Marketing político. Deconstruyendo a Alfredo P. Rubalcaba

El pasado sábado Alfredo P. Rubalcaba (Mr. R) fue proclamado candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. Su discurso estuvo acompañado de una serie de propuestas que, tal como la expresó el candidato,  representaba un giro de 180º en la política que ha caracterizado el  Gobierno socialista en estos últimos años.  Si nos atenemos al story telling desgranado por el candidato y acompañado con una oratoria pivotando entre una serie de propuestas programáticas y una serie de frases de “coaching” político para insuflar optimismo, en su discurso-narración Mr. R estaba proponiendo que el PSOE abandone la senda del socioliberalismo para recuperar las esencias de la socialdemocracia.

Porque la clave de la deriva ideológica y política del PSOE está en el socioliberalismo que ha practicado por activa y por pasiva durante estos 7 años. Cuando el PSOE tomó las riendas del Gobierno mantuvo y alimentó la burbuja inmobiliaria iniciada por el Gobierno anterior del Partido Popular. No fue capaz de frenarla y desinflarla de forma controlada, al contrario, se apuntaron a la liberalización del suelo y la planificación urbana dejando en las manos de un mercado especulativo la urbanización del país. Mantuvo una política en la que en España se construía tanto como Francia, Italia y Alemania juntos, llegando a representar el sector de la construcción en el PIB nacional el doble de lo que representaba en la Unión Europea. Sin olvidar la política irracional de obras públicas que nos ha llevado a que seamos el segundo país del mundo con más Km de AVE, detrás de China, pero el más deficitario del mundo, llegando al esperpento de una línea como la de Toledo-Albacete-Cuenca que no superó la media de los 15 pasajeros/día. O la política de modernización de aeropuertos con el resultado de una serie de infraestructuras fantasmas construidos con millonarias inversiones y de escasa utilidad y rentabilidad. Mientras el modelo del ladrillo funcionó, el Gobierno mantuvo los ojos cerrados vivía la euforia del crecimiento del empleo y de las rentas en un modelo económico basado en la especulación,  los créditos fáciles y, en algunos casos la corrupción.  Era tal la ceguera que, en septiembre del 2008, ya inmersos en la crisis, el presidente del Gobierno destacaba la fortaleza económica española con el sistema financiero más sólido del mundo y que recuperaría la senda del crecimiento a corto plazo con el objetivo de superar la renta per cápita de Francia en 3 ó 4 años.  Hoy estamos pagando muy caro la senda del socioliberalismo que emprendió el PSOE a partir del 2004.

Mr. R acaba de proponer una serie de medidas que pueden ser calificadas de retorno a una política socialdemócrata y que piensa llevar a la conferencia política del PSOE del próximo mes de septiembre para incluirla en el programa electoral. Sus propuestas son un rearme ideológico, después del varapalo que ha sufrido el partido socialista en las pasadas elecciones locales y autonómicas. Es un rearme político para sus bases de afiliados y simpatizantes y para movilizar al electorado más fiel situado a la izquierda del espectro político español y, así, poder paliar el nuevo varapalo que se avecina para las próximas elecciones generales. Dudo que el PSOE pueda superar al PP con un giro de última hora radical, considerando que durante los próximos meses van a cohabitar, con grandes contradicciones, la aplicación de unas políticas socioliberales para cerrar las reformas en curso con las propuestas socialdemócratas del nuevo candidato.

Un candidato que no es tan nuevo, porque es un histórico de la vieja guardia del partido y que ha estado comprometido y ha sido corresponsable, al cien por cien, con la política del Gobierno actual. Por tanto,  un participe activo de las políticas de reducción del gasto basadas, fundamentalmente, en medidas que afectan a los sectores populares y de la clase media sin abordar medidas para incrementar la recaudación en los sectores más pudientes de la sociedad.

Muchas de las promesas del candidato, ya podrían formar parte de nuevas medidas del Gobierno actual y, por tanto, cuesta entender que se tenga que esperar 8 meses para ponerlas en marcha.  Mr. R afirma que tiene la receta para crear empleo, sinceramente me gustaría conocer su propuesta, porque, hoy por hoy, dudo que alguien tenga dicha receta sin abordar importantes cambios estructurales en nuestra economía y en nuestro modelo productivo, unos cambios que no se realizan de la noche al día. En todo caso debería explicitar cual será la nueva política económica e industrial para conseguir crear empleo sostenible. Si realmente tiene la receta: ¿Por qué no se está poniendo en marcha?

Mr. R promete que va a recuperar el impuesto de patrimonio para las clases más pudientes. Sin embargo, hace unas cuantas semanas el PSOE se opuso a la iniciativa presentada por IU-ICV en el Congreso. ¿Qué tiene que cambiar para que dentro de 8 meses lo que no era pertinente lo sea?

Mr. R le hace un giño al movimiento 15M proponiendo una reforma electoral inspirada en el modelo alemán.  Hace siete meses, se aprobó una reforma de la Ley Electoral para meter en cintura a Bildu, mejorar el voto de los inmigrantes y otros aspectos técnicos (BOE PDF). Sin embargo, el PSOE rechazó la propuesta de IU-ICV de cambiar el reparto de escaños, a pesar de contar con el informa favorable del Consejo de Estado. ¿Qué tiene que cambiar para que dentro de 8 meses lo que no era pertinente lo sea?

Mr. R propone establecer mecanismos del control del dinero que se destina a la sanidad para que una parte sustantiva del dinero que van a recibir las comunidades autónomas el próximo año se gaste efectivamente en ella. Si realmente se había detectado que existía un problema ¿Por qué hay que esperar 8 meses para establecerlo?

Mr. R propone establecer exámenes MIR para profesores al mismo tiempo que anuncia que no tocará ninguna ley educativa ya que en esta materia no se necesitan “zarandeos legislativos” sino “hacer las cosas bien”.  Personalmente opino que es un parche más, porque el gran reto es abordar una profunda reforma para adecuar nuestro sistema educativo a los grandes retos y transformaciones económicas y sociales a las que nos estamos enfrentando en este siglo.

Mr. R propone que los bancos y las cajas de ahorros dediquen parte de sus beneficios a la creación de empleo centrado en dos colectivos fundamentalmente: los jóvenes en paro que abandonaron el sistema educativo para trabajar en la construcción y que ahora están sin trabajo y los jóvenes que a pesar de estar muy preparados académicamente tampoco encuentran una salida laboral. Suena a música celestial, pero en el modelo económico actual, a los bancos y cajas hay que exigirles que todo el dinero público utilizado en sus rescates vuelvan a las arcas del Estado, al mismo tiempo que se establezcan las medidas regulatorias para evitar o paliar los excesos de los últimos años. A partir de aquí, es el Estado el responsable de las políticas activas de empleo para los diferentes colectivos afectados por la crisis. ¿Por qué no se ha abordado hasta ahora?

Sinceramente, la puesta en escena de la investidura del próximo candidato, su discurso y el lema #formulaRubalcaba {Escuchar, Hacer, Explicar}, obedece a una campaña de Marketing para un rearme político y un intento de paliar la debacle electoral que se avecina con unas propuestas realizadas en un contexto en el que el propio candidato sabe que no tendrá que llevarlas a cabo. El PSOE lo que necesita es regenerarse, una regeneración que pasa por definir las políticas económicas y sociales para una sociedad más sostenible y un cambio efectivo en los liderazgos.

Ayer, Marta, mi pareja, planteó una reflexión sobre el lema de la campaña, faltaba lo más importante: Pensar. Es cierto, porque la política lo primero que tiene que hacer es Escuchar a los ciudadanos, luego Pensar las acciones, a continuación Explicar y, por último  Hacer.

Pensar es la clave.

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