Los falsos ganadores de las elecciones andaluzas

Si nos atenemos a las declaraciones de los dirigentes de los principales partidos políticos, en las elecciones del 25 de marzo, han ganado todos (es la típica canción de las noches electorales). El Partido Popular ha conseguido una victoria histórica en número de escaños pero con nulas posibilidades para formar gobierno,  el Partido Socialista ha podido frenar su particular debacle y tiene muchas posibilidades para continuar gobernando si cuenta con el apoyo de Izquierda Unida, el único partido que ha conseguido obtener un saldo positivo de votos con relación a los comicios anteriores, tanto generales como autonómicos,  con el consiguiente incremento de escaños que le convierte en la llave decisoria para la formación del gobierno de la Comunidad.

Es cierto que en política, al final, gana quien puede formar gobierno y controla el poder aunque sea con geometría variable. Desde la izquierda se dice que Despeñaperros se ha convertido en el bastión que ha frenado la marea azul, que Andalucía es el inicio de la recuperación de la izquierda y el clamor popular contra las medidas del Gobierno Central. Cada cual interpreta los números de los resultados según su convinencia y según su discurso. Sin embargo, los números nos dicen otras cosas.

Si miramos que ha pasado con la izquierda, vemos que en su conjunto han perdido casi 535 mil votos con relación a los comicios autonómicos del 2008 y únicamente ha conseguido incrementar en unos 10 mil votos los resultados de las últimas generales. Por tanto, se puede interpretar que no ha habido una reacción ciudadana desde la izquierda significativa a los recortes y reformas del Gobierno Central.  En esta perdida de votos de la izquierda, el PSOE perdió casi 650 mil votos, mientras que IU incrementó su número en casi 120 mil votos (efecto del traspaso en el segmento del voto de la izquierda).  No nos engañemos, una parte importante de los votos que ha perdido la izquierda están en los 650 mil nuevos ciudadanos que han optado por la abstención. El Partido Popular tampoco debe dejarse llevar por la euforia, porque ha perdido casi 163 mil votos con relación a los comicios autonómicos del 2008, sin embargo la reacción ciudadana desde el centro (podemos deducir que es corresponde con sector de la clase media, muy castigada por la crisis económica) contra las políticas del Gobierno Central si ha sido significativa al retirarle casi 415 mil ciudadanos la confianza que le otorgó en las elecciones generales. En términos relativos, ha ganado las elecciones, pero en términos absolutos ha perdido en su promesa de cambio.

La realidad es que la abstención es la verdadera ganadora de estas elecciones con un 37,77 % de ciudadanos (2.352.973) que manifiestan su desafección, tanto activa como pasiva, con la política (un incremento del 10,4 % con relación a los comicios del 2008).

El reto que tiene Andalucía es muy importante, porque como señalaba Enric Juliana: “gracias a la fortísima inyección de recursos provenientes de Europa y de la solidaridad interna española (casi imposibles de cuantificar, puesto que las balanzas fiscales son tabú en España), la población andaluza ha mejorado de manera notable su calidad de vida, sin modificar su posición estructural en la economía española”. En efecto, en 1982, Andalucía se hallaba veinticinco puntos por debajo del promedio de la riqueza española, exactamente la misma posición que ocupaba al finalizar el año 2010. Hoy los recursos que puedan llegar desde Europa o del Estado, van a ser escasos para mantener el ritmo de gasto de una comunidad con una tasa de paro abrumadora del 30%. Difícil tarea para el próximo Gobierno, sean de izquierda, derecha o de geometría variable, obligado a marcar el paso de los recortes y reformas impuestas por el Gobierno Central y la Unión Europea. Sin olvidar otros déficits como los graves casos de corrupción (el entramado de los ERE) y el clientelismo político en una sociedad donde 17 de cada 100 personas empleadas trabajan para la administración pública (12 en el País Vasco o menos de 10 en Cataluña).

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