¿En qué se parece Megaupload y la caja de un banco?

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Desde un punto de vista funcional Megaupload, un servicio de alojamiento de archivos de todo tipo en la Red, es similar a los servicios de las cajas privadas que ofrecen los bancos para que sus clientes “alojen” dinero en metálico, joyas y documentos de todo tipo de forma segura. Acudiendo a un razonamiento simple, algunos pensarán que simplista, prestan un servicio similar, aunque la naturaleza de sus contenidos sea distinta.

En Megaupload, los usuarios alojan contenidos digitales de todo tipo, unos como copias de salvaguarda de sus contenidos del disco duro de sus ordenadores personales, otros como un espacio para compartir en la Nube sus contenidos con otros usuarios.  Parece ser, bueno más bien es, que un número importante de contenidos alojados en sus servidores infringen las leyes vigentes sobre la propiedad intelectual y el copyright y que eran compartidos por un número significativo de usuarios. El Departamento de Estado de EEUU, junto al FBI y otras autoridades internacionales, han intervenido clausurando el servicio y deteniendo a varios de sus responsables acusados de conspiración para cometer un crimen y violación de la propiedad intelectual.

Aplicando la lógica deductiva, “Todos los perros ladran. Por lo tanto, mi perro ladra”, o la inductiva “Mi perro ladra y el perro del vecino ladra. Por lo tanto seguramente todos los perros ladran”. El FBI y otras autoridades internacionales deberían intervenir de forma contundente contra todos los bancos que ofrecen servicios de caja privada a sus clientes y, sobre todo, a los bancos situados en los paraísos fiscales. Porque en muchas de las cajas privadas y en muchas de las cuentas corrientes de los bancos en sitios como Belice, Gibraltar o Naurú… el contenido que se “guarda”, principalmente dinero, es producto de actividades delictivas muchísimo más grave que infringir los derechos de la propiedad intelectual. Estamos hablando del crimen organizado o del delito fiscal. Los bancos lo saben, en su lógica ofrecen un servicio sin cuestionar el origen del dinero depositado. Es la misma lógica que aplica Megaupload, ofrece un servicio sin cuestionar el origen de los contenidos.

¿La Justicia continuará aplicando dos vara de medir?…

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PowerPoint. El peligro de primar la forma sobre el contenido

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Algunos de los que nos dedicamos a la consultoría, decimos que una presentación en PowerPoint (o cualquier otra herramienta para elaborar presentaciones) lo aguanta todo, desde justificar una guerra, a vender una loción para favorecer el crecimiento del pelo.  En unas cuantas diapositivas podemos estructurar un discurso presuntuosamente sintético sobre los más diversos temas y objetivos que en general van acompañado de diagramas, imágenes, cuadros  financieros o estadísticas, y otros elementos multimedia y de animación. El PowerPoint es una herramienta que nos permite elaborar los materiales de soporte para una conferencia o clase magistral, la presentación comercial de un producto o, entre otros, la presentación del lanzamiento de un proyecto y su seguimiento.

Asimismo, el PowerPoint permite disimular con una inusitada habilidad la debilidad de una proposición, la vacuidad de un plan de negocio, expuestos ante un público siempre respetuoso. Porque gracias a la distracción visual el orador puede ocultar fácilmente los fallos, muchas veces ridículos, de su argumentación. ¿Cuántos oradores serían capaces de continuar con su presentación si, en la mitad de ésta, dejase de funcionar el sistema de proyección? Creo que muchos de ellos se quedarían en blanco y serían incapaces de balbucear cuatro proposiciones seguidas.

En este punto decir que tras la lectura del libro de Franck Frommer: El pensamiento PowerPoint. Ensayo sobre un programa que nos vuelve estúpidos, coincido con él en la mayoría de sus valoraciones, porque la herramienta de presentación, por su forma de exponer y, sobre todo, de concebir el pensamiento en la sociedad contemporánea, es un soporte para la transmisión de la información y el saber donde prima la forma sobre el contenido, una forma particular de expresión del discurso que propone un tipo de exposición que modifica profundamente las relaciones entre los individuos.

Gracias a Frommer, he tenido la ocasión de descubrir el texto de Edward Tufte, un experto norteamericano de la comunicación gráfica, titulado The Cognitive Style of PowerPoint, un texto muy recomendable por su carácter demoledor y polémico. Entre los diversos casos que analiza con altas dosis de ironía, es de destacar el pormenorizado análisis de una sola diapositiva desentrañando los mecanismos gráficos y discursivos que contribuyeron a pasar por alto, en la NASA, informaciones esenciales que habrían podido alertar sobre el accidente que posteriormente sufrió la nave Columbia en el año 2003.  En su texto, Tufte nos advertía sobre los riesgos de abusar o usar mal este tipo de soporte:

Las ventajas que puede suponer para el presentador el PowerPoint tiene un coste para el público y efectos sobre los contenidos. Estos costes culminan con el estilo cognitivo de las plantillas que PowerPoint ofrece por defecto: para abreviar la demostración y el recorrido del pensamiento, el espacio se reduce a su expresión más simple (el cuadro), la argumentación sigue un solo camino jerarquizado que se convierte en una suerte de estructura-modelo a partir de la que se organiza todo tipo de contenidos, alterando de paso todo relato, todo hecho, todo acontecimiento al transformarlo en fragmentos mínimos, que se suceden rápidamente, y al privilegiar la información anecdótica sobre el análisis, la ilustración ramplona o naif en un marco con el logo, los soportes más preocupados por el formato que por el contenido, los torpes dibujos por los cuadros de cifras, y el conjunto elaborado con esa especie de sonrisa afectada del comercial que transforma la información en argumento de venta y al presentador en un experto de marketing

En el libro de Frommer o en el texto de Tufte, el lector no encontrará consejos para hacer sus diapositivas más legibles o atractivas, ni una guía para redactar buenos títulos, ni siquiera consejos sobre cómo encontrar buenas imágenes, amenizar una reunión o expresarse en público… Pero si encontrará un análisis que ayuda a comprender y evaluar los efectos del “pensamiento PowerPoint”. Lo cierto es que después de la lectura del libro las presentaciones se ven de otra manera, con una mirada más crítica de los formatos donde los esquemas y los diagramas aparecen como argumentos de autoridad pero, al mismo tiempo, tienen la función de decorar, ilustrar y divertir a la audiencia. Consiguen captar la atención y asimismo la distraen y, en lo que se refiere al arte de la oratoria en sí mismo, no es muy distinto al arte del actor, en el mejor de los casos, o al malabarista, en el peor.

Para terminar, añadiendo sal y pimienta a esta entrada en el blog, el PowerPoint permite que un necio con una presentación más o menos bien estructurada y, sobre todo, bien diseñada pueda ser percibido como un experto por la audiencia. Mientras que un experto, con un pensamiento bien organizado, las ideas claras y con conocimiento profundo del tema sobre el que expone, la audiencia lo percibirá como tal, y la presentación queda reducida a un simple apoyo en la comunicación, cuyo valor radica en la aportación de datos suplementarios o a ilustrar con esquemas u otro elemento multimedia algún aspecto de su discurso. El problema es que muchos necios, hoy en día, acaban siendo percibidos como expertos gracias al PowerPoint.

El PowerPoint tiene que ser como el lápiz de Guille, el hermano pequeño de Mafalda, personajes creados por Quino, una herramienta capaz de convertir en contenido todo nuestro conocimiento y saber.

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Kodak. El fin del creador del mercado de la fotografía

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En una época donde la fotografía era del dominio exclusivo de cuatro fotógrafos profesionales, y sin existir una demanda preexistente, George Eastman decidió crear el mercado para los fotógrafos aficionados con todo lo que conllevaba: productos, servicios y una amplia red de establecimientos para la fabricación y distribución de material fotográfico. Kodak creo nuevos productos e inventó un nuevo mercado, en una operación que iba más allá de aprovechar las oportunidades existentes: puso foco en desarrollar nuevas oportunidades.  Kodak no se limitó a innovar en los productos y dispositivos fotográficos, transformó el mercado de la fotografía creando un nuevo mercado con nuevos productos y nuevos usuarios con el lema “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”.

Durante décadas dominó el mercado de la fotografía analógica. Contaba con los mejores ingenieros del sector e invertía fuertes sumas en I+D en el tratamiento de la imagen y otras tecnologías acumulando patentes. Hasta tal punto que inventó y desarrollo, en 1975, la cámara digital, aunque no supo rentabilizar la nueva tecnología en aquellos años.

Kodak tuvo que realizar su transición hacia el mercado de la fotografía digital, más bien arrastrado por la propia dinámica del nuevo mercado donde los principales actores eran otros, y aunque consiguió ocupar un importante nicho con sus cámaras, los servicios de impresión de fotografías y la imagen radiológica, había perdido el espíritu de su fundador y dejó de ser la gran compañía transformadora.

Hoy, Eastman Kodak, con más de 19.000 empleados, se prepara para acogerse en las próximas semanas a la ley de bancarrota de Estados Unidos. Y en el caso de declararse en bancarrota, Kodak trataría de vender sus mil cien patentes por medio de una subasta supervisada por un juez. Nada es eterno.

Si te interesa ampliar información sobre los orígenes de Kodak, aquí dispones de un excelente artículo:

Technology and the Market: George Eastman and the Origins of Mass Amateur Photography

Reese V. Jenkins

Technology and Culture
Vol. 16, No. 1 (Jan., 1975), pp. 1-19

Published by: The Johns Hopkins University Press on behalf of the Society for the History of Technology

http://www.jstor.org/stable/3102363

 

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Iñaki Urdagarín, la guinda de la tarta de la corrupción

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Semanas tras semanas, la figura de Iñaki Urdagarín se va transfigurando en un híbrido entre el Pijoaparte, el personaje creado por Juan Marsé en su novela Últimas tardes con Teresa, y el personaje de Toni Montana de la película Scarface dirigida por Brian De Palma con guión de Oliver Stone. La de un hombre de de actitud pícara y algo choricete, atractivo con complexión atlética que conquistó a la chica de bien rebelde con su clase social, en la realidad una princesa “acorde” con su generación, y la del hombre que quiso triunfar a cualquier precio con su ética particular pero sin moral.

Semana tras semana, desde el momento en que en el caso Babel, derivado de la investigación del caso Palma Arena, aparecía una probable imputación por un supuesto desvío de dinero público desde el Instituto Nóos que presidía el Duque consorte de Palma de Mallorca, la gran mayoría de los medios de comunicación van desgranando las supuestas fechorías del Excelentísimo Señor (tratamiento adquirido por su condición de yerno). En el principio a través de las filtraciones del sumario y, posteriormente, por los contenidos públicos de éste. No deja de ser curioso que los medios de comunicación, el pretendido cuarto poder, no tuviesen evidencias de las supuestas fechorías, las cuales se remontan a varios años atrás, dada la extensión de éstas. Un supuesto cuarto poder que, como bien señala David Trueba en su excelente artículo Ornitorrinco, se ha limitado a ser mero voceador de los comunicados de prensa sin la menor actitud periodística, y “resulta ridículo verlos ahora salir a tirar piedras al dragón que ya no echa fuego por la boca y echar mano del hacha para hacerse medallas con la madera del árbol caído”.

Para un ciudadano, no súbdito, como el que escribe esta entrada en el blog, se le hace extraño los intentos de desvincular a la Casa Real, nuestra más alta institución del Estado, el conocimiento de las supuestas fechorías del yerno. Empezando por la propia Infanta Cristina, vinculada jurídicamente y administrativamente en varios de los negocios y en otras actividades como la compra y mejoras del palacete de Pedralbes. La Justicia es igual para todos, nos dijo el Rey en su discurso de Nochebuena. ¡Espero que así sea!. Porque muchos ciudadanos empezamos a estar convencidos que el dorado “exilio” a la ciudad de Washington, estuvo motivada para poner tierra de por medio y correr un tupido velo, que por motivos profesionales.  Fue como la huida de Michael Corleone a Sicilia después del asunto de “El Turco” y McCluskey, mientras se calmaban las aguas. Para los cinéfilos, El Padrino en su esencia. Añoro esos países, como en el caso de los Estados Unidos, donde a la máxima autoridad del país se le permite casi todo, menos mentir: ¡Qué se lo pregunten al difunto Richard Nixon o a Bill Clinton!

Al margen de que el supuesto peso de la ley caiga sobre los culpables de todo el entramado corrupto montado alrededor de los supuestos negocios ilícitos de Urdagarín. Me pregunto: ¿Qué pasará con todas las instituciones, gestores públicos y políticos que financiaron con dinero público las actividades del susodicho y sus socios saltándose los procedimientos administrativos?. Algunos, como el caso del expresidente de la Comunidad Balear, Jaume Matas, está tan pringado por otros temas, que la derivada del Instituto Nóos es una minucia en su abultado expediente. Sin embargo, otros responsables en la Comunidad Valenciana, Baleares y el Tripartito de la Generalitat de Cataluña alimentaron el cazo de Urdagarín con dinero público a cambio de informes fantasmas, búsquedas de patrocinios dudosos o chapuceros estudios por ser el yerno del Rey. Todos estos individuos, por el momento, están “mirando pa’ Cuenca” esperando que los daños colaterales sean los mínimos.

Y es que, el híbrido entre el Pijoaparte y Toni Montana, es como una guinda que destaca en la tarta gracias a que ésta existe. Urdagarín se ha enriquecido presuntamente gracias a la tarta de los corruptos; gracias a los gestores de lo público acuclillados a los intereses particulares del Poder, olvidando sus obligaciones con los ciudadanos -¡Es que era el yerno del Rey!; gracias al cobarde silencio de un presunto cuarto poder, los medios de comunicación, que en nuestro país ejercen de hojas parroquiales de los poderes económicos y políticos; gracias a las grandes empresas que aportaban sus “cotizaciones” en espera de obtener futuros beneficios y favores de las altas instancias;  y gracias al silencio cómplice de la propia familia (gran institución en nuestro país que tapa los pecados de sus miembros) que ahora se despierta con el eufemismo de “conducta no ejemplar” .

Como escribió Trueba, Urdagarín es ahora “una pieza como carroña nutritiva, pero nadie nos la sirvió desnuda cuando el traje del emperador todo lo cegaba”.

Fuente de la imagen: http://www.flickr.com/photos/azugaldia/4310196504/sizes/o/in/photostream/  bajo la licencia Creative Commons Atribución 2.0 Genérica (13/12/2011)

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La Ley Sinde y los cuatro gatos fascistoides

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La aprobación del reglamento de la denominada Ley Sinde o algo similar por el nuevo Ejecutivo estaba cantada. Era cuestión de días o semanas. El propio Gobierno de los Estados Unidos, en defensa de sus majors,  ya le dejo claro a Mariano Rajoy hace un par días de forma imperativa, a través de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en España (AmChamSpain), la urgencia de la aprobación inmediata del reglamento antidescarga.

Obviamente, cuando nombraron a José Ignacio Wert Ortega Ministro de Educación, Cultura y Deporte y a José María Lassalle secretario de Estado de Cultura, defensores a ultranza de la persecución de las descargas de contenidos, estaba claro que sería una de las primeras medidas de la política cultural del Partido Popular. Una medida que, en en el fondo, ha quedado diluida en el tijeretazo histórico de los recortes y las subidas de impuestos que afectan directamente a las rentas del trabajo y a la clase media.

Hasta cierto punto, me extraña la reacción de algunos de los activistas contra la Ley Sinde y su pretendido desconcierto por la aprobación del reglamento si consideramos los indicios que hemos comentado al principio. Sobre todo, los activistas con un cierto protagonismo de evangelizadores de la Red que directamente o indirectamente están promoviendo un boicot comercial a cualquier autor, productor o interprete que figure en la lista negra que han creado alguno de los promotores de #nolesvotes y #redresiste  para que las “masas virtuales” vayan incluyendo a personas físicas que en algún momento manifestaron su simpatía a la Ley Sinde o defensa del copyright. Una actitud que se puede calificar, con suavidad, como infantiloide, pero que en términos políticos es equiparable a los métodos y criterios que aplicaba el fascismo en el siglo XX apelando a  la denuncia y al linchamiento de las personas.

La estigmatización a través de listas negras descalifica a sus promotores y seguidores.  No es la vía para el encuentro entre los creadores e interpretes con los consumidores en la Red. Un debate aún ausente y que será largo en la búsqueda de una verdadera cultura sostenible y de calidad no subordinada a los grandes intereses económicos. Porque los que han propiciado la Ley Sinde, no son las personas que empiezan a figurar en la lista negra, son los intereses de la gran industria del ocio-pseudocultural cuyos principales protagonistas son los majors, es decir, los seis estudios de cine norteamericanos que dominan la industria cinematográfica global y las cuatro compañías discográficas que dominan el mercado internacional de la producción y distribución musical.

Si #redresiste persiste en alimentar la lista del boicot, al final, la exministra de Cultura, Ángeles González-Sinde pasará a la historia como émula del Cid Campeador, ganando la última batalla después de su muerte política al conseguir la aprobación de “su” ley y que únicamente queden cuatro gatos exaltados en contra del reglamento con un comportamiento fascistoide.

El espíritu inquisidor, tan arraigado en nuestra cultura, no es la vía.

Imagen: Capricho nº 23: Aquellos polvos de Goya, serie Los Caprichos, 1799

Actualización: Según Confucio “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”. Los promotores de la lista negra, después de las numerosas críticas que se han manifestado en los medios sociales han abierto la lista blanca de autores y empresas que están en contra la Ley Sinde. Rectificar siempre es de sabios, lamentablemente la lista negra aún sigue vigente (3/01/2012 14:00). Persistir en el error al establecer la dualidad entre personas “buenas” y “malas” por sus opiniones con respecto a una Ley, acentúa, aún más, el carácter facistoide de la iniciativa.

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