Open Government. Dicen que los ciudadanos toman la palabra

Mafalda by Quino

Términos como Gobierno 2.0, eGobierno, eDemocracia, Gobierno Abierto, etc, son conceptos poco concretos que se manejan en el ecosistema 2.0 para recrear el imaginario de que la democracia directa es consustancial con la Red. En otras palabras, que la Red propicia que los ciudadanos  puedan ejercer el derecho a la participación y en la toma de decisiones sin intermediación.

Que los representantes de los ciudadanos –cargos electos- y los miembros de los gobiernos de los diferentes niveles de gestión adquieran presencia en la Red a través de los blogs y redes sociales con la horizontalidad y cercanía virtual que las caracteriza, nos hace pensar que vivimos  en una democracia menos discriminatoria porque el hecho de que podamos enviar un mensaje vía Twitter, o un correo electrónico, o fijar una nota en el muro de un sujeto político en Facebook nos crea la ilusión de que, gracias a la Red, la vida política es o será más democrática y, por tanto, extendiendo las herramientas participativas e inyectando nuevas normas de democracia directa en la democracia indirecta conseguiremos un mundo mejor.

Desafortunadamente para nosotros, esto no está  sucediendo. Porque nuestro modelo de democracia representativa sigue manifestando todos sus defectos y debilidades, eso si de forma renovada, en la era de los medios sociales y sitios participativos.

El que algunos políticos, expresen una opinión o anuncien una decisión en su blog personal o en Twitter o que, en algún caso, respondan a un comentario, puede transmitir la sensación de cercanía a los ciudadanos, de transparencia, pero no deja de ser una forma más de comunicación unidireccional como las utilizadas en los medios tradicionales. Las formas de gobernar, de relacionarse con los ciudadanos o los grados de libertad para expresarse al margen de la disciplina del partido siguen siendo las mismas que antes de Internet. Hoy por hoy, la política 2.0 es la simulación, la búsqueda constante de la pequeña frase que en algún momento concreto sea capaza de polarizar las reacciones de los usuarios de las redes sociales.

Nuestro mundo político más cercano se asienta en las estructuras monolíticas y altamente jerarquizadas de los partidos políticos dominantes, sean de izquierda o de derechas. Las primarias como componente de democratización del proceso de selección de los candidatos aspirantes a la élite política permiten hacer más transparentes y, en consecuencia, más próximos a los ciudadanos a los partidos políticos, pero todavía son raras las experiencias sobre todo por los peligros de fragmentación, luchas internas y posibles escisiones. Asimismo, para todos estos partidos, la consulta a los ciudadanos se reduce a la rutinaria convocatoria cuatrienal en la cual, en un par de semanas, nos intentarán explicar de forma atropellada que son la mejor opción para nuestro bien común para los próximos años. Son las dos únicas semanas en las que los ciudadanos disponemos del poder electoral.

Observamos que las estructuras monolíticas y altamente jerarquizadas colisiona con las estructuras en red por ser abiertas y horizontales, por tanto,  sin cambios profundos en las estructuras del poder político, difícilmente veremos nuevas formas de comportamiento en la Web 2.0. Hoy por hoy, todo queda reducido a algunas acciones individuales y algún que otro tímido intento de abrir la participación a los ciudadanos que ha quedado reducido al buenrollismo como fin o a una simple parodia participativa sin efectos concretos.

Es cierto que la Web 2.0 abre la posibilidad de que los ciudadanos puedan expresarse y, puntualmente, crear una corriente de opinión que puede llegar directamente al político. O una minoría de individuos pueden crear un lobby con el objetivo de presionar en la toma de decisiones de los gobiernos.  También es cierto que, por las propias características del medio, se abren nuevas posibilidades de activismo ciudadano que potencialmente podrán transformar el escenario político cuando los propios ciudadanos descubran que su poder electoral no es cuatrienal, sino 7 días x 24 horas, pero su efectividad no se puede limitar al ciberactivismo delante de una pantalla, sino va acompañado de un activismo social real. Por el momento, en nuestro caso, mucho ruido en la Red y pocas nueces en la arena social y política.

Un pensamiento en “Open Government. Dicen que los ciudadanos toman la palabra

  1. Javier

    Las nuevas posibilidades de activismo ciudadano existen en la red, pero recuerdo una iniciativa nacida en la red, contra la ley Sinde, que se trató de llevar a la calle y fue un estrepitoso fracaso.
    Para bien, o para mal, la vida 2.0 y 1.0 no discurren paralelas.

    Un saludo

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