Menos mal que nos quedan las Leyes de Murphy

Estamos inmersos en una crisis económica y nadie, a tenor de los acontecimientos, es capaz de vislumbrar su profundidad. Con este panorama, me parece que únicamente nos quedan las leyes de Murphy  para entender lo que está pasando. Por ejemplo, cuando nos dice que “la luz al final del túnel, es un tren que viene de frente” tiene, en estos momentos, más valor que la econometría predictiva.

Por cierto, muchos de los modelos econométricos vigentes fueron construidos en base a un pensamiento lineal  que es incapaz de responder, por lo que vamos observando, a los nuevos retos de la complejidad de un mundo globalizado (esto no lo dice Murphy).

Hoy, para entender nuestro mundo, toca el pensamiento complejo. El FMI nos dice, ahora se dado cuenta, que es una crisis sistémica que exige soluciones globales. Pero cuidado, porque el principio de la incertidumbre generalizada nos indica que “los sistemas tienden a crecer y, a medida que lo hacen, se pasan de la raya“.

De cualquier forma, si el FMI, quiere cambiar de paradigma, debería considerar la primera Ley de la Sistemática: “está demostrado que un sistema complejo, que funciona, se ha creado siempre a partir de un sistema simple que funciona” y no olvidarse de la segunda Ley que nos dice que “un sistema complejo diseñado partiendo de cero, no funciona nunca y no se puede modificar para que funcione. Hay que volver a empezar, partiendo de un sistema sencillo que funcione“.

También nos preocupa las opiniones de algún que otro economista (la opinión se codea con el método científico), porque nos puede conducir  al segundo corolario de Forsyth’s a las leyes de Murphy:  “en el momento en que ves la luz al final del túnel, se te cae el techo encima“.

Pues sí, ahora hemos entrado en un túnel y está por ver cuándo podremos salir y si saldremos magullados o agotados por una larga travesía. ¿A qué vienen estas divagaciones?,  porque según la observación de Horngren, “entre los economistas, con frecuencia, el mundo real es un caso especial” y porque se está aplicando la Ley de Imbesi sobre la conservación de la suciedad: “Para limpiar algo, hay que ensuciar otra cosa“.

Quería comentar la noticia: “Industria congela el presupuesto dedicado a la sociedad de la información“, pero la dejo para otro día.

Por el momento, nos queda la filosofía de Murphy:”Sonría. Mañana puede ser peor“.

4 pensamientos en “Menos mal que nos quedan las Leyes de Murphy

  1. Mario Dehter

    ¡Ví la luz, José! (la del tren que viene… claro).

    En la locomotora: la expansión de la pauperización de gran parte de la clase media que aún subsiste un poco por las glorias del pasado, la herencia de los abuelos y alguna que otra monedita lograda al amparo del crédito blando. Y poco más… la crisis medioambiental, la crisis de los combustibles, el impacto de todas ellas en la salud de la población y, para rematar tan lastimono trencito: la debil tradición democrática arraigada en la cultura Iberoamericana.

    Soy nacido y criado en la Argentina (desde que hace más de medio siglo que vengo aprendiendo en las mejores escuelas de crisis… sonríe, nos gusta el tango ¿qué podrías esperar?). Lo que causa miedo no es el quiebre económico, de verdad, el problema es, en España, hacia donde, cuándo y cuánto, va a expandirse la violencia.

    ¿De qué me río? Que me pone feliz que Muyphy diga que será “peor”. Yo pensaba que sería MUCHO peor.

    ((sinceramente, me causa placer haber encontrado por pura “serendipia” tu Blog, suscribo y enlazo)) Estar “en cadena” y no permanecer como eslabones es la única y mejor solución para lo peor que puede llegar a pasar.

    Un cordial saludo

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