En general, se considera que, hoy en día, la innovación es la piedra angular de toda empresa porque se considera el elemento clave de la competitividad. Lo oímos continuamente, cualquier líder empresarial que se precie, incorpora en su discurso el concepto y, a la menor oportunidad, nos habla de sus últimas innovaciones. La cuestión que nos planteamos es: ¿Qué es innovación para un líder empresarial?.
Pues bien, puede ser la introducción en el mercado de un nuevo bien o de un servicio o una mejora que aporte nuevo valor añadido; o la introducción de un nuevo método productivo o metodología organizativa, ya existente en un sector, que no deriva de algún descubrimiento científico; o la apertura de un nuevo mercado; o la obtención de una nueva fuente de suministro de materias primas o productos semielaborados; o el establecimiento de una nueva organización en una determinada industria o mercado. Es decir, fuerzas definidas por el economista austriaco Joseph A. Schumpeter y que, según él, son las responsables del proceso de destrucción creadora que constituye el dato de hecho esencial del capitalismo.
Y acotado el concepto de innovación, nos preguntamos, considerando el estado actual de nuestra economía y las sombrías perspectivas, ¿Cuáles han sido esas innovaciones que han desencadenado un proceso de destrucción nada creador?. Si uno de los elementos claves de la globalización ha sido la “innovación” financiera como vector decisivo de los cambios de estos últimos años desde la desaparición del sistema de Bretton Woods y la gran inflación de los años setenta, en estos momentos, con la situación de crisis en la que estamos inmersos, vemos que muchas de las iniciativas consideradas innovadoras son las que nos han conducido a la situación actual. Por ejemplo: las hipotecas a los clientes Ninja (no income, no job, no assets), una “innovación” que Leopoldo Abadia la explica con una gran clarividencia; la “innovación” de Bernard Madoff, expresidente del Nasdaq, una burda estafa piramidal, eso sí, arropada por el glamur de pertenencia a un club selecto de inversores con la complicidad de intermediarios que recomendaron o colocaron a sus clientes (los fondos “Optimal” ofrecidos por el Grupo Santander, Banco Safra y el Fairfield Greenwich Group); o, entre otras “innovaciones”, el último caso que acabamos de conocer: la venta de certificados de depósito del Stanford International Bank Ltd.
Sin olvidar las “innovaciones” del sector industrial que nos está conduciendo a una crisis medioambiental (cambio climático, agotamiento de los recursos naturales) sin resolver los problemas crónicos de nuestro mundo (hambrunas, epidemias y falta de atención sanitaria básica, etc.)………
Posiblemente, la transformación es la clave, pero nos preguntamos: ¿Los líderes actuales disponen del ADN necesario para abordar las transformaciones necesarias para corregir los desastres de la innovación como proceso de destrucción creadora del capitalismo?.No estoy seguro.
Las ofensivas contra las descargas de contenidos considerados ilegales, lideradas por una importante parte de la industria del sector y organismos colaterales, como la SGAE, están a la orden del día. De todos es conocido que la SGAE está intentando cerrar un acuerdo con 
Probablemente estamos asistiendo a profundos cambios en nuestras formas de leer y de pensar. Es lo que sugiere el estudio “
que muestran nuevas formas de lectura cuando los usuarios “sobrenavegan” horizontalmente por los títulos, los contenidos de páginas y los resúmenes para obtener resultados rápidos, una especie de “surfing sobre contenidos”.
La presidente de la Academia de Cine, Ángeles González-Sinde, en su discurso de apertura de la XXIII edición de la entrega de los Premios Goya denunció la situación de crisis por la que atraviesa el cine español y la relacionó directamente con la proliferación de las descargas de películas por Internet.






