Ser experto en Estrategias Social Media. A modo de reflexión

30 Diciembre, 2009 por JLP 1 comentario »

Senior Manager acaba de publicar una interesante entrada en su blog planteando la cuestión de quién certifica a quién como “experto” o “gurú” en Social Media. Pensaba realizar un comentario en su blog pero dándole vueltas a la pregunta y buscando respuestas el comentario se ha convertido en entrada de mi blog como apuntes para una reflexión.

Comparto el fondo del razonamiento de Senior Manager, porque “Los expertos en Social Media son tan reales como los Unicornios”, pero me gustaría añadir algunas premisas –no todas-:

  • El Social Media es un campo de acción-conocimiento emergente con pocos años de “vida” en un proceso permanente de construcción-descontrucción. Se hace camino al andar… nada queda acotado como disciplina, entramos en la dimensión alfa-beta permanente.
  • El Social Media es transversal en múltiples ámbitos: económico, social, político y cultural. Se configura como un ecosistema de relaciones-interacciones cada vez más globalizado. Es, a la vez, el Ágora de Atenas, los mercados medievales y el Sálvame de Tele 5.
  • En el tránsito de una sociedad basada en un modelo de producción industrial a una sociedad basada en la información y el conocimiento, o. mejor dicho, en el tránsito de un pensamiento lineal y parcelado a un pensamiento complejo, el concepto de “experto”, tal como lo conocemos, está cuestionado y no tiene cabida.

De acuerdo con estas premisas -aproximaciones a conclusiones-:

  1. Hoy por hoy, una persona adquiere conocimiento y dominio en el campo de los Social Media por su inmersión -reflexiones personales y compartidas, usos y prácticas, errores y aciertos- permanente.
  2. Cada vez más, se requiere o se va a requerir una visión más multidisciplinar en la acción-conocimiento en el Social Media. Se requiere asumir el paradigma de la complejidad -véase Edgar Morin-.
  3. Es un terreno abonado donde brotan, crecen y se reproducen los charlatanes, chamanes, opinadores y otras especies. Lamentablemente, muchos de ellos por su prolífica producción de contenidos -nada que ver con la calidad-  y legión de seguidores acríticos consiguen mantener una buena posición en “Google” y adquieren un “status” de gurú o experto.
  4. Estamos en un proceso de transformación, nadie tiene el libreto que le permita elaborar una estrategia Social Media a golpe de batuta. Las claves, hoy por hoy, siguen siendo las básicas: honestidad, mentalidad abierta y colaborativa, formación permanente, espíritu aventurero, el fracaso como oportunidad de mejora…
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2010. Nos deseamos una próspera década

20 Diciembre, 2009 por JLP 1 comentario »

Mafalda02

Autor: Quino

Para muchos dejamos atrás la primera década del siglo XXI. Independientemente de la polémica que suscita el hecho de estar o no estar en el comienzo de una nueva década, no deja de ser un hito temporal simbólico que invita a mirar atrás para hacer balance del pasado, de lo hecho, y también a escrutar el futuro, a hacer conjeturas y previsiones sobre lo que se hará y pasará en los nuevos tiempos que vienen.

Con una simple mirada a los registros y noticias sobre el incremento del hambre en el mundo,  los ataques terroristas masivos, las guerras y sus efectos colaterales –la mayoría de las victimas se dan en la población civil-, el avance del cambio climático y, como traca final, la primera crisis financiera global del nuevo milenio.  Con esta breve enumeración, podemos deducir que el balance general de la década 2000-2009 es triste y sombrío.

Vamos a empezar una nueva década sin que los responsables de la gestión de nuestro mundo hayan resuelto los graves problemas que nos afectan a todos. Más bien, los problemas se han agravado y no hay previsiones de que se solucionen a corto o medio plazo.

Con recordar que en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, los Jefes de Estados y de Gobierno prometieron consagrar su voluntad política y su dedicación común y nacional consideraban intolerable que más de 800 millones de personas de todo el mundo no dispusieran de alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas y que, por tanto, se comprometían a conseguir la seguridad alimentaria para todos y a realizar un esfuerzo constante para erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel actual no más tarde del año 2015. Hoy, según la FAO son 1.020 millones y que con la crisis económica mundial, al afectar al empleo y profundizar la pobreza, se calcula que al finalizar este año el número de hambrientos podría incrementarse en otros 100 millones.

La reciente Cumbre del Cambio Climático en Copenhague ha servido únicamente para repasar  la evidencia científica sobre la necesidad de controlar las emisiones de gases invernadero, donde se han realizado declaraciones de buenas intenciones, alguna que otra foto de familia y se ha cerrado con un magro compromiso donde se reconoce que el calentamiento climático es un problema grave del planeta y un acuerdo de ayudas financieras y de buenas intenciones que no es vinculante y no fija porcentajes o fechas de reducción de gases contaminantes. El recalentamiento del planeta afectará directamente la agricultura mundial al reducir recursos naturales como tierra, agua y biodiversidad y el incremento de las plagas y enfermedades de animales y plantas. Obviamente, un factor que no ayudará a reducir el hambre, más bien incrementará el número de afectados.

Los poderes económicos y políticos no paran en sus anunciaciones de que la salida de la crisis podría llegar a comienzos del 2010.  El “brote verde”, un término específico de la hortoagricultura ha adquirido categoría de concepto en la “ciencia” económica.  Ignoro si saldremos pronto de esta crisis, pero dudo que muchas personas damnificadas por los efectos colaterales del tsunami financiero vuelvan a levantar cabeza.  La gran ola ya ha cambiado el paisaje socioeconómico de muchos países y regiones, la recuperación y reconstrucción será muy lenta si no se realizan importantes transformaciones en todo el sistema económico mundial. Un cambio de paradigma que no esté fundamentado en un crecimiento ilimitado y un consumo innecesario y superfluo. Por el momento suena a utópico, porque las medidas que se van tomando se limitan a taponar las vías de agua de un crucero económico que navega errante.

En esta primera década las llamadas nuevas tecnologías se han expandido rápidamente y están cambiando, sin que apenas nos hayamos dado cuenta nuestra manera de pensar, de trabajar e incluso la manera en que nos relacionamos los unos con los otros. Nuevas tecnologías que ya son accesibles para un cuarto de la humanidad y que propician, por sus usos, que conceptos como: la cooperación, colaboración, transparencia, … se vayan asentando en muchos ámbitos de la sociedad.  Sin caer en el determinismo tecnológico, podrían ser una de las palancas para una verdadera transformación socioeconómica. Está por ver.

Cada persona, cada comunidad, celebrará estas fiestas a su manera y de acuerdo con sus creencias religiosas de la misma forma que sus más remotos antepasados celebraban el “Dies Natalis Solis Invicti” -el renacer del Sol- y se deseaban prosperidad para el próximo ciclo de la naturaleza. En el fondo no hemos cambiado mucho, han transcurrido miles de años pero nuestras vidas, en el mundo occidental, siguen marcadas por los solsticios y equinoccios  que marca cada estación del año.

Pues eso, felices fiestas y una próspera década a todos.

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Facebook. Una mirada a su ecosistema

18 Diciembre, 2009 por JLP Sin comentarios »

SPIDERAlrededor de Facebook se está configurando un ecosistema de relaciones sociales, contenidos y aplicaciones que nadie podría haber imaginado a priori. Un ecosistema en plena expansión que ya ocupa la 4ª posición en el ranking de los sitios web más visitados detrás del eterno trío -Google, Yahoo! y Microsoft- y lidera la primera posición de las redes sociales online.

En algo más de 5 años, una red social online que fue desarrollada para uso exclusivo de los alumnos de la Universidad de Harvard,  ha alcanzado la cifra de 350 millones de usuarios registrados convirtiéndose en la red social más extensa del mundo –únicamente el 30% de sus usuarios provienen de los Estados Unidos-.

Pero no son solo los 350 millones de usuarios los que pueden acceder directamente a Facebook, además, con el lanzamiento en diciembre de 2008 de su interfaz de aplicaciones Facebook Connect ha conseguido que cada mes una media de 60 millones de usuarios puedan interaccionar con la red social a través de más de 80.000 sitios webs -entre ellos 50 de los más importantes del mundo- y dispositivos –incluidos iPhone y Xbox-. Una interfaz que ofrece servicios de autentificación a otros sitios web y de publicación directa de contenidos de esos sitios web en Facebook permitiendo  que algunos incrementen de forma sustancial el tráfico hacia su espacio web.

Con el interfaz Facebook está consolidando una red de conexiones entre sitios web y contenidos con un crecimiento espectacular en los últimos meses al pasar de las 15.000 de septiembre de 2009 a los 80.000 de principios de diciembre. Sin olvidar las 500.000 aplicaciones actuales que los propios usuarios o empresas terceras han desarrollado en Facebook y que aportan un cierto valor a los usuarios en el manejo de sus contenidos, entretenimiento y en la relación con terceros. Unas aplicaciones que están teniendo un importante crecimiento en el ámbito del juego social –Playdom, Zynga, Playfish, Scrabulous, Texas HoldEm Poker, Paradise Paintball 3D, etcétera-.

Facebook está consiguiendo con su política de conectividad y desarrollo de aplicaciones la procrastinación de una parte de nuestro tiempo en su red, porque ya no es una simple red social donde una persona simplemente mantiene una red de amigos, conocidos y saludados y se conecta para consultar las actualizaciones de estado o añadir algún contenido a los muros. Es una red que está desarrollando un complejo entramado, una especie de sutil tela de araña donde, las personas pasan más tiempo y, obviamente, es un terreno abonado para desarrollar un nuevo y potente marketing online en un espacio donde se concentra millones y millones de personas, con la posibilidad de identificar sus perfiles personales y el de sus relaciones.

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La crisis en la Industria Cultural. Una transformación de las percepciones (parte 2)

11 Diciembre, 2009 por JLP Sin comentarios »

CulturalperceptionEn una entrada anterior defendíamos la tesis de que la crisis en la Industria Cultural está motivada por una crisis de su cadena de valor de acuerdo con el modelo de Philip Kotler. Pero, además, deberíamos considerar las transformaciones en la percepción de la Cultura y en las formas de acceso y consumo de los productos culturales de nuestro tiempo.

La cultura por su definición verbal-etimológica es educación, formación y perfeccionamiento de las facultades intelectuales y morales de los seres humanos. Ahora bien, como en todo proceso histórico, a lo largo de la historia de la humanidad, la percepción y el acceso a la cultura occidental ha estado condicionado por el monopolio de los grupos de poder que marcaron determinadas características que fueron dominantes en cada época.  De forma resumida: en la Era Clásica la cultura fue aristocrática,  contemplativa  y naturalista;  en la Edad Media perdió el carácter naturalista y se impuso el religioso-trascendente;  en el Renacimiento, con la revolución humanista, recuperó el carácter naturalista de la Era Clásica;  con la Ilustración perdió su carácter aristocrático y patrimonial de una élite para convertirse en instrumento de renovación de la vida individual y social; y en el siglo XX, con el desarrollo de los Medios de comunicación de Masas, la cultura junto al entretenimiento se industrializó y paso a convertirse en un producto para consumo de masas.

Hoy en día, predomina una cultura industrializada que está mediatizada por las características de los modos de producción y distribución de las empresas del sector. Una producción cultural donde el objetivo final es el beneficio económico, y donde cohabitan la producción de entretenimiento, una determinada “cultura” de masas que actúa como  correa de transmisión de determinados valores –ideología socioeconómica y política- y una creación de nuevas significaciones –la cultura de élite. Por lo tanto, es la industrialización y la mercantilización de las obras quién determina que manifestación cultural será, o no,  socialmente significativa. Es decir, unos productos donde encajan perfectamente, salvando las distancias, Mickey Mouse con Mikel Jackson y con Gabriel García Márquez.

Asimismo, al margen de la cultura industrializada, existe una producción cultura tradicional y artesanal que se caracteriza por el carácter irreproducible del producto final aplicando los modos de producción industrial y que, por tanto, aplica un modelo de producción y comercialización distinto. Por ejemplo, la pintura, escultura o el teatro.

El escenario de la producción cultural se complementa con determinados sectores que impulsan una cultura independiente que persigue una eficacia estrictamente estética, ideológica o política con independencia del beneficio económico que les pueda reportar. Una cultura no industrializada que puede ser más significativa que la industrializada para ciertos individuos o colectivos sociales  y que ha tenido, hasta hace poco, una capacidad de difusión limitada.

Ahora bien, no hemos de perder la visión de que la cultura es algo inseparable de la condición humana y, además, es un componente fundamental para  el desarrollo como seres humanos, como individuos y como miembros de un colectivo social que nunca ha permanecido estático y, por tanto, las transformaciones siempre han estado presente en la humanidad que,  desde los tiempos más remotos, ha propiciado la creación en su búsqueda de nuevas significaciones como podemos observar en los múltiples registros que nos han ido quedando. Con mirar las pinturas de las cuevas de Altamira nos podemos dar cuenta de la dimensión transcendental del ser humano en la búsqueda de nuevas significaciones.

En esta búsqueda de nuevas significaciones, la creación cultural, a lo largo de la historia, ha ido incorporando las tecnologías disponibles y adaptándose a los contextos socio-económicos y políticos de cada época. Una creación donde siempre han surgido vanguardias que han roto con los estilos dominantes y han posicionado a la cultura como un elemento de transformación de valores, entre otros aspectos. Por tanto, es obvio que estando inmersos en un proceso de cambio de paradigma tecnológico, económico y social,  en el ámbito de la cultura también se están produciendo importantes transformaciones.

En este punto la pregunta pertinente sería: ¿Cuáles serían las transformaciones que se están produciendo?.  Pues bien, en estos momentos podemos identificar síntomas que nos permiten perfilar algunas tendencias que se están manifestando.

Por un lado, podemos observar que los sectores de la cultura independiente, gracias a la Red y los medios sociales de comunicación emergentes, están superando la escasa capacidad de difusión que tenía en el entorno donde dominaban los medios de comunicación de masas. Un sector donde surge un movimiento que propicia una cultura más libre y colaborativa sin copyright, el copyleft.

Por otro lado, en la Red se ha asentado una cierta percepción, de que lo digital no se considera “propiedad de nadie”, es decir, “se acepta socialmente que no es de nadie” y la apropiación indebida de lo intangible no está tan moralmente penalizado como la apropiación de lo tangible. No hemos de olvidar que en los primeros años de Internet, desde las propias instancias gubernamentales de medio mundo, los discursos sobre las Autopistas de la Información y la  nueva Sociedad de la Información y del Conocimiento  incidieron sobre aspectos como abundancia informacional y la democratización cultural y política. Abundancia cuantitativa e hiperelección en la terminología de Toffler. Es decir, el conocimiento y la cultura de masas accesible y disponible para cualquier persona que estuviese dispuesta a conectarse.

Por último,  una sensación de malestar, en amplios sectores de usuarios de Internet, de que la Industria Cultural durante estos años había abusado de su posición hegemónica en la distribución y comercialización de los productos culturales aplicando márgenes desorbitados en muchos de sus productos  –por ejemplo en el sector de la música-.

Estas son tendencias que están modificando la percepción en el acceso y consumo de los “productos” culturales de una Industria Cultural que nació y se desarrollo en un contexto donde el régimen tradicional de la protección de los derechos de autores y de propiedad  de los “productos” culturales fue concebido para obras soportadas de forma material y no digital. La Red y las tecnologías afines han “desmaterializado”  dichos productos que pueden reproducirse y circular rápidamente sin necesidad de que se materialicen en un soporte físico concreto o en alguna de las formas envasadas que históricamente han contenido las obras artísticas e intelectuales.

La próxima entrada trataremos el tema de los creadores.

To Be Continued

Véase la entrada anterior:

La crisis en la Industria Cultural. Es la crisis de su cadena de valor (parte 1)

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La crisis en la Industria Cultural. Es la crisis de su cadena de valor (parte 1)

9 Diciembre, 2009 por JLP Sin comentarios »

CulturalIndustriesSalvo algunas excepciones, se está imputando a las descargas “ilegales” de contenidos culturales –o piratería en Internet, para ponerle un acento más dramático -  la crisis generalizada de la “Industria Cultural” y, por ende, la de los autores, creadores y artistas. Pero la realidad, es que la causa son los efectos de las tecnologías de la información y la comunicación en la cadena de valor de las empresas del sector de la cultura.

Para entender esto, debemos tener en cuenta que la industria cultural, tal como la conocemos hoy en día, tuvo su arranque a mediados del siglo XX con la expansión de un mercado cultural que se iba concretando al mismo tiempo que se configuraba la llamada cultura de masas y comenzaba a aplicar los principios de la organización del trabajo a la producción cultural. Estamos hablando de una industria que se expande al mismo tiempo que los medios de comunicación de masas destinadas finalmente a los mercados de consumo con una función de reproducción ideológica y social del sistema.

Es decir, nos encontramos que se consolidan una serie de empresas que se articulan en torno a una “cadena de valor” de producción y distribución de mercancías con contenidos simbólicos concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo.  Por consiguiente, nos encontramos que a mediados del siglo XX, aplicando el modelo de análisis de Philip Kotler, con una Industria Cultural cuya cadena de valor está conformada por todas sus actividades generadoras de valor agregado y por los márgenes que éstas aportan, y cuya ventaja competitiva se logra cuando la empresa desarrolla e integra las actividades de forma menos costosa y mejor diferenciada que sus rivales. Es decir, una industria formada por empresas que se rigen con las leyes del mercado que crecen y entran en crisis con éste.

Analizando la cadena de valor genérica de la Industria Cultural, aplicable, obviamente con matizaciones, a ámbitos como la música, el cine, el videojuego o el libro, nos encontramos que ésta se caracteriza porque la materia prima son los creadores y artistas que la empresa considera que les puede aportar valor.  Sean por su lanzamiento en el mercado –los noveles- o sean por su  “cotización” –los consagrados-. Estableciendo, en general, una renumeración sobre un porcentaje en las ventas –habitual en la música o el libro- o por contrato para una determinada producción –cine, videojuego-.

Además la empresa cultural, desarrolla un conjunto de actividades primarias relacionadas con el desarrollo del producto –generación del contenido final-, su “empaquetamiento” en el correspondiente soporte,  la producción de copias , la logística de distribución y la comercialización.  Cadena de valor que se complementa con una serie de actividades de soporte como la administración de los recursos humanos, las compras de bienes y servicios, las de desarrollo tecnológico  y las de infraestructura empresarial – finanzas, contabilidad, calidad, relaciones públicas, asesoría legal, dirección general-. Sin olvidar, el margen, es decir, la diferencia entre el valor total y los costos totales incurridos por la empresa para desempeñar las actividades generadoras de valor. En este último punto, señalar que las principales empresas culturales, durante sus años dorados, han estado acostumbradas a trabajar con márgenes muy holgados.

Hasta aquí el modelo funcionaba muy bien para el núcleo de empresas dominante de los mercados globales y locales.  Pero con el desarrollo y penetración social de las tecnologías de la información y las comunicaciones se empieza a socavar el modelo de la cadena de valor dominante en el sector por diversos motivos, entre ellos:

  • Por la digitalización de los contenidos que facilita los procesos de producción y distribución rompiendo la  dependencia de los soportes “continentes”.
  • Por romper, en parte,  el monopolio de los medios de producción y distribución. La disponibilidad de herramientas informáticas cada vez más económicas y potentes facilita que muchos “creadores” puedan desarrollar su producto cultural y distribuirlo sin tener que recurrir a intermediarios.
  • Por las inversiones y costes que deben asumir los ciudadanos para acceder y consumir productos culturales. Estamos hablando, dejando de un lado los dispositivos clásicos –televisores, reproductores musicales,…- de la conexión a Internet, de los ordenadores, de los eBooks,  etc.
  • Por la Red. El primer medio que facilita a los ciudadanos, en la historia de la humanidad,   el acceso masivo y libre a la información y el conocimiento.
  • Por el desarrollo de  los medios sociales que surgen como un componente clave en la promoción de los productos y reducen drásticamente los costes de marketing y publicidad.
  • Porque al mismo tiempo que se incrementa la oferta productos los consumidores son más exigentes y están más informados.

Aspectos están alterando la cadena de valor de muchas empresas de la industria de la cultura y provocando una importante perdida de sus ventajas competitivas al seguir aplicando un modelo concebido para un mundo analógico a un mundo digital.

Sigue leyendo: La crisis en la Industria Cultural. Una transformación de las percepciones (parte 2)

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