globalización y la creciente deslocalización empresarial de los últimos años hacia zonas geográficas que suponen para la empresa unos costes, sobre todo salariales, menores. Efecto que está perjudicando a la economía española .afectando al empleo y a la producción, y un endurecimiento de  la competencia para las empresas españolas, la mayoría especializada en sectores maduros,  reduciendo precios y márgenes, repercutiendo negativamente en el valor añadido industrial y la productividad de las empresas.

Si consideramos que esta foto macroeconómica de la productividad y competitividad del tejido empresarial español se corresponde con los datos de finales del 2007, en el momento actual, inmersos en la crisis, la imagen que podríamos obtener sería peor. De cualquier forma, aunque disponemos de unos elementos de base, no disponemos la respuesta a la pregunta que nos planteábamos al inicio y, por tanto, se requiere profundizar mucho más.

Continuará……..

 Fuentes utilizadas:

Néboa Zozaya, “La productividad Empresarial en España“,  publicado por la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa, mayo, 2007.

INE, Directorio Central de Empresas: explotación estadística

US Census Bureau-Economic Census

Luis Robles Teigeiro y Jesús Sanjuán Solís, “Sectores y Clusters claves en la economía española“, ICE Tribuna de economía, Julio-Agosto 2008, Nº 843

4 pensamientos en “¿Las empresas españolas están preparadas para la Web 2.0? (Parte I)

  1. Uxio

    Me llama la atención tu vinculación entre el aumento de trabajadores inmigrantes y la ralentización de la productividad. Vienen poco cualificados porque eso es lo que absorbe nuestro mercado laboral…

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  2. JLP Autor

    Uxio, es cierto. Si uno de los indicadores de medición parcial de la productividad, pero útil para tener un primer dato objetivo, es la relación entre la producción (cercano al PIB) y el personal ocupado, podemos observar que en los últimos años ésta se ha ralentizado, porque el ratio de crecimiento del PIB ha sido inferior al ratio del crecimiento de la mano de obra, y la explicación es evidente si consideramos que ha habido un gran demanda de empleo en sectores intensivos en mano de obra poco cualificada (construcción, hostelería, recolección, etc) que ha sido cubierta básicamente por trabajadores inmigrantes. No es que los inmigrantes sean los responsables de la baja productividad, es que una parte importante de los sectores que más crecieron en la economía española han sido, en general, los sectores ya maduros caracterizados por su baja productividad. Algo que, en mi opinión personal, vamos a pagar muy caro en un futuro próximo.

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  3. Julen

    No estoy de acuerdo en la relación que haces entre tamaño y la supuesta preparación para la web 2.0. La “inversión en TIC” de las grandes empresas creo que, en muchos casos, actúa a la contra. Me parece mucho más sencillo trabajar con microempresas y pymes que no con mastodontes que por fuera parecen una cosa y por dentro son otra bien distinta. Hay excepciones, lógicamente.
    Interesante tu reflexión.

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  4. JLP Autor

    Julen, por el momento no he establecido una relación entre tamaño y la supuesta preparación para la web 2.0. Es la foto de la estructura empresarial española y la tesis que quiero confirmar, con futuras entradas, está en la línea que planteas: posiblemente, en nuestro país, el concepto y los servicios Web 2.0 deben adaptarse a nuestra realidad y desarrollar modelos orientados a la microempresa y las PYMES. Step by Step, gracias por tu observación.

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