Madrid 2016 o España 2012

madrid2016La candidatura de Río de Janeiro ha ganado y organizará los primeros juegos olímpicos en América del Sur. En mi opinión, es de justicia, rompe la hegemonía Norte-Sur que ha dominado dicho evento de la misma forma que otros tantos acontecimientos económicos y políticos en el mundo. Espero que pronto alguna ciudad del continente africano pueda celebrarlos para completar los cinco anillos entrelazados del símbolo olímpico que representan a los continentes del mundo.

Es una pena para  la ciudad de Madrid, los deportistas españoles  y para muchos ciudadanos perder esta oportunidad, pero el mundo no se acaba aquí y siempre quedará el 2020 o el 2092.  El sueño de Pierre de Coubertin, el fundador de los Juegos Olímpicos modernos, fue el de unir en una  extraordinaria competición a los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad, sin ánimo de lucro y sólo por el deseo de conseguir la gloria, competir por competir y como él decía: “Lo importante es participar.

Al margen del sueño de Coubertin y los valores asociados al deporte, no tenemos que olvidar la infinidad de intereses económicos y políticos, a nivel nacional e internacional, que ha caracterizado siempre  dicho evento universal y como se juegan las cartas en la trastienda del COI.

Escrita esta pequeña introducción, el tema que me interesa es señalar la contradicción que vivimos como País. Por un lado, observamos que, públicamente, la mayoría de las fuerzas políticas, los gobiernos –Estado, CC.AA. y Ayuntamientos-, las organizaciones sindicales, las organizaciones empresariales y otras organizaciones del tejido social, se aunaron en la defensa del proyecto Madrid 2016, poniendo énfasis en aspectos como: prestigio –poner al País y a la ciudad de Madrid en el mapa- y oportunidades económicas –creación de puestos de trabajo en la construcción, servicios y espejo mundial para seguir potenciando el sector turismo-. Obviamente, esto se acabó ayer a las 19:00.

Queda el fin de semana para la resaca y el lunes volveremos a las andanadas a las que estamos acostumbrados. Por un lado, el gobierno actual con una política cortoplacista, centrado en los damnificados de la crisis actual –loable y necesaria- pero sin una política económica para afrontar la larga resección en la que estamos inmersos. La oposición, con un importante problema de corruptelas –ahora le ha tocado a ellos-, y con una estrategia política de “contra peor le vaya al gobierno mejor para nosotros”, con el objetivo puesto en las próximas elecciones sin una alternativa de política económica sólida y coherente.  

¿Por qué no se afronta un proyecto España 2012 de la misma forma que se ha afrontado el proyecto Madrid 2016? Un proyecto en el que todas las fuerzas políticas, económicas y sociales trabajen en afrontar los cambios estructurales y de modelo que requiere la economía para afrontar los retos del siglo XXI. Un proyecto que nos permita salir de la actual crisis reforzados e ilusionados compartiendo una serie de valores éticos y solidarios.  

Obviamente, hoy por hoy, es utópico pensar que el proyecto España 2012 tire adelante. Pero, que bonito es soñar…………..

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