Ley de Transparencia, ¿un brindis al sol?

Hoy el Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Es una ley que este país necesita y que cuesta entender por qué España, después de 35 años de democracia, fuese, junto con Malta, Chipre y Luxemburgo, el único país europeo que carecía de una ley de transparencia que garantice el derecho de los ciudadanos de obtener de la Administración datos e informaciones públicos de su interés.

Conocemos los grandes detalles, entre ellos, que obligarán a todas las administraciones a publicar vía web los datos de todos los contratos, ayudas y subvenciones, e incluye un código de buen gobierno con un régimen de sanciones, así como el establecer un baremo público para retribuir a los cargos municipales.

Tendremos que esperar al trámite parlamentario para conocer los pequeños detalles, lo verdaderamente sustantivo, de la propuesta de la Ley y el vigor que tendrá ésta en un país con una cultura de la opacidad de los poderes públicos, tan arraigada en España, que facilita la proliferación de la corrupción y la resignación de la ciudadanía que acogen como inevitable el oscurantismo de la Administración. Esperemos que la famosa cita del Conde Romanones, “haga usted la ley y déjeme a mí el reglamento”, no esté planeando en el espíritu de los legisladores. Una infinidad de leyes que se han aprobado en este país han quedado reducidas a simples brindis al sol.

Por el momento, me muestre escéptico, muy escéptico, porque puede ser un capote más (formal) para esquivar los envites de los mercados sobre la deuda soberana y la prima de riesgo; y porque aunque persiga la pequeña corruptela, el amiguismo o determinados abusos, sea simplemente una cortina de humo que no evitará la gran corrupción, la cual se maneja y se seguirá manejando en las trastiendas de las grandes instituciones públicas y privadas.

De cualquier forma, bienvenida sea, es un mojón en el largo camino de una ciudadanía que requiere más transparencia de las instituciones, todo dependerá del nivel de exigencia y movilización.

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