Impacto y usos de las TICs y las redes sociales en España (2012)

En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), junio de 2012, nos encontramos con una serie de preguntas relacionadas con la percepción y valoración de las usos tecnologías de la información y la comunicación (TICs) y las redes sociales. A continuación presento un resumen con las principales conclusiones.

Del análisis de los datos del barómetro, podemos observar que casi la totalidad de la población considera que las nuevas tecnologías han cambiado mucho o bastante nuestra sociedad (94,1%) y, para una amplia mayoría su vida cotidiana (67,1%).  En dicha valoración, observamos que a menor edad, mejor es valoración de los impactos de las nuevas tecnologías en la sociedad y en las vidas cotidianas.

El teléfono móvil es el dispositivo rey, el 72,7% considera que el teléfono móvil es muy o bastante necesario en su vida cotidiana, seguido del ordenador personal (56,4%). Todavía hay un 39,3% que considera que Internet es poco o nada necesario.  Los más jóvenes (18-24) son los que más valoran estos dispositivos y servicios: teléfono móvil (90,9%), conexión a Internet (86,6%) y el ordenador personal (82,2%).

Señalar que todavía más de un tercio de la población (36,1%) no utilizan Internet porque no le gusta o interesa, no sabe utilizarlo o no tiene ordenador. Un porcentaje de no usuarios que se concentra en la población de edades más avanzadas, ya que el 90% de la población entre los 18 y 44 años es usuaria de Internet.

El correo electrónico sigue siendo el servicio considerado muy o bastante necesario para la vida cotidiana (53,2%) mientras que para las redes sociales sólo un 27% las consideran muy o bastante importante, mientras que cerca del 41% consideran que no son nada necesarias. Entre los más jóvenes (18-24 años) el correo electrónico sigue siendo lo más valorado (79,2%) seguido de las redes sociales (57,1%). Con relación a éste último servicio, a partir de los 35 años desciende de forma importante su valoración mostrando que el fenómeno de las redes sociales se concentra en la población más joven.

Destacar la valoración de los efectos negativos del uso de nuevas tecnologías como Internet, teléfonos móviles, servicios de mensajería instantánea, tabletas, reproductores MP3… el 81,1% considera que la gente se aísla más; el 75,5% considera que la gente se vuelve más perezosa; y el 66,1% considera que la gente desaprovecha o desperdicia su tiempo. Destacar que es el segmento de edad entre 25 y 34 años son los que valoran más estos efectos negativos.

Sobre los efectos positivos, el 51,9% considera que facilita hacer nuevas amistades; el 45,5% considera que la gente es más eficiente o competente; y únicamente el 27,7% considera que la gente se relaciona más con su familia, y amigos/as de siempre. Son los más jóvenes (18-24) los que valoran estos efectos positivos.

Sobre cambios de hábitos por utilizar Internet, los personas entre  18 y 35 años, son los que más han acusado una disminución del tiempo dedicado a actividades como dormir, pasear, salir con amigos/as, ver la televisión, leer, practicar algún deporte.  Entre ellos, son estudiantes los más afectados en los cambios de sus hábitos. Sin embargo, son los que más han disminuido el tiempo dedicado a estar sin hacer nada.

Para el 28% Internet es la fuente principal para estar informado de la actualidad y para el 46% es una fuente secundaria pero importante. Destacar que para el 44,4% de los más jóvenes Internet es la fuente fundamental para estar informado de la actualidad ( 59,3% en el caso de los estudiantes), mientras que para el 36,3% es una fuente secundaria pero importante. Observamos que tal como se va incrementando la edad, la valoración de Internet como fuente principal para estar informado decrece y aumenta el porcentaje que lo consideran una fuente secundaria.

En la búsqueda de empleo, únicamente el 29% de las personas utilizan Internet para dicho propósito, siendo los jóvenes entre 18-35 años los que más utilizan éste recurso (41,4%).

Navegar por Internet sin un objetivo concreto, es una actividad con un alto porcentaje (41,7%). De ellos, las personas con edades comprendidas entre los  24 y 35 años son los que alcanzan un mayor porcentaje (49,3%).

Por último, señalar que el 56,7% de los usuarios de Internet declaran haber realizado alguna compra por Internet. Es decir, el 36% de la población total de la muestra. Las compras de servicios relacionados con los viajes, turismo y ocio son los más frecuentes (63,5% billetes de transporte y viajes; 50,6% reservas y alojamientos; y el 46,5% entradas a espectáculos).  Mientras que en la compra de productos, la ropa y complementos lidera el ranking (35,6%) seguido de la electrónica (32,4%), los libros (22,5%), artículos deportivos (14,4%), DVD/música/videojuegos (14,2%) y alimentación y bazar (14,1%).

Nota abierta a taxioviedo. Los vínculos débiles y Marcuse

Apreciado Rixar (@taxioviedo), acabo de ver tu comentario en Menéame sobre mi entrada en el blog: Twitter, una tecnología hipersocial de la conducta y el macho alfa. Sinceramente, por tus afirmaciones contundentes y por los temas que planteas, he considerado oportuno responderte desde mi blog aportando mi punto de vista con el objetivo de abrir un fructífero debate sobre los temas propuestos.

 Ante todo reproduzco el comentario con el fin de que podamos establecer el punto de partida del debate. En el comentario, escribes lo siguiente: “Pues no conozco al autor, parece que Padece de una intoxicación por exceso o sobredosis de la ANTICUADA filosofia de Herbert Marcusse”.

El primer tema que planteas es que afirmas no conocer al autor del blog. Comentario que me ha sorprendido porque, desde hace tiempo, nos seguimos mutuamente en la virtualidad de un medio como Twitter. Por mi parte, yo observo tu actividad en las redes sociales por el interés que me despierta tu iniciativa profesional de utilizar las redes sociales para promocionar tus servicios de taxi y la búsqueda activa de clientes. En este punto ignoro el motivo por el cual me sigues a mí: interés por lo que escribo, un potencial cliente en tu estrategia 2.0, etc..

Hasta cierto punto es comprensible y humano que, en un momento dado, afirmes no conocer a alguien cuando sigues a 2.960 cuentas de Twitter (una dimensión nada humana). Reflexionando sobre este tema, mi conclusión es que es una muestra más de las características de los vínculos débiles en las redes sociales. El sociólogo Mark Granovetter, teórico de la “fuerza de los lazos débiles” pone énfasis en la importancia de este tipo de vínculos al aportar nuevas ideas, información o conocimiento, más allá de lo que nos aporta los vínculos fuertes que suelen ser más reducidos y homogéneos en el pensamiento, la acción y el compromiso, tal como nos señala  Zygmunt Bauman, el teórico de la Modernidad Líquida, el cual nos advierte del peligro de los vínculos débiles por lo que puede conllevar en la descomposición y languidecimiento de los vínculos humanos. No me opongo a los vínculos débiles online, tienen su valor, pero son propicios a cultivar esos falsos “amigos” online que podemos aceptarlos o rechazarlos con un simple clic.

El segundo tema, es la enjundia de tu comentario. Dices que el autor (yo) padece una intoxicación por exceso o sobredosis de anticuada filosofía de Herbert Marcuse. Supongo que tal afirmación está sustentada por tu profundo conocimiento del pensamiento de Herbert Marcuse que te ha permitido encasillar mi reflexión y análisis que planteaba en mi blog en su marco teórico o declarar anticuado su pensamiento.  Yo únicamente he leído algunos libros de Marcuse cuando estudiaba sociología, de esto hace mucho tiempo, y es posible que esté influenciado, que no intoxicado, en algunos aspectos por su pensamiento, no debemos de olvidar que Marcuse contribuyó a la teoría crítica de la escuela de Fráncfort, un referente en el pensamiento moderno. En este punto decirte que todas las personas vamos (r)elaborando nuestro pensamiento a partir de las influencias que recibimos de otros. En otras palabras, nuestro pensamiento acaba siendo singular gracias a las síntesis que vamos interiorizando, salvo en aquellos casos en que uno se convierte en seguidor fanático de una determinada corriente de pensamiento. Me gustaría que fueses más explícito en tu crítica y me señalases aquellos aspectos que consideras objeto de una intoxicación del pensamiento de Marcuse.

Por último, tengo que discrepar contigo, al considerar caduco el pensamiento de Marcuse. Ignoro cuales son tus argumentos, pero, en mi opinión, considero que estamos viviendo una época en la que abundan los teóricos panegiristas ensimismados y deslumbrados por las TICs y otros fenómenos de la globalización económica, y necesitamos recuperar a los pensadores que, por su solidez y visión crítica, nos aporten herramientas y perspectiva para el pensamiento y la acción. De cualquier forma, espero, dado tu inmenso conocimiento sobre Marcuse, me puedas convencer de lo contrario.

Amigo Rixar, no me voy a extender más, espero con ansias tus comentarios a esta nota. Un cordial saludo.

P.D. Obviamente, si un día me desplazo a Oviedo, espero contar con tus servicios de taxi y aprovechar el trayecto para dialogar sobre Marcuse, los vínculos débiles y el macho alfa.

Twitter, una tecnología hipersocial de la conducta y el macho alfa

En mi opinión, Twitter es un campo muy interesante para el psicoanálisis y la antropología social. Un campo abierto a múltiples interpretaciones y proclive a las simplificaciones universalizantes o a los sesgos cognitivos. Hay psicólogos que consideran que tuitear es una actualización constante de quién eres, cómo eres y de dónde eres, motivado por la falta de identidad. Otros, que piensan que refleja la inseguridad y ansiedad de nuestras sociedades de la modernidad líquida. Es decir, Twitter representa una forma de asegurarse de que uno está conectado permanentemente a alguien y éste, a su vez, está conectado a ti, lo que demuestra que tú estás vivo. Sherry Turkley, en “La vida en la pantalla”, un excelente análisis de cómo empezaba a impactar Internet en nuestras vidas escrito en 1997, nos decía que  la forma de construir comunidades ha cambiado, y que hemos avanzado hacia una cultura de la simulación, que la vida en la pantalla nos permite proyectar nuestra historia y ubicar nuestras fantasías tanto intelectuales como afectivas en un nuevo espacio, y que la vida real es ya una ventana más en las múltiples ventanas que abrimos en nuestra identidad virtual. Es decir, un “yo mismo” que juega diferentes roles en diferentes espacios, donde la vida real es solo un rol más.

Los que hemos conocido de primera mano la Red desde su origen, hemos podido observar que en una primera etapa dominaban las “identidades virtuales” ocultas detrás de nombres de fantasía (nicknames), éstas eran ventanas virtuales donde las personas mantenían una separación entre las manifestaciones públicas de una vida “real” acotada por las convenciones socio-morales establecidas, y la pulsión instintiva por el placer y el libertinaje del anonimato de una o unas vidas virtuales. Hoy, con las redes sociales, podemos observar que se va imponiendo la importancia (necesidad) de mostrarse “tal como uno es”. Es decir, uno se identifica como “es” en la vida real en las ventanas virtuales, una convergencia de vida real con vidas virtuales. ¿Realidad personal aumentada? En mi opinión, ésta ha sido la mayor contribución de redes sociales como Facebook, LinkedIn o Twitter.

Si nos centramos en Twitter, es cierto que actitudes narcisistas, infantiles o egocentristas están presentes en el timeline de Twitter. Son fáciles de detectar observando el flujo de los tuits, sin embargo, observamos que Twitter es un facilitador y una manifestación de una hiperactividad social para crear y dar forma a la comunidad en la que uno desea ser parte de algo. Un importante número de personas no están tuiteando para alimentar su ego, su actividad está orientada a sostener su contrato social con una concepción holística del ser humano, como un todo. Sin embargo, a pesar de esta importante (r)evolución de la información y la globalización, los patrones bio-psico-socio-culturales dominantes en nuestra sociedades se manifiestan de forma explícita en redes sociales como Twitter. Es decir, el cambio tecnológico, no ha planteado un cambio sustancial en los roles y comportamientos más allá de los propiciados por las transformaciones sociales y culturales de la sociedad en general.

Por ejemplo, el macho alfa es una figura omnipresente en Twitter. El concepto de macho alfa viene de la biología (especialmente del estudio de los primates) y hace referencia a aquel que demuestra su supremacía sobre los demás (el jefe de la manada) para la conquista de las hembras.  En Twitter podemos observar como se recrea de forma simbólica las peleas entre machos del mundo animal para alcanzar su supremacía en el timeline. La seducción, la demostración de fuerza y la ostentación de unos buenos atributos sexuales,  son los comportamientos típicos que desarrollan los machos de muchas de las especies del mundo animal y, también, de la especie humana.

En Twitter, el macho alfa, por aproximación, sería ese individuo que, de forma sistemática, juega con la seducción de las palabras (ocurrencias, citas o frases celebres, etc.) junto con una demostración de fuerza con las reiteradas manifestaciones de lo importante que uno es (estoy en X, tengo una reunión con Y o me recibe Z) y haciendo alusiones directamente o sutilmente a su potencia por su capacidad de audiencia (número de seguidores, score en el Klout, etc.). Obviamente, a todo esto se le llama compartir información y conocimiento, crear marca personal y mostrar liderazgo.  En este punto señalar, por lo que vengo observando en mi timeline, que la obsesión por el número de followers y el score de Klout son casi una exclusividad del universo “macho”, aunque nos encontremos con alguna que otra hembra alfa. En términos freudianos, se correspondería con el triunfo fálico del vencedor con un evidentemente simbolismo erótico masculino (en términos coloquiales: tenerla más larga).

No tenemos que escandalizarnos en la búsqueda de una simbología sexual en los comportamientos tuiteros. No somos tan racionales como creemos, muchos impulsos irracionales determinan nuestra racionalidad. La libido (Eros o pulsión de vida) es una parte de nuestra visión dual de la motivación humana interconectada a la otra pulsión de sentido opuesto (Thanatos o pulsión de muerte). Muchos de nuestros actos tienen un simbolismo sexual y forman parte de nuestro inconsciente colectivo, por ejemplo, las personas aficionadas a la Formula 1, aplauden o manifiestan euforia cuando el ganador de la carrera descorcha la botella de champán, la agarra con las dos manos, en general, a la altura de sus genitales y desparrama el líquido espumante sobre sus rivales confirmando su supremacía de macho alfa. Toda una eyaculación simbólica.

Para lo bueno o para lo malo, nadie se escapa de la interpretación psicoanalítica o antropológica Si uno no es, simbólicamente, un macho alfa en la red social, es que es un macho beta (contendiente y subordinado del macho alfa) o un macho omega (machos en el escalafón más bajo de la jerarquía social).