A partir del 21N: sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor

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Ayer se acabó la campaña electoral más demagógica y anodina del partidismo PSOE & Partido Popular de nuestra historia democrática.  Mañana los ciudadanos estamos invitados a decidir quién gobernará el país en los próximos cuatro años, forma parte del ritual democrático, y no se acordarán de nosotros hasta la próxima convocatoria. Sin embargo, sea quién sea el que gobierne y sea lo que sea lo prometido, se tendrá que enfrentar a la dura realidad de un país endeudado hasta las cejas, con una economía maltrecha y estancada, y unas tasas de desempleo del 21,52% (46% entre los jóvenes).

La mayor losa es la deuda agregada, la cual alcanzó, a mediados del 2011, el 363 % del PIB según los datos publicados por la BBC (Spain becomes eurozone’s weaker link) citando a un informe de la consultora McKinsey.  El ranking de deudores en % sobre el PIB es significativo:

Empresas  134 %

Familias 82 %

Financiera 76 %

Estado 71 %

Con estos datos, somos el eslabón más débil de eurozona tal como recoge el titular de la BBC.  El próximo gobierno podrá realizar ajustes y aplicar recortes en los servicios públicos para devolver su deuda (no olvidemos que deuda pública española no es de las más altas de la eurozona), pero si el sector privado no reduce su deuda y mejora la confianza para obtener nuevos créditos, difícilmente se generará más actividad económica, más empleo y, por tanto, más ingresos vía impuestos para el Estado para reducir la deuda e incentivar un modelo económico más sostenible. Es la pescadilla que se muerde la cola.

La famosa prima de riesgo que se ha instalado en nuestras vidas, está midiendo, además de los componentes especulativos que intervienen, el exceso de endeudamiento y la capacidad de generar recursos para reducirlo. Porque no debemos de olvidar que los mercados financieros, se articulan entre la dualidad de los comportamientos irracionales, como la especulación cuyo objetivo es maximizar los beneficios en una especie de gran casino, y de los comportamientos racionales basados en análisis más o menos objetivos como la búsqueda de la confianza que permitan minimizar los riesgos.

El año 2000, el año que el Partido Popular consiguió la mayoría absoluta, nuestra deuda agregada se encontraba en el 192 %, después de una legislatura del Partido Popular y dos del Partido Socialista, en la década considerada más prospera, resulta que nuestra deuda se ha incrementado, coincidiendo con la entrada en el euro, en 172 puntos porcentuales. Una prosperidad construida sobre la base de ir acumulando deudas que difícilmente podremos liquidar y nos tendrá atados de pies y manos como país durante un largo periodo.

Este es el balance de unos gobiernos de derechas y de supuesta “izquierda”  con políticas económicas del “laissez faire”. A partir del próximo lunes día 21, el que gobierne, sea quien sea, nos conducirá por un camino con más estaciones que el vía Crucis.

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Lecturas para entender las transformaciones de nuestro mundo

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Es curioso observar que los líderes actuales de los principales países industriales creen que la solución a la crisis actual está en volver a la senda del crecimiento a través de algunos ajustes de variables económicas, reformas laborales y adelgazamiento del estado de bienestar. Llevamos cuatro años, y todavía nadie es capaz de percibir la luz que nos señala el fin del túnel. Si la economía es ciencia y los modelos econométricos infalibles, algo está fallando en la interpretación de la realidad, porque ésta se está mostrando mucho más compleja que las dimensiones tangibles que maneja dicha ciencia.

La primera evidencia de la crisis actual es que estamos viviendo una época donde se van encadenando una serie de cambios en nuestra sociedad, muchos de ellos globales, principalmente en la economía, con una gran incidencia en lo social y lo político. Sin embargo, no nos podemos quedar con esta primera evidencia, porque la hipótesis más plausible es que realmente estamos inmersos en un nuevo cambio de época en la que somos actores y partícipes, activos o pasivos, donde se desvanecen las verdades absolutas y debemos aprender a aprender para entender el nuevo mundo que está emergiendo.

En este contexto, estamos abocados a vivir en la complejidad y nuestro pensamiento debe romper con las visiones simplistas y lineales para entrar en dinámicas continuas donde observar, reflexionar, tantear, valorar, revisar, asumir el  error, escuchar, rectificar, volver a intentar, dialogar, cooperar, relativizar, intercambiar, asumir las diferencias, o asumir la propia responsabilidad, entre otras actitudes, deben formar parte del equipaje que nos tendrán que acompañar en nuestra aventura vital.  No es fácil visualizar la nueva época que está emergiendo, porque el cambio de época no es algo que se produce en un momento dado, es un largo proceso en tensión permanente donde lo “viejo”, condenado a desaparecer, convive o colisiona con lo “nuevo” emergente.

Decíamos que debemos aprender a aprender y para ello proponemos una serie de autores y una selección de sus textos que, en nuestra opinión, nos allana el camino para entender el cambio de época en la que estamos inmersos asumiendo las incertidumbres y el vértigo que nos produce. No es una bibliografía formal, no están todos los autores y todos los textos que nos inspira y alimenta los pensamientos, es únicamente una pequeña selección que nos aporte herramientas conceptuales para emprender el camino y que nos permita:

  • abordar la complejidad de nuestro mundo (Edgar Morin);
  • afrontar la incertidumbre y los miedos que provoca (Zygmunt Bauman);
  • entender la psicología de la economía (lo racional y lo irracional) omnipresente en nuestras vidas (George Akerlof y Robert Shiller);
  • profundizar en el impacto de las tecnologías de la información y el conocimiento en los ámbitos socioeconómicos, culturales y políticos (Manuel Castells);
  • reivindicar el concepto del profesional del siglo XXI (Richard Sennett); y
  • tomar consciencia de los retos que se plantean las grandes transformaciones en la producción y consumo de bienes y servicios  en un modelo económico cada vez más insostenible (Jeremy Rifkin).

Estas herramientas conceptuales las podemos encontrar en:

La mente bien ordenada de Edgar Morin.

Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores de Zygmunt Bauman.

Animal Spirits, cómo influye la psicología humana en la economía de George A. Akerlof, y  Robert J. Shiller.

La Era de la Información, la trilogía de Manuel Castells.

El artesano, de Richard Sennet.

La Tercera Revolución Industrial. Cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo,  de Jeremy Rifkin.

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Emprender. Un multiverso de exploración pensando en el 2021

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Emprender no es fácil, porque una de las premisas del éxito es que la innovación o la transformación de lo existente sea el motor del emprendimiento. Si hablamos de innovación, en general, se trata de aportar valor añadido mejorando  lo existente (precio, calidad, diseño, etc…) o creando nuevos servicios y productos a partir de las tecnologías y el conocimiento en su estado actual. Mientras que si hablamos de transformación, estamos apostando por un salto cualitativo creando nuevos servicios y productos cuya base fundamental está en los horizontes de futuro y las prioridades de la investigación científica. En este punto, decir que las fronteras entre la innovación y la transformación suelen ser difusas con una gran porosidad entre ellas.

Si nos preguntamos cuales son los horizontes de futuro y las prioridades de la investigación científica para la próxima década, un mapa con una propuesta prospectiva del futuro de la ciencia para el año 2021 nos puede aportar algunas pistas. Dicho mapa, The Future of Science 2021 Map (PDF), elaborado por un grupo de científicos de las  Universidades de Berkeley, Stanford, UC Santa Cruz, Scripps Research Institute y SETI Institute,  junto con investigadores del sector privado, en la última conferencia del Institute for the Future (IFTF)  sobre los horizontes de los programas de tecnología e investigaciones científicas, identifica seis grandes áreas que la ciencia priorizará en la próxima década: descifrar el cerebro y la modelización del pensamiento complejo; la exploración del espacio extraterrestre; el tratamiento masivo multiparticipante de datos “Massively Multiplayer Data“; el futuro de los océanos y sus posibilidades; la naturaleza de las materias “extrañas” o raras; y, por último, el desarrollo de la ingeniería biológica. Áreas que están surgiendo desde una nueva ecología de la ciencia basada en la apertura, la colaboración y la reutilización, junto con una mayor participación, interés y preocupación ciudadana por la investigación científica.

Clic sobre la imagen para ampliar

 

Más que una propuesta cerrada, este mapa es una invitación a explorar en un espacio para pensar sobre potenciales transformaciones con un amplio abanico de posibilidades en el campo del conocimiento. Es un mapa para plantearnos interrogantes acerca de cómo nuestras vidas y nuestros trabajos pueden transformarse con los nuevos horizontes y retos que se plantea la ciencia para la próxima década.  De hecho los pronósticos podrían reformularse como un ¿Qué pasaría si…? Cuyas respuestas nos ayudaría a tomar decisiones en el presente pensando en el futuro, por ejemplo:  ¿Qué pasaría si podemos grabar nuestros sueños?; ¿Qué pasaría si podemos diseñar una nueva forma de vida?;  ¿Qué pasaría si puedo poner en marcha una empresa centrada en las múltiples actividades necesarias para la exploración espacial?… En mi opinión, las respuestas a los posibles interrogantes nos podrían ayudar a tomar decisiones en el presente pensando en el futuro. Es vislumbrar la Tercera Revolución Industrial  para el siglo XXI y los nuevos paradigmas socioeconómicos y culturales que se plantean.

Para descargar: The Future of Science 2021 Map (PDF)

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Bye bye Web 2.0. Ahora que ya estás muerta

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No es un titular llamativo para atraer visitas, es la constatación de una realidad. Hoy casi nadie utiliza el término Web 2.0, salvo algún aspirante a geek recién aterrizado,  algún evangelizador trasnochado o en el reclamo de algún evento. Los términos que se han impuesto son medios sociales y redes sociales (RRSS). Es cierto que persiste el meme 2.0 asociado a temas o prácticas concretas como: Empresa 2.0, RR.HH 2.0, Escuela 2.0, Turismo 2.0, Trabajador 2.0, Política 2.0, o Etcétera 2.0. Para algunos el 2.0 indica una presencia y uso de los medios sociales, para otros, además de utilizar las TIC, es asumir una serie de valores como: colaboración, comunicación, aportación, transparencia, o la heterarquía en oposición de jerarquía, entre otros.

Para entender el concepto de la Web 2.0 y el story telling que se ha desarrollado a su alrededor, hay que recurrir a la historia para resituar los temas con una cierta perspectiva. Antes de que surgiera la Web 2.0, teníamos la Web 1.0, que además de las herramientas básicas de comunicación e interacción como el correo electrónico; la mensajería electrónica; los chats; los BBS (Bulletin Board System), una especie de “tablón de anuncios” que permitía descargar software y datos, leer noticias, intercambiar mensajes con otros usuarios, disfrutar de juegos en línea, leer los boletines, etcétera; también se podía aportar contenidos en páginas Web, tanto personales como de empresas, o en los portales sindicadores de contenidos como Yahoo! o Excite. Los usuarios de Internet en aquella época no eran numerosos, en 1996 se estimaban unos 56 millones en todo el mundo (casi medio millón en España), cuando estalló la burbuja “punto com”, en el año 2000, el número de usuarios rondaba los 400 millones (5 millones en España).  En el entorno tecnológico disponible, a finales de los años 90, ya era posible desarrollar los valores asociados al 2.0, al margen de ciertas limitaciones tecnológicas, al mismo tiempo que los usuarios también se montaban sus “redes sociales” a través de los chats, foros, la mensajería electrónica o algún que otro portal que actuaba, en la práctica, como una verdadera red social para sus usuarios como el caso del portal Pobladores.com.  En la Web 1.0, en general, la aportación de contenidos no era fácil, en muchos casos requería algún que otro conocimiento técnico y básicamente la realizaban los geek o las empresas y marcas en sus sitios Web o se sindicaban en los portales especializados, al mismo tiempo que contrataban publicidad en los portales generalistas esperando que los usuarios diesen el clic en el correspondiente banner para  recibir visitas en sus sitios.

La Web 2.0, un término que surge en 2004, consolidó como concepto una tendencia que empezaba a emerger en la Red: la Web como servicio para que los usuarios pudiesen aportar sus contenidos; la interoperabilidad de las plataformas, aplicaciones y dispositivos para que se pudiesen compartir dichos contenidos; interfaces más ergonómicos para facilitar la interacción entre los usuarios y consolidar entornos para facilitar el desarrollo de grafos sociales alrededor de una serie de temas o en la convergencia de intereses. Al mismo tiempo, experiencias como la Wikipedia (en funcionamiento desde el 2001), habría nuevos espacios y posibilidades para facilitar el desarrollo de conceptos como la colaboración, o como la inteligencia o construcción del conocimiento colectivo. En cierta medida, desde un punto de vista, representó un salto cualitativo, en lo tecnológico y una revolución para el marketing online abriéndole las puertas para un cambio de paradigma en sus prácticas.

En efecto, si consideramos que hasta el momento,  el marketing buscaba captar el interés de los usuarios, principalmente mediante banners publicitarios en los grandes portales; campañas virales donde el correo electrónico tenía un papel central; o los enlaces patrocinados junto a los posicionamientos destacados en los resultados de las búsquedas. Esta captación del interés de los usuarios de Internet perseguía atraer las audiencias a los sitios de las empresas y las marcas, al mismo tiempo que conseguir una cierta segmentación de los targets de acuerdo con las pautas de navegación de los internautas. Sin embargo, el fenómeno de las redes sociales y las plataformas de servicios ha conseguido que la mayor parte del casi el 30% de la humanidad (2.100 millones de usuarios) esté concentrada en unas pocas docenas de sitios web (redes sociales generalistas o especializadas), la mayoría con un perfil sociodemográfico y psicográfico bien acotado, y que por sus conversaciones y aportación de contenidos, la mayoría relativo a sus gustos y actividades lúdicas y de ocio, son fáciles de rastrear, pudiendo llegar, en términos de posibilidades, a la microsegmentación perfecta (la persona en singular).  Este escenario de concentración de potenciales audiencias bien segmentadas en muy pocos sitios web, es algo que el marketing nunca pudo imaginar hace una década. Además, en el cambio de paradigma del marketing, otro de los cambios que se está produciendo es que los propios usuarios de los medios sociales se convierten, en cierta medida, en portavoces y propagadores de las marcas, tanto en sus supuestas cualidades como en sus supuestos defectos.

Es decir, la Web 2.0 ha aportado en estos 6-7 años, un cambio sustancial en el entorno tecnológico facilitando la interacción entre usuarios y el poder compartir los contenidos aportados por ellos mismos, al mismo tiempo, que creaba un espacio acotado donde se concentra una potencial audiencia bien definida para desarrollar nuevas estrategias y tácticas de marketing online. Sin embargo, es muy dudoso pensar que se hayan potenciado los supuestos valores asociados al meme 2.0. En todo caso, se ha incrementado la “presencia” o la manifestación de algún que otro valor “2.0″ porque en esta década se ha multiplicado por cinco el número de usuarios. ¿Cuántas empresas podemos citar que hayan incorporado en su ADN organizativo aspectos como la colaboración, la transparencia o la heterarquía a pesar de su presencia en la Web 2.0?. Es importante recordar que en la segunda mitad de la década de los 90, cuando Internet se abrió al gran público, ya había usuarios que colaboraban, comunicaban y aportaban contenidos y conocimientos, eran muy pocos millones, más aún, me permito reivindicar, como anécdota personal, que en 1989, cuando empecé a utilizar el servicio de acceso a Internet de Goya Servicios Telemáticos, para enviar correos electrónicos y documentos para un proyecto europeo o acceder a una rudimentaria BBS, en una época en que Internet estaba abierto únicamente a las universidades, centros de investigación y a alguna que otra empresa, algunas de las personas ya practicábamos algunos de dichos valores, al margen del entorno tecnológico.

Hoy, la Red ya ha alcanzado un cierto grado de madurez, ya no es cosa de geeks o nerds, es una tecnología más, con un gran potencial, que se ha incorporado en las vidas de las personas, como en su momento el coche o el televisor. Cada uno la utiliza según sus necesidades, una gran mayoría básicamente en actividades de ocio y como extensión de sus relaciones interpersonales y familiares. Los contenidos han crecido de forma exponencial en términos cuantitativos, pero no en términos cualitativos. Algunos profesionales la utilizan para extender sus redes de contactos y crear su “marca” personal, otros los utilizan para abrirse un nicho profesional como evangelizadores o buscavidas como un modo de vida, mientras que las empresas de devanan los sesos para obtener ventajas competitivas, así como los marketinianos en sus estrategias y técnicas para controlar dicho medio.

La Web 2.0, por su configuración tecnológica, puede facilitar el desarrollo y la difusión de los valores que hemos comentado, pero la génesis de dichos valores se deben producir previamente en los diferentes ámbitos socioeconómicos, culturales y políticos con independencia del entorno tecnológico. No es el cambio por la tecnología, es el cambio utilizando la tecnología. Hoy, nos encontramos, por un lado, con unas pocas redes sociales y plataformas de servicios que concentran la mayoría de los usuarios de Internet como potencial audiencia para el marketing (es el modelo de negocio de Facebook, Google + o Twitter entre otros) y, por otro lado, una tendencia en la consolidación de “jardines porosos pero vallados” de servicios de valor añadido de pago, por ejemplo, la estrategia de Apple.

Este es el balance de la Web 2.0. Obviamente este es mi punto de vista, aunque hay algunos que ya se adelantaron hace tiempo en vaticinarlo: La Web 2.0 ha muerto, ¡Viva la Web 2.0!

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Tras el éxito del 15O. ¿Y ahora qué?

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Visto y vivido las manifestaciones del 15 de octubre,  la primera valoración que podríamos hacer es que es un importante toque de atención a los partidos políticos y sindicatos en su papel orgánico e institucional como vía de canalizar las reivindicaciones de los ciudadanos. El sábado, cientos de miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del Estado español con una capacidad de auto-convocatoria y auto-organización desconocido hasta el momento. Unas manifestaciones que han superado en número a las que se convocaron el mes de junio, sin olvidar su carácter global,  que da al traste con ciertos vaticinios de que el periodo veraniego había desinflado el movimiento 15M. La explicación es sencilla, el movimiento va creciendo en proporción al descontento que generan las medidas de austeridad que aplican los gobiernos para hacer frente a la crisis.

La segunda valoración es que el movimiento 15M está calando en la clase media. Ayer en Barcelona, pude observar que dicho sector social tenía una representación significativa, eran numerosas las familias con sus hijos los que marchaban por las calles de la ciudad. No debemos de olvidar que la clase media se gestó después de la Segunda Guerra Mundial y se “mimó” en los países occidentales hasta el final de la Guerra Fría. Durante este periodo, caracterizado por las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, se vivió una constante lucha ideológica entre el modelo económico capitalista y el modelo económico de planificación socialista estatal. Esto conllevó a que en el mundo occidental democrático, en cierta medida, se potenció y facilitó el consumo en las clases trabajadoras, acompañado con el desarrollo de una amplia cobertura social (sanidad, educación, servicios sociales, etcétera), el llamado Estado del Bienestar, sobre todo en los países europeos, con el objetivo final de “demostrar” la superioridad del modelo capitalista sobre el modelo socialista. No es casual que la “revolución” neoliberal liderada por Ronald Reagan y  Margaret Thatcher que se desarrolló en la década de los años 80 con el colapso del sistema económico socialista y, por tanto, con el fin de la lucha ideológica con el Este, ya no era necesario primar, dedicando ingentes recursos públicos, a la gran clase media. También señalar, que dicha revolución neoliberal, aparte de su componente económico-financiero, elaboró un cuadro ideológico altamente eficiente que consiguió que el neoliberalismo pareciera como si fuera la condición natural y normal de la humanidad. Un cuadro ideológico que nos quiere hacer ver que crisis actual, en sus efectos una especie de jaque a la depauperada clase media con los ajustes y recortes sociales, parecía inevitable, como un acto divino (el mercado como ser supremo), en el único orden económico y social a nuestra disposición.

Mi tercera valoración, más bien una reflexión, son los siguientes pasos del movimiento como alternativa al statu quo actual. Es el debate que se está planteando ¿Y ahora qué?. Supongo que nadie tiene la respuesta, parafraseando el poema de Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Es un movimiento heterogéneo con diversas sensibilidades y propuestas que van desde un reivindicación específica bien acotada hasta la utopía más imaginaría. Lo cierto es que ha introducido en el debate político y socioeconómico, durante estos cinco meses, una serie de temas que no estaban previamente en la agenda del poder, desde la corrupción política, hasta la necesidad de atar corto al sistema financiero, pasando con el tema de la dación en el pago de las abusivas hipotecas inmobiliarias. “Caminante, son tus huellas el camino y nada más”. Así mismo, desde que se disolvieron las acampadas, el movimiento se ha ido trasladando a los barrios y centros de trabajo y estudio. Es significativo, que la finalización de la manifestación de Barcelona surgieran tres columnas para abordar a través de ocupaciones y acampadas tres problemas concretos: educación (Facultad de Historia y Geografía de la UB), sanidad (Hospital del Mar) y vivienda (Barrio de la Trinidad). Dudo mucho que el movimiento del 15M pueda plasmarse en un partido político tradicional, más bien seguirá actuando como un movimiento social que por el grado de amplitud de sus manifestaciones y acciones obligarán a las estructuras orgánicas del poder adaptarse y asumir muchas de sus reivindicaciones. Zigmunt Bauman califica al movimiento de “emocional” y que le falta pensamiento, no va desencaminado en su análisis. En mi opinión, el pegamento “ideológico” que une a tantas personas el componente emocional es relevante en una cultura de la híper-individualización: es sentirse arropado ante la soledad como individuos ante la presión del sistema y sus consecuencias; es la incertidumbre ante el futuro; es el desencanto con los partidos políticos, unas estructuras de poder alejadas de los ciudadanos; es, para algunos, la necesidad de recuperar una serie de valores éticos universales. Puede ser un movimiento líquido, en los términos expresados por Bauman, y, por lo tanto, por sus características susceptible a la evaporación. Sin embargo, también puede ser un movimiento sólido si el sistema político y socioeconómico se hace inviable por su colapso. Por el momento, el movimiento se rige por las estructuras rizomáticas sin centro y con múltiples líneas de fuga con múltiples conexiones. Ayer era local, hoy es más global, Global Change ha sido el lema en cientos de ciudades y en decenas de países.

 “Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.

Mis fotos de la manifestación del 15O en Barcelona

 

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