Pues bien, podemos observar que en dicho ecosistema se están consolidando distintos espacios, no estancos, donde cada vez más es posible interrelacionar nuestra red social íntima –amigos, familiares- con la red social pública –profesional, ocio, etcétera-, una interrelación que difumina las fronteras entre los espacios privados y públicos.
Si realizamos una mirada al espacio público en la vertiente profesional, podemos constatar como se van generando y organizando rizomáticamente las aplicaciones y servicios. Un espacio cuyo crecimiento no sigue una evolución sino que es una sucesión de rupturas, mutaciones y cambios de dirección. Se extiende por un plano de consistencia, es decir que no se constituye en función de una dimensión trascendente que imponga jerarquías, objetivos y determinantes en las relaciones. No crece hacia una finalidad preestablecida porque no se ha establecido una lógica lineal del tiempo: crece por proliferación, fuera de toda intencionalidad “universalizante”. Si cogemos algunas de las aplicaciones y servicios que han ido surgiendo alrededor de Facebook el mapa del espacio –un mapa parcial- que se va configurando sería el siguiente:
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Son aplicaciones y servicios que se van creando, algunas tienen éxito, otras languidecen con pocos usuarios. Unas quedan relegadas al entorno de Facebook otras conectan e intercambian información y contenidos con otras aplicaciones o redes sociales generando crecimientos imprevistos que pueden surgir en cualquiera de sus puntos. Por este motivo, nadie puede preveer o predecir escenarios, mapas o futuros modelos de negocios en La Red.
Para identificar las características de las aplicaciones referenciadas en el mapa se pueden consultar el directorio oficial de aplicaciones de Facebook o el blog Mashable con interesantes entradas comentando y catalogando muchas de las aplicaciones Web 2.0 que van apareciendo.
Me produce gran curiosidad la abundante oferta de decálogos que podemos encontrar en la literatura sobre Manager, Marketing y otros temas relacionados con la empresa o con las personas –sobre todo en el subgénero de la autoayuda-. Una práctica que se ha generalizado en el entorno de la Red y en los medios sociales de comunicación.
Si realizamos una búsqueda en Google de frases que empiezan por “10 rules for” o “Ten rules for” nos devuelve más de 2.290.000 enlaces. En Amazon, la misma búsqueda nos devuelve más de 8.700 libros cuyos títulos contienen los términos solicitados.
Todo apunta que, en la cultura occidental, hemos interiorizado el patrón de normas y reglas –lo que debes hacer y dejar de hacer- inspirado en los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento. Y si nos preguntamos porqué son 10 y no 16, la explicación más pausible es que la numeración decimal cuneiforme asirio-babilonia se impuso, en la primera mitad de II milenio a.J.C, al sistema sexagesimal sumerio y se extendió por todo el Oriente Medio. Aunque no hay que descartar que el motivo fuese poder asociar los mandamientos a los dedos de las manos.
Volviendo a nuestro tiempo, me atrevería a afirmar que la elaboración de decálogos en forma de consejos, normas o reglas en cualquier materia no es una tarea complicada. En bastantes casos, es una especie de “menestra” donde se combina el sentido común, las normas generales dominantes en la sociedad, sazonado con un cierto conocimiento de la materia para aportar el lustre de los conceptos o términos específicos de ésta.
Y, para no ser menos, tengo el atrevimiento de publicar mi propuesta con las 10 normas para obtener seguidores –followers- en Twitter:
La aspiración permanente “Que los mejores sean mis followers“.
La única manera de hacer un follower es serlo.
Los followers no son ni muchos ni pocos, sino los suficientes.
Los followers & followings: una familia cuyos individuos se eligen a voluntad.
Si es un verdadero follower, no habrá que perdonarle jamás nada.
Reprende al follower en secreto y alábalo en público.
Si alimentas al follower solo de gratitud, equivale a una fotografía que con el tiempo se borra.
El follower es otro yo. Sin followers en Twitter no puedes ser feliz.
El mejor medio de conservar los followers es no pedirles ni deberles nada.
PD: Un decálogo construido a partir de la adaptación de citas y frases celebres al contexto del “follower” en Twitter. ¡Tú también puedes elaborar tu decálogo!!!
Los medios sociales -aplicaciones y espacios 2.0- están contribuyendo a la virtualización de las experiencias, entendiendo éstas como el hecho de haber vivido, sentido, conocido o presenciado alguien o algo. Asimismo, también se están virtualizando muchas de las formas de socialización dominantes de nuestras culturas.
En una reciente entrada en su blog, Javier Llinares explica su experiencia con la aplicación de la pecera virtual de Facebook y como la vive. Una experiencia que me recordó la que me tocó vivir, hace unos años, con una pecera real: limpiarla, dar de comer a los peces, retirar los peces que se han muerto, comprar nuevos peces y adornos para la decoración. En fin, una recreación vivencial de las actividades y procesos asociados a la pecera y su ecosistema.
En los casi 4 meses que llevo en Twitter, en el flujo constante de los monólogos y conversaciones de las personas que sigo, observo que, cada vez más, se asemejan a las experiencias que se viven o vivían en los viejos casinos, ateneos y bares de los pueblos y barrios, en los pubs ingleses o en los bistrots franceses.
En Twitter van surgiendo espacios de encuentro de personas que van a conversar, escuchar, decir la suya, autopromocionarse –crear su marca- o simplemente observar. Una amalgama humana que se va articulando según sus afinidades e intereses y, en general, donde domina una convivencia formal. En Twitter, de forma consciente o inconsciente se van recreando los comportamientos sociales y culturales dominantes: cada uno busca la mesa y los parroquianos para remover las fichas del dominó y pegar la hebra sobre cualquier cosa, con la ventaja de que, a diferencia de los pueblos o los barrios, la barrera geográfica se ha roto: los paisanos son globales.
En las tácticas y estrategias del Marketing 2.0, en los discursos que se están elaborando, en su esencia, están reproduciendo las experiencias de los viejos tendero del barrio y pueblo. Ese señor que, de forma intuitiva, practicaba un marketing relacional mucho antes de inventarse el término: conocimiento profundo del cliente –como persona y como consumidor-, conversación y, si se terciaba, colaboración o cooperación con el barrio o el pueblo.
También podríamos citar, porque los más jóvenes prefieren el Menssager al Twitter y vemos que está relacionado con la experiencia, con sus vivencias. El Menssager les permite una comunicación más tribal y más intima a diferencia del Twitter un entorno más adulto y abierto.
La Web 2.0, está cambiando, para millones de personas, las formas de relación entre producción y consumo de contenidos en la Red. Se está incorporando y compartiendo información privada en el ámbito público y está surgiendo una cierta retórica sobre la “democratización”: puesta en valor del “amateur” en detrimento del “experto”; control de los usuarios sobre los contenidos; nuevas vías de colaboración, participación y cultura abierta; o la oportunidad de que nuestros textos puedan ser leídos, nuestros videos vistos o nuestra música escuchada sin intermediarios. Son cambios importantes y con unas implicaciones sociales y culturales difíciles de evaluar o predecir.
Por el momento, intuitivamente estamos trasladando y reproduciendo en el entorno virtual las formas de socialización dominantes, eso sí, recuperando viejos hábitos y experiencias que fueron relegadas por la Modernidad en el siglo XX.
Los investigadores sociales tienen, en los medios sociales de comunicación, un extenso campo de investigación de nuevas formas de socialización emergentes con importantes transformaciones culturales. Ahora bien, como afirman David Beer y Rogers Burrows en sus planteamientos para una Sociología en la Web 2.0, el investigador social tendrá que estar en las redes, en las comunidades online y los movimientos colaborativos para ver que es lo que está pasando, analizarlo y poder describirlo.
Queda mucha tinta en el tintero y muchas cuartillas en blanco. Seguiremos hablando del tema.
Véase: Beer, D and Burrows, R (2007). “Sociology and, of and in Web 2.0: Some Initial Considerations”. Sociological Research Online, Volume 12, Issue 5. July 19, 2009 http://www.socresonline.org.uk/12/5/17.html
Rashmi Sinha CEO de SlideShare ha publicado el Zeitgeist 2009 con una mirada original sobre las grandes tendencias sobre cómo se han confeccionado las presentaciones tipo PowerPoint, KeyNotes y otros, durante el año 2009.
A destacar los intereses y motivaciones según el género. las mujeres están más interesadas por el Social Media que los hombres que siguen con sus asuntos: Business & Management
Si nos atenemos a los preámbulos del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (LES) ésta tiene como objeto impulsar las reformas estructurales necesarias para crear condiciones que favorezcan un desarrollo económico sostenible en base a un patrón de crecimiento que concilie el desarrollo económico, social y ambiental en una economía productiva y competitiva favoreciendo el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social.
El sentido común me dice que la LES, de acuerdo con sus principios básicos, es una oportunidad para abordar la crisis de los modelos de negocios del siglo XX de la Industria Cultural. Unos modelos cuya cadena de valor tradicional está afectada por la irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación.
¿Pero cuál es la posición de gobierno sobre la Cultura en la LES?: Lamentablemente nula. Y causa preocupación , porque si consideramos que es un sector fuertemente subvencionado directamente e indirectamente con fondos públicos –el dinero de todos los ciudadanos- por las Administraciones Públicas –Estado Central, CC.AA, y Administraciones Locales- , el Gobierno debería desarrollar o facilitar medidas orientadas a:
Facilitar la reconversión de un sector y la adaptación de sus modelos de negocios para adecuarse a la Sociedad de la Información y del Conocimiento y los nuevos paradigmas tecnológicos.
Garantizar la difusión de los contenidos culturales y el derecho de que cualquier ciudadano pueda acceder a ellos libremente por los canales disponibles: bibliotecas, centros culturales, Internet, etc.
Garantizar que los creadores, artistas, autores e interpretes sean retribuidos por su actividad profesional sin menoscabo de sus derechos relativos a su autoria y propiedad intelectual.
El Gobierno, en vez de ponerse a trabajar en desarrollar medidas de este tipo, se limita a introducir una disposición final en la LES para la Defensa de la Propiedad Intelectual cuyo objetivo básico es combatir las descargas de archivos en Internet. Por mi formación, no dispongo de los suficientes elementos jurídicos para analizar e interpretar la disposición final. Pero como ciudadano la percibo como una Ley de Excepción porque:
Establece una especie de “policía cultural” al margen de los organismos competentes que, no olvidemos, ya están luchando contra los que se lucran con el trabajo de los demás.
Establece unos plazos de resolución de 4 días-. Una excepción si consideramos que los tiempos de resolución de casos más graves -salud, las condiciones laborales, la violencia de género, atentados contra el patrimonio personal o la vida, entre otros se requieren muchos meses o hasta años.
Introduce la suficiente ambigüedad en el alcance del posible “delito” en el ecosistema de la Red. Y puede dar pie a perseguir a un sitio Web que se está lucrando con contenidos ajenos, como perseguir a alguien que publica un blog y supuestamente esté atentando la “propiedad” de un tercero.
Sra. González-Sinde Ud. le está haciendo un flaco favor a la Democracia y a la Cultura, porque las Leyes de Excepción acaban socavando derechos básicos y creando monstruos difíciles de controlar.
Análisis, reflexiones, opiniones y divagaciones sobre la Red y otros temas sociales.
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Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto. — Confucio (551 AC-478 AC)